¡VIVA LA REVISTA!

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sábado, 11 de febrero de 2017

YA A LA VENTA LAS ESPERADAS MEMORIAS DE ADDY VENTURA. ¡NO DEJÉIS DE ADQUIRIRLAS!

Queridos AMIGOS DE LA REVISTA MUSICAL ESPAÑOLA. Acaban de salir publicadas por Ediciones Ende las esperadas memorias y biografía artística de una de nuestras más queridas vedettes. Adelina López Ventura, "Addy Ventura". Podéis adquirirlas escribiendo un email a montijanoruiz@yahoo.es 
El P.V.P. es de 25 euros, gastos de envío NO incluidos. De momento NO SE VENDEN en librerías, así que no las encarguéis por ese procedimiento porque no se suministrarán. ¡No dejéis de haceros con vuestro ejemplar antes de que se agote! 


lunes, 20 de junio de 2011

Emocionado y emocionante adiós a doña Amelia Aparicio

Queridos amigos, hace unos días, cuando escuchaba la pérdida del cantante y actor Manolo Otero, llegó también a los medios de comunicación la triste pérdida de una de neustras vedettes más queridas, su madre, Amelia Aparicio. Por ello, y disculpadme la tardanza, queremos deciarle un pequeño recuerdo a través de ésta, su página, vuestra página, para que no caiga en el olvido y que, allá donde se encuentre, perdure eternamente.

Amelia Aparicio fue vedette allá por los años cuarenta en que Ismael Merlo era el joven galán de moda, y fue con Ismael con quien debutó en teatro. Por aquel entonces su marido, Manolo Otero, natural de Vigo, y que dio su mismo nombre al hijo único del matrimonio, era uno de los más famosos barítonos de nuestro país. Su hijo, Manolo Otero, fue uno de los galanes-cantantes de más fama en nuestro país. Se casó con la actriz María José Cantudo. En 1974, participa en la película: "Dormir y ligar: todo es empezar", del director Mariano Ozores. Forma parte del cuadro de actores de la Compañía de revista de Lina Morgan: Actúa en “Pura metalúrgia” (1975), de Manuel Baz y Gregorio García Segura. El debut de la obra es el 20 de octubre en el Teatro Principal de Castellón. Más tarde la compañía se traslada al Teatro Barceló de Madrid. En 1990 deja la compañía de Lina Morgan para retirarse a Brasil.

FILMOGRAFÍA:


1974. "Dormir y ligar: todo es empezar", de Mariano Ozores.
1978. "Vaya Par de Gemelas", de Víctor Andrés Catena.
1985. "Padre nuestro", de Francisco Regueiro.



TEATRO - REVISTA:


1970. "La isla de los sueños posibles" (Teatro de Juventudes de la Sección Femenina Los
Títeres), de Germán Bueno.
Estreno el 13 de diciembre de 1970 en el Teatro María
Guerrero de Madrid.

1973. "Platero y yo", (Teatro de Juventudes de la Sección Femenina Los
Títeres), de Juan Ramón Jiménes.
Estreno el 2 de enero de 1973 en el Teatro María
Guerrero de Madrid.

1975. “Pura metalúrgia” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y
Gregorio García
Segura. Debut el 20 de octubre en el Teatro Principal de Castellón.
1976. “Casta ella, Casto él” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio García
Segura.
1977. “La Marina te llama” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio García
Segura. Estreno en el Teatro Barceló el 2 de diciembre.
1979 - 1980. “Vaya par de gemelas” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio
García Segura. En el papel de Calixta. Estreno en el teatro La Latina de Madrid el 12 de
diciembre de 1979. Estreno en el teatro Princesa de Valencia el 20 de noviembre de
1980. Emitido por TVE1 en 1983.
1985. "Si al amor". En el papel de Matilde. Estreno en el Teatro La Latina el 25 de enero.
Emitido por TVE1 en 1986.
1987. “El último tranvía” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio García
Segura. En el papel de Begoña. Emitido por TVE1 en 1990.


T. V.:


1983. “Vaya par de gemelas”. En el papel de Calixta.
1986. "Si al amor". En el papel de Matilde.
1990. “El último tranvía”. En el papel de Begoña.






lunes, 3 de mayo de 2010

A vueltas con el homenaje a María José Nieto

Lástima, una verdadera lástima. Sí, amigos y amantes del teatro en general y de nuestra querida y añorada revista musical en particular. Una verdadera lástima que el homenaje que se le realizó a nuestra admirada y querida María José Nieto no fuera cubierto por los medios de comunicación. Una persona con la trayectoria artística de Mari Pepa Nieto debería ocupar el sitio que verdaderamente le corresponde, lo que ocurre es que en este país nuestro no existe un hueco para el arte, para la profesionalidad, para el buen hacer, para el teatro. Menos mal que existe esta página para seguir recordando el trabajo, el incansable trabajo de tantos artistas como han deambulado por incontables turnés a lo largo y ancho de nuestro país y han pisado las tablas de cientos de sus coliseos talímacos. María José Nieto, grande, grandísima profesional y mejor persona es una de ellas; como también lo fueron Zori, Santos y Codeso, nuestro querido Adrián Ortega, Luisito Cuenca, Alfonso Goda, Maruja Boldoda, Queta Claver, Celia Gámez, Pepín Salvador... y tantos y tantos otros de los que ya nadie, a excepción de sus familiares se acuerdan.Vayan desde estas líneas un buen jarro de agua fría a quien o quienes corresponda, porque ni nosotros mismos sabemos potenciar ni cuidar y muchos menos proteger lo que tenemos. Si alguno de los nombrados anteriormente hubiesen nacido fuera de España, ya tendrían una calle o una estatua con su nombre. Lo que ocurre es que mencionar a la revista española es mencionar cuarenta años de dictadura franquista sin saber que la revista no entiende de ideologías ni regímenes políticos y que ésta vivió en tiempos de monarquía, dictadura, democcracia y república. Por eso, desde estas líneas, felicitamos efusivamente a los responsables del merecidísimo homenaje a María José Nieto y animamos a que hayan muchos, muchos más homenajes como éste, no sólo para ella sino para tantos otros actores que nos dieron su vida para que unos pocos fuéramos mucho más felices. He dicho.

miércoles, 10 de febrero de 2010

María José Nieto, la última gran vedette del género ( y V)


Estas y muchas otras cosas más ha hecho la última gran vedette de nuestra querida revista musical. La desbordante simpatía de MªJosé y su buen hacer interpretativo sobre las tablas la confieren como una de las vedettes y actrices imprescindibles de nuestro panorama teatral contemporáneo. Sólo esperamos que un avezado productor teatral le ofrezca la obra que realmente se merece porque Mari Pepa Nieto se merece lo mejor, no sólo por su extrraordinaria calidad humana sino por ser lo que, desgraciadamente hoy en día, se echa de menos en nuestra sociedad: una buena persona, y, como buena persona.
Desde estas humildes líneas Mª José, un beso enorme, toda nuestra admiración y mis mejores deseos ahora y siempre, ¡ah! y una última súplica:¡vuelve a los escenarios, por favor!Tus admiradores te lo agradeceremos.

domingo, 7 de febrero de 2010

María José Nieto, la última gran vedette del género frívolo español (II)


María José Nieto nació el 23 de marzo de 1960. Entre su formación destacan sus tres años de Ballet clásico en la academia de Baile de Karen Taft, cinco años en la Escuela de Formación Profesional de Coros y Danzas de Madrid estudiando baile clásico español. Estudió, además, baile flamenco haciendo cursos con destacadas personalidades dentro de ese mundillo como Rafael de Córdoba, Luisillo, Antonio Gades, Pilar López y La Tati.
Junto a ello, María José se preparó también realizando un curso de castañuelas con la maestra Lucero Tena además de estudiar baile moderno con Giorgio Aresu, Gino Landy, Gayo Montero, Ricardo Ferrante y Nacho Arrieta, con los que trabajó y se formó asiduamente en diversos espectáculos. Con una altura de 1,71 cms., perfecta para su categoría de gran vedette, ya que las hay demasiado bajitas de 1,60 (no damos nombres) y demasiado altas (1,95), y 60 kilos de peso, Mari Pepa Nieto consigue ser, además, Profesora Titular de Ballet Clásico Español, título otorgado por el Real Conservatorio de Madrid y, muy pronto, comienza a despuntar dentro del panorama teatral español con títulos como Las leandras o las comedias musical Galáctico, Volver al ayer o Un piano desafinado.
Trabaja con algunos de los grandes nombres de la escena española contemporánea como Ángel Fernández Montesinos, José Luis Alonso, José Tamayo, Adrián Ortega, Juan José Alonso Millán...



María José Nieto, la última gran vedette del género frívolo español (I)


Desde el fallecimiento en 1992 de Celia Gámez, en 2003 de Queta Claver y en 2009 de la ingualable "vedette de vedettes", Virginia de Matos, el puesto de "gran vedette" ha quedado vacante. Sí, no nos podemos extrañar. En el actual panorama teatral de nuestra querida patria aún circulan vedettes y tiples que, más o menos "dan el tipo" sobre el escenario, si bien eso de "pasar la batería" les queda muy grande a algunas de ellas. No queremos dar nombres, por supuesto, para no herir sensibilidades. Tampoco son muchas las compañías de revista que deambulan por nuestra orografía nacional buscando deleitar a la concurrencia y, aquellas que aún se encuentran de "turné" por España se amparan en sketches hilvanados con chistes de dudoso gusto, desnudos "quasi" integrales y famosetes televisivos de tres al cuarto y eso, queridos amigos, no es revista.
Dentro, pues, del capítulo de las últimas vedettes que aún nos quedan, y esperemos que por muchos años, se encuentran, por ejemplo, Esperanza Roy, Tania Doris, Addy Ventura, Milagros Ponti, Vicky Lussón o Concha Velasco como las más grandes sin quitarle mérito, evidentemente a la "antivedette" que es Lina Morgan o a otras celebridades de nuestro amado género que, ojalá, volvieran pronto a trabajar en él, como Bárbara Rey, Ágata Lys, María José Cantudo, Jenny Llada, Rosa Valenty... y la que hoy nos ocupa: María José Nieto.
María José Nieto es quizás un ejemplo de lo que debiera ser una vedette hoy día. Es alta, guapa, con un físico envidiable, con una simpatía que sí consigue transmitir al público y, consiguientemente "pasar la batería". Sabe cantar muy bien, se mueve en el escenario como pez en el agua y, además, tiene lo que, quizás, hace falta hoy en la revista musical española: darlo todo sobre las tablas.
A ella y a su figura vamos a dedicarle una serie de cinco artículos que, esperemos consigan hacerle justicia a una vedette absolutamente adorada en Chile y que, en España, desgraciadamente, es "una de tantas". Por ello y, para que algún avezado productor y empresario consiga otorggarle el gran espectáculo arrevistado que se merece... Pasen y vean señores nuestras 20 vicetiples 20 y la gran cabecera de la compañía titular de esta página con la supervedette española Mari Pepa Nieto.

lunes, 18 de mayo de 2009

FALLECE A LOS 87 AÑOS DE EDAD MARUJA BOLDOBA


Amigos y amantes del teatro en general y de la revista en particular. Acaban de darme hoy, por mediación de unos amigos de ella, la triste noticia del fallecimiento de doña Maruja Boldoba, una de las grandes vedettes de nuestra añorada y querida revista musical española.

Parece que este año 2009 está siendo negro para este género español tan nuestro. Lástima que los medios de comunicación obvien a esas grandes artistas de la pasarela que tantos buenos momentos nos hicieron vivir.

Maruja Boldoba falleció en su amada Valencia a los 87 años de edad. Hace una década la vimos por última vez en un escenario madrileño, el de La Comedia, haciendo un breve personaje en La venganza de Tamar. Su esposo, el actor Alfonso Godá, había muerto el 29 de julio de 2003.
La Boldoba fue primera vedette del teatro Albéniz con la compañía del maestro Alonso, allá por los años cuarenta, recién inaugurado este local. El Albéniz también ha muerto. Mejor dicho, lo han dejado morir.Finalizada la Guerra Civil Celia Gámez se encaprichó de un apuesto galán valenciano, Alfonso Godá. Le propuso venir a Madrid para actuar junto a ella, pero el actor puso como condición que le acompañara Maruja, su esposa. Así comenzaron sus respectivas carreras, primero en la Revista, después en la comedia o el drama.De fuego el corazónEn el teatro Albéniz se estrenaron bastantes revistas en competencia con el Alcázar, La Latina o el Calderón. Maruja Boldoba protagonizó, entre otras, 24 horas mintiendo y Tres días para quererte, en la que cantaba “dicen que tengo de fuego, fuego, el corazón...” Después haría populares marchiñas y chotis como “Palabritas” y “Arrímate”. La vedette actuó también en la Zarzuela, el Lope de Vega o la Comedia y tuvo como compañeros a cómicos de la talla de Antonio Casal, Manolo Gómez Bur o Adrián Ortega. También actuó junto a su esposo y a Celia en S.E. la Embajadora. Pasó a la comedia como a tantas vedettes, el paso del tiempo acabó por retirarla de las pasarelas, pero tuvo capacidad para reciclarse en la comedia. Intervino en estrenos de Alfonso Paso como La corbata, Cita a los 25 años o Los peces gordos. Volvió esporádicamente a la Revista como “actriz de carácter” junto a Juanito Navarro el año 1982. Después sus interpretaciones fueron espaciándose. José Carlos Plaza le dio algunos pequeños papeles mientras Alfonso Godá también trabajaba en distintos escenarios. Tras la muerte de su compañero de toda la vida, Maruja desapareció. Se retiró a su Valencia natal, junto al mar, a la tierra de la que salieron tantas rutilantes vedettes. Sobreviven, de su generación, las hermanas Daina, Carmen de Lirio, Florinda Chico y Mary Begoña.

viernes, 8 de mayo de 2009

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (IX)



A pesar de que su participación, comparda con la d eotras vedettes de la época, en el mundo de la revista musical española fue algo efímera y abarcó poco más de tres lustros, lo que sí es cierto es que todos los que tuvieron la fortuna y la suerte de contemplar sobre las tablas de un escenario convergieron en afirmar acerca de ella que era "la vedette más vedette de todas las vedettes" especialmente por su apostura, belleza y elegancia a las que muy pocas artistas de su categoría solían aproximársele.

Virginia nos dejó ya en este mundo, pero no para siempre. No para los que amamos el teatro en general y la revista en particular. No para aquellos que nos dedicamos a la investigación teatral. No para aquellos que queremos que s ehaga justicia con nuestros intérpretes. No para aquellos que, como el que les escribe, espera poder escribir una biografía sobre ella y que España entera le rinda el homenaje que se merece. ¿Sueños? ¿Realidad? El tiempo lo dirá. Lo que sí es cierto es que cuando escribimos estas líneas, lloramos su pérdida como si de alguien de nuestra familia se tratase. Hasta otra, Virginia. Un beso de todos los amantes de la revista en general y dle teatro en particular.

¡Ah! y recuerdos también a Celia, a Queta, a Alfonsito del Real, a Alfonso Goda, a Pepe Bárcenas, a Lepe, Heredia, Alady, Mary Santpere, Zori, Santos, Codeso...

QUE DIOS TE BENDIGA VIRGINIA.

QUE DIOS LOS BENDIGA.

Amén.

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (VIII)


Ya en los años sesenta y, mientras representaba la comedia Irma la dulce (1960), Virginia se retiró, eso sí, siempre acompañada de su madre y, en la actualidad, vive en su piso de Madrid alejada de los ambientes frívolos que tanto había frecuentado en su juventud. Lo que sí es cierto, es que siempre supo sacar partido a su belleza y lozanía granjeándose la admiración constante de compañeros y público en general siendo calificada como "la vedette más vedette de todas las vedettes" gracias a su extraordinaria figura y una simpática sonrisa que hizo tambalear los cimientos de más de un matrimonio de la época.

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (VII)


Virginia de Matos participó también en diversas producciones cinematográficas a las órdenes de importantes realizadores como Ladislao Vadja para el que rodó en 1950 el film Sin uniforme en un pequeño papel como bailarina; Balarrasa, de José Antonio Nieves Conde en 1951; El cerco del diablo (1952) del mismo artífice y, finalmente en 1955, intervino en dos películas, La otra vida del Capitán Contreras de Rafael Gil, cuya participación quedaba reflejada en los títulos de crédito del filme como "una fugaz colaboración de", no obstante su papel en ella se ciñe a pasear su figura montada en bicicleta ante los ojos de unos asombrados Fernando Sancho y Fernando Fernán-Gómez mientras la ven pedalear atónitos y Cancha Vasca de Alfredo Hurtado y Anselmo Plaza, donde por entonces comenzó un noviazgo con el hijo de la gran actriz María Asquerino.

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (VI)


Tras ¡Aquí, Leganés!, Virginia de Matos interviene en otras revistas como Pitusa (1952) de Fernández de Sevilla y Moreno Torroba en el Calderón de Madrid o Amor a tanto por ciento (1953), en el madrileño Teatro Álvarez Quintero junto a Roberto Rey y Rafael Cervera en una divertidísima revista con libreto de Blanca Flores y Ángel Soler y partitura del maestro Moraleda, aunque, siempre será recordada por la "comedia musical en dos actos" Dos Virginias (1955), un bombazo revisteril para la época y para su principal intérprete.
Con libro de Leandro Navarro y música del maestro Fernando Moraleda, la revista supuso uno de esos éxitos difíciles de olvidar en la carrera de cualquier artista. La vedette, de escultural figura y, con enorme gancho entre el público masculino, hizo las delicias de los espectadores que asistieron noche tras noche al Teatro Maravillas de Madrid a presenciar las dos historias que nos contaba el argumento de la obra, acompañada por Manolo Gómez Bur y Julita Blanco y el fabuloso ballet que la cortejaba que contaba entre sus integrantes con una jovencísima Concha Velasco.
En Dos Virginias (1955), la protagonista cantaba un precioso beguine titulado "¡Míreme señor" que, apoyada con un bastón en la mano y ataviada con un simple traje de baño azul marino de pronunciado escote en la espalda y con el simple adorno de una enorme hebilla en la cintura, enfervorizaba a la masculina concurrencia...

¡Míreme, señor!
Pero contemple fijo sin temor
no soy la misma que antes admiró
yo sé que duda usted, lo sé, lo sé.
Sé que lo piensa usted, señor;
pues al mirarle yo también dudé
si es usted el mismo que anteayer me requebró
cuando esperando a su mujer estaba usted
en el Hotel Emperador.
Los parecidos a veces son mentira
si a un enemigo le dices "vida mía".
Esto es lo mismo, son dos Virginias, niño,
las que hoy has visto
yo te lo digo puedes comprobar mirando.
Sí, mirando.

Concha Velasco cuenta al respecto que, en cierta ocasión, cuando Virginia concluyó el anterior número, un militar, con pistola en la mano y, enardecido, levantó su arma al cielo del teatro y pidió a la joven repetirlo. Viendo que la vedette no lo repetía, el susodicho miembro disparó dos tiros al techo para que Virginia volviera a cantarlo y, efectivamente, así tuvo que hacerlo.
Pero, junto al anterior beguine, en la citada revista también destacaron números como el pasodoble "Mis bandoleros" o la marchiña "¡Pobrecita yo...!":


¡Pobrecita yo,
qué pena me doy!
¡Ah..., ah..., ah..., ah..., ah..., ah...!
¡Pobrecita yo,
qué solita estoy!
¡Ah..., ah..., ah..., ah..., ah..., ah...!
Consuéleme usted,
tenga la bondad.
¡Ah..., ah..., ah..., ah..., ah..., ah...!
Pues soy tan jovencita
y tan desgraciadita
que necesito
que me quieran de verdad,
con un cariño intenso,
con un amor inmenso
que me consuele en medio
de mi soledad.
Dale que dale,
dale fuerte
que no cese de llorar.
Dale que dale que esta pena
sólo tú me quitarás.
Las ovejitas hacen
¡¡Beeeh!!
Y las vaquitas dicen
¡¡Muuuh!!!
Como no saben expresarse,
en el mugido tal vez
pondrán su corazón.

Los espectadores recibían una foto de la artista invitándoles a cantar junto a ella el estribillo de mencionada marchiña, lo que provocaba los delirios de los espectadores masculinos; lo mismo que sucedía cuando Virginia entonaba el baiao "El tropezón":


Un tropezón sentimental se puede dar
y que padezca por el susto el corazón,
un meneíto por aquí,
un meneíto por allá,
otro pasito por aquí
pero cuidao con tropezar;
pues si tropiezas una vez
le coges gusto al tropezar.
Báilalo así, báilao así,
báilalo ya.

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (V)


El 25 de enero de 1951, se alzó al telón del madrileño Teatro Martín para estrenar la revista en dos actos ¡Aquí, Leganés!:


"El 25 de enero es una fecha que nunca olvidaré, porque fue el segundo pateo que conocí en mi carrera. Y eso que con muy buen criterio José Muñoz Román, que era el dueño del teatro, me advirtió: "Fernando, sería mejor que el dúo entre Virginia de Matos y Antonio Garisa se convirtiera en un intermedio musical solamente; con ello evitaríamos la posibilidad de un pateo la noche del estreno".
Me lo sugirió con mucho tacto. Además, de esa manera se ganaba tiempo para los cambios de atrezzo y de vestuario. Pero el verdadero problema estaba en la poquita voz de Virginia, porque Garisa no cantaba mal y además bordaba el papel.
Total, que se convenció a la supervedette para que no interpretara el dúo con la excusa de que estaba cargada de números. A pesar de todo, el pateo no se pudo evitar. Creo que fue más bien por la claque organizada por los familiares de la vedette que, con su madre al frente, no pararon de jalear a la hija: "¡Qué bien lo canta la niña! ¡Qué guapa está! ¡Olé mi niña!"
El público tenía otra opinión y eso provocó un enfrentamiento con el consiguiente pateo. Yo estaba colocado entre las primeras filas, con el público a izquierda y derecha. Ya he dicho que en el Martín no había una pasarela de separación y a mí no me convenía dirigir en esas condiciones, pero al final el dueño del teatro me prometió que los primeros asientos estarían ocupados por él y unos amigos suyos. Con el vocerío que se estaba montando yo miraba a uno y otro lado pero allí no estaba este hombre ni vi caras conocidas, ni amigos ni nada.
"Finalizado el primer acto se montó el escándalo. Yo me senté y la silla se movía como un flan, no sólo por mis nervios, sino porque el público pateaba con fuerza el suelo y aquello retumbaba muchísimo. Nunca había vivido una cosa así, y jamás se volvió a repetir. Yo sudando la gota gorda, con la excitación a flor de piel y rogando que terminara todo cuanto antes.
[...] Así empecé los compases del intermedio musical, con aquel cantable que debía interpretar Virginia. Cuando se levantó el telón para iniciar el segundo acto, los ánimos estaban calmados gracias al tema melódico, que los espectadores ovacionaron con entusiasmo. Entonces, ya pude respirar aliviado mientras los que ocupaban las primeras filas, que me habían visto pálido unos minutos antes, me decían en voz baja: "Muy bien, maestro, muy bien, estupendo; siga así, maestro, muy bien". La obra fue un éxito personal de Antonio Garisa".

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (IV)


Conoció a su marido, el vizconde de Barrantes, Juan Manuel Álvarez de Lorenzana cuando éste presenciaba una de sus revistas. Se quedó totalmente prendido de la belleza de la joven y acabó casándose con él en la embajada cubana en Madrid. Aquel matrimonio hizo aguas, entre otras razones, porque no sólo el marido se inventó lo de que era vizconde, sino porque, misteriosamente, todo el patrimonio del que solía hacer alarde, especialmente ante su madre política, desapareció al poco tiempo de la boda. Corría el año 1951. Virginia, reanuda entonces sus apariciones revisteriles.
El tándem de autores, José Manuel Iglesias y García Morcillo, habían escrito ¡Aquí Leganés! expresamente para Virginia y para Miguel Ligero; sin embargo, éste último por desacuerdos con la empresa, no llegó ni tan siquiera a debutar en la comedia, siendo sustituido por un jovencísimo Antonio Garisa, un aragonés quien, hasta entonces, siempre había actuado en provincias.
Su argumento trataba de un individuo que, haciéndose pasar por médico, se dedicaba a recetar a sus pacientes bicarbonato como el mejor y único remedio para curar sus males. El maestro García Morcillo compuso una serie de inspiradísimos números musicales: "¡Aquí, Leganés!", "¡Qué mujer!", "Papá Noel", "La morronguina", "¡Ay, qué loquita!", "Aventureros del mar", "¿Escocés o madrileño?", "Las flechas del amor", "El ensueño del humo", "De aquí para allá", "Bajo el cielo de Miami", "El azar" y unos cuantos más a ritmo de marcha, samba, foxtrot, rumba, guaracha o pasodoble:


"Es una de las revistas que recuerdo con mucho agrado. Cuando Virginia de Matos abandonó la obra ocupó su puesto Lina Rosales, que era muy elegante, una mujer bellísima, excelente actriz y, desde luego, muy buena cantante. Después de Lina, continuó representando el papel la vedette cubana América Imperio".

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (III)


A pesar de que no estuvo mucho tiempo dedicándose al teatro frívolo, Virginia de Matos estrenó algunas de revistas de reconocido éxito entre las que destacaron ¡Yo soy casado, señorita! (1948), de Muñoz Román y el maestro Guerrero donde Virginia iba de tercera y la estrella era la espléndida vedette América Imperio acompañada de Marujita Díaz, Lepe, Cervera, Antonio Garisa y, como galán cantante, el célebre Carlos Casaravilla; Los Países Bajos (1949), con libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez y música del maestro Guerrero o El último güito (1950), estrenada el 7 de julio de mencionado año en el Teatro de La Zarzuela de Madrid.
Ideada por José Manuel Iglesias, se trataba de un vodevil cuyo argumento giraba en torno a las peripecias que acaecían a dos sinvergüenzas que abrían una tienda de sombreros, lugar donde se desarrollaba toda la trama; no obstante, la palabra "güito" era el nombre con el que los castizos aplicaban a un sombrero que se usaba años antes de la guerra con un aspecto similar al del bombín, pero de menor alzada. La música la compuso el brillante maestro García Morcillo:

Para representar El último güito contamos con la participación de la actriz Virginia de Matos, una jovencísima madrileña, con tan sólo diecinueve años, que debutó ya con éxito en el mítico Teatro Fontalba.

La compañía estaba formada, además de por Virginia, por Julia Lajos, Maite Pardo, Erasmo Pascual, Venancio Muro y la participación de diez vedettes y treinta vicetiples:


Virginia de Matos sabía sacar partido a su extraordinaria belleza y lozanía. Por ejemplo, cuando cantaba aquella rumba tan excitante, "¡Qué calor!", los espectadores le perdonaban la escasez de voz con tal de verla evolucionar con su exquisita sensualidad por todo el escenario; sin embargo, a los tres meses del estreno de la obra, la actriz se descolgó del cartel y en su lugar debutó Paquita Gallego, otra actriz de características morfológicas y artísticas similares a las de su antecesora: "Es que Virginia se casó con un señor que la retiró de los escenarios al mes de contraer matrimonio. Ésa fue la causa de su repentino abandono, aunque después volvió para estrenar ¡Aquí Leganés!"

Virginia, según críticas de la época, resultaba fascinante cantando el pasodoble "La gloria torera" o entonando, al compás de un sensual movimiento de cadera la samba "Corazón" mientras deleitaba a la masculina concurrencia.
En 1950 también estrena, con libreto de Fernández Díez y música del maestro Ernesto Pérez Rosillo, la revista El gran turismo, concretamente el 26 de mayo y en el madrileño Teatro Fontalba. De ese mismo año destaca su participación en la revista de Montorio con libreto de Portes y Llabrés, Los tres maridos de Eva, estrenada el 4 de octubre en el Teatro Martín de Madrid.

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (II)


Lo que son las cosas y el capricho del destino. Ese insuperable sino al que el célebre don Álvaro del Duque de Rivas se plagaba, ha hecho que Virginia de Matos, la vedette más popular de España durante los años cincuenta falleciese en el mismo mes y, pocos días después, que lo hiciese en 2003 la denominada "otra" reina de la revista, Queta Claver.

Queta, nuestra admirada, venerada, queridísima, bella y nunca suficientemente llorada Queta Claver, nos dejó un 3 de mayo de 2003 en la más completa pobreza y soledad (y eso que éste que les escribe no lo sabía porque si no ya hubiese procurado yo por todos los medios rescatarla del más profundo e einsoslayable de los olvidos al que la habían relegado). Virginia de Matos, falleció el martes 5 de mayo de 2009 en Madrid víctima de una neumonía. Pocas personas seguramente s ehabrán hecho eco de la noticia a no ser por nuestra página ya que ni tan siquiera los medios de comunicación nacional se han percatado de ello.

A pesar de que Virginia ya se encontraba retirada del mundo del teatro desde hacía muchos años, los que la admirábamos (y eso que el que les escribe tan sólo tiene 32 años y no pudo, desgraciadamente, verla sobre los escenarios) y queríamos aún a pesar de no haberla conocido, sabíamos que tenía tres cosas fundamentales en el mundo de la revista: belleza, elegancia y un "pasar la batería" que muy pocas artistas han sabido hacer.

Ahora, tres días después de su fallecimiento, aún nos lamentamos de su irreparable pérdida; si bien nos devuelve la sonrisa saber que, allá, en el cielo de los cómicos, Virginia está junto a Celia, Queta, Zori, Santos, Codeso, Alfonso del Real, Alfonso Goda y tantos y tantos otros artistas de nuestra querida revista que nunca serán lo suficientemente llorados y agradecidos por las sonrisas y los buenos momentos que nos hicieron pasar.

A todos aquellos que no creen en nada, a los que creemos en un Dios que todo lo puede, y a aquellos otros que ni les va ni les viene, recordarles una cosa: somos lo que somos, gracias a lo que hemos sido. Y Virginia de Matos fue, es y seguirá siendo, "la vedette más vedette de todas las vedettes" que pisaron un escenario. Así fue. Así es. Así será.

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (I)


Amigos y amantes de la revista en general y del teatro en particular. Conmocionados aún por la terrible pérdida que ha supuesto para el mundo del complicado arte de Talía el irreparable fallecimiento de "la vedette más vedette de todas las vedettes", Virginia de Matos, queremos rendirle un pequeño pero más que merecido homenaje a una de las SEÑORAS DE LA PASARELA más importantes y más guapas que ha habido en este país nuestro, hipócrita y farisáico que prontamente olvida a sus artistas y a todos aquellos que lo encumbraron. Nosotros, para no compararnos con los denominados "medios de comunicación", quienes igualmente obvian múltiuples noticias en detrimento de insufribles politiqueos y politiquillos de pacotilla, futbolistas de renombre que no han dado un palo al agua, deleznables problamas de telerrealidad o lamentables dimes y diretes de personajillos de intachable "moralidad" y de no menos "intachable" conducta de la prensa rosa, amarilla, verde y morá, vamos a dedicarle una serie completa a repasar algunos acontecimientos y obras de la SEÑORA doña Virginia de Matos, volviéndoos a conminar a que si conoceis alguna anécdota sobre ella, la compartáis con nosotros.

¡¡VIVA LA REVISTA!!

miércoles, 6 de mayo de 2009

HA MUERTO VIRGINIA DE MATOS


Amigos y amantes de la revista. Nos vestimos de luto para daros a conocer la noticia que nos ha caído, y especialmente al que os escribe, como un auténtico jarro de agua fría cuando esta mañana lo he sabido por su sobrino.

La que fuera "la vedette más vedette de todas las vedettes" de la revista musical española, falleció ayer a las siete de la mañana en Madrid a consecuencia de una neumonía.

Desde estas páginas queremos hacerle llegar a su familia nuestro más sentido pésame a la par que conminamos a todos los amantes del género a rendirle un homenaje a Virginia contando las anécdotas que hayáis vivido en los escenarios junto a ella porque ahora ya están las tres grandes damas de la revista juntas en el cielo de los cómicos: Celia Gámez, Queta Claver y Virginia de Matos. Toda una vida de arte, dedicación, trabajo y esfuerzo para que ni los tan nombrados medios de "comunicación" se acuerden de rendirles el homenaje que se merecen. Que Dios las bendiga a las tres y hoy, muy especialmente, a Virginia de Matos porque ahora, de seguro, está allí con los ángeles invitándolos a cantar junto a ella: "¡Pobrecita yo, qué solita estoy! Aaaaaaa. Cónsueleme usted, tenga la bondad, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. "

UN BESO Y QUE DIOS TE BENDIGA, VIRGINIA. Siempre estarás en la mente y en el corazón de los que amamos la revista y el TEATRO y especialmente de este que escribe porque mientras teng un soplo de vida recordará siempre a la revista y sus intérpretes.

AMÉN.

viernes, 9 de enero de 2009

Carmen de Lirio: Memorias de la mítica vedette que burló la censura


La mítica vedette nos cuenta su vida... sus amores, las interioridades del mundo del espectáculo y sus peculiares relaciones con el establishment político de la época. Escrito por ella misma y lleno de fotografías inéditas de los años 50 y 60, el libro nos transporta a un periodo duro y difícil de nuestra historia reciente, lleno de hipocresía y de contradicciones y, a pesar de ello, lleno también de imaginación, pequeñas alegrías y personajes entrañables:

"El Paralelo debe su nombre a un astrónomo. O sea, que siempre ha estado unido a las estrellas. El Paralelo las buscó, las crió y las tuvo: fue el segundo Broadway, la calle de las luces y el café más largo de Europa. Para que no le faltase nada, tuvo un bar donde los anarquistas preparaban sus bombas, que se llamaba La Tranquilidad. Luego el Paralelo fue decayendo. Murieron los cines y teatros, la música cesó, los cafés se hicieron pequeños. Pero hubo alguien que durante años lo salvó e impuso su reinado en él: con Carmen de Lirio, el Paralelo volvió a estar unido a las estrellas"

.Francisco González Ledesma, periodista y escritor.


"Lo sabe la Lirio... Así rezaba la letra de una canción. Porque era cierto: la Lirio lo sabe y nadie más... Y ahora disfrutaremos de unas confidencias extraordinarias y conoceremos a una de las actrices más célebres y queridas —icono de muchos directores— y una de las vedettes más deslumbrantes del music hall barcelonés. Sus ojos verdes, su irónica sonrisa y su gran sabiduría y elegancia contarán sus historias pícaras, frívolas, humanas e incluso políticas. Carmen, gracias por estas memorias y... ¡viva la madre que te parió!"

Ricard Reguant, director teatral.


"Carmen de Lirio, la mujer que enloqueció a varias generaciones con su arte, belleza y picardía, nos regala sus vivencias personales y profesionales. Destacan las vividas en el Paralelo, la avenida más mágica, llena de luz, lentejuelas, diversión y la transgresión propia de la época"

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Elvira Vázquez, consejera delegada de OCIOPURO - El Molino


Memorias altamente recomendables para los amantes de la revista. Un auténtico placer y deleite. Gracias, doña Carmen.

viernes, 4 de abril de 2008

HOMENAJE A VIRGINIA DE MATOS (I)


Madrileña nacida en 1932. Elegante, bella, sofisticada y seductora, su verdadero nombre era Mari Pepa. Fue considerada como una de las mejores vedettes de todos los tiempos, para algunos, incluso, mejor que Celia Gámez. Llegó a ser una de las artistas mejor pagadas de la revista musical española llegando a cobrar, incluso, la cantidad de mil pesetas diarias. Entre sus éxitos más sonados destacaron ¡Yo soy casado, señorita! (1948), Los Países Bajos (1949), El último güito (1950) ¡Aquí Leganés! (1951), entre otras y, sobre todo, Dos Virginias (1955) donde cantaba apoyándose en un bastón con una elegancia inconmensurable aquello de “Míreme, señor, pero contemple fijo sin temor; yo soy la misma que anteayer le requebró, cuando esperando a su mujer estaba usted en el Hotel Emperador”. Conoció a su marido, el vizconde de Barrantes, Juan Manuel Álvarez de Lorenzana cuando éste presenciaba una de sus revistas. Se quedó totalmente prendido de la belleza de la joven y acabó casándose con él en la Embajada cubana en Madrid. Corría el año 1951. Desde entonces, Virginia vivió retirada de los escenarios.