¡VIVA LA REVISTA!

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sábado, 27 de noviembre de 2010

Concha Velasco... ¡Mamá, quiero ser artista! (III)

Junto al cine, su mayor prestigio profesional lo ha conseguido en el teatro. Debuta en la revista Bienvenido Míster Dólar en 1954 junto a Virginia de Matos, con la que volverá a trabajar en Dos Virginias un año más tarde, ya en 1955. Posteriormente, se presenta ante la mítica Celia Gámez para encontrar trabajo y es contratada por aquélla para trabajar como chica de conjunto en El águila de fuego en 1956. Posteriormente vendría Ven y ven al Eslava (1959) y realiza varias comedias más durante los 60, como Los derechos de la mujer (1961), The boyfriend (1962) o Las que tienen que servir (1962). Le siguen títulos como Don Juan Tenorio (1966), El alma se serena (1969), Abelardo y Eloísa (1972) y Las cítaras colgadas de los árboles (1974), entre otros. Es durante una representación de Don Juan Tenorio cuando conoce al productor teatral Francisco Martínez Socias (Paco Marsó), quien falleció el 5 de noviembre de 2010, con el compartiría varios años de noviazgo hasta que contraen matrimonio en 1976 y tienen un hijo, Paco y al que también Concha incorporó un hijo que tuvo de soltera, Manuel y que Paco crió como suyo, y él incorporó a su hija Diana Patricia, que tuvo igualmente de soltero. El matrimonio pasa por múltiples crisis a lo largo de su vida en común hasta que finalmente se rompe en 2005.
En 1977 estrenó en el teatro Las arrecogías del Beaterio de Santa María Egipcíaca, de José Martín Recuerda, junto a Pilar Bardem y María Luisa Ponte, en la que Concha interpreta el personaje de Mariana Pineda, en la que todos los personajes simbólicamente solicitaban la amnistía de la protagonista. Posteriormente, estrena Filomena Marturano (1979), de Eduardo de Filippo, Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? (1981), Mata Hari (1983), ambas de Adolfo Marsillach y Buenas noches, madre junto a Mary Carrillo (1985).
En 1986 prepara el montaje de un gran musical: Mamá, quiero ser artista, todo un éxito que le reporta gran popularidad. Con Carmen, Carmen (1988) y La truhana (1992) también aparece en el teatro.
En los años noventa, Concha se convierte en el prototipo de mujer de mediana edad hastiada de su matrimonio que aún necesita sentirse viva, combatiendo con todas sus fuerzas en sus últimos días de esplendor. La rosa tatuada (1997), adaptación de la obra de Tennessee Williams es un ejemplo de este tipo de papeles, además de otros en cine.
En 1999, su amigo, el escritor y poeta Antonio Gala, escribe para ella Las manzanas del viernes, con la que obtiene un magnífico éxito que le permite embarcarse en el ambicioso proyecto de versionar el famoso musical de Broadway Hello, Dolly! (2001), con el que recorre toda España con gran éxito en el mismo papel que realizara la mismísima Barbra Streisand.
Sus últimas obras de teatro han sido Inés desabrochada (2003), también de Antonio Gala, junto a los veteranos Nati Mistral y Paco Valladares y la nueva versión de Filomena Marturano (2006), ambas con gran acogida. Además desde abril de 2009, representa en el Teatro Goya de Barcelona la obra de Josep María Pou, La vida por delante.
También cabe destacar que en 2008 su hijo Paco le ha dado su primer nieto, Samuel, fruto de su relación con su novia Cecilia.