Un homenaje a todos aquellos artífices que hicieron posible la historia del teatro frívolo español
sábado, 11 de febrero de 2017
YA A LA VENTA LAS ESPERADAS MEMORIAS DE ADDY VENTURA. ¡NO DEJÉIS DE ADQUIRIRLAS!
lunes, 20 de junio de 2011
Emocionado y emocionante adiós a doña Amelia Aparicio
Queridos amigos, hace unos días, cuando escuchaba la pérdida del cantante y actor Manolo Otero, llegó también a los medios de comunicación la triste pérdida de una de neustras vedettes más queridas, su madre, Amelia Aparicio. Por ello, y disculpadme la tardanza, queremos deciarle un pequeño recuerdo a través de ésta, su página, vuestra página, para que no caiga en el olvido y que, allá donde se encuentre, perdure eternamente. FILMOGRAFÍA:
1974. "Dormir y ligar: todo es empezar", de Mariano Ozores.
1978. "Vaya Par de Gemelas", de Víctor Andrés Catena.
1985. "Padre nuestro", de Francisco Regueiro.
TEATRO - REVISTA:
1970. "La isla de los sueños posibles" (Teatro de Juventudes de la Sección Femenina Los
Títeres), de Germán Bueno. Estreno el 13 de diciembre de 1970 en el Teatro María
Guerrero de Madrid.
1973. "Platero y yo", (Teatro de Juventudes de la Sección Femenina Los
Títeres), de Juan Ramón Jiménes. Estreno el 2 de enero de 1973 en el Teatro María
Guerrero de Madrid.
1975. “Pura metalúrgia” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio García
Segura. Debut el 20 de octubre en el Teatro Principal de Castellón.
1976. “Casta ella, Casto él” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio García
Segura.
1977. “La Marina te llama” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio García
Segura. Estreno en el Teatro Barceló el 2 de diciembre.
1979 - 1980. “Vaya par de gemelas” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio
García Segura. En el papel de Calixta. Estreno en el teatro La Latina de Madrid el 12 de
diciembre de 1979. Estreno en el teatro Princesa de Valencia el 20 de noviembre de
1980. Emitido por TVE1 en 1983.
1985. "Si al amor". En el papel de Matilde. Estreno en el Teatro La Latina el 25 de enero.
Emitido por TVE1 en 1986.
1987. “El último tranvía” (Compañía de Lina morgan), de Manuel Baz y Gregorio García
Segura. En el papel de Begoña. Emitido por TVE1 en 1990.
T. V.:
1986. "Si al amor". En el papel de Matilde.
1990. “El último tranvía”. En el papel de Begoña.
lunes, 3 de mayo de 2010
A vueltas con el homenaje a María José Nieto
miércoles, 10 de febrero de 2010
María José Nieto, la última gran vedette del género ( y V)

domingo, 7 de febrero de 2010
María José Nieto, la última gran vedette del género frívolo español (II)
María José Nieto, la última gran vedette del género frívolo español (I)

lunes, 18 de mayo de 2009
FALLECE A LOS 87 AÑOS DE EDAD MARUJA BOLDOBA

La Boldoba fue primera vedette del teatro Albéniz con la compañía del maestro Alonso, allá por los años cuarenta, recién inaugurado este local. El Albéniz también ha muerto. Mejor dicho, lo han dejado morir.Finalizada la Guerra Civil Celia Gámez se encaprichó de un apuesto galán valenciano, Alfonso Godá. Le propuso venir a Madrid para actuar junto a ella, pero el actor puso como condición que le acompañara Maruja, su esposa. Así comenzaron sus respectivas carreras, primero en la Revista, después en la comedia o el drama.De fuego el corazónEn el teatro Albéniz se estrenaron bastantes revistas en competencia con el Alcázar, La Latina o el Calderón. Maruja Boldoba protagonizó, entre otras, 24 horas mintiendo y Tres días para quererte, en la que cantaba “dicen que tengo de fuego, fuego, el corazón...” Después haría populares marchiñas y chotis como “Palabritas” y “Arrímate”. La vedette actuó también en la Zarzuela, el Lope de Vega o la Comedia y tuvo como compañeros a cómicos de la talla de Antonio Casal, Manolo Gómez Bur o Adrián Ortega. También actuó junto a su esposo y a Celia en S.E. la Embajadora. Pasó a la comedia como a tantas vedettes, el paso del tiempo acabó por retirarla de las pasarelas, pero tuvo capacidad para reciclarse en la comedia. Intervino en estrenos de Alfonso Paso como La corbata, Cita a los 25 años o Los peces gordos. Volvió esporádicamente a la Revista como “actriz de carácter” junto a Juanito Navarro el año 1982. Después sus interpretaciones fueron espaciándose. José Carlos Plaza le dio algunos pequeños papeles mientras Alfonso Godá también trabajaba en distintos escenarios. Tras la muerte de su compañero de toda la vida, Maruja desapareció. Se retiró a su Valencia natal, junto al mar, a la tierra de la que salieron tantas rutilantes vedettes. Sobreviven, de su generación, las hermanas Daina, Carmen de Lirio, Florinda Chico y Mary Begoña.
viernes, 8 de mayo de 2009
En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (IX)

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (VIII)

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (VII)

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (VI)

Con libro de Leandro Navarro y música del maestro Fernando Moraleda, la revista supuso uno de esos éxitos difíciles de olvidar en la carrera de cualquier artista. La vedette, de escultural figura y, con enorme gancho entre el público masculino, hizo las delicias de los espectadores que asistieron noche tras noche al Teatro Maravillas de Madrid a presenciar las dos historias que nos contaba el argumento de la obra, acompañada por Manolo Gómez Bur y Julita Blanco y el fabuloso ballet que la cortejaba que contaba entre sus integrantes con una jovencísima Concha Velasco.
En Dos Virginias (1955), la protagonista cantaba un precioso beguine titulado "¡Míreme señor" que, apoyada con un bastón en la mano y ataviada con un simple traje de baño azul marino de pronunciado escote en la espalda y con el simple adorno de una enorme hebilla en la cintura, enfervorizaba a la masculina concurrencia...
¡Míreme, señor!
Pero contemple fijo sin temor
no soy la misma que antes admiró
yo sé que duda usted, lo sé, lo sé.
Sé que lo piensa usted, señor;
pues al mirarle yo también dudé
si es usted el mismo que anteayer me requebró
cuando esperando a su mujer estaba usted
en el Hotel Emperador.
Los parecidos a veces son mentira
si a un enemigo le dices "vida mía".
Esto es lo mismo, son dos Virginias, niño,
las que hoy has visto
yo te lo digo puedes comprobar mirando.
Sí, mirando.
Concha Velasco cuenta al respecto que, en cierta ocasión, cuando Virginia concluyó el anterior número, un militar, con pistola en la mano y, enardecido, levantó su arma al cielo del teatro y pidió a la joven repetirlo. Viendo que la vedette no lo repetía, el susodicho miembro disparó dos tiros al techo para que Virginia volviera a cantarlo y, efectivamente, así tuvo que hacerlo.
Pero, junto al anterior beguine, en la citada revista también destacaron números como el pasodoble "Mis bandoleros" o la marchiña "¡Pobrecita yo...!":
¡Pobrecita yo,
qué pena me doy!
¡Ah..., ah..., ah..., ah..., ah..., ah...!
¡Pobrecita yo,
qué solita estoy!
¡Ah..., ah..., ah..., ah..., ah..., ah...!
Consuéleme usted,
tenga la bondad.
¡Ah..., ah..., ah..., ah..., ah..., ah...!
Pues soy tan jovencita
y tan desgraciadita
que necesito
que me quieran de verdad,
con un cariño intenso,
con un amor inmenso
que me consuele en medio
de mi soledad.
Dale que dale,
dale fuerte
que no cese de llorar.
Dale que dale que esta pena
sólo tú me quitarás.
Las ovejitas hacen
¡¡Beeeh!!
Y las vaquitas dicen
¡¡Muuuh!!!
Como no saben expresarse,
en el mugido tal vez
pondrán su corazón.
Los espectadores recibían una foto de la artista invitándoles a cantar junto a ella el estribillo de mencionada marchiña, lo que provocaba los delirios de los espectadores masculinos; lo mismo que sucedía cuando Virginia entonaba el baiao "El tropezón":
Un tropezón sentimental se puede dar
y que padezca por el susto el corazón,
un meneíto por aquí,
un meneíto por allá,
otro pasito por aquí
pero cuidao con tropezar;
pues si tropiezas una vez
le coges gusto al tropezar.
Báilalo así, báilao así,
báilalo ya.
En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (V)

"El 25 de enero es una fecha que nunca olvidaré, porque fue el segundo pateo que conocí en mi carrera. Y eso que con muy buen criterio José Muñoz Román, que era el dueño del teatro, me advirtió: "Fernando, sería mejor que el dúo entre Virginia de Matos y Antonio Garisa se convirtiera en un intermedio musical solamente; con ello evitaríamos la posibilidad de un pateo la noche del estreno".
Me lo sugirió con mucho tacto. Además, de esa manera se ganaba tiempo para los cambios de atrezzo y de vestuario. Pero el verdadero problema estaba en la poquita voz de Virginia, porque Garisa no cantaba mal y además bordaba el papel.
Total, que se convenció a la supervedette para que no interpretara el dúo con la excusa de que estaba cargada de números. A pesar de todo, el pateo no se pudo evitar. Creo que fue más bien por la claque organizada por los familiares de la vedette que, con su madre al frente, no pararon de jalear a la hija: "¡Qué bien lo canta la niña! ¡Qué guapa está! ¡Olé mi niña!"
El público tenía otra opinión y eso provocó un enfrentamiento con el consiguiente pateo. Yo estaba colocado entre las primeras filas, con el público a izquierda y derecha. Ya he dicho que en el Martín no había una pasarela de separación y a mí no me convenía dirigir en esas condiciones, pero al final el dueño del teatro me prometió que los primeros asientos estarían ocupados por él y unos amigos suyos. Con el vocerío que se estaba montando yo miraba a uno y otro lado pero allí no estaba este hombre ni vi caras conocidas, ni amigos ni nada.
"Finalizado el primer acto se montó el escándalo. Yo me senté y la silla se movía como un flan, no sólo por mis nervios, sino porque el público pateaba con fuerza el suelo y aquello retumbaba muchísimo. Nunca había vivido una cosa así, y jamás se volvió a repetir. Yo sudando la gota gorda, con la excitación a flor de piel y rogando que terminara todo cuanto antes.
[...] Así empecé los compases del intermedio musical, con aquel cantable que debía interpretar Virginia. Cuando se levantó el telón para iniciar el segundo acto, los ánimos estaban calmados gracias al tema melódico, que los espectadores ovacionaron con entusiasmo. Entonces, ya pude respirar aliviado mientras los que ocupaban las primeras filas, que me habían visto pálido unos minutos antes, me decían en voz baja: "Muy bien, maestro, muy bien, estupendo; siga así, maestro, muy bien". La obra fue un éxito personal de Antonio Garisa".
En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (IV)

El tándem de autores, José Manuel Iglesias y García Morcillo, habían escrito ¡Aquí Leganés! expresamente para Virginia y para Miguel Ligero; sin embargo, éste último por desacuerdos con la empresa, no llegó ni tan siquiera a debutar en la comedia, siendo sustituido por un jovencísimo Antonio Garisa, un aragonés quien, hasta entonces, siempre había actuado en provincias.
Su argumento trataba de un individuo que, haciéndose pasar por médico, se dedicaba a recetar a sus pacientes bicarbonato como el mejor y único remedio para curar sus males. El maestro García Morcillo compuso una serie de inspiradísimos números musicales: "¡Aquí, Leganés!", "¡Qué mujer!", "Papá Noel", "La morronguina", "¡Ay, qué loquita!", "Aventureros del mar", "¿Escocés o madrileño?", "Las flechas del amor", "El ensueño del humo", "De aquí para allá", "Bajo el cielo de Miami", "El azar" y unos cuantos más a ritmo de marcha, samba, foxtrot, rumba, guaracha o pasodoble:
"Es una de las revistas que recuerdo con mucho agrado. Cuando Virginia de Matos abandonó la obra ocupó su puesto Lina Rosales, que era muy elegante, una mujer bellísima, excelente actriz y, desde luego, muy buena cantante. Después de Lina, continuó representando el papel la vedette cubana América Imperio".
En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (III)

Ideada por José Manuel Iglesias, se trataba de un vodevil cuyo argumento giraba en torno a las peripecias que acaecían a dos sinvergüenzas que abrían una tienda de sombreros, lugar donde se desarrollaba toda la trama; no obstante, la palabra "güito" era el nombre con el que los castizos aplicaban a un sombrero que se usaba años antes de la guerra con un aspecto similar al del bombín, pero de menor alzada. La música la compuso el brillante maestro García Morcillo:
Para representar El último güito contamos con la participación de la actriz Virginia de Matos, una jovencísima madrileña, con tan sólo diecinueve años, que debutó ya con éxito en el mítico Teatro Fontalba.
La compañía estaba formada, además de por Virginia, por Julia Lajos, Maite Pardo, Erasmo Pascual, Venancio Muro y la participación de diez vedettes y treinta vicetiples:
Virginia de Matos sabía sacar partido a su extraordinaria belleza y lozanía. Por ejemplo, cuando cantaba aquella rumba tan excitante, "¡Qué calor!", los espectadores le perdonaban la escasez de voz con tal de verla evolucionar con su exquisita sensualidad por todo el escenario; sin embargo, a los tres meses del estreno de la obra, la actriz se descolgó del cartel y en su lugar debutó Paquita Gallego, otra actriz de características morfológicas y artísticas similares a las de su antecesora: "Es que Virginia se casó con un señor que la retiró de los escenarios al mes de contraer matrimonio. Ésa fue la causa de su repentino abandono, aunque después volvió para estrenar ¡Aquí Leganés!"
Virginia, según críticas de la época, resultaba fascinante cantando el pasodoble "La gloria torera" o entonando, al compás de un sensual movimiento de cadera la samba "Corazón" mientras deleitaba a la masculina concurrencia.
En 1950 también estrena, con libreto de Fernández Díez y música del maestro Ernesto Pérez Rosillo, la revista El gran turismo, concretamente el 26 de mayo y en el madrileño Teatro Fontalba. De ese mismo año destaca su participación en la revista de Montorio con libreto de Portes y Llabrés, Los tres maridos de Eva, estrenada el 4 de octubre en el Teatro Martín de Madrid.
En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (II)

En el fallecimiento de Virginia de Matos... HOMENAJE (I)

miércoles, 6 de mayo de 2009
HA MUERTO VIRGINIA DE MATOS

viernes, 9 de enero de 2009
Carmen de Lirio: Memorias de la mítica vedette que burló la censura

viernes, 4 de abril de 2008
HOMENAJE A VIRGINIA DE MATOS (I)


