¡VIVA LA REVISTA!

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viernes, 8 de mayo de 2009

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (III)


A pesar de que no estuvo mucho tiempo dedicándose al teatro frívolo, Virginia de Matos estrenó algunas de revistas de reconocido éxito entre las que destacaron ¡Yo soy casado, señorita! (1948), de Muñoz Román y el maestro Guerrero donde Virginia iba de tercera y la estrella era la espléndida vedette América Imperio acompañada de Marujita Díaz, Lepe, Cervera, Antonio Garisa y, como galán cantante, el célebre Carlos Casaravilla; Los Países Bajos (1949), con libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez y música del maestro Guerrero o El último güito (1950), estrenada el 7 de julio de mencionado año en el Teatro de La Zarzuela de Madrid.
Ideada por José Manuel Iglesias, se trataba de un vodevil cuyo argumento giraba en torno a las peripecias que acaecían a dos sinvergüenzas que abrían una tienda de sombreros, lugar donde se desarrollaba toda la trama; no obstante, la palabra "güito" era el nombre con el que los castizos aplicaban a un sombrero que se usaba años antes de la guerra con un aspecto similar al del bombín, pero de menor alzada. La música la compuso el brillante maestro García Morcillo:

Para representar El último güito contamos con la participación de la actriz Virginia de Matos, una jovencísima madrileña, con tan sólo diecinueve años, que debutó ya con éxito en el mítico Teatro Fontalba.

La compañía estaba formada, además de por Virginia, por Julia Lajos, Maite Pardo, Erasmo Pascual, Venancio Muro y la participación de diez vedettes y treinta vicetiples:


Virginia de Matos sabía sacar partido a su extraordinaria belleza y lozanía. Por ejemplo, cuando cantaba aquella rumba tan excitante, "¡Qué calor!", los espectadores le perdonaban la escasez de voz con tal de verla evolucionar con su exquisita sensualidad por todo el escenario; sin embargo, a los tres meses del estreno de la obra, la actriz se descolgó del cartel y en su lugar debutó Paquita Gallego, otra actriz de características morfológicas y artísticas similares a las de su antecesora: "Es que Virginia se casó con un señor que la retiró de los escenarios al mes de contraer matrimonio. Ésa fue la causa de su repentino abandono, aunque después volvió para estrenar ¡Aquí Leganés!"

Virginia, según críticas de la época, resultaba fascinante cantando el pasodoble "La gloria torera" o entonando, al compás de un sensual movimiento de cadera la samba "Corazón" mientras deleitaba a la masculina concurrencia.
En 1950 también estrena, con libreto de Fernández Díez y música del maestro Ernesto Pérez Rosillo, la revista El gran turismo, concretamente el 26 de mayo y en el madrileño Teatro Fontalba. De ese mismo año destaca su participación en la revista de Montorio con libreto de Portes y Llabrés, Los tres maridos de Eva, estrenada el 4 de octubre en el Teatro Martín de Madrid.

1 comentario:

isidoro sanchez mira dijo...

ERA TAN GUAPA Y ESTABA TAN REQUETEBUENA QUE AL DIA SIGUIENTE DE ESTRENAR EL "ULTIMO GÜITO",LA PRENSA DECIA:NI CANTA NI BAILA NI FALTA QUE LE HACE...."