¡VIVA LA REVISTA!

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martes, 23 de abril de 2013

"Los Chicos" y LA BLANCA DOBLE (IX)

En el segundo acto, Lozoya espera en una terraza de la calle de Serrano a que aparezca la luz verde en la ventana de Blanquita, pero él sólo ve la roja. Llega Cristeta a decirle que Velilla, que es muy celoso, se ha ido dos veces pero ha regresado sospechando algo.
 
 
De repente, aparece la luz verde y Lozoya se dispone a subir. Llegan Melitón, Blanca y Peláez. Ella quiere que Melitón le pida ayuda a Cristeta para subir a la casa y sorpender a su marido. La sirvienta teme el despido de su ama, pero ante la oferta de conseguir un buen empleo en la tienda de lencería de Blanca, cede a su propuesta. Mientras, Lozoya, trata de enamorar con arrumacos a Blanquita. Cristeta irrumpe en la habitación de su señora afirmando que Velilla, personaje ficticio, les ha abandonado llevándose todos los bienes; con esta treta consiguen sacarle todo el dinero al ingenuo Lozoya, al que Blanquita envía a la habitación contigua para que se vaya desnudando y le espere en la cama.
 
Cristeta informa a Blanquita de que la mujer de Lozoya está en la calle, intentando darle un buen escarmiento a su marido, y si le dejan el campo libre, lo agradecerá con una buena suma de dinero; ante esta posibilidad, Blanquita se va y quien entra en la habitación es Blanca. Al cabo de un rato, Lozoya, extenuado, consigue salir de la habitación y se encuentra a Peláez, que ha venido a avisarle de que su mujer está enterada de todo y tiene la intención de descubrirlo. Viendo su cansancio debido al apasionamiento de Blanquita, Peláez le propone sustituirle, aceptando Lozoya. Al momento sale Peláez de la habitación, habiendo recibido un buen bofetón, acompañado de Blanca, que lo ha reconocido. Tras la sorpresa de Lozoya, la obra concluye con un final feliz.