¡VIVA LA REVISTA!

¡VIVA LA REVISTA!

miércoles, 11 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XIV)


Cuadro V
El Buey Apis

Se borra todo el fondo de la decoración anterior y aparece la entrada al templo del Buey Apis. Sobre una escalinata está colocado el Buey de oro. Rodean la entrada del templo Guerreros, Esclavos y Sacerdotisas. A cada lado del Buey y cogiéndole cada uno de un cuerno EL GENERAL PUTIFAR y EL GRAN FARAÓN. JOSÉ, de rodillas, entre LOTA y LA REINA, que le acarician. EL GRAN SACERDOTE, EL COPERO DE SU MAJESTAD, etcétera. Cuadro artístico a gusto de los directores de escena.

Escena I

(Hablado dentro de la música.)

EL GRAN FARAÓN
Que el cuerno que estoy tocando
te dé honores y abundancia.

EL GENERAL PUTIFAR
Que este otro cuerno que toco
muy poderoso te haga.

EL GRAN SACERDOTE
Y de mis manos recibe
la noble insignia sagrada.
(Dándole un báculo dorado.)

EL COPERO DE SU MAJESTAD
¡Gloria al Virrey!

EL GENERAL PUTIFAR
¡Gloria!

TODOS
¡Gloria!

EL GRAN FARAÓN
El Buey te saluda.

(Saluda con la cabeza el Buey, movido por EL GENERAL PUTIFAR y EL GRAN FARAÓN.)

JOSÉ
¡Gracias!
¡Qué honor para mi familia!
¡Cuando se enteren en casa!...

(Bailan las Esclavas mientras todos cantan.)

TODOS
¡Gloria, gloria
a nuestro gran Virrey!
Honremos al Apis,
honremos al Buey.
¡Gloria al Buey!

(Se postran todos ante el Buey sagrado. Las Esclavas caen a los pies de JOSÉ y, terminada la ceremonia, va cayendo el telón lentamente.)

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XIII)


Cuadro IV
Los sueños de Faraón

Jardines del palacio de EL GRAN FARAÓN. Toda la frondosidad que debieron tener aquellos lugares. En primer término izquierda un fragmento de la fachada del palacio, con el gran ventanal señalado a la derecha del anterior cuadro. Debajo de este ventanal, un banco rústico cubierto con pieles. Estatuas, flores, etcétera. En el fondo floresta y dos árboles corpulentos que entrelazan sus ramas y forman un arco. Todo este fondo se transparenta a su tiempo y se descorrerán las gasas que lo forman para el cuadro que se indicará.
Escena I

Al hacerse la mutación, aparece EL GRAN FARAÓN, dormido, sobre el banco rústico y a su lado en el suelo EL COPERO DE SU MAJESTAD, también dormido. JOSÉ baja por el ventanal de la fachada y viene a caer a los pies de EL GRAN FARAÓN.

JOSÉ
(Al caer.)
Si no me tiro, me comen.

EL GRAN FARAÓN
(Despertando.)
¿Qué es esto?

JOSÉ
¡Jehová me valga!
El Faraón.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
(Despertando.)
El esclavo.

EL GRAN FARAÓN
¡Cuando tranquilo soñaba
despertarme!

JOSÉ
Mi perdón,
señor, demando a tus plantas.

EL GRAN FARAÓN
¿Te ha perdonado la reina?

JOSÉ
Sí, señor. Es muy magnánima.

EL GRAN FARAÓN
Sí.
(A EL COPERO DE SU MAJESTAD.)
¡Qué sueños tan extraños
ha poco me atormentaban!
Explicármelos no puedo,
que no tengo ciencia tanta
para interpretarlos.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
Mira,
pues a este esclavo nos mandan
los Dioses. A mí hace poco,
cuando estuvo en la antecámara

detenido, me explicó
lo que en la noche pasada
hube soñado.

EL GRAN FARAÓN
¿Qué dices?

JOSÉ
El cielo me dio esa gracia.
Desde que era pequeñito
acertijos y charadas
y ensueños son para mí
cosas corrientes y claras.
También soy algo profeta
y ducho en las artes mágicas,
y es porque mis facultades
todas las conservo intactas,
porque como yo soy casto,
un casto no se desgasta.

EL GRAN FARAÓN
Pues escucha mis ensueños
y explícamelos.

JOSÉ
Pues habla.

(Música.)

EL GRAN FARAÓN
Vi entre sueños tres mujeres
con extrañas vestiduras,
que agitando así las manos
adoptaban mil posturas.
De cintura para abajo
todo, todo lo movían
y enseñaban muchas cosas
de cintura para arriba.
Era un encanto verlas bailar,
nunca en mis reinos vi cosa igual.

JOSÉ
Ya sé lo que dices.
Mira si eso fue.

(Se abre la floresta del fondo y aparecen tres visiones. Mujeres con trajes modernos y dispuestas para un garrotín.)

EL GRAN FARAÓN
¡Por Anubis, por Osiris,
eso es lo que yo soñé!

EL COPERO DE SU MAJESTAD
Renilo, ¡qué asombro,
qué barbaridad!

EL COPERO DE SU MAJESTAD Y EL GRAN FARAÓN
¡Vaya unas señoras,
qué ricas están!

JOSÉ
Esas tres mujeres
que miras allí
bailarán en lo futuro
el movido garrotín.

(Bailan las mujeres.)

Cuando te miro el cogote
y el nacimiento del pelo
se me sube, se me sube y se me baja
la sangre por todo el cuerpo.

TODOS
Cuando te miro el cogote
y el nacimiento del pelo
se me sube, se me sube y se me baja
la sangre por todo el cuerpo.

JOSÉ
¿Qué te quieres apostar,
qué te quieres apostar
a que tengo yo una cosa
que no tienes ni tendrás?

TODOS
¿Qué te quieres apostar,
qué te quieres apostar
a que tengo yo una cosa
que no tienes ni tendrás?

(Bailan todos.)

(Hablado.)


EL GRAN FARAÓN
¿Quién eres, joven hebreo,
que das interpretación
a mis sueños? Di, ¿quién eres?

JOSÉ
El hijo de un tal Jacob.

EL GRAN FARAÓN
¿En qué te ocupas?

JOSÉ
En nada.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
Muy bonita profesión.

EL GRAN FARAÓN
Pero es un sabio.

JOSÉ
Mil gracias.

EL GRAN FARAÓN
Y premiarle quiero yo.

Escena II

Dichos, EL GENERAL PUTIFAR, LA REINA, LOTA, SELHÁ y SETI.

EL GENERAL PUTIFAR
¿Dónde está ese vil esclavo?

LOTA
Allí le tienes, señor.

EL GRAN FARAÓN
¿Qué es esto?

LA REINA
¡Señor!... Escucha.

EL GENERAL PUTIFAR
(A LA REINA.)
Con permiso. Faraón,
¿sabes lo que este mancebo
hacer en mi casa osó?

EL GRAN FARAÓN
Lo que osó, todo lo sé.
Mas mi esposa su perdón
le ha dado.

EL GENERAL PUTIFAR
Pues yo, el marido,
le daré castigo atroz.

EL GRAN FARAÓN
De marido no presumas,
que el hombre que abandonó
a su esposa en la primera
entrevista del amor,
no tiene nada de hombre.

SELHÁ
Se ha enterado.

SETI
Se enteró.

EL GENERAL PUTIFAR
Lo sabe.

EL GRAN FARAÓN
(A LOTA.)
Preciosa Lota,
quise darle esta lección
para ver si así se enmienda.

LOTA
Quiéralo Anubis.

JOSÉ
Y yo
que soy casto, ¿cómo quedo?
Rechazo la acusación.

EL GRAN FARAÓN
Basta. ¡Que le den la capa
que en la refriega perdió!
Y si todos los maridos
cumplieran su obligación,
no pasaran estas cosas.

LA REINA
Muy bien dicho.

LOTA
Sí, señor.

EL GRAN FARAÓN
Y ahora mis brazos te esperan,
hijo ilustre de Jacob.
Te nombro Virrey de Egipto.

TODOS
¡Virrey!
(Postrándose todos.)

JOSÉ
¡Gracias, Faraón!
Si por adivino y casto
me otorgan tan alto honor,
cuando enamore señoras,
¿dónde voy a llegar yo?

EL GRAN FARAÓN
¡Saludadle!

(Todos saludan.)

JOSÉ
Muchas gracias.

LA REINA
(Pasando al lado de JOSÉ ceremoniosamente.)
Mi mano a besar te doy.
(Cuando quieras puedes verme.)

JOSÉ
Pues la veo, sí, señor.

LOTA
Te perdono. (Y ya hablaremos.)

JOSÉ
Yo... le doy... conversación.

EL GRAN FARAÓN
(Cogiendo a EL GENERAL PUTIFAR.)
El Buey Apis nos espera.

EL GENERAL PUTIFAR
Vamos al templo del Dios.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
A consagrar al Virrey.

JOSÉ
Llegó mi consagración.

(Oscuro.)
MUTACIÓN A LA VISTA

martes, 10 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XII)



Escena V

LA REINA, LOTA y JOSÉ.

(Música.)

LA REINA
Para juzgar
y sentenciar
quiero saber
lo que pasó;
precisa pues
reproducir
lo que en tu estancia
sucedió.

LOTA
Yo estaba muy triste
y llorosa estaba,
porque sin saberlo
algo me faltaba.

JOSÉ
Yo entré a distraerla
y ella me miró,
yo bajé los ojos
y ella se acercó.

LA REINA
Y al tener
junto a ti
a una hermosa
mirándote así,
sentiste un no sé qué,
tan dulce sensación,
que hiciste con los brazos
lo mismo que yo.
(Le abraza.)

JOSÉ
¡Ay, señora,
no, señora,
qué manera
de apretar!
Pues, señor, aquí son todas
como la de Putifar.
Me parece, gran señora,
que esto va a acabar muy mal.

LA REINA
Es que si no me entero bien
no puedo sentenciar.

LOTA
Comprendo ya vuestro interés,
pero eso es abusar.

JOSÉ
Me estoy temiendo yo que aquí
me ocurra algún percance a mí
y que mi decantada castidad
se perderá.

LA REINA
Ven aquí, quiero yo.

LOTA
No desdeñes mi amor.

LA REINA
Soy la Reina y lo mando.

LOTA
Pero él es mi esclavo.

JOSÉ
Por Dios,
si no quise con una,
¿cómo he de atreverme con dos?

ELLAS
Ven aquí. Mírame,
no te sientas tan casto, José.
Mis brazos te darán...

JOSÉ
Al fin conseguirán...

ELLAS
Caricias y calor.

JOSÉ
Que muera de rubor.

ELLAS
Ven junto a mí.

JOSÉ
Pobre de mí.

ELLAS
Los dos así.

JOSÉ
Las dos aquí.

ELLAS
Gocemos de mi...

JOSÉ
Al fin me sacan el color.

ELLAS
Eterno amor.
Un eterno amor.

JOSÉ
Esto es un horror.

ELLAS
Podemos disfrutar...

JOSÉ
Yo creo que no salgo bien...

ELLAS
Mi bien, que es el placer mayor.

JOSÉ
Con eso del amor.

(Hablado.)

LOTA
Yo he venido a que lo juzgues.

LA REINA
Pues mira, yo le perdono.

LOTA
¿De veras?

LA REINA
Y tan de veras.

LOTA
¿Sabes que me dan antojos
de perderte aquí el respeto
y de señalarte el rostro?

LA REINA
Putifara, cállate,
que me dan náuseas y todo
y si dejo de ser reina
y desciendo de mi trono,
te va a pesar.

LOTA
¡A mí, Menfis!

JOSÉ
Se van a arrancar el moño...
¡Nobles egipcias, por Isis,
por Anubis!... ¡Por el toro
sagrado... qué vais a hacer!
Señoras... poquito a poco;
siquiera por las Pirámides
un poquito de decoro.

LA REINA
¡Vaya, se acabó! A José
a mi servicio lo tomo.
Ni más, ni menos... ¿Te enteras?

LOTA
A ése le compró mi esposo
para que a mí me sirviera.

LA REINA
(Cogiendo a JOSÉ.)
Ven por él.

JOSÉ
¡Ay, qué sofoco!

LOTA
(El mismo juego.)
Éste es mío y retemío.

LA REINA
¡Generala!...

LOTA
¡Reina!

JOSÉ
Corro
y salto por la ventana,
porque si no, no respondo.
(Va hacia el ventanal y le detienen.)

LA REINA
No te tires.

LOTA
No te tires.
(Tirándole de las vestiduras.)

JOSÉ
¡Ay!... ¡Que me lo rompen todo!
MUTACIÓN

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XI)



Escena III

EL GRAN FARAÓN y LA REINA.

LA REINA
(Mirando a EL GRAN FARAÓN, dormido.)
¡Qué hombre!
¡Siempre borracho pedido!
¡Siempre durmiendo! ¿Por qué
me unieron a su destino,
para vivir sin amor,
sin halago y sin cariño?


Escena IV

Dichos y LOTA, y a poco JOSÉ por la lateral primera izquierda, conducido por SELHÁ y SETI
.

LOTA
¡Justicia! ¡Favor!

LA REINA
¿Qué es esto,
Lota?

LOTA
Amparo necesito.
¡Ay, gran señora!

LA REINA
Más bajo,
que duerme allí mi marido.

LOTA
¡Perdón!

LA REINA
Dime, ¿qué te pasa?

LOTA
Señora... Un esclavo indigno
pretendió...

JOSÉ
(Saliendo.)

¡Falso, mentira!
Que es mentira yo lo digo.

LA REINA
(Viendo a JOSÉ.)
¡Hermoso mancebo!

JOSÉ
Sí.
Que es mentira, lo repito.

EL GRAN FARAÓN
(Despertándose y bajando del lecho.)
¡Por los cuernos del Buey Apis!
¿Quién despierta al Rey de Egipto?

JOSÉ
(¡Caracoles!... Faraón.)

LA REINA
¡Señor!... Aquí Lota vino
a pedir justicia.

EL GRAN FARAÓN
Habla.

JOSÉ
Quien va a hablar y muy clarito
soy yo.

SELHÁ
¡Silencio!

SETI
¡Silencio!

EL GRAN FARAÓN
¿Quién es este jovencillo?

LOTA
El que estando yo en mi estancia
sola, porque a mi marido
le llamaron los clarines...
para hacer el ejercicio,
entró...

EL GRAN FARAÓN
¿Pero Putifar
en esos momentos críticos

de la noche de la boda
caso a los clarines hizo?
En tal caso, ni se oye
la trompeta del Juicio.

LOTA
Pues se marchó al primer toque.

EL GRAN FARAÓN
Prosigue. (¡Valiente primo!)

LOTA
Entró en mi estancia este esclavo
y pretendió...

EL GRAN FARAÓN
Comprendido.

LOTA
Y me quedé con su capa
para probar su delito.

JOSÉ
Se quedó, porque tiraba.

EL GRAN FARAÓN
Basta, que en este litigio,
pues la ofendida es mujer,
también el juez determino
que lo sea. Tú, mi Reina,
escogerás el castigo.
Tengo dolor de cabeza
de los vapores del vino
y me voy a los jardines
a ver si a solas dormito.

TODOS
¡Gran señor!
(Saludando.)

EL GRAN FARAÓN
(¡Qué Putifar,
irse a hacer el ejercicio!)
(Vase segunda izquierda.)

LA REINA
(Mirando a JOSÉ.)
¡Qué hermosa presencia tiene!

LOTA
¡Que juzgues a este atrevido
te demando, gran señora!

JOSÉ
(Aparte.)
(¡Qué querrán hacer conmigo!)

LA REINA
(A SELHÁ y SETI.)
Soltadle.

SELHÁ Y SETI
Ya está.

LA REINA
Salid.

SELHÁ
(Saludando.)
¡Señora!

SETI
Con tu permiso.

(Vanse primera izquierda.)

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (X)


Cuadro III
De capa caída


Estancia regia del palacio de EL GRAN FARAÓN. En el fondo de esta estancia, un hueco en medio punto y cuadrilongo, donde va un lecho de la época, cubierto con tapices y pieles. A ambos lados de este hueco, dos grandes pebeteros egipcios. El lecho estará sobre una grada de un peldaño. Esta grada la cubrirá un rico tapiz, que baja hasta el centro de la escena. En los dos ángulos del fondo de esta decoración, dos estatuas egipcias de mármol negro. A la derecha, gran ventanal, que se supone da a los jardines del palacio, por donde entrará luz del día, que contrastará con la artificial de una lámpara egipcia que pende del techo de la estancia. A la izquierda, dos grandes puertas practicables. Todos los detalles arquitectónicos y de mobiliario a gusto del pintor.

Escena I

EL GRAN FARAÓN, tendido en el lecho, y a su lado de pie y escanciándole en una copa, con un ánfora, LA REINA. Sobre el tapiz del centro y en actitudes artísticas mujeres con trajes egipcios de hombre. Coperos del rey con ánforas y vasos.

(Música.)

LA REINA
Bebe, bebe, mi señor,
del rico vino de Antía,
bebe y reposa, que ya
amanece el nuevo día.

COPEROS
Bebe el vino sabroso,
vino rico y dorado
que en tus regios lagares
pisó el esclavo.

LA REINA
Si quieres, mi dueño,
que arrullen tu sueño
de Nínive bella
canciones de amor,
hermosas mujeres
que brindan placeres
vendrán a cantarte
su dulce canción.


Escena II

SUL (mujer), SALECH, AMÓN y Coro de señoras. Visten trajes de bohemios babilónicos. Llevan unos panderos triangulares con campanillas.

(Música.)


SUL, SALECH, AMÓN Y BOHEMIOS
De Nínive, do reina Sardanápalo,
venimos hoy aquí,
y al son de sus canciones melancólicas
cruzamos el país;
al aire resonando nuestros címbalos
a Menfis, la inmortal,
llegamos los cantores babilónicos
tras largo caminar.
Andando,
llevando
do quier
nuestra canción.
Cantando,
danzando,
moviendo
el tin tan ton.

SUL
Una canción babilónica
voy a cantar.

CORO
Toda la grey faraónica
te va a escuchar.

SUL
Son las mujeres de Babilonia
las más ardientes que el amor crea,
tienen el alma samaritana,
son por su fuego de Galilea.
Cuando suspiran voluptuosas,
el babilonio muere de amor,
y cuando cantan ponen sus besos
en cada nota de su canción.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.

TODOS
Ay, va... Ay, va...

SUL
(Suspiro.)
¡Ay!
Vámonos allá.
Como las hembras de Babilonia
no hay otras hembras tan incitantes;
arde en sus ojos de amor la llama,
buscan sus labios besos amantes;
como palmeras que el viento agita,
doblan si danzan sus cuerpos bellos
dando en sus giros al aire ardiente
la negra seda de sus cabellos.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
Los Babilonios cuando enamoran
son muy rendidos enamorados,
brindan placeres con sus palabras
y hablan de goces nunca soñados.
Y cuando luego pasan de amantes,
porque se casan, a ser maridos,
tras de las noches en que amor vela,
entonces vaya si están rendidos.

Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
Hace unas noches que en Babilonia
luce en el cielo bello cometa
y todos temen que ocurra un choque
o con la cola le dé al planeta.
Y las doncellas de Babilonia
al cielo miran, aunque temblando,
porque la estrella les gusta mucho
y no se asustan de verle el rabo.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
Dicen en Tebas que el sabio Cana,
jefe hoy de todos los sacerdotes,
va a hacer en Tebas como le dejen
en todo mangas y capirotes.
Andan en Tebas entusiasmados
a Tebas viendo ya transformada,
y hay quien en Tebas le dice... Pepe,
a ver si te vas sin hacer nada.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
Anda el servicio de las criadas
allá en las casas de Babilonia
de una manera tan deplorable,
que hay que mudarlas cada dos horas.
En una casa que yo conozco
no paran nunca las cocineras,
y hace unos días que de repente

salió la Segis y entró la Pepa.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
En Babilonia los Ministerios
entran y salen tan de repente,
que quien preside por la mañana
ya por la tarde no es presidente.
De estos trastornos ministeriales
dicen que tiene la culpa sola
un astro errante llamado Maura,
que es un cometa de mucha cola.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.

(Hablado.)

LA REINA
Basta. Callad, babilónicos,
que el Faraón se ha dormido.

SALECH
Mi reina... pues que los Dioses
le den un sueño tranquilo,
aunque habiendo visto a éstas
el tin tan ton... yo imagino
que va a soñar el monarca
y va a dar cada respingo
en el lecho, que ya ya.

AMÓN
Siempre nos pasa lo mismo:
nos ve un monarca y se duerme.

SUL
De gusto, no de aburrido.

SALECH
Faraona... Osiris te guarde.
Niñas... Vamos despacito,
de puntillas, para no
despertar al rey egipcio.
Semíramis, diecisiete,
Babilonia. A tu servicio.

(Vanse de puntillas con música piano en la orquesta por la segunda izquierda.)


LA REINA
(A los Coperos.)
Dejadme sola.

(Vanse los Coperos por la segunda.)

lunes, 9 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (IX)



Escena V

Dichos, SELHÁ y SETI.

SELHÁ
¡Señor!... Tu caballo espera.

SETI
¡Señor!... Tus tropas te aguardan.

EL GENERAL PUTIFAR
¿Lo ves? Me están esperando.

LOTA
(Cae sobre los almohadones del estrado.)
¡Y yo estoy desesperada!

EL GENERAL PUTIFAR
(A SELHÁ y SETI.)
¡Maldita aquella saeta!

SELHÁ
¡Tiró a dar el que tiraba!

(Vase EL GENERAL PUTIFAR.)

SETI
¡Bonita noche de bodas!

SELHÁ
¡Era cosa descontada!

(Vanse los dos.)

LOTA
Ya amanece, y por Oriente
se tiñe el cielo de grana.
Nunca pensé que la aurora
me cogiese levantada.


Escena VI

LOTA y JOSÉ.

JOSÉ
Fue al campamento el señor
y me mandó que viniera
y compañía te hiciera
porque no pases temor
estando sola.

LOTA
José,
pues lo mandó mi marido,
y a acompañarme has venido,
pues entretenme.

JOSÉ
¿Con qué?
¿Con unos cuentos?... Por cientos
los sabe José, señora.

LOTA
No quiero cuentos ahora.
Todos me vienen con cuentos.

JOSÉ
Pues la señora dirá
cómo quiere entretenerse,
sobre qué quiere que verse
lo que hablemos.

LOTA
Ven acá.
Siéntate, José, a mi lado.

JOSÉ
Pero...

LOTA
Yo te lo permito.

JOSÉ
¿Y si viene el señorito?

LOTA
No viene, si está ocupado.

JOSÉ
(Sentándose.)
Bueno, pues ya estoy aquí.

LOTA
Más cerca.

JOSÉ
¡Dios de Israel!

LOTA
Yo con mi esclava Raquel
hace tiempo que te vi.

JOSÉ
¿En dónde?

LOTA
Pues en Harán...
De una cisterna salías.

JOSÉ
¡Ay!... Entonces me verías
vistiendo el traje de Adán.
¡Qué vergüenza!

LOTA
A mí me dio
también en aquel instante,
porque me fijé bastante,
mas luego se me pasó.

JOSÉ
Claro.

LOTA
Y di, joven hebreo,
aunque esté mal preguntado,
¿eres muy enamorado?

JOSÉ
¿Yo señora?... Eso es muy feo.

LOTA
¡Qué tontería!... ¿Por qué?...

JOSÉ
Ruborizándome estás,
porque no sé si sabrás
que soy el casto José.

(Música.)

JOSÉ
Yo soy el casto, yo soy el casto,
yo soy el casto, casto José.
Pastor he sido y entre rebaños
desde pequeño pastoreé.

LOTA
¿Y en la montaña como en el prado
no turbó nunca tu soledad
ni un pensamiento de enamorado
que te dijera debes amar?

JOSÉ
Yo tocaba la flauta
y el caramillo
y a mi lado triscaban
los cabritillos.
No pensaba en amores
por ser pecado
y, además, porque estaba
muy ocupado
en que no se me fuera
ni un corderito
y no se me perdiera
el pobrecito.

LOTA
¡Qué inocencia tan hermosa!
No se encuentra un hombre así.
Un mancebo tan honesto
yo quisiera para mí.

JOSÉ
¿Para ti?

LOTA
Para mí.
Porque yo, como tú, soy así.
Ven, José.
Ven acá.
Qué es amor
yo te voy a explicar.
Porque creo
que el amor debe ser cosa rica.
¡Ay! ¡Hebreo!
Debe ser un bichito que pica.
Un bichito que da un hormigueo
sin saber en el sitio en que está
y que enciende en el alma un deseo
que fatigas de muerte nos da.

JOSÉ
Yo no sé
qué será,
de estas cosas
estoy en la a.
Por favor,
sí, señor,
no te acerques,
porque hace calor.

LOTA
Déjame que te diga dulces palabras.
Déjame que te ciña con dulces lazos.
Déjame que en tus ojos mis ojos mire
y de amor la cadena formen mis brazos.

JOSÉ
Déjame por Osiris, porque me azoras,
déjame por el Ibis y por Anubis;
el amor que me pides en vano imploras.
Déjame y no me hagas entrar por uvis.

LOTA
Ven, José,
quiero yo.

JOSÉ
No me cojas la capa,
que no.

LOTA
Ven, José,
ven acá,
que la flor misteriosa del Loto
para ti será.

JOSÉ
Quítate,
déjame,
no me cojas la capa
otra vez.

LOTA
¡Pepito!

JOSÉ
¡Chitito!
Déjame, déjame, déjame.

LOTA
¿Por qué?

JOSÉ
Porque yo soy el casto, yo soy el casto,
yo soy el casto, casto José.

(Hablado.)


LOTA
¿Cómo tu pecho desdeña
esta amorosa pasión?
O no tienes corazón
o será de bronce o peña.


JOSÉ
(Aparte.)
Y como guapa es muy guapa.

LOTA
(Tirándole de la capa.)
¿Qué es lo que dices, José?

JOSÉ
Pues digo señora... que
no me tires de la capa.

LOTA
Si es que detenerte quiero.

JOSÉ
¿De veras?... Ya lo entendí.
(Medio mutis.)
Vuelvo...

LOTA
(Agarrándose a la capa.)
José, ven aquí,
porque si te vas me muero.

JOSÉ
¡Suelta!

LOTA
¡No! No he de soltar.
¡Que no!

JOSÉ
¡Que sí!

LOTA
¡Que no!

JOSÉ
Quita.
(Dando la vuelta y abandonando la capa en manos de LOTA.)
Ahí te queda la capita...
¡Socorro!...
(Sale corriendo.)

LOTA
(Con la capa en sus manos.)
¡Me he de vengar!
¡Esclavos!... ¡A mí, favor!...


Escena VII

LOTA, SELHÁ, SETI, RAQUEL y cuatro Esclavos.

SETI Y SELHÁ
¡Señora!

RAQUEL
¿Qué ha sucedido?

LOTA
Que aquí un esclavo atrevido
atentó contra mi honor.
Con el infame luché,
pero el infame se escapa,
dejándome aquí su capa.
(Mostrándola a todos.)

TODOS
¡Oh!... ¡La capa de José!


LOTA
Sí... Prendedle sin tardar
y que pague con la vida.
¡Pronto! Lo manda ofendida
la mujer de Putifar.
(Toma una actitud de figura bíblica. Música y cuadro.)
MUTACIÓN

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (VIII)



Escena IV

LOTA y EL GENERAL PUTIFAR.

LOTA
(Pausa. Sentándose en el estrado.)
¡Hermosa noche!

EL GENERAL PUTIFAR
(De pie y paseándose.)
¡Magnífica!

LOTA
No hace ni calor ni nada.

EL GENERAL PUTIFAR
(Aparte.)
¿Con qué entretengo yo a ésta
hasta que toquen diana?

LOTA
¿No te sientas, Putifar?

EL GENERAL PUTIFAR
El que venció en cien batallas
sobre su potro de guerra
y a pie, cuando le faltaba...
no necesita sentarse.
Un guerrero no se cansa.

LOTA
Que eres fuerte y vigoroso
tu gallardía declara.

EL GENERAL PUTIFAR
Mis conquistas bien lo dicen,
bien lo pregona mi fama.

LOTA
¿Conquistas de amor?...

EL GENERAL PUTIFAR
De guerra.
Te contaré mis hazañas,
que son muchas.

LOTA
Como gustes.
Pero no serán muy largas,
¿no es verdad?

EL GENERAL PUTIFAR
No. Regulares.

LOTA
(Como resignada.)
Entonces bueno.

EL GENERAL PUTIFAR
(Se escama.)
Yo en la Siria por asalto
solo no más con mi lanza
entré en una ciudadela,
donde estaban encerradas
mil doncellas muy hermosas.
Los hombres que las guardaban
eran muchos, pero pronto
a mi empuje y mi arrogancia
cayeron.

LOTA
¿Y las doncellas?

EL GENERAL PUTIFAR
Me las traje para casa,
las bañaron en el Nilo
y las hice mis esclavas.
Unas cuantas regalé,
me quedé con otras cuantas
y, aunque soy duro en la guerra,
soy muy blando con las damas.
Quedé como un caballero
en aquellas circunstancias.

LOTA
Pero ven, ven a mi lado.

EL GENERAL PUTIFAR
Voy.
(Se sienta.)

LOTA
¿No me miras?

EL GENERAL PUTIFAR
Estaba
recordando lo que hice
allá en la Mesopotamia.

LOTA
Tú no haces más que contarme
hazañas y más hazañas,
y mi corazón espera
de ti amorosas palabras.

EL GENERAL PUTIFAR
¿Palabras dices?... Pues oye...
Mi corazón y mi espada,
mis laureles y mi nombre,
todo lo pongo a tus plantas.
Lo poco que tengo... es tuyo.

LOTA
No será tan poco...

EL GENERAL PUTIFAR
(Aparte.)
Vaya.
Aquí la conversación
es lo que hace menos falta...
Y ese Selhá, que no viene...
y Seti, que no me llama,
y estoy haciendo un papel...

LOTA
(Muy cariñosa.)
¿Qué te ocurre?... ¿Qué te pasa?
¿Te pones malo?... ¿Qué tienes?...

EL GENERAL PUTIFAR
¡Mujer!... Que no tengo nada,
¿cómo lo voy a decir?

LOTA
¡Putifar!...

EL GENERAL PUTIFAR
¿Qué?

LOTA
No me amas.
Yo no sé qué noto en ti.
No arde en tus ojos la llama
del amor... Tú no me quieres.

EL GENERAL PUTIFAR
¡No me digas eso!... ¡Calla!
¿Que no te quiero?... ¿Por qué?
¡Sí que te quiero, mi alma!
Y dice que no la quiero...
¿No he de quererte... serrana?

LOTA
Así le gustas, así,
a tu esposa enamorada.
(Ciñéndole con los brazos.)

EL GENERAL PUTIFAR
¡Dioses, haced un milagro!

(Suenan dentro clarines tocando diana.)

LOTA
¿Cómo?

EL GENERAL PUTIFAR
(Separándose de LOTA rápidamente y levantándose.)
¡Por fin! ¡La diana!

(Empieza a clarear.)

LOTA
¿Qué es eso, mi bien querido?


EL GENERAL PUTIFAR
Son las tropas que me llaman.
Tengo que partir, mi bien,
dispensa si te hago falta.
Lo siento... pero me marcho.

LOTA
¡No te vayas!... ¡No te vayas!...

EL GENERAL PUTIFAR
¡No hay más remedio!... Me voy,
me lo ordena la ordenanza.

viernes, 6 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (VII)



Escena II

Dichos, EL GENERAL PUTIFAR y JOSÉ.

RA
Y armado de todas armas.

EL GENERAL PUTIFAR
(A las Viudas.)
¿Quiénes sois?

RA
Las tres viudas
de costumbre, general.

EL GENERAL PUTIFAR
(Aparte.)
Me partieron.

LAS TRES
Que su ayuda
te den los Dioses.
(Saludan y vanse.)

EL GENERAL PUTIFAR
¡Adiós!

RAQUEL
Envidiamos tu ventura.
(Vase con las Esclavas.)


Escena III

LOTA, EL GENERAL PUTIFAR y JOSÉ.


EL GENERAL PUTIFAR
Dulce Lota... ¡Esposa mía!

LOTA
Putifar...

EL GENERAL PUTIFAR
¡Mi bien!

JOSÉ
(Aparte.)
¡Caramba!
(Alto.)
¿Necesita algo el señor?

EL GENERAL PUTIFAR
Desármame.

JOSÉ
¿Yo?

EL GENERAL PUTIFAR
¿Qué tardas?

JOSÉ
Pensé que no iba conmigo.

EL GENERAL PUTIFAR
Que me quites estas armas.

JOSÉ
Allá voy...
(Aparte.)
¡Qué prisa trae!
(Le quita las armas, etcétera.)

LOTA
(Al fondo.)
Ya la luna se levanta,
pronto romperá el celaje
su puro rayo de plata.

JOSÉ
Ya está. ¿Me retiro?

EL GENERAL PUTIFAR
Claro.

JOSÉ
¿Vas a tomar algo?

EL GENERAL PUTIFAR
Nada.

JOSÉ
Bueno. Pues muy buenas noches.
Que ustedes descansen.

EL GENERAL PUTIFAR
Gracias.

(Saluda JOSÉ y vase)

jueves, 5 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (VI)


Cuadro II
La capa de José


Antecámara nupcial en el palacio de EL GENERAL PUTIFAR. Puertas laterales y todo el fondo abierto, figurando una terraza que da sobre las orillas del río Nilo, en cuyas aguas riela la luna. Vegetación frondosa. En la estancia muebles de la época riquísimos. Pieles, armas, tapices, pebeteros, etcétera.
Escena I

Aparece LOTA con traje blanco egipcio, sencillo, pero algo provocativo. Se halla echada a la derecha sobre un estrado, con pieles y almohadones. Cuatro Esclavas abanicándola. Otras encendiendo los pebeteros. Otras tocando arpas pequeñas. RAQUEL pulsando también el arpa. Esclavas egipcias bailando en el centro de la escena, al compás de los cantos de RAQUEL. Luego JOSÉ, RA, SEL y TA, viudas egipcias.

(Música.)


RAQUEL
La luz de la luna
se quiebra en el Nilo.
El Ibis sagrado
los aires cruzó.
Azul brilla el cielo,
la flor dio su aroma,
la brisa murmura
canciones de amor.

ESCLAVAS Y RAQUEL
Danzad, hijas del Nilo,
danzad al dulce son
del arpa que acompaña
de amores la canción.

JOSÉ
Tres viudas de Tebas
quieren penetrar.

LOTA
(Como recitado.)
Franca está la puerta,
pueden pasar.

RAQUEL
Siempre que en Egipto
casa una doncella,
vienen tres viudas
a explicarle a ella
las obligaciones
que deben tener
en el matrimonio
marido y mujer.

VIUDAS
(Saliendo.)
Salud a la doncella
hermosa como el día.
Que Anubis te proteja
y Osiris te bendiga.
Al pasar de soltera a casada
necesitas de preparación;
óyenos, porque somos viudas
y sabemos nuestra obligación.
Es muy duro
y molesto, yo te lo aseguro,
y muy pronto,
y muy pronto lo vas a saber,
el derecho, el derecho,
el derecho que tiene el marido
sobre su mujer.
Al marido después de la boda,
nada, nada se debe negar,
pues con él en la casa entra toda,
pero toda su autoridad.
Y aunque llanto,
aunque llanto al principio te cueste
que él te trate,
que él te trate con mucha dureza,
si le sabes seguir la corriente,
pues al fin bajará la cabeza.
Sé hacendosa,
primorosa,
dale gusto
siempre cariñosa.
Muévete
para que
lo que pida
dispuesto ya esté.
Cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada
que no.
Y con estas ligeras nociones
de moral que te damos aquí,
tú verás cómo te las compones
para hacer a tu esposo feliz.

TODAS
(Menos LOTA.)
Sé hacendosa,
primorosa,
dale gusto
siempre cariñosa.
Muévete
para que
lo que pida
dispuesto ya esté.

VIUDAS
Cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada
que no.

LOTA
¿No?

VIUDAS
No.

(Hablado.)

LOTA
Seguiré vuestros consejos,
que no he de olvidarlos nunca.

RA
La práctica enseña mucho
y nada se nos oculta,
pues del matrimonio somos
tres veteranas viudas.

SEL
Verás cómo el matrimonio
no es ninguna ciencia infusa.

LOTA
Pues yo de él tengo formada
una idea tan obscura,
que todos mis pensamientos
son misterios y son dudas.

TA
Es porque ahora ves el cielo
lleno de nubes y brumas
y no puedes ver sus astros
de refulgente hermosura.

RA
Mas ya verás las estrellas
en cuanto salga la luna
y rompa el tenue celaje
que el cielo de amor te oculta,
y una vez roto, verás
que todo es luz y ventura.

RAQUEL
¡Cómo saben! ¡Qué bien hablan!
¡Qué experiencia tan profunda!

LOTA
¿Vosotras lo sabéis todo?

LAS TRES
Pero todo.

LOTA
Ya segura
miro mi felicidad.

RA
¡Que el Ibis te dé una luna
de miel eterna!

SEL
¡Que Osiris
haga no se canse nunca
tu esposo!

TA
¡Que el Dios sagrado
os dé fuerzas en la lucha
de la vida!

EL GENERAL PUTIFAR
(Dentro.)
¡Pepe!

LOTA
(Asustada.)
¿Quién?

RAQUEL
Es tu esposo, que te busca.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (V)



Escena IV

Dichos y por su orden EL GRAN FARAÓN y LA REINA. EL GENERAL PUTIFAR y LOTA. Esclavas y RAQUEL. EL COPERO DE SU MAJESTAD y EL GRAN SACERDOTE. Sacerdotisas, Guerreros y Pueblo.

(Música.)

TODOS
Ya la ceremonia
terminada está.
Ya tiene señora
el gran Putifar.

EL GRAN FARAÓN
Bienvenido,

bien casado
y que sea para bien.

LA REINA
Que los Dioses te concedan
larga luna y mucha miel.

EL GENERAL PUTIFAR
¡Señor!

LOTA
Excelsa Reina,
mil gracias.

LA REINA
No hay de qué.

EL GRAN SACERDOTE
Osiris dé a la esposa
lo que haya menester.

TODOS Y CORO
Osiris dé a la esposa
lo que haya menester.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
Señor, marchemos.

EL GRAN FARAÓN
Marchemos, pues.

TODOS
Que los Dioses les concedan
larga luna y mucha miel.

(Se van todos menos LOTA y EL GENERAL PUTIFAR.)


EL GENERAL PUTIFAR
Salve, Lota.
Salve, Lota, pura y bella
flor galana,
flor galana de mi hogar.
Tú serás la reina
de mis amores,
mi bien serás.
Salve, Lota, pura y bella
flor galana de mi hogar.

LOTA
Noble esposo, bravo y fuerte,
yo tu esposa fiel seré.
Yo seré la hiedra amante
que tu tronco abrazaré.

(Salen SELHÁ y SETI.)

SELHÁ
¡Señor!

EL GENERAL PUTIFAR
¿Por qué me llamas
en esta situación?

SELHÁ
Porque aquí se ha presentado
un negocio de ocasión.
Unos ismaelitas
venden a un hebreo.

SETI
Tiene buena pinta.

SELHÁ
Y además no es feo.


SETI
Lo dan muy barato.

SELHÁ
Y una ganga es.

EL GENERAL PUTIFAR
Pues venga y otro esclavo
tendrá mi mujer.

(Salen con JOSÉ los Ismaelitas, RAQUEL y las Esclavas.)

SELHÁ Y SETI
Éste es el esclavo.

JOSÉ
Muy buenas, señores.

LOTA
El joven que vimos
en paños menores.

RAQUEL
El de la cisterna.

LOTA
El mismo, Raquel.


RAQUEL
¡Es él!

LOTA
¡Es él!

LAS DOS
No hay duda que es él.

EL GENERAL PUTIFAR
Hecho el trato. Me conviene.
Este esclavo es para ti.

LOTA
Gracias mil. Raquel, amiga,
¿por qué otra vez le vi?

EL GENERAL PUTIFAR
¿Cuál es tu nombre?

JOSÉ
José me llamo.

EL GENERAL PUTIFAR
Pues bueno, Pepe,
yo soy tu amo.
Esclavas, llevadla
y con suaves perfumes de Oriente
perfumadla.
Tú, José, con las esclavas.

JOSÉ
¡Qué vergüenza, yo no sé
entre tantas, tú tan casto,
qué te va a pasar, José!

RAQUEL
Te aguarda, mi señora,
la cámara nupcial,
y a buscarte irá el esposo
que tus brazos buscará.

(Mutis LOTA, RAQUEL, JOSÉ y Esclavas.)

EL GENERAL PUTIFAR
¡Qué situación!

SELHÁ Y SETI
Difícil es.

EL GENERAL PUTIFAR
¡Qué va a decir!

SELHÁ
Figúrate.


SETI
Temblando estás,
noble señor.

EL GENERAL PUTIFAR
Decís verdad,
temblando estoy,
mas no soy un gallina.

Lo dijo mi valor.

SELHÁ Y SETI
Pero eres otra cosa
mucho peor.

RAQUEL
(Dentro.)
Te aguarda, mi señora,
la cámara nupcial,
y a buscarte irá el esposo
que tus brazos buscará.

(Telón lento.)
MUTACIÓN

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (IV)



Escena II

SELHÁ y SETI.

(Hablado.)

SETI
Selhá, ¿qué dices a esto?

SELHÁ
Seti, ¿qué quieres que diga?

SETI
¡Qué lástima de doncella!

SELHÁ
¡Pobrecita!

SETI
¡Pobrecita!

SELHÁ
Pero, ¿cómo Putifar,
teniendo tan grave herida...
después de la operación...
se casa con esa niña?

SETI
Selhá, que yo no lo entiendo.

SELHÁ
Esto, Seti, no se explica.

SETI
Quizá aguarde de los Dioses
un milagro.

SELHÁ
Es infinita
de los Dioses la grandeza.
Su poder nos maravilla.
Corta en el campo un rosal
y si de dejarle cuidas
una o dos yemas, pues crece
y el milagro se realiza
de verle en la primavera
cuajado de rosas lindas
y de capullos hermosos;
pero hay cosas en la vida
que se cortan y no salen
aunque los Dioses lo digan.

SETI
(Yendo al fondo.)
¿Pero quién llega?... Silencio.

(Ruido por el fondo.)


SELHÁ
Unos cuantos ismaelitas.



Escena III

Dichos, ISMAEL acompañado de dos Ismaelitas y JOSÉ por el fondo.

ISMAEL
¡Salud, egipcios!

SELHÁ Y SETI
¡Salud!

JOSÉ
Salud y muy buenos días.


SELHÁ
¿Adónde vais?

ISMAEL
Al mercado.
A vender...

SETI
¿Qué mercancía?

ISMAEL
(Señalando a JOSÉ.)
Está de venta este hebreo.
Nos lo vendió su familia.

JOSÉ
Mis hermanitos, que son
la peor granujería
de toda Mesopotamia.
Yo no sé si por envidia
de ser más guapo que ellos
o porque todas las chicas
me miraban al pasar
de un modo que me comían,
aunque yo no las miraba
porque bajaba la vista,
porque soy Casto de mío,
me hicieron mil perrerías.
Porque le dije a mi padre
lo que los tunos hacían,
que era atracarse de fruta
siempre que a los campos iban,
y porque en otra ocasión
le referí lo que había
soñado la noche antes,
que fue que, atando gavillas,
las suyas se doblegaban
levantándose la mía...
me cogieron, me llevaron,
me dieron una paliza
y después en cueritatis,
que cualquiera se constipa,
me echaron a una cisterna.
Pasaron los ismaelitas
y me vendieron, lo mismo
que si fuera una gallina,
por veinte siclos, que son
mal contados y deprisa,
pues ciento cincuenta y siete
reales vellón en Castilla.

SELHÁ
¡Pobre mancebo!

SETI
(A ISMAEL.)
¿Es muy caro?

ISMAEL
Queremos darle salida.
Por treinta siclos se vende.

JOSÉ
¿Soy hombre o soy baratija?

SELHÁ
Para nosotros no es.
Mas quizás le convendría
al general Putifar,
como pinche de cocina.

JOSÉ
Bueno, pues haré de pinche,
que eso ni corta ni pincha.

SELHÁ
Se oye rumor en el templo.

SETI
Ya sale la comitiva.

martes, 3 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (III)


Comenzamos hoy la publicación íntegra del libreto original de La Corte de Faraón. Esperamos que os guste. Disfrutadlo y, si podéis, os aconsejo que, junto a un CD, escuchéis sus números musicales a medida que váis leyendo la obra. No os decepcionará.



LA CORTE DE FARAÓN


"opereta bíblica en un acto dividido en cinco cuadros y en verso"

original de

GUILLERMO PERRÍN Y MIGUEL DE PALACIOS

Música del maestro Vicente Lleó


Cuadro I
¡Ritorna vincitor!
Gran plaza pública en Menfis, engalanada para una gran fiesta. Edificios característicos de la época. A la derecha del actor, tribuna egipcia con dosel para los Reyes. Sillones, alfombra, etcétera. A la izquierda, entrada y fachada de un templo egipcio. Al fondo, y a lo lejos, obeliscos, estatuas, esfinges, etcétera, y en último término las Pirámides. Libres las cajas y parte del fondo. Luz rojiza de la tarde.

Escena I

Al levantarse el telón aparecen EL GRAN FARAÓN y LA REINA sentados bajo el dosel de la tribuna. Dos Esclavas egipcias les espantan las moscas con abanicos de plumas de colores. Cuatro Soldados egipcios (hombres) dan guardia de honor a la tribuna regia. EL COPERO DE SU MAJESTAD al pie del trono. Frente a la tribuna, delante del templo y llenando la escena, Pueblo egipcio. Hombres y Mujeres, con diversos y característicos trajes.

(Música.)

CORO
¡Victoria, victoria
para el triunfador,
que a Siria de Menfis
las armas llevó!
¡Victoria, victoria,
laureles y honor,
y Osiris proteja
al gran Faraón!

EL GRAN FARAÓN
Gracias, amado pueblo,
los víctores guardad,
hasta que a Menfis llegue
el bravo general.

CORO
¡Putifar, Putifar!
¡Gloria a Putifar!

EL GRAN FARAÓN
¡Gloria a Putifar!


EL COPERO DE SU MAJESTAD
El gran Sacerdote
ya viene hacia aquí,
del templo de Isis
dejadle salir.

CORO
(Arrodillados.)
¡Isis, Isis! ¡Diosa,
da tu protección
al pueblo de Egipto
y a su Faraón!

(Empieza a salir la comitiva del templo: Sacerdotes, LOTA, RAQUEL, Esclavas y Sacerdotisas.)

EL GRAN SACERDOTE
La casta doncella
más pura que el Loto
que a orillas del Nilo
ofrece su flor
el templo abandona
y espera inocente
del bélico esposo
los besos de amor.

LA REINA
(A LOTA.)
Compañera vas a ser
del valiente Putifar,
que triunfante
en cien batallas
ahora a Menfis
va a llegar.

CORO
¡Putifar! ¡Putifar!
¡Gloria a Putifar!

LOTA
De Tebas soy yo,
en Tebas nací.
La Virgen de Tebas
me llaman a mí.

CORO
Virgen es,
Virgen es;

cuando en Tebas lo dicen
es que en Tebas lo deben saber.

LOTA
En el templo de Isis
purificada,
por las aguas del Nilo
fresca y bañada.

EL GRAN SACERDOTE
Ya veis que a la doncella
de pura frente
no le falta nada
absolutamente.

RAQUEL
Del noble guerrero
la esposa serás,
tu esclava, primero,
plácemes te da.

TODOS
Del noble guerrero
la esposa serás,
el pueblo de Egipto
plácemes te da.

[TODOS]
En el templo de Isis
purificada,
por las aguas del Nilo
fresca y bañada.

UNO
(Hablado.)
¡Viva Putifar!

(Suenan dentro las trompetas de las tropas que regresan.)
¡¡¡Viva!!!

TODOS
Ya de las trompetas
escúchase el son.
Ya llega el caudillo
siempre vencedor.

EL GRAN SACERDOTE
¡Ritorna vincitor!

TODOS
¡Ritorna vincitor!
¡Victoria, victoria
para el vencedor,
que a Siria de Menfis
las armas llevó!

(Aparecen Guerreros con lanzas, trompetas, estandartes y banderas. EL GENERAL PUTIFAR con el botín de guerra. Esclavas nubias. SELHÁ, SETI, Esclavos y Guerreros.)
¡Victoria, victoria,
laureles y honor,
y Osiris proteja
al gran Faraón!

EL GRAN FARAÓN
Mis brazos te reciben,
valiente Putifar.


EL GENERAL PUTIFAR
¡Salud, oh, soberanos,
salud en general!

TODOS
¡Salud, salud
al héroe de la guerra y la virtud!

LA REINA
Esposa te concedo
en premio a tu valor.
Hermosa es la doncella,
tesoro de candor.

EL GENERAL PUTIFAR
¡Horror!

SELHÁ
¡Horror!

SETI
¡Horror!

SELHÁ Y SETI
¡Está para doncellas el señor!


EL GENERAL PUTIFAR
Herido vengo de la campaña,
para casarme no estoy muy bien,
pero lo ordena mi soberana,
y pues lo manda, me casaré.

EL GRAN SACERDOTE
Aquí está la doncella.


LOTA
¡Señor!

EL GENERAL PUTIFAR
¡Qué hermosa es!
Maldita la saeta...

SELHÁ Y SETI
¡Y adónde a darle fue!

EL GRAN SACERDOTE
El templo nos espera.

EL GRAN FARAÓN
Al templo sin tardar;
después de que te cases
te voy a coronar.

(Márchanse todos al templo, quedándose solos en escena SELHÁ y SETI.)

lunes, 2 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (II)


Se acusa a La corte de Faraón de ser una obra subida de tono e irreverente. Por estas razones fue prohibida durante la dictadura franquista y hasta 1976 no estuvo, de nuevo, sobre un escenario español en su versión original. La realidad es que la página creada por Perrín y Palacios, sugiere sin herir, y sólo quien conoce de qué va el asunto, está en condiciones de advertir ese doble sentido que posee. En cualquier caso, La corte de Faraón y no La corte del Faraón , no es ordinaria, ni grosera, ni mucho menos, obscena; sí es picara y con una doble intencionalidad tan innegable como elegante. Por otra parte, lo que comienza como una parodia de Aida, se va convirtiendo en un particular tratamiento de la historia bíblica de José y su interpretación de los sueños del Faraón.
Con esta obra entramos en un tipo de zarzuela que puede asimilarse a la opereta, aunque la página que nos ocupa tenga momentos de corte arrevistado indiscutible. El carácter solemne y brillante con que da comienzo parece augurar un tratamiento de vuelos más altos que los habituales en el género. La Corte es página efectista y brillante, dotada de momentos inspirados que han superado todas las prohibiciones y se han situado en uno de los puestos más relevantes del "ranking" de popularidad del género.
Son de destacar momentos como la fanfarria inicial (“¡Victoria! ¡Victoria!”), el lírico canto de Lota, (“De Tebas soy yo, en Tebas nací”), el melodioso saludo que hace Putifar a su futura esposa (“Salve Lota”), el “Terceto” entre Lota, la Reina y José a ritmo de vals (“Para juzgar y sentenciar”) el vibrante garrotín final (“Ví entre sueños tres mujeres”), o el jocoso dúo de José y Lota (“Yo soy el Casto”).
Y qué decir del Coro de Viudas (“Salud a la doncella”), de un erotismo poco frecuente en la zarzuela, que, sin embargo, no es fácil advertir a la primera y, sobre todo, los famosísimos cuplés babilónicos (“Ay ba! ­Ay ba! ­Ay ba!”), popularísimos desde el primer día. Por cierto, en estos cuplés eran muy frecuentes las morcillas; copiamos una de clara intencionalidad satírica contra Maura:
En Babilonia, los ministerios
entran y salen tan de repente
que quien preside por la mañana
ya por la tarde no es presidente.
De estos trastornos ministeriales
dicen que tiene la culpa sola
un astro errante llamado Maura
que es un cometa de mucha cola.
El éxito de La corte de Faraón fue espectacular, se dieron en Eslava 762 representaciones seguidas y en 1911 se dio una función especial en el Teatro Real para que la familia real pudiera contemplar lo que todo Madrid conocía de memoria.

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (I)



Amantes de la revista en particular y del teatro en general. Traemos hoy a nuestra página una de las operetas más célebres de toda la historia del género. La corte de Faraón, "opereta bíblica" con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música del maestro Vicente Lleó, fue estrenada en el Teatro Eslava de Madrid la noche del 21 de enero de 1910. Casi un siglo después y, para sumarnos a las efeméridas que dentro de unos meses tendrán lugar, HISTORIAS DE LA REVISTA MUSICAL ESPAÑOLA va a rendirle un más que merecido homenaje publicando su libreto original para que pueda estar al alcance de todos los aficionados al género. Espero que os guste y lo disfrutéis saboreando esta magnífica y siempre deliciosa obra que, como muchos de vosotros sabéis, estuvo prohibídima por la censura franquista y fue objeto de constante persecución junto con Las leandras (1931) y La blanca doble (1947) hasta que, en 1965 tuviese una "adaptación" más o menos camuflada con Nati Mistral bajo el título de La bella de Texas. ¿Recordáis aquello de "¡Ay, ca, ay, ca, ay californio qué mareo...!?

Ya lo iremos viendo. Un saludo.

Argumento
Cuadro I. Ritorna vincitor. En la gran plaza pública de Menfis, el Faraón, la Reina y el pueblo esperan la entrada del general Putifar que regresa victorioso de la campaña de Siria. El Sumo Sacerdote le presenta a quien ha sido elegida como su futura esposa: Lota, una delicada y virginal doncella de Tebas. Seti y Selhá, sus ayudantes, comentan con picardía que Putifar ha sido herido en una parte de su cuerpo que le impedirá consumar el matrimonio. Terminada la ceremonia pasan por la plaza unos ismaelitas con un hebreo, José, que les ha sido vendido por sus propios hermanos. Seti y y Selhá lo compran para ofrecérselo a Lota como regalo nupcial.
Cuadro II. La capa de José. Conforme es costumbre, tres viudas penetran en el aposento de la desposada para darle ciertos consejos íntimos sobre cómo tratar a su reciente esposo. La joven se las promete muy felices, pero cuando llega la hora de la verdad, Putifar se mantiene a prudente distancia y pasa la noche narrando sus hazañas militares. Al amanecer, el General parte para sus guerras dejando a su esposa al cuidado de José. Lota pretende seducir al joven una y otra vez. Este se niega y consigue escapar del insistente acoso, aunque en su huída pierde su capa. Lota, sintiéndose burlada jura vengarse, manda detenerle y le acusa de intentar deshonrarla.
Cuadro III. De capa caída. En el palacio del Faraón, la Reina y el Copero disfrutan de un espectáculo mientras el Faraón dormita. Aparece Lota pidiendo justicia ante la Reina. La mujer del general cuenta su versión de los hechos, pero la Reina, atraída por el muchacho, no desea castigarlo y pide ayuda al Faraón que se desentiende del caso como puede. La Reina ordena a José que refiera lo ocurrido, "exactamente", es decir, pretende que la abrace como ha dicho Lota que ocurrió en la ocasión que se juzga, ante lo cual Lota se enfurece y termina por recordar a la Reina que José es su esclavo. Las dos mujeres discuten y José huye por una ventana.
Cuadro IV. Los sueños de Faraón. José va a caer a los pies del Faraón que ha tenido un sueño. José se lo interpreta y el Faraón, satisfecho, promete nombrarle Virrey de Egipto.
Cuadro V. ¡El buey Apis! Ante el templo de Apis, José es nombrado Virrey con toda la pompa y el boato que el caso requiere, con Lota y la Reina a cada lado tratando de acariciarle discretamente, mientras todos se inclinan ante el Buey Dios.