sábado, 6 de octubre de 2007

"Luna de miel en El Cairo" (1943)


El 6 de febrero de 1943 se estrenó en el madrileño y siempre recordado Teatro Martín la "opereta cómica en dos actos" con libreto de José Muñoz Román y música del maestro Alonso Luna de miel en El Cairo que gozó de un gran éxito entre crítica y público, ya no sólo por lo blanco de su libreto, que bebía de la más castiza revista española, de la opereta centroeuropea y del musical americano sino, además, por una sólida partitura musical que hacía las delicias del público asistente, ya que ésta poseía de todo: fox, marchiñas, duetos, pasodobles, swing... Su elenco estaba encabezado por la célebre vedette de entonces, Maricarmen, seguida por Maruja Valojera, Aurelia Ballesta, Amparo Pérez, Sara Fenor, Pilar Perales, Margarita Arranz, Charito Álvarez, José Álvarez "Lepe", Carlos Casaravilla, José Bárcenas, Rafael Cervera, Luis Heredia, Juan Eguiluz, Pedro Taboada y Tomás González entre otros.

Con decorados de Morales y Asensi sobre bocetos de Vargas Ruiz; vestuario de Humberto Cornejo sobre figurines de Julio Torres y, teniendo como apuntadores a José Camacho y Manuel Caballero, esta divertida opereta poseía el siguiente argumento:

En un hotel de El Cairo, el joven Eduardo está al piano componiendo una opereta. Los autores del libreto, que se encuentran con él a fin de encontrar inspiración para el argumento y situaciones de la obra, son Carlota y Pío, ella supuesta musa y él supuesto escritor. Han ido a El Cairo porque Eduardo escuchó por teléfono una voz que, llamándole desde allí, le cautivó con la melodía: "Ven que te espero en El Cairo, junto a la orilla del Nilo. La noche africana, sensual y pagana, será testigo mudo de nuestro amor..."

El pagador del viaje es don Moncho, un gallego que hizo fortuna en Nueva York gracias a un préstamo del padre de Eduardo con quien quedó en deuda. Para inspirar a Eduardo la composición de una música romántica moderna, Carlota y Pío le presentan a Martha, una princesa huida de su casa al querer su padre casarla a la fuerza, que está disfrazada de colegiala y accede de inmediato a estas maquinaciones. Cuando llega Eduardo, ella está canturreando "Ven que te espero en El Cairo", y él cree reconocer la voz que escuchó por teléfono, pero, al verla disfrazada, se desengaña. Ella, sin embargo, le confiesa que es la mujer que le llamó por teléfono y que se había enamorado de él en un cabaret de Nueva York. En mitad de su cortejo interrumpe Basilisa, que, pretendiendo ser una duquesa rusa, hace de dueña de Martha. Todos se ríen entonces de Eduardo, que ha compuesto un dúo de amor como querían, menos Martha, quien queda triste por estar enamorada de él.

Llega entonces el Mudir al hotel para detener a un huésped. Basilisa y Martha se alarman, pero Carlota y Pío confiesan que los buscan a ellos, que son en realidad dos amantes fugados. Carlota es Myrna Méndez, la hija del ex Ministro mexicano de Guerra Ponciano Méndez, que se escapó con su novio Rufi (Pío), un pobre cabo. Ponciano se oponía al matrimonio por haber tenido en su juventud un desencuentro amoroso con la madre de Rufi. Para evitar que les capturen, Martha se hace pasar por Myrna y Rufi coge la documentación de Eduardo. El Mudir detiene a Eduardo y Martha pensando que son Rufi y Myrna pero, para su sorpresa, no tiene sino orden de casarlos ya que Ponciano y la madre de Rufi, reconciliados, se iban a casar también. Eduardo, que es el único que se mantiene un poco ajeno a la intriga, se encuentra metido en el embrollo y con la obligación de casarse con Martha, a lo cual accede no sin ciertas reticencias. Pactada la boda, vuelve a escena el Mudir satisfecho por haber apresado en el aeropuerto a la princesa Martha -en realidad Myrna- y a su amante, un músico español -en realidad Rufi- a quien encarcela.

En el segundo acto, tras la boda, se descubre que el padre de Myrna ha dado al Mudir toda una serie de sobres con las instrucciones que éste ha de seguir en cada momento referentes a su hija. Así, en vez de ir de luna de miel, los recién casados deben quedarse en la residencia del propio Mudir en un oasis cercano, para que los vigile y, si se llevan bien, les dé una cantidad de dinero. Cuando escapa de la prisión, Rufi se encuentra con ese problema y empieza a preocuparse porque a Eduardo no le va bien la luna de miel y él teme por su dote. Se presentan entonces el padre de Myrna y la madre de Rufi para pedir a sus hijos consentimiento para casarse y, con ellos, se complica aún más el argumento. Primero porque cada uno habla con el impostor que no conoce: la madre de Rufi habla con Martha creyendo que es Myrna, y, Ponciano con Eduardo pensando que es Rufi. Luego, cuando les ven acaramelados, como no reconocen en ninguno a sus hijos, caen en la confusión de que se están engañando recién casados. Llegados a este punto, ante la confusión del Mudir que se cree afectado por el alcohol, se revelan las identidades, pero Martha y Eduardo rompen su relación, lo que da lugar a un epílogo. Myrna y Rufi, desheredados, tienen que ganarse la vida, él escribiendo el libro para una opereta y ella preparándose para interpretarla. Ante las dificultades que tienen, don Moncho les dice que escriban lo que les ha pasado. El problema es que el final no es bueno, porque Eduardo está enamorado de Martha y ella se ha ido. Don Moncho saca entonces la última carta de la manga: Martha no era la supuesta princesa, sino Carmiña, su hija, que estaba en verdad enamorada de Eduardo.

De entre toda la célebre partitura de esta encantadora opereta destacan, por sí mismos, números como la marchiña "Tomar a vida en serio", el pasodoble "Amores primeros", el fox "Te espero en El Cairo" o "Una princesita de alma soñadora" y el foxtrot "Jazz-band", todos ellos de enorme popularidad.

Su edición en formato CD puede encontarse en el volumen segundo de la colección que Sonifolk dedicó a nuestra revista musical en 1998 y puede encontrarse fácilmente en tiendas de discos, en http://www.fnac.es/ o http://www.elcorteingles.com/

Además, es recordada por todos la versión televisiva producida por Fernando García de la Vega con las inolvidables actuaciones de Teresa Rabal, María Mendiola, Juan Carlos Naya, Manolo Otero, Zori y Santos, José Bódalo y Mayrata O´Wisedo, muy lejos de la producida en 1995 por José Luis Moreno en una versión más descafeinada que ésta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mucho tiempo después,como en los sesenta, en el Teatro Alcazar de Madrid se ¿estrenó? "Cásate con una ingenua". Todo era igual pero transcurría en Teherán. En vez de "Ven que te espero en El Cairo" era "Ven a Teherán que te espero, bajo la luz de la luna". Además de todos los números conocidos de la comedia se incluía "La Banderita".