¡VIVA LA REVISTA!

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viernes, 3 de septiembre de 2010

El Teatro Fontalba de Madrid, un paraíso de la revista (IV)

Contaba además el teatro de un novísimo sistema de luces de emergencia, que en caso de corte imprevisto de suministro se activaban mediante la carga acumulada en unas baterías. (algo para nosotros tan común). En cada planta había seis salidas de emergencia con puertas sin cerrojos que se abrían para afuera con un sencillo mecanismo. Además se instalaron extintores en todos los pasillos y estancias del teatro. Por otro lado el local contaba con un novísimo sistema eléctrico de ventilación que cada diez minutos renovaba el aire de toda la sala. Las cuatro primeras filas contaban con un moderno sistema para sordos; bastaba con pagar un suplemento en las taquillas al adquirir la localidad, luego en la entrada el acomodador nos prestaría el singular artilugio. En cada una de las butacas había una pequeña caja metálica a la que se conectaba el pequeño audífono que se colocaba en los oídos. El volumen se podía regular mediante una llave, y los micrófonos receptores estaban colocados por todo el escenario a fin de no perder la voz del actor fuese cual fuese el lugar en el que se colocase. Los camerinos también se habían construido con gran esmero, contaba con veintidós, todos ellos con una antesala, cuatro grandes para las segundas partes y otro para comparsas. Existían además en el sótano, una sala de ensayo y otra de música, ocupando el resto del espacio los despachos de dirección.