¡VIVA LA REVISTA!

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jueves, 18 de abril de 2013

"Los Chicos" y LA BLANCA DOBLE (VII)

Efectivamente, La Blanca doble tenía una extraordinaria partitura cuyos números comenzaron a hacerse tremendamente populares a través de la radio. Geniales estaban este trío de cómicos en el vals de “Los texanos” o las bulerías del “¡Ay, qué tío!” con su tarareado estribillo: “¡Ay, qué tío, ay, qué tío, qué puyazo le ha metío!”.
 
 
El argumento de esta revista era bien sencillo: el primer acto de la humorada nos sitúa en una lencería madrileña, “Gusto”, donde Perico Lozoya, esposo de Blanca, a su vez dueña de la tienda, reprende a su sobrino Melitón, que vieve con la pareja tras su orfandad, por coquetear con Socorro y las oficialas de la tienda. Blanca, con quien Lozoya se ha casado por tinterés, maneja el dinero del negocio; por ello, ha ido al banco a buscar cincuenta mil duros para pagar a las oficialas del taller y, a la vez, ha comprado a su marido unos gemelos de oro y una sortija de rubí, para celebrar su aniversario de bodas. La pareja no tiene hijos y por ello Blanca desea dejar la tienda en manos de su sobrino Melitón y dedicar algunos años a viajar y gastar juntos el dinero ahorrado.
 
 
Cuando Blanca va, llega a la tienda Cristeta, sirvienta de Blanquita, una joven del barrio que se dedica a la farándula y que tiene mucho éxito:
 
Soy una fiera queriendo
cuando en un hombre hago presa
por algo yo soy felina,
por algo yo soy tigresa.
Los hombres me tienden lazos
pero el varón que se acerca
siente pronto mis zarpazos.
Voy a la caza del hombre
como una fiera,
soy cosa mala queriendo
¡ay del hombre que me quiera!
Tigresa felina
de piel muy vistosa
de cara divina.
Mis ojos despiden
miradas de fuego,
mis brazos son garras
que al hombre dan miedo.