¡VIVA LA REVISTA!

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sábado, 6 de octubre de 2007

"¡Ay, qué triste ser la viuda que un marido llora!"




La historia de la revista musical española, además de fecunda, ha sido pródiga en dar a luz múltiples canciones que han pasado a formar parte del acervo popular más intrínseco de nuestra amada madre patria; tanto es así que, muchas de las personas que los han tarareado, cantado, interpretado o versionado, desconocen que proceden de una revista. En esta ocasión vamos a fijarnos en dos números musicales que poseen un leit -motiv en común: la viudez. El primero de ellos es de 1910, concretamente de La corte de Faraón y es el célebre terceto de las viudas de Tebas; el segundo es más tardío, de Las leandras (1931) y está compuesto a ritmo de java.
El primero de los citados tenía letra de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios con música del maestro Vicente Lleó y su inclusión en la "opereta bíblica en un acto y cinco cuadros" en la que se incrusta obedece a unos consejos que tres viudas de Tebas ofrecen a Lota sobre la vida marital antes de consumar su noche de bodas, todos ellos con un doble sentido erótico. Las tres viudas estuvieron interpretadas en la noche de su estreno por Carmen Andrés (Ra), Concepción Salvador (Sel) y Enriqueta Blanch (Ta). Las tres además cantan siempre al unísono, en tesitura de soprano. La pieza en sí posee presentación y dos partes; la primera, en tono menor, prepara el efecto que hace después el cadencioso cambio al tono mayor de la segunda parte. Es un número muy "de opereta" y figura entre los más aplaudidos de la misma. Su letra reza de la siguiente forma:

"¡Salud a la doncella
hermosa como el día.
Que Anubis te proteja
y Osiris te bendiga!
Al pasar de soltera a casada
necesitas de preparación;
óyenos, porque somos viudas
y sabemos nuestra obligación.
Es muy duro
y molesto, yo te lo aseguro,
y muy pronto,
y muy pronto lo vas a saber,
el derecho, el derecho,
el derecho que tiene el marido
sobre su mujer.
Al marido después de la boda,
nada, nada se debe negar,
Pues con él en la casa entra toda,
pero toda su autoridad.
Y aunque llanto,
aunque llanto al principio te cueste,
que él te trate,
que él te trate con mucha dureza,
si le sabes seguir la corriente,
pues al fin bajará la cabeza.
Sé hacendosa,
primorosa,
dale gusto
siempre cariñosa.
Muévete
para que
lo que pida
dispuesto ya esté.
Cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada
que no.
Y con estas ligeras nociones
de moral que te damos aquí,
tú verás cómo te las compones
para hacer a tu esposo feliz.
Sé hacendosa,
primorosa,
dale gusto
siempre cariñosa.
Muévete
para que
lo que pida
dispuesto ya esté.
Cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada
que no.
¿No?
No.
El segundo de los números relacionados con el fallecimiento del esposo procede del "pasatiempo cómico lírico " Las leandras, de 1931 con libreto de José Muñoz Román y Emilio González del Castillo y música del recordado maestro Francisco Alonso. Su título "Las viudas", una java coreada interpretada por Celia Gámez y su nutrido conjunto de vicetiples, todas ellas lamentando la pérdida del esposo de la primera, a quien dejó una gran fortuna que no sabe cómo administrar y, al igual que el terceto de las viudas de Tebas, posee un fuerte contenido erótico. Vamos a incluir aquí su letra completa; pero, tras la consulta del libreto original y de las posteriores ediciones, separamos la inclusión de una primera parte que, con total seguridad fue incluida por sus autores posteriormente al estreno del año 31.


¡Ay, qué sola y, ay qué triste
se queda la viuda!
Soledad que necesita
una urgente ayuda.
En la cámara nupcial
ya no hay sombra conyugal
y en el baño el pobre espejo
no tiene el reflejo
de lo habitual.
¡Ay!
Si resulta que viuda
es una viudita.
Más cariño y mucho mimo
es lo que necesita.
El amor que ella aprendió
en el prólogo quedó.
A ver quién es el que puede
que al difunto herede
lo que aquí dejó.



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(A continuación pasamos a reproducir la letra del libreto original)






¡Ay, qué triste ser la viuda
que a un marido llora!
¡Llora!
Al quedarse sin la ayuda
que le falta ahora.
¡Hora!
No hago más que suspirar...
No me puedo consolar...
Y es que pienso con tristeza
que ya la cabeza
no va a levantar.
¡Ay!
¡Ay, qué triste es el vacío que ha dejado en una!
¡Una!
Aunque él me dejó lo mío
que es una fortuna.
¡Tuna!
Una finca de labor,
Explosivos y Exterior.
Y por eso busco a un hombre
a quien luego nombre
mi administrador.
Adminístreme usted
lo que el pobrecito dejó.
Hágalo para que
su vacío no sienta yo.
Acabó mi luna de miel
y se fue mi dicha con él.
Adminístreme usted
lo que el pobrecito dejó.
Hágalo para que
su vacío no sienta yo.
Enviudé
y estoy sin amor.
¡Ay!
Adminístreme usted
lo que él me dejó.
Como habrá podido comprobarse, los dos números citados han pasado a engrosar la vasta nómina de inolvidables melodías que pueblan el olímpico firmamento de la revista musical, ya no sólo por pertenecer a dos hitos del teatro musical español del siglo XX sino por su letra, una letra repleta de juegos de palabras salpimentados con procaces imágenes eróticas y sexuales.
Recuérdenlo: "¡Adminístreme usted, lo que el pobrecito dejó..."!

3 comentarios:

Andres Viedma dijo...

Como siempre sorprendente: Sigue asi con este trabajo que estas realizando. A muchos de nosotros estas haciendonos volver a sentir lo que sentian aquellas grandes personalidades que se reunian en el "SALONCILLO" de aquellos maravillosos teatros para hacer vida social. Animo grandisimo Juan Jose Montijano y HERMANO TEATRAL por siempre. ¡VIVA LA REVISTA!

Atril De Sastre dijo...

Magníficas las nuevas entradas. A raíz de lo que comentábamos el otro día sobre "El águila de fuego"... ¿no sería mucho más interesante recuperar un título revisteril? No creo que la opereta al estilo de Francis López pueda enganchar tanto como títulos más canallas de Alonso a lo "Leandras", "Las de Villadiego" o "Las tocas"...

Saludos !!!

Atrildesastre, revistero siempre.

Rubén dijo...

Pero bueno, que ritmo lleva este blog, no da tiempo ni a leerlo!!
Buen trabajo Juajo
Un abrazo