¡VIVA LA REVISTA!

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miércoles, 22 de junio de 2011

El Martín, "templo de la revista musical española" (y II)

El divertido autor de libretos, paradigma del género, José Muñoz Román, estuvo a cargo del Martín como empresario del mismo viendo, pues, cómo muchas de las obras salidas de su prodigiosa mano, veían la luz en las tablas de este inolvidable coliseo. Adquirió la gestión empresarial y dirección artística del mismo a partir de 1941.

Muñoz Román se propuso renovar el género revisteril que por aquellos difíciles años se hacía, basado más en el chiste grosero y soez, y lo consiguió de forma notable iniciando el sainete arrevistado que tanta fama le dio y que, libretistas como Manuel Baz o Adrián Ortega, siguieron como ejemplo. Así, pues, por las filas del Martín, coliseo que la prensa de la época bautizó como la “catedral de la cevista”, múltiples fueron las vedettes y cómicos que pasearon su arte por el proscenio del añorado teatro: Maruja Tomás, Maruja Tamayo, Queta Claver, Celia Gámez, Monique Thibout, Esperanza Roy, Licia Calderón, Mary Begoña, Amparo Taberner, Addy Ventura, Anita Lasalle, Aurelia Ballesta, Ethel Rojo, Carlota Paisano, Blanquita Pozas, Lina Morgan, Juanito Navarro, Faustino Bretaño, Lepe, Cervera, Bárcenas, Heredia, Venancio Moreno, Vicente Aparici...

Tras el fallecimiento de Muñoz Román, se dijo adiós a un fascinante mundo castizo, espectacular y añorado, mezcla de cabaret y escenario. Chotis, boleros, pasodobles, fox, charlestón... de los que fueron artífices Adrián Ortega, José Juan Cadenas, Quique Camoiras, Manuel Sugrañés, Eulogio Velasco, José Campúa, Queta Claver, Licia Calderón, Mary Luz Real, Gloria Lacalle, María de los Ángeles Flores, entre otros. Pero ello no significó el final de un teatro madrileño que, inmediatamente, emprendería nuevas andaduras artísticas bajo la tutela de otros empresarios como Matías Colsada o Fernando Collado. Nombres como Salvador Távora, Albert Vidal, Alfonso Vallejo o Eugenio Mateos, van a poner el broche final a uno de los teatros más brillantes de la capital española.


Cerrado en 1989, se derrumbó tras una riada en mayo de 1994 poniendo fin a una larga existencia repleta de éxitos e inolvidables noches de risas y carcajadas en un país que prontamente sabe olvidar a sus estrellas y hace poco por recuperar parte de nuestro acervo cultural más intrínseco.