¡VIVA LA REVISTA!

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miércoles, 22 de junio de 2011

El Martín, "templo de la revista musical española"

El mítico Teatro Martín, estuvo situado en el número 3 de la calle de Santa Brígida, el popularmente conocido por el espectador aficionado al género como el “templo o catedral de la revista” fue construido por el arquitecto Manuel Felipe Quintana a instancias del empresario Casimiro Martín. Inaugurado en 1870 con el drama de Zorrilla El zapatero y el rey bajo la dirección de Salvador Cepillo.
Desde sus comienzos contó con una programación variada que oscilaba desde el drama a la comedia, la zarzuela, las variedades y, por supuesto, la revista y el cinematógrafo; aunque durante mucho tiempo tuvo una vida ciertamente lánguida por su alejamiento del centro vital de Madrid. A sus tablas salieron por vez primera actrices de la talla de Leocadia Alba y Carmen Cobeña. Además, compañías como la de Enrique Chicote o Espantaleón se subieron durante varias temporadas al proscenio del Martín. Tiples como Matilde Vázquez, Carmen Olmedo o Luisa Puchol cosecharon en su escenario grandes éxitos.

A inicios del siglo XX, comienza la época buena de este singular teatro gracias al género frívolo y sicalíptico con obras que lo abarrotarán noche tras noche, haciendo, muchas de ellas centenarias en su historia. Es entonces cuando el Martín entra en competencia con el Eslava, ofreciendo un estilo frívolo de vodevil musical, opereta o juguete cómico firmados por autores cotizados y firmas musicales importantes quienes abandonaron el género ghico para pasarse al de la revista.

Véanse, sin ir más lejos, la cantidad de obras pertenecientes al género frívolo que pasaron por Martín: Se suplica la asistencia (1895), ¡A real y medio la pieza! (1886), El fonocromoscop (1903), De Madrid al Infierno (1918), Las corsarias (1919), La perfecta casada (1920), El apuro de Pura (1922), La luz de Bengala (1923), El chivo loco (1923), Las nerviosas (1925), Los ojos con que me miras (1925), La corte de los gatos (1926), Las mujeres de Lacuesta (1926), Los cuernos del diablo (1927), Los faroles (1928), El divino calvo (1928), Ris-Ras (1928), Los guayabitos (1929), La Melitona (1929), Los verderones (1929), El gallo (1930), El país de los tontos (1930), Los caracoles (1931), Pelé y Melé (1931), La sal por arrobas (1931), Las niñas de Peligros (1932), ¡Toma del frasco! (1932), Las de los ojos en blanco (1934), Peccata Mundi (1934), Las de armas tomar (1935), Mujeres de fuego (1935), Las noches de Montecarlo (1935), Tu cuerpo en la arena (1935), Bésame, que te conviene (1936), Lo que enseñan las señoras (Las hay frívolas) (1936), ¡Que se diga por la radio! (1939), Vampiresas 1940 (1940), La flor del loto (1941), Mujeres a la medida (1941), Ladronas de amor (1941), Doña Mariquita de mi corazón (1942), Luna de miel en El Cairo (1943), ¡Cinco minutos nada menos! (1944), Historia de dos mujeres (1947), ¡Yo soy casado, señorita! (1948), Los Países Bajos (1949), Las viudas de alivio (1950), Los tres maridos de Eva (1950), Moreno tiene que ser (1950), Tú eres la otra (1951), ¡Aquí Leganés! (1951), ¡A vivir del cuento! (1952), Salud y pesetas (1953), Ana María (1954), Una jovencita de 800 años (1958), Un matraco en Nueva York (1959), Aquí hay gata encerrada (1961), El conde de Manzanares (1962), Mami, llévame al colegio (1964), ¡Aquí, la verdad desnuda! (1965), ¡Qué cuadro el de Velázquez esquina a Goya! (1966), A las diez en la cama estés (1966), Y esta noche, ¿qué? (1966), ¡Me tienes loca, Manolo! o Un cordobés de ida y vuelta (1967), Las corsarias -nueva versión- (1969), ¡Estoy que me rifan! (1970), Me sobra un marido (1971), ¡Ay, tápame, tápame! (1971), El Martín está loco, loco, loco (1972), El embarazado (1975), Bésame esta noche (1976), La loca tentación (1976), Sexorama (1977), ¡Me están poniendo verde! (1977), Sexy en Hi-Fi (1977), Locuras eróticas (1977), Cabaret político (1978), ¡Viva la revista! (1980), Una cateta sexy en Madrid (1978),...

martes, 22 de marzo de 2011

PASANDO REVISTA, un homenaje al género en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid

Desde el pasado 16 de marzo, el Teatro Nuevo Apolo de Madrid acoge el espectáculo PASANDO REVISTA, un espectáculo que pretende devolver a la escena madrileña las lentejuelas, plumas, el humor directo y todos los elementos que hacían único el espectáculo de la revista musical.
PASANDO REVISTA es la historia de unos personajes que no pierdne la ilusión y la esperanza de ver sus sueños cumplidos. Es la historia de unos artistas que cumplen años, pero que mantienen intactas sus ansias de triunfo. En este caso, artistas pertenecientes a la revista musical española que tienen en su esencia y en su historia la alegría de la música y la magia del espectáculo.
Un espectáculo altamente recomendable para todos los amantes del género y que podrán disfrutarlo de martes a jueves en horario de 20,00 horas, viernes a las 21,00 hs., sábados 19 y 22 horas y domingos 19 horas.
Ya lo sabéis, amigos de HISTORIAS DE LA REVISTA MUSICAL ESPAÑOLA, PASANDO REVISTA, en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid. ¡Disfrutad del espectáculo!

sábado, 6 de noviembre de 2010

Sala Morocco, un paraíso prohibido (y III)

Después de esta etapa dorada vino la travesía del desierto hasta el final de los años 80. Y llegaron los 90. Y volvió Morocco con más fuerza que nunca. Un grupo de artistas encabezados por Alaska desearon que volviese el ambiente del cabaret favorito de los noctámbulos de antes. Así volvió a brillar un Morocco de decoración "Trash-Hollywoodiense y barroca". Un punto lleno de purpurina. De diversión. De noches sorprendentes. Salvaje. Alocado. Sin complejos. El lugar adecuado en el momento adecuado. Olvido, anfitriona y sobre todo como Gran Musa; Pedro Munster (ahí sigue) de Disc-jockey; Almodóvar, García Alix, Berlanga, Loriga, Bosé, Flores en el escenario, la pista o la barra. Pintores, cineastas, periodistas, cantantes y demás fauna de la mala vida –que es la buena- reunidos en fiestas, conciertos, presentaciones de libros, conferencias, perfomances y actividades que remontaron un nombre que nunca se fue y lo asociaron a una manera de hacer cultura desde la diversión. El tiempo nos alcanza, y con él llegamos hasta el presente cuya dirección corresponde a Juan Antonio Fernández. Con una decoración más moderna, la misma música... la sala sigue siendo un punto de referente como siempre en Madrid.

Sala Morocco, un paraíso prohibido (II)

Por el escenario de Morocco no sólo pasaban bailarinas dispuestas, tras la actuación, al alterne con el cliente, sino que, siguiendo la mejor tradición del cabaret o music hall, los mejores humoristas del momento, Cassen, las voces más privilegiadas, Lolita Garrido, o las vedettes más impresionantes, Maruja Iglesias, eran atracciones habituales. Basta recordar que Morocco tenía dos orquestas. Una propia. Y así, llegamos a los años 70, y Morocco se adapta a los nuevos tiempos, destape, chiste verde y a la sátira, ya que el corsé de la Dictadura se iba aflojando y la Democracia apuntaba inexorablemente. Cambios profundos en la sociedad española y cambios también en Morocco. Por primera vez iba a cambiar de nombre y en el otoño de 1978, pasó a denominarse "Talismán", nombre con el que le bautizó la extraordinaria Lucía Bosé. Fueron cinco años, hasta el año 1983, de esplendor y éxito. Con actuaciones folklóricas, desnudos integrales, los boleros con Moncho, los chistes con Eugenio y … las orquestas, siempre las orquestas.

Sala Morocco, un paraíso prohibido (I)

Discurría el año 1951 cuando Morocco comenzó su travesía de Champagne, actuaciones imposibles, bailes prohibidos, guiños en las mesas, frases con doble sentido y desfiles de gente guapa. Y en ese momento, se transforma en lo que queremos recordar y celebrar, un punto de referencia de una ciudad que quiere divertirse y olvidar. Y por ahí, por las noches de ese Morocco en el que se podía encontrar, siempre, a un puñado de mujeres, las más bellas, desfilaban, los protagonistas de esa vida golfa que acompañan a los que vienen a Madrid camino del cielo. Al compás de los movimientos de cintura y de los velos que caían, Naïma Cherky, la que mejor enseño un ombligo cimbreante, hacía que perdiesen los papeles desde los estraperlistas convertidos en respetables hombres de negocio hasta los actores de Cifesa, los intelectuales, los toreros de medalla milagrosa y los futbolistas que, como Gento, ganaban unas copas por el día y otras las gastaban por la noche.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Teatro Fontalba de Madrid, un paraíso de la revista (y V)

En el año 1954, la propiedad del Marqués de Fontalba, con tan solo treinta años de vida fue derribada a pesar de la inversión realizada, y de los adelantos en materia de prevención con los que contaba el local. En su lugar se levantó una torre que rasgó el hermanamiento de los edificios gemelos que arropaban al antiguo teatro, y se alzó sobre sus cabezas como una barrera entre los dos. El nuevo inmueble destinado a oficinas fue diseñado por el arquitecto Blanco Soler para sede del Banco Coca, pasando con el tiempo a ser el Banco Español de Crédito, en la actualidad Banesto.
En 1990 se realizó un proyecto de rehabilitación para el edificio a cargo del arquitecto Federico Echevarria Sainz, que lavó la cara principal del inmueble, devolviendo a sus primeras plantas, una fachada semejante a la que tuvo el teatro Fontalba, forrando los pisos más altos de grandes cristaleras tintadas que conferían al edificio un aire más moderno y acorde a su situación. La parte posterior a la calle Desengaño conserva aún la fachada original de Banco de Coca.
En la actualidad todo el edificio de oficinas está cerrado y en venta, su local de la planta baja está hoy en día ocupado por una tienda de moda “Stradivarius”. ¿Cuál será su final?

El Teatro Fontalba de Madrid, un paraíso de la revista (IV)

Contaba además el teatro de un novísimo sistema de luces de emergencia, que en caso de corte imprevisto de suministro se activaban mediante la carga acumulada en unas baterías. (algo para nosotros tan común). En cada planta había seis salidas de emergencia con puertas sin cerrojos que se abrían para afuera con un sencillo mecanismo. Además se instalaron extintores en todos los pasillos y estancias del teatro. Por otro lado el local contaba con un novísimo sistema eléctrico de ventilación que cada diez minutos renovaba el aire de toda la sala. Las cuatro primeras filas contaban con un moderno sistema para sordos; bastaba con pagar un suplemento en las taquillas al adquirir la localidad, luego en la entrada el acomodador nos prestaría el singular artilugio. En cada una de las butacas había una pequeña caja metálica a la que se conectaba el pequeño audífono que se colocaba en los oídos. El volumen se podía regular mediante una llave, y los micrófonos receptores estaban colocados por todo el escenario a fin de no perder la voz del actor fuese cual fuese el lugar en el que se colocase. Los camerinos también se habían construido con gran esmero, contaba con veintidós, todos ellos con una antesala, cuatro grandes para las segundas partes y otro para comparsas. Existían además en el sótano, una sala de ensayo y otra de música, ocupando el resto del espacio los despachos de dirección.

El Teatro Fontalba de Madrid, un paraíso de la revista (III)

El telón de boca estaba realizado en seda y tisú de oro por la Real Fábrica de Tapices y el posterior de cuadros estaba pintado por el Sr. Colmeneros, siendo este una reproducción de un tapiz. Contaba además el local con un amplio bar de lujo y con un espacio reservado para las señoras donde podían tomar el te en las sesiones de tarde a la vez que ojeaban las principales revistas de moda del mundo. En todas las plantas había retretes para caballeros y señoras, contando este último con un amplio espacio dedicado a tocador. Cabía destacar la importancia que se le daba a la prevención de siniestros, para ello se le dotó al local de las más modernas técnicas de seguridad. Los muros que separaban el escenario del patio habían sido construidos con un gran espesor evitando así la propagación del fuego, se instaló un telón metálico que había constado veintisiete mil pesetas y que cada día se bajaba en presencia del público para verificar su eficacia. En el local no había más maderas que las que precisaba el escenario, las cuales estaba impregnadas de una sustancia que la hacía ignífugas, el resto estaba construido en hormigón armado lo que era una fuente de seguridad. En el techo del escenario se habían realizado unos agujeros a una distancia de siete centímetros, por donde en caso de incendio y simplemente accionando una llave, caería un torrente de agua sin llegar a inundar el escenario ya que este estaba provisto de sistemas de desagüe. Como dato curioso añadir que el teatro disponía de dos acometidas de agua, una del Canal de Isabel II y otra de Santillana que se almacenaban en un depósito con autonomía para una hora.

El Teatro Fontalba de Madrid, un paraíso de la revista (II)

Tenía un aforo total de 1400 localidades repartidas de la siguiente forma: 416 butacas y 10 palcos de platea, 21 palcos de entresuelo, 10 palcos en la planta principal o primera, 112 butacas de palco, 10 palcos segundos, 156 localidades de anfiteatro, 10 palcos de tertulias y 268 butacas de paraíso.
Las localidades de lujo tenían entrada directa desde la Avenida de Pi y Margall y las restantes desde la calle Desengaño. La entrada principal se realizaba através de tres grandes huecos rematados por un arco de medio punto, el vestíbulo de altura de dos pisos era muy amplio, y sirvió a su vez como salón de fumar, sus suelos y paredes estaban engalanadas con ricos mármoles y bronces cincelados, y los techos con una esmerada ornamentación en escayola. La decoración del interior de la sala había sido diseñada por el arquitecto decorador belga M. Sacé, basándose en el estilo Luis XVI, realizada toda a base de costosos mármoles y bronces al igual que el vestíbulo; las butacas fueron fabricadas en Londres, con armazón de caoba con tapicerías en terciopelo y damasco color azul. La iluminación se realizó de una forma indirecta, colocando elaboradas lámparas en cada uno de los palcos y un plafón central para evitar los deslumbramientos de las bombillas.

El Teatro Fontalba de Madrid, un paraíso de la revista (I)

Vamos a dedicar las próximas entradas a homenajear y establecer una pequeña historia de uno de los locales teatrales con más solera de la capital española que hace ya algunos años dejó de existir por culpa de la tan terrible especulación. Nos referimos al célebre Teatro Fontalba, por cuya pasarela desfilaron las más grandes estrellas de la revista que vio nuestra escena nacional: Ángel de Andrés, Antonio Casal, Tony Leblanc, Maruja Boldoba...
Nació en el centro del segundo tramo de la Gran Vía, conocido en aquel momento como Pi y Margall. El proyecto para el Marques de Cubas y Fontalba fue llevado a cabo en un principio por el decano de los Arquitectos Municipales Don José Salaberry, uno de los artífices de la Gran Vía, y finalizado por su hijo político el profesor de la Escuela de Arquitectura Don Teodoro Anasagasti, a pesar de esto, el inmueble no profesaba las tendencias artísticas a las que Anasagasti nos tenía acostumbrados. El edificio se construyó en un solar con forma irregular que conformaba una de las nuevas manzanas de la Gran Vía, donde se levantaron dos bloques de viviendas que arroparían al teatro dejando tan solo visible su fachadas principal y posterior. El local fue inaugurado el día 20 de Octubre de 1924 con el estreno de la obra de D. Jacinto Benavente “La verdad sospechosa”, con anterioridad a la finalización de las obras de las ya mencionadas viviendas colindantes. Costó once millones de pesetas de la época, siendo este, el primer local dedicado a espectáculos que se inauguraba en la nueva avenida. El edificio que se realizó con estructura de hormigón armado por la Constructora Aragonesa, se alzaba en cinco alturas y su fachada estaba decorada con rica ornamentación, de igual forma que las viviendas vecinas. Sobre su puerta una gran marquesina de hierro y cristal nos anunciaba la existencia de un local de espectáculos; tenía grandes huecos de vidrieras que inundaban las estancias, coronando el inmueble se hallaba un grupo escultórico bajo el que se leía claramente Fontalba, apellido del propietario del local.

lunes, 24 de mayo de 2010

Aquellas inolvidables revistas... (XXXI): Los ojos con que me miras (1925)

Los ojos con que me miras (1925), “humorada lírica en un acto” con libreto original de Antonio Paso y Ricardo González del Toro y música del maestro Pablo Luna, fue estrenada la noche del 10 de septiembre en el madrileño Teatro Martín con Sara Fenor, Carmen Granada, Juana Benítez, Ángeles Mendizábal, Luis Bori, Faustino Bretaño, Amadeo Llauradó, Manuel y Guillermo Alba en sus principales papeles quienes, juntos, interpretaron las aventuras de Casimiro Las Matas, un castizo chulapo y muy bien puesto que trae a todas las mujeres de la colonia veraniega de Picos Pardos de cabeza ya que posee una forma de mirar que las enamora y todos los conflictos que de ello puede desprenderse; aunque, como casi generalmente suele suceder, la menos indicada será la que se lleve el amor de Las Matas.

Aquellas inolvidables revistas... (XXX): El chivo loco (1923)

El chivo loco (1923), de Enrique Arroyo y Francisco Lozano en la autoría del libreto y el maestro Alonso en la parte musical fue estrenada en el coliseo de la calle de Santa Brígida, esto es, el nunca suficientemente llorado Teatro Martín la noche del 18 de diciembre.
Esta “historieta cómico-lírica en dos actos” pasó sin pena ni gloria por los escenarios españoles a pesar de tener un divertido argumento: el doctor Jacinto Flores del Campo, en uno de sus tantos experimentos, consigue rejuvenecer al ser humano gracias a las glándulas que ha conseguido extraer de un chivo. Esto hace que Plácida convenza a su marido Rogarciano para que se inyecte dichas glándulas y recuperar así la pasión amorosa de su juventud. Paralelamente, Horacio yerno de los anteriores, recibe el encargo de “La Ligaantitanguistas” de denunciar a una cantante de varietés por frívola quien resulta ser una antigua amante de aquél. La acción se va complicando cuando Rogarciano flirtee con Mimitos “La Revoltosa”, nombre de susodicha cupletista, o cuando llegue el adinerado protector de ésta, un rico portugués de Coimbra, celoso e impulsivo que ardientemente desea protegerla. Sin embargo, para complicar aún más el divertido vodevil, Floripondio Espejuelo, prometido de otra de las hijas de Rogarciano, Sol, convence a Mimitos para que se haga pasar por su amante, ya que su suegro le ha dicho que, todo hombre ha de tener una y, posteriormente, romper con ella para formar un buen matrimonio. Y así lo hace. Claro que, no contentos con ello, todos los integrantes de la obra se citan, de una u otra forma en el apartamento de Mimitos provocando una maraña de confusiones que, finalmente, provocarán un desenlace feliz acorde con este tipo de género.

Aquellas inolvidables revistas... (XXVIII): Música, luz y alegría (1916)

En 1916, Francisco Alonso dará en la diana al poner una juguetona y alocada música a la obra que, en su título, condensa lo que el género viene a converger a partir de ahora: Música, luz y alegría, con libreto de Francisco de Torres y Aurelio Varela obtiene su primer éxito apoteósico en el Teatro Novedades añadiendo un toque de modernidad a los escenarios madrileños. Así, esta “revista en un acto dividido en cuatro cuadros y apoteosis” pudo contemplarla el público la noche del 20 de mayo de mencionado año.
El primer cuadro se titulaba “El neurasténico” y nos contaba cómo un joven aquejado por la fatalidad no podía poner remedio a sus penurias ni tan siquiera con la ayuda de la medicina, por lo que el doctor le receta, como cura definitiva contra su mal, vivir la vida, disfrutarla y olvidarse de todos sus problemas; esto es, música, luz y alegría. A continuación entran en escena tres bellas mujeres que encarnan de forma alegórica a las respectivas hadas del título de la obra quienes prometen al enfermo curarle de todas sus dolencias si le siguen.
El cuadro segundo lleva por título “Palacio de la Música” en donde, nuevamente de forma alegórica, aparecen la Música Italiana, la Francesa, la Americana y la Oriental para transmitir las ganas de vivir que el joven neurasténico precisa. Así, pues, todos le espetan:
Es el arte de la música
el que al alma llega más,
el que acaba con las penas
cuando más hondas están.
Donde estén nuestras personas
reina siempre el buen humor
y se aumentan con nosotras
las delicias del amor.
Poseemos para todos
el halago a su ideal,
pues hablamos un lenguaje
que es lenguaje universal.
Una a una las músicas van cantando sus números que transmiten al joven enfermo las ganas de seguir viviendo que precisa.
En el cuadro tercero, “Palacio de la Luz”, el hada conducirá al neurasténico a conocer los diferentes encantos que posee aquélla de tal forma que le presentará al Velón, al Candil y al filósofo Quinqué quienes cantarán todas sus excelencias para dar después paso al Instalador Eléctrico quien le explicará al muchacho lo que algunos de los personajes más destacados de la época representan dentro del mundo de la electricidad:
INSTALADOR.- Pues verá usted... Rodríguez San Pedro... es un aislador. Pablo Iglesias y Soriano... un enchufe. Dato... un flexible. Blasco Ibáñez... ¡una lámpara fundida! Sánchez Toca... una tulipa modernista. Weyler... un portalámparas. La Cierva... ¡un poste! Galdós... ya lo está usted viendo... un portátil. Romanones... un aparato de tres brazos sobre un pie. Vázquez Mella... un enganche. García Prieto... una arañita. Francos Rodríguez... una lámpara que empezó a lucir a dos bujías y que hoy tié más luz que un arco voltaico. Fenómenos científicos. Barroso... un contrapeso. Arias de Miranda... ¡un plomo! Besada... ¡dos plomos! Lerroux... ¡un acumulador!
Finalmente y antes de salir del Palacio de la Luz, el neurasténico podrá comprobar a través de hermosas mujeres, que encarnan a los reflectores del amor, las maravillas que este sentimiento posee en aquellas personas que lo sienten.
Cuando éste número fue representado, el teatro quedaba completamente a oscuras con excepción de un foco que, convenientemente colocado, se reflejaba en unos espejitos que poseían las tiples. Éstas, entonces, buscaban y enfocaban a varios espectadores cuyos rostros quedaban iluminados por la luz mientras cantaban el siguiente estrillo:
Desde quí no es nada fácil
buen marido el escoger,
y saber si es pobre o rico
es difícil de saber.
Pero no soy ambiciosa:
si alguien se quiere casar,
me conformo con que tenga
una cosa regular.
Mire hacia aquí, fíjese en mí
y al par que enfoco
la luz del reflector
busque galante
el secreto del amor.
En el último cuadro de la obra titulado “Palacio de la Alegría”, el neurasténico podrá ver diversas versiones acerca de la misma; sobre una decoración de una enorme pandereta a través de la cual se deja entrever la madrileña Plaza de Las Ventas, el hada de la Alegría presentará a su invitado a un Cantaor y Cantaora que les hablará de las ventajas del cante flamenco para alegrar el corazón; a varias mujeres de vida fácil, a una Casadera, una pareja de recién casados que cantarán las excelencias del matrimonio, a la alegoría de la Alegría de Verse Buenos y la Alegría de los Toros, adonde acuden mujeres bonitas que son la sal y el sol de la tierra española. Finalmente y, tras comprobar que merece la pena vivir, el joven cantará en un fantástico apoteosis donde todas las vicetiples, rodeándole, le ofrecen vino, tabaco, flores...
Música, luz y alegría
el doctor me recetó,
y un gran ingrato sería
si no confesase yo
que es grande mi mejoría.

Aquellas inolvidables revistas... (XXVI): Las ruinas de Talía (1908)

Las ruinas de Talía (1908), “revista cómico-lírica en un acto” con libreto de Felipe Pérez Capo y música del maestro Manuel Quislant, fue estrenada la noche del 18 de noviembre de mencionado año en el madrileño Coliseo de la Flor y contó, entre sus principales intérpretes, con Fausto Redondo, Miguel Marinas y Rafael Rangel.
Su argumento, dividido en cinco cuadros, no deja de ser todo lo previsible que el género, en sus incipientes comienzos, posee. Así, en el primero de ellos titulado “El heredero”, observamos cómo el sobrino de una viuda, tras el fallecimiento de aquélla, acaba de heredar el viejo Teatro de Talía, único coliseo del pueblo que ha estado cerrado durante muchos años debido a la profunda religiosidad de la mujer, quien creía que nada bueno podía venir del teatro ni de sus gentes, los cómicos. El sobrino, Benjamín, seminarista, desea derribar el coliseo porque, según él, es un antro de perversión y no desea que, por su culpa, se condenen más almas:
Es el teatro un recreo
excesivamente infausto,
y cuántos en este mundo
por él se perdieron, ¡cuántos!
No; yo no he de ser culpable
de que se condenen varios,
mea culpa.
Sin embargo, antes de echarlo abajo, decide entrar al teatro para ver si, en su interior, hay algo de valor que pueda salvarse, dando oportunamente paso al segundo cuadro, “Todo el repertorio”, que no deja de ser sino una hermoso canto al arte de Talía; para ello, entran en escena algunos personajes procedentes de diversas zarzuelas cantando cada uno de ellos un fragmento representativo. Se encuentran así los Corchetes de Chorizos y Polacos, los Guardias de Los hijos de Madrid, Húsares de La viejecita, Trompetas de La banda, el Lego de Los Madyares, el Preceptor de Ruido de Campanas, las Manolas de El barberillo de Lavapiés y varias Chulas de La verbena de la Paloma entonando motivos que impidan la demolición del teatro que tantas noches los acogió:
Al repertorio todo
representamos.
Llevamos la alegría
por donde vamos;
noble alegría
que es la vida y la gloria
para Talía.
Alegre repertorio,
tú nunca morirás.
Ningún español que sienta
ha de olvidarte jamás.
¡Tú vivirás!
Posteriormente y, en el mismo cuadro aparecerán representaciones alegóricas de el Sainete Sentimental, el Drama Moderno, el Juguete de Enredo o el Teatro Regional haciendo hincapié en sus excelencias y en todo lo que han aportado al arte de Talía. Posteriormente llegarán los personajes del Género Bufo, la Revista y la Sicalipsis cuyos diálogos no dejan de ser una exclamación de supervivencia dentro del panorama dramático de la época; así el Género Bufo hablará de su auge y su próxima desaparición:
Yo soy el género bufo,
que aun joven envejeció.
Yo fui Telémaco,
fui Mambrú, fui Robinson,
fui Orfeo en los infiernos…
Y he tenido Los Brigantes,
que era una gente feroz.
Y me dieron El tributo
de las cien doncellas.
Pero ya no tengo yo
ni fuerzas para tenerme
en pie. Cumplí mi misión
y anticuado, envejecido,
sin amigos, sin calor,
sin que nadie me comprenda
voy muriendo en un rincón.
¡Un viejo que hizo reír mucho
y hoy no es nadie. ¡Adiós!
A continuación entrará en escena la Revista, encarnada en una bella tiple, ligerita de ropa, que entonará su correspondiente parlamento y que no deja de ser sino un testimonio del devenir del género en esta época:
Yo soy la Revista.
Sencilla, graciosa,
punzante, jovial...
Un batiburrillo,
una algarabía;
yo soy la locura,
yo soy la alegría.
Yo gusto a los grandes,
yo gusto a los chicos,
me aplauden los pobres,
me aplauden los ricos...
Yo fui La Gran Vía,
yo fui el Certamen...
Y yo fui El año
pasado por agua.
Fui a todas partes,
crucé las fronteras...
Pero ahora me encuentro
algo arrinconada
por una señora
más despreocupada.
Por la Sicalipsis
y que tiene menos
ropa todavía.
Ahora hace su aparición otra tiple, mucho más ligera de ropa encarnando a la Sicalipsis que, además, entablará diálogo con la Revista manifestando la necesaria unión que ambos géneros necesitan para poder sobrevivir:
SICALIPSIS
La sicalipsis, señor,
no es más que un canto al amor
sin nada de extraordinario.
Amor, encanto divino.
¿Quién no se rinde a ese encanto?
¿Canta usté al amor?
Yo soy sencilla, inocente;
no tengo más que alegría.
La picardía
es siempre la de la gente.
Ahora de todo se asusta
y nunca hubo más descoco.
Cuando yo enseño muy poco
protesta.
REVISTA
Sicalipsis, gran conquista
de estos tiempos de progreso;
a mí me hace falta eso,
Ven y únete a la Revista.
SICALIPSIS
¿Por qué no?
REVISTA
Juntas, las dos
más alegría tendré.
SICALIPSIS
Yo te daré mi alegría.
REVISTA
Quiero tus bailes también...
Después entrarán en escena varias tiples encarnando a los bailes de moda introducidos gracias al género sicalíptico como el Can-Can, el Cake-Walk o la Matchicha.
Los restantes cuadros de la obra presentan cómo Benjamín, tras haberse convencido de que derribar tanto arte sería una tragedia enorme decide montar su propia compañía y así poder levantar un nuevo coliseo en el pueblo gracias al repertorio que le ha mostrado el Teatro de Talía:
Un momento.
Llegó el día
solemne de la apertura.
Ya véis lo que hizo este cura
de Las ruinas de Talía.
Si esto consiguió agradar,
aplaudid ahora al autor
y gracias por el favor.
Puede el baile continuar.

domingo, 23 de mayo de 2010

Aquellas inolvidables revistas... (XXIII): S.E., la Embajadora (1958)

S.E., la Embajadora fue calificada por sus autores como “opereta en dos actos divididos en 25 cuadros, enprosa y verso” original de Arturo Rigel y Jesús Mª de Arozamena con 24 números musicales de Francis López. En la cabecera de reparto, cómo no, la inigualable Celia que, por aquél entonces contaba ya con 53 años y, junto a ella, Carmen Olmedo, vedette cómica (Viveca), Pepe Bárcenas, primer actor (Lucilo), Juan Barbará (Capitán Sergio- Arturo V de Taripania), Ángela Tamayo (Atilana), Laura Granados (Norma), Rubén García (Popón), Luis Galdós (Tientino) con la colaboración del ballet Celia Gámez, ballet The gay girls dancers de Londres integrado por Brigitte Hayes, Paula Davies, Joanna Lee, Xenia Newton, Elisabeth y Barbara Day, Maureen Mowbray, Pamela Mumford y la primera bailarina del Lido de París, la señorita Lucienne Denance. Todo ello da pretexto a Francis López para desarrollar musicalmente una de sus más felices y logradas partituras y posiblemente una de las más famosas de su vida. Resultaría difícil resaltar algún número de entre los veinticuatro que pueblan el argumento: la marcha “Yo soy la Embajadora”, la canción tirolesa “¡Qué difícil resulta mandar!”, el fox vaquero de “El caballo”, el foxtrot “El bailón” graciosamente interpretado por Celia y Pepe Bárcenas, el célebre calypso de Trinidad “¡Vaya calor!”, el beguine “Que voulez vous?”, la canción-vals “No sé qué siento”, la simpática “Canción del guau guau” con un inolvidable Rubens García, la marchiña “¿Me voy o no me voy?”, la “Serenata”... pero, sobre todo, puede asegurarse que el pasodoble “¡Ay, te quiero!” y el bolero “Un beso” se hicieron prontamente muy populares entre los espectadores de esta encantadora historia. Con la coreografía de Héctor Zaraspe, la escenografía de Mampaso, maquetas y asesoría de vestuario de Joaquín Esparza, realización de decorados de Sabate y Talens, vestuario masculino obra de Manuel Hervás (hijo) y del femenino por Vargas-Ochavia, Pedro Rodríguez, Ballester, Pepita Navarro y Pilar Díez, la obra contó, además con las labores en la luminotecnia de F. Benito Delgado y, como maestro orquestador, Gregorio García Segura:
Taripania, imaginario país de la Europa Central, antiguo Principado y hoy República Independiente, celebra con júbilo y algarabía la toma de posesión de su nuevo Presidente, Lucilo Perales. Éste, que empezó vendiendo miel, posteriormente cuchillas de afeitar y ahora se ha hecho el amo de la política gracias a su portentosa facilidad para hablar, ha sido elegido por votación popular gracias a la promesa que le hizo a su pueblo: suprimir los impuestos, subir los sueldos y bajar la vida; pero Lucilo es un pobre paleto de pueblo, eso sí, dotado de mucha labia, que necesita la ayuda de su prima, ahora su secretaria, la hermosa Viveca, para enfrentarse a los asuntos burocráticos que su importante puesto exige y que le resultan muy difíciles, tanto o más que mandar en su país.
Taripania espera ansiosa la llegada del Embajador de los Estados Juntitos, quien va a traer consigo leche para los niños y gasolina para los automóviles, materias casi extintas en el país. Pero, para sorpresa de todos, el Embajador tan ansiosamente esperado resulta ser una mujer. Una mujer, elegante, bella y muy inteligente, Ágata Ratimore:
Yo soy
de mi país Embajador
y voy
a ser mejor que el anterior.
Señora Embajadora
se me dirá
que siempre una señora
estará
dispuesta a toda hora
de muy buen humor
a prometer lo mejor.
Mientras tanto, Viveca, quien acude a la pequeña estación de tren que posee Taripania para esperar a la criada que destinan al servicio de la Embajadora, se encuentra con el capitán de la Guardia Presidencial, Sergio, a quien, confidencialmente, le revela que ha de comprar a mencionada criada para que pueda informarle en todo momento de los movimientos que la Embajadora realice dentro del país. Confidencia por confidencia. El valeroso y atractivo capitán le contesta que él espera la llegada de una posible “amiguita” del Presidente. Viveca le reprende y ordena que Lucilo sólo debe ver a esa mujer de lejos; no obstante es ella, en realidad, quien manda el país, pero, una vez llega al tren, sucede un pequeño malentendido: Atilana, supuesta nueva doncella, es confundida con la “entretenida” y Norma, vivaracha francesita, con la nueva criada de la Embajadora, aunque Sergio se da cuenta a tiempo y cada una acompaña al que previamente esperaba.
Se produce entonces la presentación de credenciales de S.E., la Embajadora ante el nuevo Presidente taripanio con gran entusiasmo para todos sus allegados. Allí, Viveca le confiesa a Norma que no puede tolerar su ronroneo con Lucilo porque está enamorada de él.
Lucilo y Ágatha se apartan unos instantes del cóctel que han dado en su honor. El Presidente no cesa de tirarle los tejos a la mujer mientras ella le revela que, a cambio del dinero que ha venido a ofrecer a Taripania, ella necesita el uranio que posee el país para la llamada bomba “Pum”. Ágata intenta ganarse la confianza de Lucilo invitándolo a bailar.
Viveca entonces ve a Popón, servicial ayudante de la Embajadora contratado por ésta para que haga de perro ya que, según ella, en su país escasean, y le paga dinero para que se lleve a Norma lejos del Presidente. En el instante de darle los billetes se da cuenta de que Popón es un antiguo conocido con el que tuvo, tiempo atrás un pequeño flirteo; pero lo que desconocen todos es que tanto Popón como Norma son dos “conspiradores” dispuestos a aprovecharse de cualquier incauto que se cruce en su camino y que les dé algo de comer. Su misión: intentar restaurar el Principado echando al Presidente de su puesto. Para ello, Popón paga una cantidad de dinero a Atilana de tal forma que ésta le dé a Viveca los informes que a su vez Popón le haya previamente dado.
Se va a celebrar la fiesta homenaje que Taripania tiene preparada para Su Excelencia, la Embajadora. Previamente, Tientino, Jefe de Protocolo del Presidente, se cuadra correctamente ante el Capitán Sergio. ¿Por qué? Ágata, a su vez, le llama, cuando están juntos, Arturo. Ella lo ama en secreto, pero no puede reunirse junto a él ni darle esperanzas porque le oculta algo, un oscuro secreto que Sergio se niega a desvelarle. Únicamente le confiesa que ha de dedicarse por entero a su labor. Y su labor no es otra que Taripania.
Por su parte e, intentando restaurar el Principado, Popón no cesa de ponerle artefactos bomba a Lucilo. En uno de sus intentos, el Presidente es rescatado por el propio Sergio. Éste, encarcela al terrorista y, posteriormente ordena ponerlo en libertad. Sergio, en realidad es el Príncipe Arturo V de Taripania, quien, por amor a Ágata, no va a consentir volver al trono que legítimamente le corresponde y prefiere renunciar por amor.
Una noche, mientras todos los personajes se reúnen en torno al Palacio de la Ópera de Taripania para escuchar a la gran diva Gamberrini, Popón prepara su última bomba. Entra sigilosamente en el camerino de la diva y le explica que, cuando ella cante un MI sostenido, el artefacto hará explosión; pero en lo que Popón no ha reparado ha sido en que la cantante era el propio Lucilo disfrazado. Al día siguiente los periódicos de Taripania anuncian que su Presidente ha dimitido
y se ha vuelto a restaurar el Principado. Arturo V volverá a reinar el país mientras que se
desconoce si la Embajadora va a permanecer o no a su lado.
Finalmente y, como en los cuentos de hadas, todo se resolverá favorablemente para sus protagonistas: Lucilo correrá al lado de la única mujer que verdaderamente lo ha amado y ha estado junto a él en los peores momentos, Viveca; por su parte, Popón y Norma conjugarán el verbo amar mientras que Arturo (Sergio) y Ágata prometen volver a verse de nuevo porque ambos se quieren, aunque ahora no sea el momento...

sábado, 22 de mayo de 2010

La compañía teatral "¡Al abordaje!" pone en escena la revista El sobre verde

El pasado domingo, 18 de abril, a las 19.00 horas, en el Centro Cultural Nicolás Salmerón de Madrid, se puso en escena El sobre verde, sainete con gotas de revista, de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez, compuesto por Jacinto Guerrero en 1927. La representación, con acompañamiento de piano, es responsabilidad de la compañía Al Abordaje, creada el pasado año por Pilar G. Menéndez, con la intención de poner en escena las revistas más emblemáticas de Jacinto Guerrero.En la compañía Al Abordaje se reúnen un grupo de aficionados a quienes mueve el entuasismo por el género y la admiración por la música de Guerrero. El reparto de El sobre verde está formado por una veintena de solistas y cuerpo de baile. La coreografía es responsabilidad de Alberto de la Muela (Beto) y Aitor Rodríguez, la dirección musical de Alfredo Ruiz y la dirección escénica de Pilar G. Menéndez. La representación cuenta con el apoyo de Esperanza Roy, Ángel Fernández Montesinos, el maestro Valero, Agustín de Frutos (Lión. Resturante y café concierto), el Centro Cultural Salmerón y la Fundación Guerrero.

Aquellas inolvidables revistas... (XIX): Las niñas de mis ojos (1927)

Género: Pasatiempo cómico-lírico en un acto.
Texto: Manuel Fernández Palomero.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 10 de febrero de 1927, en el Teatro Martín, de Madrid.
Intérpretes del estreno: Sra. Fenor. Srta. Pinedo. Luisita Wieden. Srta. Peris. Sra. Corro. Sr. Heredia. Sr. Rodríguez. Sr. Loben. Sr. Alba.
Sinopsis. A la consulta de un médico, que habitualmente atiende a un escogido plantel de bellas mujeres, se presenta un joven tímido y su prima que quiere casarse con él. El médico organiza una gran fiesta y ofrece al joven unas lentes, que él ha inventado, con las que ve todo, todo, todo. El joven pierde su timidez y terminará casándose con su prima.
Las niñas de mis ojos es una obra picaresca, adecuada a los gustos de los incondicionales de Martín que elogiaron la música y destacaron con sus aplausos un chotis, el llamado "fox de las radioescuchas", el número de los deshollinadores y un terceto cómico.

Aquellas inolvidables revistas... (XVIII): La corte de los gatos (1926)

Género: Humorada cómico-lírica en un acto.
Texto: José Tellaeche y José de Lucio.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 4 de marzo de 1926, en el Teatro Martín, de Madrid.
Intérpretes del estreno: Clara Fenor. Carmen de Granada. Luisita Wieden. Lino Rodríguez. Sr. Bori. Sr. Alba. Sr. Cumbreras.
Sinopsis: Un castizo madrileño, a causa de los efectos de una buena dosis de alcohol, cae dormido a la puerta de la Academia de la Historia y, conducido por Clío, pasea por el Madrid de épocas pasadas.
El libro de La corte de los gatos fue calificado por la crítica como interesante, curioso y entretenido, con los necesarios elementos picantes que demandaba el público del Martín. La obra, presentada con el lujo habitual de estos espectáculos, tenía una música pegadiza y agradable. De sus distintos números, todos repetidos el día del estreno, fueron elogiados el chotis, un pasodoble que se resuelve en un bolero, unos cuplés que cantaron a dúo los Sres. Bori y Rodríguez, la consabida y apoteósica marcha final y, sobre todo, el "foxtrot de las gatitas", protagonizado por la bellisima Luisita Wieden, acompañada por las segundas tiples de la compañía.

martes, 25 de agosto de 2009

En el IVº aniversario de su fallecimiento... OLGA RAMOS (1918-2005): "...si me perdiera mañana, no me dejéis de querer..." (I)


La cantante Olga Ramos, considerada la “reina del cuplé” madrileño, falleció tal día como hoy, 25 de agosto, a los 87 años a consecuencia de una cardiopatía, según informaron entonces fuentes de la familia.
Entre las reacciones, Paloma San Basilio dijo que "ella tenía la chispa que enciende la mecha" y Álvarez del Manzano aseguró que "ahora estará cantándole a San Pedro".
El cuerpo de la artista fue trasladado esa tarde a la sala 28 del tanatorio de la M-30, donde amigos y familiares pudieron velarlo hasta el día siguiente.
Aunque nacida en Badajoz, la cantante ha sido el símbolo del casticismo madrileño, del que se convirtió en abanderada cantando cuplés y bailando el chotis que popularizaría en su local madrileño "Las noches del cuplé".
La hija de la cantante, Olga María Ramos explicó que su madre "siempre sufrió una cardiopatía y la tenía muy bien controlada, pero ya el corazón estaba tan mal que la tuvimos que ingresar el pasado día 11".
Los médicos pensaban que no sobreviviría a las primeras 24 horas, "pero su fuerza y ganas de vivir la han mantenido hasta hoy, cuando ha muerto" en el centro sanitario de Montepríncipe, en Boadilla del Monte.
Olga María explicó que "mi madre empeoró en los últimos dos días y parece que se rindió", porque la encontró "preocupada" ante la proximidad de la muerte: "Esta mañana le decía yo que ha sido muy buena madre, muy buena abuela y artista, y creo que con eso pude contribuir a que se fuera más tranquila; es lógico temer ese momento aunque se sea creyente", agregó.
La hija de la cupletista subrayó la vinculación de Olga Ramos con Madrid: "Ella era la madrina de los puestos navideños de la Plaza Mayor, y desde la época del alcalde Enrique Tierno Galván se ha llevado bien con todos los alcaldes, de todo signo; ella decía que su partido político era Madrid", dijo.
Lamentó, no obstante, que haya "tradiciones" que se han perdido: "las pasadas Navidades ya no cantó con el alcalde un villancico en los balcones de la Plaza Mayor", recordó, "pero no te puedes figurar la de gente que nos está llamando porque, a pesar de todo lo que han podido ignorarla, mi madre era Madrid, y muchos otros lugares también, porque todo el mundo la quería".
En la despedida de la artista faltó su inseparable perrita, "Nena", que falleció, curiosamente, de infarto, dos días antes.
"El día antes de que muriera "Nena", mi madre me dijo que la perra había venido para despedirse", relató Olga María Ramos, "pero la perra no estaba en el hospital, por supuesto, y nos sobrecogió a todos ver al día siguiente que se había muerto la perrita", concluyó.

Olga Ramos tenía "esa chispa que necesita un artista para encender la mecha", según Paloma San Basilio, quien confesó a Efe que en una etapa de su vida fue en varias ocasiones a ver a la cantante a su local "Las Noches el Cuplé". "La descubrí hace tiempo y era un prodigio natural, con encanto, gracia y carisma", añadió. Para Paloma San Basilio, la reina del cuplé era "una de esas artistas que nace, no se hace".
Olga Ramos "cantaba muy bien todo lo madrileño", declaró Sara Montiel, con quien la reina del cuplé compartió en alguna ocasión escenario. "Fue una gran cantante de cuplés, pero también de canción española y, por supuesto, de chotis", dijo la actriz protagonista del filme "El último cuplé" y muy amiga de su hija Olga María, que "es tan buena persona como su madre", añadió.
Sara Montiel, que pasaba entonces sus vacaciones en Alicante, recordó cómo había compartido en un par de ocasiones escenario en televisión con la cupletista y había podido comprobar el "encanto que tenía como persona y como artista". Y señaló: "Madrid se queda sin una de sus grandes cantantes"
La actriz Concha Velasco lamentó el fallecimiento de la cupletista, una artista de la que destacó su capacidad de "mantener el cuplé vivo en un momento en el que era, casi, desconocido para el gran público" y su estilo "pícaro" a la hora de interpretar este género. Concha Velasco, que aseguró que la muerte de Olga Ramos "supone una gran pérdida y deja un gran vacío en el mundo del cuplé", trabajó en numerosos festivales junto a la artista, fallecida a los 87 años de edad. En el plano personal, la intérprete vallisoletana definió a Ramos como una mujer "adorable, inteligente y culta" que, a pesar de su edad, siempre fue "guapa, femenina y muy coqueta".
Por su parte, la actriz Esperanza Roy, también matizó, además de "su gran nivel artístico", el gran impulso que Olga Ramos dio al cuplé, "sobre todo al chotis madrileño", al que supo dotarlo de "la gran categoría que este género se merece". Roy destacó el lado más humano de la artista, quien, a su juicio, "a pesar de que fue una gran cupletista y se codeó con grandes figuras, era una mujer muy tierna". "Siempre defendía mucho a su marido, incluso se inspiró en él a la hora de interpretar. Es algo muy curioso que siempre me pareció entre surrealista y encantador", aseguró Esperanza Roy, quien a pesar de no haber trabajado nunca con Olga Ramos, "admiraba su labor a favor del género".
Tanto Concha Velasco como Esperanza Roy no quisieron olvidarse de la hija de la artista fallecida, Olga María: "una mujer muy vinculada al mundo del cuplé que ha seguido una trayectoria similar a la de su madre" y ambas esperan que siga cultivando este género.
El ex alcalde de Madrid y presidente de IFEMA, José María Alvarez del Manzano, también recordó como "muy entrañable y cercana" la figura de la desaparecida cupletista Olga Ramos, y la recordó como "musa de Madrid" a la que se imagina "cantándole a San Pedro" cuplés como los que cantaba en su café.
En declaraciones a Efe, Alvarez del Manzano, que conoció la noticia "gracias a mi hija, que me ha llamado en cuanto se ha enterado", dijo que "Olga ha sido una persona que ha mantenido vivas muchas tradiciones de la cultura madrileña; el chotis que el Cipri, su marido, le escribió sobre cómo conservar la tradición significaba mucho para ella".
El ex alcalde recordó también "su local en la calle de La Palma, que ha sido un lugar donde sin nostalgia uno podía revivir esas tradiciones", y lamentó por "injusto" que "haya que ver enfrentados tradición y modernidad, cuando una ciudad puede conservar su historia y ser moderna al mismo tiempo".

miércoles, 5 de agosto de 2009

Un punto y aparte en Historias de la revista musical española. ZARZUELAS Y REVISTAS DEL MAESTRO ALONSO (I)


Ángel Fernández Montesinos rinde homenaje al maestro Francisco Alonso con el espectáculo Zarzuelas y Revistas, un montaje que "no es una antología al uso", según declaró hoy el director de escena, y que se caracteriza por su "variedad" de estilos.
El Teatro Fernán Gómez de Madrid acogerá la propuesta escénica desde el 10 de julio al 2 de agosto. La dirección musical corre a cargo de Montserrat Font Marco y el elenco está formado por los miembros de la compañía lírica Dolores Marco.
Fernández Montesinos incidió en que Zarzuelas y Revistas es "un musical sobre la figura del maestro Alonso", de quien recordó que escribió más de 200 obras y fue uno de los compositores "más inspirados", además de "gran instrumentista" y "productor" de muchos de sus espectáculos.
Novedades
Entre las nuevas aportaciones que ofrece este espectáculo, es que da cuenta a través de sus obras de la carrera del maestro, buceando en sus comienzos con la revista y dando paso a temas que no han subido a un escenario antes, como Cautivas o Maitechu Mía . "Una de nuestras intenciones era recuperar la música teatral de los años 40", señaló Fernández Montesinos.
Un total de 22 solistas son los protagonistas de esta función "y hacen de todo", dijo el director de escena. "Éste es un proceso creativo que, después de haber hecho grandes producciones de zarzuela a lo largo de mi carrera, es lo que ahora me interesa, porque exige inteligencia y conocimiento del género y me estimula más el proceso de creación y puesta en escena. Conlleva mucha dificultad pero es una fórmula que permite antologías diversas", explicó.
Otra de las novedades es la presentación, por primera vez en un escenario, de una gran colección de carteles del maestro Alonso desde 1919. "Esta función, que se ha basado en un criterio cronológico, tiene un poco de todo, con notas festivas, folclóricas y sentimentales", apostilló.
Críticas al Teatro de la Zarzuela
El homenaje a Francisco Alonso coincide con la puesta en escena en el Teatro de la Zarzuela de Madrid de La calesera, una de sus obras más populares. Fernández Montesinos dijo tener "todas las reticencias" respecto a la gestión que está realizando la dirección de este teatro público, al frente del cual estuvo también él, y a la que calificó de "indocta".
Fernández Montesinos lamentó que obras como La zapaterita del maestro Alonso, no las haya abordado el Teatro de la Zarzuela, "pero si hay una dirección indocta que no sabe que existe...". En su opinión, "cuando se dirige zarzuela hay que conocer el género a fondo, y sólo pueden hacerlo quienes más saben, lo admiran y lo aprecian para que puedan confiar los montajes a aquellos que sepan lo que tienen entre manos", señaló recordando que al estar "al otro lado del espejo" puede permitirse decir esto.
Sobre el encargo de algunos de los espectáculos de La Zarzuela a directores no experimentados en el género, dijo que "está bien comprobar qué pueden aportar esos otros directores, pero si pasan y pasan sin aportar nada es preciso ver qué ocurre", criticó. Fernández Montesinos consideró que los directores nuevos que quieran acercarse a la zarzuela deben hacerlo "estudiando mucho y conociendo bien el género" y sabiendo utilizar todos los elementos técnicos "a favor, no en contra", concluyó.