¡VIVA LA REVISTA!

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jueves, 3 de noviembre de 2011

Joaquín Gómez de Segura, el último libretista de revista ( y III)

Entre el año 1971 y siguientes, a la vez que realizaba la labor de autor de libretos de comedia y revista, realizó también una serie de ciclos con guiones de televisión para programas de payasos que actuaban en distintas cadenas televisivas de Hispanoamérica. Entre otros, Los Hermanos Moreno, Los Hermanos Alonso y caricatos como Emilio el Moro, Camilín, Luisita Esteso y otros tantos del territorio nacional.
En esta época, Joaquín Gómez de Segura realiza obras musicales en que vienen a converger tres grandes géneros como lo son la copla, el flamenco y la revista con títulos como La revista y el cante, Ella, él, guapas y ¡olé!, Cante, sonrisas y nenas de las cuales fueron intérpretes Juanito Valderrama, Dolores Abril o Torrebruno, entre otros.
Desde entonces y, hasta la actualidad, no ha dejado de desempeñar su trayectoria profesional en el apartado de autor literario realizando distintas composiciones poéticas y versificadas (muchas de ellas de carácter gastronómico) y obras de diverso estilo literario así como prosa orientada al género humorístico.
En el año 1992 y, coincidiendo con el Quinto Centenario del Descubrimiento de América, escribió la comedia musical El sueño de un navegante (en verso y prosa) en la que hizo el papel de Cristobal Colón, actuando en funciones programadas por diversos ayuntamientos de toda España.
Al año siguiente ganó el Primer Premio de la XVI Olimpiada Internacional del Humor convocado por el Excmo. Ayuntamiento de Valencia en la caegoría de “Humor en verso”, tarea ésta que desempeña actualmente al realizar distintas composiciones humorísticas para asociaciones, restaurantes, peñas... así como biografías de distintos personajes en verso, entre los que destaca de forma primordial el Rey Juan Calos I.
En Joaquín Gómez de Segura vienen, por tanto, a converger dos cualidades inherentes a su estilo literario: en primer lugar, sus vastos y enciclopédicos conocimientos sobre el mundo de las tablas, lo cual le lleva dominar una técnica de escritura dramática depurada y fluida, vivaz y dinámica, sin cortapisas, sin ambages, conocedor seguro de lo que escribe y, en segundo lugar, su innato sentido del humor, cualidad ésta que le ha llevado a producir múltiples textos (dramáticos y poéticos) con los que ha conseguido ser reconocido como uno de los más importantes y reputados artífices del teatro en nuestro país.
Lamentablemente, la producción dramática de Gómez de Segura espera, aún a pesar de ser amplia y fecunda, a ser estudiada en el ámbito académico dentro de la segunda mitad del siglo XX; si bien es cierto que, como ocurre con centenares de comediógrafos dentro del teatro frívolo en nuestro país, no se les ha dedicado ni tan siquiera un mínimo pero más que merecido reconocimiento en las distintas historias dramáticas y diccionarios versados en materia teatral que se han venido a publicar en las últimos tiempos.
Sirvan, pues, estas líneas como reconocimiento a la labor escénica del último comediógrafo de revista que aún nos queda con vida en nuestro país, artífice de decenas de éxitos que, por desgracia, hoy han pasado a engrosar, junto con el género al que se adscribían, los recuerdos de miles de espectadores que tuvieron la fortuna de poder contemplarlos a la par que de avivar la nostalgia de cuantos amamos el género musical español por excelencia: la revista española.





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