¡VIVA LA REVISTA!

¡VIVA LA REVISTA!
Mostrando entradas con la etiqueta teatro eslava. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teatro eslava. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de mayo de 2010

Aquellas inolvidables revistas... (X): "Las castigadoras"

Género: Historieta picaresca en siete cuadros.
Texto: Francisco Lozano, Joaquín Mariño y Eduardo Mariño Lozano.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 13 de mayo de 1927, en el Teatro Eslava, de Madrid.,
Intérpretes del estreno: Celia Gámez. Loló Trillo. Julia Castillo. Ignacio León. Faustin Bretaño. Rafael M. Labra. Enrique Suárez. Antonio Segura.
Considerada como la primera gran revista-espectáculo, la acción de Las castigadoras tiene lugar en el pueblo imaginario de Villafogosa y fue el primer gran triunfo de Celia Gámez, que, de cantante de tangos, se convirtíó en primerísima figura del género de revista.
Es una historia picaresca, con chistes subidos de color, escrita para el lucimiento de las mujeres de Eslava que enseñaban lo que se podía con desparpajo. Se presentó con fastuosidad y lujo y fue un gran éxito.
Como curiosidad, digamos que se repartían entre el público pastas, gaseosa y globos.
Entre sus números musicales fueron los más aplaudidos un foxtrot ("Noches de cabaret"), el "One-step de las castigadoras", una "Canción romántica", el "Charlestón del pingüino" y el hasta hoy popularísimo Chotis de las taquimecas. Actualmente existe una grabación de esta obra. En 2000, la discográfica Blue Moon, en su colección Serie Lírica, editó un CD que contiene Las Leandras, Las Castigadoras y El Cabaret de la Academia.

sábado, 6 de febrero de 2010

1910-2010: Cien años de... La corte de Faraón (y XXXIX)


Amigos y amantes del teatro en general y de la revista en particular. A lo largo de estas semanas hemos intentado homenajear a una de las más célebres obras del géneor frívolo español en su cien cumpleaños: La corte de Faraón (1910) que, con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música del maestro Vicente Lleó fue estrenada en el madrileño Teatro Eslava el 21 de enero de 1910, pasará a la historia amparada por su procaz libreto, sus inolvidables melodías y por esa fama de "bestia negra" que la censura franquista le otorgó sin pensar que, aunque ya de por sí la obra era magnífica, consiguieorn los censores auparla al olimpo de las plateas españolas. Posteriormente vendrían sus ediciones en discos d epizarra, vinilo, casete y cedé compacto así como su edición en VHS y DVD de la´película que García Sánchez estrenase en 1985 con Ana Belén, Antonio Banderas, Guillermo Montesinos, Martes y Trece, Quique Camoiras y los magistrales José Luis López Vázquez, Agustín González, Mari Carmen Ramírez y el maestro Fernán-Gómez y que recreara cómo una compañía de aficionados montaba la obra de Lleó en los difíciles tiempos de la posguerra poniendo en alza a toda la Dirección General de Seguridas.

Es por ello por lo que le deseamos a esta inmortal obra muchos, muchos centenarios más, para que el pueblo español pueda seguir disfrutando de todo su esplendor y continúe viviendo de generación en generación. Por ello, ¡¡¡VIVA LA CORTE DE FARAÓN!!!




lunes, 4 de enero de 2010

1910-2010: Cien años de... La corte de Faraón (I)


La corte de Faraón es una "opereta bíblica" en un acto y cinco cuadros. Se estrenó en Madrid en el Teatro Eslava el 21 de enero de 1910, con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música de Vicente Lleó.
Es una especie de zarzuela, en donde se mezclan elementos de opereta, zarzuela, revista e incluso cuplé. Está encuadrada dentro del género denominado "sicalíptico", el cual es famoso por sus dialogos llenos de insinuaciones y connotaciones sexuales, canciones de aroma picante y enredos de corte vodevilesco, que estuvo de moda durante el primer tercio del siglo XX. Esta obra es de carácter humorístico, está ambientada en Egipto y sus referencias musicales la convierten en algunos momentos en una parodia de Aida de Verdi.


viernes, 8 de mayo de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (y XX)



Cuadro IV
¡Sigue la curda!

Interior de la cuadra en casa de EL TÍO PELEÓN. Una ventana a la izquierda en alto. Un banco de piedra. Toneles de vino.

Debajo de la ventana, EL TÍO PELEÓN duerme la pítima con una bota de vino entre las manos. EL TABERNERO, a sus pies con una curda doble, duerme también. Un candil ilumina la escena. PEPIYO, descolgándose por el ventanal, cae sobre EL TÍO PELEÓN.

PEPIYO
(Al caer.)
¡Ahí va a ese saco de huesos!

EL TÍO PELEÓN
(Despertando.)
¡Zapateta!

PEPIYO
(Asustado.)
¿Eh? ¿Quién anda
por ahí? ¡El señor alcalde!

EL TABERNERO
(Despertando también.)
¡El mozo de estoques!

PEPIYO
(Reparando en él.)
¡Arza!
Y el tabernero.

EL TÍO PELEÓN
¿A qué vienes
saltando por la ventana?

PEPIYO
A pedirle a usté un billete
de caridad.

EL TÍO PELEÓN
¿Qué te pasa?

PEPIYO
Que me voy.

EL TÍO PELEÓN
Mira, lo siento,
porque en este instante estaba
pensando en ti.

PEPIYO
¡Ay, Dios mío!
¿Cómo salgo de esta casa?

EL TÍO PELEÓN
Como cuentan en el pueblo
que dices la verdad clara
a aquellos que te preguntan,
quisiera que me explicaras
unas ideas que tengo
hace tiempo aquí grabadas.
Son cosas de la alcaldesa,
pero quiero descifrarlas.

PEPIYO
Pues pregunte, que yo siempre,
como es mi inocencia tanta,
digo la verdad a todos,
aunque les parezca amarga.

EL TABERNERO
Eso es verdad; de mí un día
dijo que echaba mucha agua
al vino ¡y era verdad!
¡No había quien lo probara!

EL TÍO PELEÓN
Pues explícame esta idea
que en la cabeza me anda.

(Música.)


Tengo idea de haber visto
a una hembra y a un varón
con vestidos como sombras
darse un fuerte palizón
y después que se agarraban
se ponían a bailar,
enseñando muchas cosas
por delante y por detrás.

PEPIYO
Eso es un bailable
de corte francés,
fíjese usté un poco
a ver si eso fue.

(Se alza el forillo de la cuadra y aparecen en el centro UNO y UNA, vestidos de negro; él con americana chulilla. Los dos con pañuelos colorados al cuello.)

EL TÍO PELEÓN
¡Eso es! ¡Eso es!

EL TABERNERO
¡Qué pareja tan extraña!
¡Recuelo! ¡Qué atrocidad!

PEPIYO
¡Silencio, que empiezan!
Oíd y mirad.

(Se agarra él del cuello de ella, que echa los brazos a la espalda, y con pasos muy menuditos bajan a la izquierda del proscenio, parando en seco cuando lo marca la música. A los tres golpes fuertes de orquesta, cae ella en el primero, brazo derecho de él; segundo, brazo izquierdo; tercer golpe, vuelven a quedar cogidos como al principio y vuelven a bailar a pasos menuditos hacia la derecha. Durante la escala que hace el cornetín, ella coge a él del pelo y él corre hacia atrás; da ella una vuelta, él otra y vuelven a los pasitos menudos. Las vueltas y las caídas cada vez que lo indica la orquesta con sus golpes secos y el mutis muy cogidos, muy abrazados y muy menudo el paso. Es un número de gran efecto cuidándolo. Cesa la música.)

(Hablado.)

EL TÍO PELEÓN
Eres un tío inventando.
Eso es lo que soñé yo.

PEPIYO
Pues es un baile francés
con arreglo y traducción.

EL TÍO PELEÓN
Ahora en premio a tu talento
yo te pido por favor
que no te vayas.

PEPIYO
Me quedo.
Pero con la condición
que no habrán de molestarme
las señoras.

EL TÍO PELEÓN
Se acabó.
Tú harás todo lo que quieras.

(Salen por la derecha EL BUTIFARRA, LA ALCALDESA, LA CARLOTA, PITÍ y MINÍ.)

EL BUTIFARRA
¿En dónde está ese ladrón?

LA CARLOTA
Míralo allí.

LA ALCALDESA
¡Sinvergüenza!

EL TÍO PELEÓN
¡Basta! Le protejo yo.

EL BUTIFARRA
Pero, ¿sabe usté lo que hizo?
¡Pretendió manchar mi honor!

EL TÍO PELEÓN
Si hubieras estado en casa
como era de razón,
no hubiese entrado en tu cuarto
nadie...

EL TABERNERO
Dice bien, señor.

EL BUTIFARRA
Si yo me marché fue sólo
por cumplir mi obligación.

EL TÍO PELEÓN
¡Tu obligación esa noche
era quedar como Dios!
¡Encima de toas las cosas!

LA CARLOTA
Creo que tiene razón.

EL BUTIFARRA
Yo me fui a meter los toros
en su encierro, porque yo
lo prometí, y hasta que
los metí en el cajón...

EL TÍO PELEÓN
¡Chico! ¡Tú no metes na!

PITÍ
(¡Ya lo sabe!)

MINÍ
(¡Se enteró!)

EL TÍO PELEÓN
(A PEPIYO.)
Y ahora ven tú aquí. Te nombro
subsecretario mayor
del Ayuntamiento.

PEPIYO
Gracias.

EL TÍO PELEÓN
¡Con gastos y habitación!

LA ALCALDESA
(Se queda en casa. ¡Qué gozo!)

LA CARLOTA
(¡Se queda! ¡Mucho mejor!)

LA ALCALDESA
(A PEPIYO.)
Me verás a todas horas.

LA CARLOTA
(A PEPIYO.)
Vendré a verte.

PEPIYO
¡Cómo voy
a ponerme ahora mi cuerpo
de ternera y de jamón!

EL BUTIFARRA
¡Carlota! Veré si puedo
enmendarme.

PITÍ
Creo que no.

LA CARLOTA
Recibo en casa los jueves;
les invito a la reunión.

PEPIYO
¡Callad! Me ocurre una idea
para darle más sabor
a estas suarés. Ved un cuadro
que será de sensación.

[Cuadro V]
[Apoteosis. Juerga perpetua]

Se hace el oscuro, sube el fondo de la cuadra y aparece un telón de casa blanca adornado con carteles y trofeos taurinos. En el centro del telón y a una altura de dos o tres metros, una gran cabeza de toro y sobre ella este rótulo:

MARROJO QUE HIRIÓ AL BUTIFARRA

La escena representa una juerga andaluza. El Coro vestido en relación con lo que el cuadro representa. Gran animación.

(Música.)

(Cuatro Mujeres hermosas, envueltas en mantones de Manila, con faldas de raso de colores vistosos y sombreros anchos claros, durante el número evolucionan y bailan a gusto del director de escena, maestro de baile o encargado de este asunto, pero sobre todo, que la evolución tenga novedad y sea vistosa.)

PEPIYO, LA CARLOTA y LA ALCALDESA
Gitana,
morena,
morucha,
que reinas en mí.
No vayas a buscar
quereres por ahí,
que no vas a encontrar
otro cariño así.
Serrana,
negrucha,
vente pa qui.
(Bailan garrotín.)
Que dale garrotín,
que toma garrotán,
el cuerpo mueve así
pa que te caiga sal.

TODOS
Que toma garrotán,
que dale garrotín,
porque es toda tu sal
pa mí.
Gitana,
morucha,
serrana,
feucha,
mi nena,
morena
y venga garrotín
y vaya garrotán.
¡Ah!
No vayas a buscar
quereres por ahí,
que no vas a encontrar
otro cariño así.

(Cesa la música.)

PEPIYO
(Al público.)
Y pido a la conclusión,
si sois tan buenos señores,
perdón para los autores
de El pueblo del Peleón.
TELÓN

lunes, 2 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (II)


Se acusa a La corte de Faraón de ser una obra subida de tono e irreverente. Por estas razones fue prohibida durante la dictadura franquista y hasta 1976 no estuvo, de nuevo, sobre un escenario español en su versión original. La realidad es que la página creada por Perrín y Palacios, sugiere sin herir, y sólo quien conoce de qué va el asunto, está en condiciones de advertir ese doble sentido que posee. En cualquier caso, La corte de Faraón y no La corte del Faraón , no es ordinaria, ni grosera, ni mucho menos, obscena; sí es picara y con una doble intencionalidad tan innegable como elegante. Por otra parte, lo que comienza como una parodia de Aida, se va convirtiendo en un particular tratamiento de la historia bíblica de José y su interpretación de los sueños del Faraón.
Con esta obra entramos en un tipo de zarzuela que puede asimilarse a la opereta, aunque la página que nos ocupa tenga momentos de corte arrevistado indiscutible. El carácter solemne y brillante con que da comienzo parece augurar un tratamiento de vuelos más altos que los habituales en el género. La Corte es página efectista y brillante, dotada de momentos inspirados que han superado todas las prohibiciones y se han situado en uno de los puestos más relevantes del "ranking" de popularidad del género.
Son de destacar momentos como la fanfarria inicial (“¡Victoria! ¡Victoria!”), el lírico canto de Lota, (“De Tebas soy yo, en Tebas nací”), el melodioso saludo que hace Putifar a su futura esposa (“Salve Lota”), el “Terceto” entre Lota, la Reina y José a ritmo de vals (“Para juzgar y sentenciar”) el vibrante garrotín final (“Ví entre sueños tres mujeres”), o el jocoso dúo de José y Lota (“Yo soy el Casto”).
Y qué decir del Coro de Viudas (“Salud a la doncella”), de un erotismo poco frecuente en la zarzuela, que, sin embargo, no es fácil advertir a la primera y, sobre todo, los famosísimos cuplés babilónicos (“Ay ba! ­Ay ba! ­Ay ba!”), popularísimos desde el primer día. Por cierto, en estos cuplés eran muy frecuentes las morcillas; copiamos una de clara intencionalidad satírica contra Maura:
En Babilonia, los ministerios
entran y salen tan de repente
que quien preside por la mañana
ya por la tarde no es presidente.
De estos trastornos ministeriales
dicen que tiene la culpa sola
un astro errante llamado Maura
que es un cometa de mucha cola.
El éxito de La corte de Faraón fue espectacular, se dieron en Eslava 762 representaciones seguidas y en 1911 se dio una función especial en el Teatro Real para que la familia real pudiera contemplar lo que todo Madrid conocía de memoria.

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (I)



Amantes de la revista en particular y del teatro en general. Traemos hoy a nuestra página una de las operetas más célebres de toda la historia del género. La corte de Faraón, "opereta bíblica" con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música del maestro Vicente Lleó, fue estrenada en el Teatro Eslava de Madrid la noche del 21 de enero de 1910. Casi un siglo después y, para sumarnos a las efeméridas que dentro de unos meses tendrán lugar, HISTORIAS DE LA REVISTA MUSICAL ESPAÑOLA va a rendirle un más que merecido homenaje publicando su libreto original para que pueda estar al alcance de todos los aficionados al género. Espero que os guste y lo disfrutéis saboreando esta magnífica y siempre deliciosa obra que, como muchos de vosotros sabéis, estuvo prohibídima por la censura franquista y fue objeto de constante persecución junto con Las leandras (1931) y La blanca doble (1947) hasta que, en 1965 tuviese una "adaptación" más o menos camuflada con Nati Mistral bajo el título de La bella de Texas. ¿Recordáis aquello de "¡Ay, ca, ay, ca, ay californio qué mareo...!?

Ya lo iremos viendo. Un saludo.

Argumento
Cuadro I. Ritorna vincitor. En la gran plaza pública de Menfis, el Faraón, la Reina y el pueblo esperan la entrada del general Putifar que regresa victorioso de la campaña de Siria. El Sumo Sacerdote le presenta a quien ha sido elegida como su futura esposa: Lota, una delicada y virginal doncella de Tebas. Seti y Selhá, sus ayudantes, comentan con picardía que Putifar ha sido herido en una parte de su cuerpo que le impedirá consumar el matrimonio. Terminada la ceremonia pasan por la plaza unos ismaelitas con un hebreo, José, que les ha sido vendido por sus propios hermanos. Seti y y Selhá lo compran para ofrecérselo a Lota como regalo nupcial.
Cuadro II. La capa de José. Conforme es costumbre, tres viudas penetran en el aposento de la desposada para darle ciertos consejos íntimos sobre cómo tratar a su reciente esposo. La joven se las promete muy felices, pero cuando llega la hora de la verdad, Putifar se mantiene a prudente distancia y pasa la noche narrando sus hazañas militares. Al amanecer, el General parte para sus guerras dejando a su esposa al cuidado de José. Lota pretende seducir al joven una y otra vez. Este se niega y consigue escapar del insistente acoso, aunque en su huída pierde su capa. Lota, sintiéndose burlada jura vengarse, manda detenerle y le acusa de intentar deshonrarla.
Cuadro III. De capa caída. En el palacio del Faraón, la Reina y el Copero disfrutan de un espectáculo mientras el Faraón dormita. Aparece Lota pidiendo justicia ante la Reina. La mujer del general cuenta su versión de los hechos, pero la Reina, atraída por el muchacho, no desea castigarlo y pide ayuda al Faraón que se desentiende del caso como puede. La Reina ordena a José que refiera lo ocurrido, "exactamente", es decir, pretende que la abrace como ha dicho Lota que ocurrió en la ocasión que se juzga, ante lo cual Lota se enfurece y termina por recordar a la Reina que José es su esclavo. Las dos mujeres discuten y José huye por una ventana.
Cuadro IV. Los sueños de Faraón. José va a caer a los pies del Faraón que ha tenido un sueño. José se lo interpreta y el Faraón, satisfecho, promete nombrarle Virrey de Egipto.
Cuadro V. ¡El buey Apis! Ante el templo de Apis, José es nombrado Virrey con toda la pompa y el boato que el caso requiere, con Lota y la Reina a cada lado tratando de acariciarle discretamente, mientras todos se inclinan ante el Buey Dios.