¡VIVA LA REVISTA!

¡VIVA LA REVISTA!

viernes, 28 de marzo de 2008

Vedettes y vicetiples (XXV): Consuelo Hidalgo


La llamada musa de la opereta durante los años veinte reunía en su persona gracia, belleza y distinción. Se dedicó al género de las variedades convencida por el empresario José Campúa y así interpretó papeles en El as (1919) o El príncipe Carnaval (1920), entre otras. Se retiró de los escenarios tras contraer matrimonio convirtiéndose, desde entonces, en una “mujer respetable”.

Vedettes y vicetiples (XXIV): Hermanas Pyl y Myl


Pilar y Milagros aparecieron en el mundo de las varietés debido a su frescura juvenil destacando ambas en sus repertorios de bailes y cantes elaborados especialmente para ellas. Celia Gámez las contrató para cantar junto a ella el número de “Las viudas” en Las leandras (1931) cosechando enorme éxito desde entonces. Más tarde formaron un ballet y salieron de gira a Portugal, fijando allí su residencia hacia finales de los años treinta. La elegancia y dulzura que las caracterizaban, hicieron de ellas verdaderas artistas de popularidad inusitada.

Vedettes y vicetiples (XXIII): Perlita Greco


Procedente de Argentina, llegó a España interpretando tangos y otra clase de melodías porteñas en la orquesta Bianco-Bachicha. Nuevamente fue el empresario José Campúa quien la contrató para las chispeantes revistas que representaba en el madrileño Teatro Romea. Seguidamente efectuó algunas giras y se volvió a su Buenos Aires natal para regresar de nuevo a España en los años cincuenta e interpretar una revista en el Teatro de La Latina. Finalmente y, desencantada, regresó a su país. Sobresalen en su trabajo revistas como ¡Por si las moscas! (1929), Me acuesto a las ocho (1930), Las guapas (1930), Las mujeres bonitas (1933), etc.

Vedettes y vicetiples (XXII): Cora Gámez


A pesar de ser hermana de Celia Gámez, su labor teatral siempre se vio menguada debido al arrollador éxito de aquélla. Intervino en algunas de las revistas de Celia como Me acuesto a las ocho (1930), Las leandras (1931) o Las de Villadiego (1933), aunque prontamente desaparecería del panorama escénico español al verse desplazada por la inigualable personalidad de su hermana.

Vedettes y vicetiples (XXI): Paquita Gallego


Hija de un torero apodado “Galleguito”, procedía de la compañía teatral de Concha Catalá. Era bellísima y consiguió encandilar al público masculino pese a su escasa voz y su menudo físico. Encumbró su carrera dentro del género frívolo gracias al cual consiguió una notable popularidad debido a su intervención en revistas como El último güito (1950) de José Manuel Iglesias y Fernando Gª Morcillo, Las alegres cazadoras (1950) de Tejedor y Fernández de Sevilla con partitura de Gª Morcillo donde hacía las delicias del público asistente mientras entonaba un pegadizo fox vaquero y ¡Hola, cuqui! (1951) con libreto de Luis Tejedor y partitura del maestro Moreno Torroba, entre otras.

jueves, 13 de marzo de 2008

Vedettes y vicetiples (XX): Julia Fons


Nacida en 1882 en Sevilla, esta tiple cómica, bailarina y actriz residió desde los ocho años junto a su familia en Madrid dedicándose desde entonces al género chico, cuplé y opereta. Se hizo prontamente popular interpretando diversas operetas, género en el que fue considerada como su verdadera musa. A partir de 1903 formó parte de la compañía de Casimiro Ortas que actuaba en Málaga en el Teatro Vital Aza logrando cada noche mayores aplausos. Su popularidad fue tal que en Cinematógrafo Nacional (1907), estrenada en el Apolo, se hacía mención de que “en el lugar de la diosa Cibeles está sentada Julita Fons”. Fue máxima estrella del Teatro Eslava y contó una legión de incondicionales admiradores y posteriormente trabajó en coliseos como el Martín, Reina Victoria, Centro o Romea; aunque continuó dedicándose al género chico y opereta, más tarde se pasaría al cuplé recibiendo por ello una mejor remuneración económica. De ella destacaba su belleza y su alegría, su ritmo y su movimiento. Finalmente acabaría retirándose en París. Entre su producción frívola destacan obras como La alegre trompetería (1907), La gatita blanca (1905) o La corte de Faraón (1910), entre otras.

Vedettes y vicetiples (XIX): Luisita Esteso


Hija de Luis Esteso y López de Haro y Polonia Herrero Abad, “La Cibeles”, se subió por primera vez a un escenario a los ocho años. Posteriormente llegó a convertirse en un auténtico “bombón” escénico por su exquisita belleza y la finura de sus imitaciones humorísticas provocando el más puro regocijo en el auditorio que iba a contemplarla noche tras noche. Era canzonetista e intervino en múltiples espectáculos de variedades y en algunas producciones cinematográficas de la época. Entre sus revistas destacan ¡Abracadabra! (1953) con libreto de Carlos Llopis y música del maestro García Morcillo.

Vedettes y vicetiples (XVIII): Tania Doris


Una de las últimas vedettes del género descubierta por el empresario Matías Colsada, para el que trabajó durante muchos años en su compañía y llegó a convertirse en su compañera sentimental durante algo más de veinte años. Descubierta por el popular empresario a los 18 años, la actriz no tardaría en convertirse en un auténtico vendaval en sus diversas actuaciones en el escenario donde, gracias a su escultural anatomía hacía las delicias de los espectadores que, atónitos, asistían a sus diversas intervenciones.

Vedettes y vicetiples: Maruja Díaz


Nacida en Sevilla en 1932, su verdadero nombre es María Díaz Ruiz. Debutó en 1950 en el Teatro Lope de Vega de Madrid con la revista A todo color, “fantasía musical” de Guillermo y Rafael Fernández Shaw con música del maestro Manuel Parada. En 1951 protagoniza la exitosísima Las cuatro copas, con libreto de Leandro Navarro e Ignacio Fernández Iquino con música de los maestros Francisco Prada y Augusto Algueró padre donde entona el emotivo pasodoble “Soy madrileña” ante la enfervorizada concurrencia que se daba cita en el madrileño Teatro Fontalba. Maruja se dedica a la comedia musical y participa en numerosas películas. En 1963 es dirigida por José Tamayo en el espectáculo Kiss me, Kate basado en La fierecilla domada, de William Shakespeare y que ya había sido un éxito en los escenarios de Broadway y en el cine a través de una producción cinematográfica interpetada por Howard Keel y Kathryn Grayson. También intervino en otras producciones del género frívolo como, ¡Yo soy casado, señorita! (1948), Los cuatro besos (1952) o De Madrid al cielo (1966), entre otras.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Vedettes y vicetiples (XVI): Irene y Raquel Daina


Ambas hermanas, gracias a su extraordinaria belleza y no menos prodigiosa capacidad interpretativa, pasaron a convertirse en vedettes y, posteriormente, en reputadas actrices de comedia dramática. Irene, sin ir más lejos, llegó a convertirse en primerísima actriz del María Guerrero y posteriormente del Lara en producciones de Neville, Lope de Vega, Juan Ignacio Luca de Tena o Jacinto Benavente. Las dos hicieron de su reinado como vedettes todo un alarde de buen hacer en los ámbitos revisteriles, otorgando a las obras que interpretaban gracia, soltura, exotismo y sugestivos bailes. Eran hijas de Fernando Daina y Encarnación Delás, dos célebres cantantes de zarzuela, ésta última hermana a su vez de Enriqueta Delás, madre de Queta Claver y, por tanto, prima de aquéllas. Irene nació en 1932 y ya, a los dieciséis años fue primera vedette del Teatro Albéniz de Madrid, aunque, más tarde, José Luis Alonso la reclamaría para hacer teatro clásico y, posteriormente, intervendría en algunas producciones cinematográficas. Por su parte, Raquel vino al mundo en 1929 y, tras haber pasado por la compañía de Carlos Llopis y otras del Teatro Nacional de Revistas de Argentina, pasó a la de Manuel Paso Andrés en el Teatro de la Zarzuela. Fue vedette en teatros como el Martín, La Latina o el Albéniz a la par que intervino en diversas películas. Más tarde actuaría en diversos espacios televisivos. Tras permanecer juntas en la compañía de Manuel Paso durante varios años, se separaron. Raquel pasó a formar parte como tercera figura en la compañía de revistas de Zori, Santos y Codeso y actuó en espectáculos como Róbame esta noche (1947), Historia de dos mujeres o Dos mujeres con historia (1947), ¡Yo soy casado, señorita! (1948) o ¡Abracadabra! (1953) y se casó con el torero madrileño Manolo Escudero, del que se divorciaría más tarde. Por su parte, Irene abandonó la revista y se dedicó a interpretar comedias, aunque en el género frívolo dejó títulos tan notables como Los babilonios (1949), Amor partido en dos (1950) o La media naranja (1951).

Vedettes y vicetiples (XV): Conchita Constanzo


Comenzó su carrera debutando en la compañía de grandes espectáculos que dirigía José Juan Cadenas en el Reina Victoria de Madrid. José Campúa la incorporó a las filas de bellísimas vicetiples que interpretaban los divertidos libretos de Paradas y Jiménez, Vela y Sierra... quienes compartían la autoría de mencionadas obras con las prodigiosas partituras que componían Alonso, Guerrero, Padilla, Faixá, Mollá, Rosillo, etc. Ver aparecer en un escenario a Conchita Constanzo era poco menos que ver a una diosa griega emerger de las aguas erigiéndose inmediatamente como auténtico “leit-motiv” de la obra que interpretaba. El público ya no sólo acudía a divertirse con la obra, acudía a ver a Conchita Constanzo. Posteriormente se retiraría a un hotel que tenía en propiedad alejándose por completo del mundo frívolo y desenfadado de la revista musical.

Vedettes y vicetiples (XIV): Florinda Chico


Nacida en 1928 en el pueblo de Don Benito, en la provincia de Badajoz, comenzó trabajando como secretaria de la ONCE hasta que dio sus primeros pasos en el mundo del espectáculo de la mano de Alfonso del Real en el circo en el que éste trabajaba. Más tarde, el maestro Guerrero la descubriría cuando tan sólo contaba con veinte años y la integró en las filas de su compañía para trabajar como vicetiple en una de sus revistas más aclamadas, La blanca doble (1947) en el Teatro de La Latina de Madrid. Fue, además, destacada chica de conjunto de Celia con la que intervino en otras revistas. Intérprete además de zarzuela, comedias y múltiples producciones cinematográficas, la versatilidad artística de Florinda Chico la configuran como una de las actrices más aplaudidas y queridas por el público español.

Vedettes y vicetiples (XIII): Reyes Castizo "La yankee"


Esta impresionante rubia sevillana fue descubierta por el maestro Guerrero para interpretar un charlestón de la revista de Paradas y Jiménez, El sobre verde, en 1927. Posteriormente, José Campúa la contrató como vedette coreográfica para el Romea obteniendo en él múltiples éxitos. Inmejorable intérprete de típicos y variados bailes andaluces, poseía una arrolladora e inconfundible personalidad que la llevó a casarse con un afamado novillero de la época. Interpretó revistas como La niña de La Mancha (1931) o ¡Hip! ¡Hip! ¡Hurra! (1935) entre otras.

martes, 11 de marzo de 2008

Vedettes y vicetiples (XII): Margarita Carbajal


Mexicana de exhuberante belleza que, tras llegar a España, aparentemente como turista, se enamoró de nuestro país y decidió instalarse en él. Fue contratada por el tantas veces nombrado empresario del Romea madrileño, José Campúa, para trabajar como vedette. Estrenó, entre otras, algunas producciones de Paradas y Jiménez, Vela y Sierra, Campúa... con partituras de Ernesto Rosillo, Guerrero o Alonso: Flores de lujo (1931), Las tentaciones (1932), La pipa de oro (1932), ¿Qué pasa en Cádiz? (1932), ¡Gol! (1933), “fantasía deportiva” que llegó a ser centenaria y en donde lanzaba una pelota al público para que, el espectador que tuviera la suerte de cogerla, subiera al escenario a darle un beso, Las de los ojos en blanco (1934) o Mujeres de fuego (1935). Muchos de estos espectáculos eran montados según figurines de Álvaro Retana y vestuario de la casa Cornejo con todo el derroche de medios y lujo que la época permitía. Ir a verla en los teatros donde actuaba, se convirtió, para el público masculino, en un impagable espectáculo dado su descaro como vedette de revista. Sorprendida por el alzamiento del 18 de julio, decidió evadirse a México donde contrajo matrimonio con un popular personaje exiliado.

Vedettes y vicetiples (XI): María José Cantudo


Nombre artístico de María Purificación Cantudo, oriunda de Andújar (Jaén), localidad donde nació en 1951. Ganó un concurso de flamenco a los siete años y, tras una carrera como actriz de fotonovelas, modelo y presentadora de televisión, actuó en varias películas del llamado “destape” en la década de los setenta cosechando notable popularidad. Contrajo matrimonio con el también actor y cantante Manolo Otero y, tras su divorcio de éste, no ha dejado de ser objeto de la prensa del corazón. Intervino en reposiciones de exitosas revistas provocando un nuevo “revival” del género en la década de los ochenta: Las leandras, Las de Villadiego, Doña Mariquita de mi corazón (1985) o La Pepa trae cola (1989) junto a Tomás Zorí y Fernando Santos.

Vedettes y vicetiples (X): Mary Campos


Notable artista revisteril que trabajó en numerosas ocasiones con el incansable trío Zorí, Santos y Codeso en revistas como la exitosísima obra del maestro Guerrero con libreto de Paradas y Jiménez La blanca doble (1947) en donde entonaba sensualmente aquello de “Tigresa felina de piel muy vistosa, de cara divina. Mis ojos despiden miradas de fuego, mis brazos son armas que al hombre dan miedo...” junto a las también populares Isabel de la Vega o Pilarín Bravo. “Las bomboneras” o “Agua de la fuentecilla”, también fueron espléndidas creaciones de esta actriz quien, además, participó en otras obras como Los dos iguales (1949) con libreto de Luis Tejedor y Manuel Taramona con partitura del maestro Fernando Moraleda o Tres gotas nada más (1950) también de Paradas y Jiménez con partitura de Guerrero y junto a Marisol Clemens, Carmen Martín y el inolvidable trío de cómicos. En ella, entonaba inolvidables melodías como el pasodoble de “Las atracadoras” o el bolero que daba título a la obra: “Tres gotas nada más es el perfume más excitante, tres gotas nada más para conquistas es lo bastante”.

Vedettes y vicetiples (IX): Licia Calderón


Su verdadero nombre era Alicia Palacios Calderón. Nacida en Alicante. Consiguió encumbrarse como vedette de revistas alegres gracias a su cara bonita y su escultural figura. Licia intervino en El águila de fuego, con Celia Gámez en 1956 o Una jovencita de 800 años bajo la batuta de José Muñoz Román en el Martín de Madrid en 1958. Posteriormente pasaría a convertirse en reputada actriz de comedias y vodeviles e incluso intervendría en algún que otro papel dramático a la par que apareció en múltiples películas. Se casó con el también actor Jesús Puente.

Vedettes y vicetiples (VIII): María Caballé


Perteneciente a la familia Millanes-Caballé-Bilbao, fue una de las artistas más famosas de la revista en los dorados años veinte junto a su hermana Emilia. Destacó por su belleza, simpatía, refinada elegancia y buen hacer interpretativo, algo poco común en la época. Intervino con mucho éxito en revistas como Arco Iris (1922), La tierra de Carmen (1923), Rosa de fuego (1924), La orgía dorada (1928), En plena locura (1928), Flores de lujo (1931),... alcanzando prontamente en todas ellas el rápido favor del público. Se retiró de la escena una vez acabada la Guerra Civil, aunque siempre será recordada por el deslumbrante vestuario que sacaba cada vez que aparecía en escena.

Vedettes y vicetiples (VII): Elsie Byron


Nacida en Cuba, emigró a España donde puede decirse que cosechó múltiples éxitos y aplausos. Su belleza de ébano, sus insidiosos bailes, sus insinuantes caderas, sus transparentes indumentarias, su aparente frivolidad y sus rumbas eléctricas hicieron de ella un verdadero huracán pasional cada vez que se subía encima de un escenario. Intervino en revistas como Ladronas de amor de Muñoz Román y Francisco Lozano con partitura del maestro Alonso (1941).

Vedettes y vicetiples (VI): Maruja Boldoba


Escultural vedette que entró dentro de la compañía de Celia Gámez. Posteriormente contraería matrimonio con uno de los galanes de ésta, Alfonso Goda. Dotada de un deslumbrante físico, Maruja se convirtió en una estrella tremendamente popular en el Madrid de la época gracias a su intervención en revistas como Tres días para quererte (1945) o Veinticuatro horas mintiendo (1947). Posteriormente se dedicaría a la comedia teatral cosechando notables éxitos.

jueves, 6 de marzo de 2008

Vedettes y vicetiples (V): Mary Begoña


Nombre artístico de María Bragas Begoña nacida en 1929 en Bilbao. Dedicada al principio de su carrera al género de las variedades donde empezó a los catorce años actuando en los locales dedicados a este género por el Sindicato de Espectáculos regido por la CNT durante la guerra. Con unas excelentes dotes para el cante, el baile y la interpretación, poseía un fuerte matiz flamenco y una gracia singular que la permitió participar en múltiples obras de índole revisteril como Tres días para quererte (1945), ¡Róbame esta noche! (1947), A La Habana me voy (1948), ¡A vivir del cuento! (1952) o Los líos de Elías (1954) y otras producciones de Francisco Loygorri y José Muñoz Román. Más tarde actuaría en varios espectáculos de tipo folclórico junto a Lola Flores, Pepe Marchena o Manolo Caracol. Formó compañía junto a su inseparable Antonio Garisa y, en unión de éste, recorrió España entera cosechando innumerables aplausos. Cuando abandonó las lides frívolas, intervino en numerosas comedias, películas y alguna que otra serie de televisión.

Vedettes y vicetiples (IV): Aurelia Ballesta


Triunfó en los años treinta como segunda vedette dentro de la compañía del Teatro Romea de Madrid bajo los auspicios de José Campúa. Distinguíase por su elegancia y su porte aristocrático interviniendo en algunas comedias musicales de Celia Gámez. Posteriormente dejó el mundo de la frivolidad y se dedicó al “teatro serio” cosechando también notables éxitos. Participó en revistas como Las faldas (1932), Doña Mariquita de mi corazón (1942) o Luna de miel en El Cairo (1943).

Vedettes y vicetiples (III): Carmen Andrés


Artista madrileña que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX. Debutó en el teatro hacia 1930 convirtiéndose en poco tiempo en una de las tiples cómicas favoritas del público y autores. Fue protagonista de obras como La gatita blanca (1905), El arte de ser bonita (1905), La taza de té (1906), La república del amor (1908) o La corte de Faraón (1910), entre otras.

Vedettes y vicetiples (II): Emilia Aliaga


Guapísima y notable artista de opereta, estrenó, entre otras, la exitosa Una rubia peligrosa (1942) en el Maravillas de Madrid con libreto de Antonio y Manuel Paso y música del maestro Daniel Montorio. Intervino también en otras obras del género como Mi costilla es un hueso (1932), Jazz-Band (1933), Tabú (1943), Una mujer imposible (1944) o La locura de Alicia (1947) cosechando siempre notable popularidad. Posteriormente contraería matrimonio con el actor Francisco Muñoz, pero éste, al ser contratado por Lilí Murati para intervenir en su compañía de comedias, abandonó a Emilia y se fue con aquélla.

Vedettes y vicetiples (I)


“Yo soy la vedette, la vedette de un teatro de revista, empecé siendo corista y como fui chica lista, aquí me ven de vedette, de vedette, de vedette de revista...”
Es la vedette, sin un ápice de dudas, la estrella principal de cualquier revista que se precie de serlo. Sí, es cierto que muchos espectadores acudían a presenciar tal o cual espectáculo porque en él actuaban Celia Gámez, Virginia de Matos o Queta Claver, por citar sólo a las más sobresalientes; pero tampoco es menos cierto que, muchas vedettes no hubieran sido encumbradas como tales sino hubiese llegado a ser por el cuerpo de vicetiples y boys con que solían preceder a su entrada para cortejarlas. A ambas categorías revisteriles, vedettes y vicetiples, son a las que, a continuación, vamos a rendir un pequeño homenaje recordando algunos de los nombres más característicos del género. El lector entrado en años recordará haber visto a muchas de ellas, el neófito conocerá a las que destacaron por su prodigiosa elegancia, su sensual belleza o sus innatas dotes interpretativas. Efectivamente se echarán en falta algunas integrantes en nuestra nómina, baste recordar, sin ir más lejos a Lleny Yada, Mª José Nieto, Bárbara Rey, Anita Lassalle, Mary D´Arcos, Anne Marie Rosier, Régine Gobin, Naima Cherky, Vicky Lussón, Loren Garci, Gina Baró, Norma Duval, Manolita Serés, Sara Fenor, Angelita Navalón, Conchita Panadés, Carmen Flores, Trudi Bora, Telly Bayona, Maite Pardo, María Casal, Blanquita Amaro, Isabelita Nájera, Pilarín Bravo, Isabel de la Vega, Conchita Páez, Conchita Rey, Rosita Cadenas, Ana Mª Parra, Helga Liné, Katia Loritz, Amparo Sara, Amparito de Lerma... etc., pero es tan vasto y amplio el repertorio de la nómina que integran las mismas, que hemos optando por esbozar algunos breves rasgos de aquellas vedettes y vicetiples que, a nuestro juicio, mayor éxito alcanzaron, sin menospreciar, evidentemente a las anteriormente nombradas. Capítulos aparte dedicaremos a la considerada reina del género, Celia Gámez, debido a su importancia y a su sucesora a partir de la década de los cincuenta, la valenciana Queta Claver. Pasen, pues, señores, acomódense en sus butacas y contemplen la esplendorosa belleza de estas inigualables artistas de la pasarela...