¡VIVA LA REVISTA!

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lunes, 9 de enero de 2012

Adrián Ortega Martí, "coloso" del teatro (y III)

Trabajó a las órdenes de los más grandes directores de cine de nuestro país; desde Berlanga a Fernando Palacios, Mariano Ozores o Sáenz de Heredia en interpretaciones memorables como las realizadas para este prolífico realizador o el papelito que realiza en ...Y al tercer año resucitó intentando hacer bailar a un perro, papel éste que ha quedado para la antología cómica del cine español. Así, pues, de entre las intervenciones cinematográficas de este destacado libretista sobresalen sus intervenciones en Tata mía, El rollo de septiembre, Al este del Oeste, La loca historia de los tres mosqueteros, Juana la loca... de vez en cuando, Agítese antes de usarla, El currante, J.R. contraataca, Las autonosuyas, Le llamaban J.R., El gran mogollón, El hijo del cura, El grano de mostaza, Las chicas de la Cruz Roja...
Pero es, sin ningún género de dudas, la gran humanidad de Adrián Ortega, la faceta que lo distinguía por encima de cualquier otro autor español. Nunca le negó un favor a nadie y siempre supo granjearse la simpatía de toda la profesión aún a pesar de ser conocido entre bambalinas como “el general” por la férrea disciplina a que sometía siempre a sus actores y actrices, plano éste fundamental para conseguir el éxito.
Los personajes que emergieron de su fértil pluma son sencillos, llanos, enfrascados en sainetescas situaciones con las que cualquier espectador podría sentirse identificado. Con un lenguaje ágil y dinámico los hace emerger de forma inesperada, como un mecanismo de relojería tan sumamente eficaz y perfecto capaz de hacer emerger la risa en el momento adecuado. Sus diálogos son herederos de la más pura tradición española heredada del popular sainete de los Quintero, la astracanada muñozsequista o las pintorescas y vivaces farsas de los Paso, García Álvarez o Abati con una clara muestra de tintes vodevilescos y frívolos muy en la línea de Muñoz Román.
Adrián Ortega, caracterizado por un inherente sentido del humor, dibuja en sus obras una España pintoresca en la que todo era posible, donde sus personajes reflejan el sentir de todo un pueblo en sus aspiraciones, miedos, esperanzas y frustraciones, pero también en sus sueños, anhelos y fortunas
Un libretista digno de reconocimiento a quien ni tan siquiera se le recuerda en manuales o tratados de historia dramática pero al que queremos rendirle un más que merecido homenaje por su fecundo legado que ojalá algún día pueda ser rescatado y editado convenientemente bien con sus libretos o con su maravillosa biografía que él mismo tituló La española cuando besa... Aventuras, venturas y desventuras de un cómico y que, aún, permanece inédita, a la espera de que algún avezado editor se lance a su comercialización.
Sirvan, pues, estas humildes líneas para recordar a uno de los más fecundos y pródigos autores de revistas y comedias arrevistadas que pisó las tablas de nuestros escenarios durante el siglo XX: Adrián Ortega Martí, “coloso” del teatro.