¡VIVA LA REVISTA!

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sábado, 16 de abril de 2011

Aquellos inolvidables vales de descuento...


No sé si los recordaréis, pero hubo una época en la historia dramática de nuestro país en la que deambulaban una serie de carpas portátiles con nombres muy atractivos como Lido, Apolo, Capri, Chino, Rex Condal, Radio Teatro... que ofertaban numerosas atracciones de variedades arrevistadas y circenses: vedettes, magos, transformistas, cantantes melódicos, folclóricas de interminable bata de cola, contadores de chistes, imitadores, parodistas, malabaristas... Ofrecían, además, varias funciones a lo largo del día, a veces, como el mítico Teatro Chino de Manolita Chen hasta 8. Sus precios, siempre de carácter popular intentaba acercar al espectador de a pie sus atracciones, para lo que se crearon los míticos vales de descuento.

Os contaré su historia.

Su empleo se remonta hasta finales de los años cuarenta cuando Chen Tse-Ping, propietario del Teatro-Circo Chino y, a la sazón, marido de la bellísima vedette Manolita Chen, recorrían los caminos de la España de la época amparados en una más que merecida fama. Su carpa llegaba a aquellas poblaciones en las que el resto de compañías no podía llegar y ofrecían así, pues, teatro en inhóspitos pueblos en ferias y fiestas de las localidades nacionales. Para conseguir llenar su toldo de espectadores, Chen, avispado empresario decidió crear, dentro de su aparato publicitario, una especie de entrada a través de la cual el espectador pudiera obtener un descuento del precio total de la entrada en taquilla. Aquéllas solían repartirse unos días antes de la llegada del teatro ambulante en bares, kioskos, tiendas... y formaron parte inherente de la historia de estas formas parateatrales del arte escénico. Prontamente y, debido a su éxito, otras carpas se lanzaron a copiar el sistema ideado por Chen Tse-Ping: el Teatro Lido, el Teatro Apolo o el Teatro Capri fueron algunos de ellos. Y hoy, en algunos mercadillos o en tiendas de coleccionismo buscamos apasionadamente poseer algunos de estos vales de descuento que forman ya parte ineludible de la historia de nuestra revista musical española... Ay, aquellos inolvidables vales de descuento...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Teatro Apolo, catedral de la revista en Barcelona ( y II)

El solar que ocupaba el teatro, de gran valor inmobiliario, junto con la Bodega Apolo y el pequeño parque de atracciones, que incluía una pequeña sala de cine, se vendió después de largas negociaciones. Se derribaron todas las edificaciones en 1991 y en pocos años se construyeron un parking y un hotel. Don Matías Colsada cumplió su promesa; se reservó parte del terreno y construyó el nuevo Teatro Apolo, que sigue funcionando con éxito.
En el mismo solar donde estaba situado el antiguo Teatro Apolo se encontraba la que fue la famosa Bodega Apolo. Alcanzó su fama por ser un lugar de encuentro y actuación de viejas glorias de los escenarios, y porque los precios de sus consumiciones eran realmente baratos, sobre todo en la época de la post guerra, cuando lo regentó Don Manuel Puga, con lo que su público era realmente muy popular. “En esta casa se come, se fuma y se bebe por una peseta”, rezaba el eslogan del local. El “menú” consistía en un brioche con mortadela, un cigarrillo mataquintos y un vaso de vino…
En la década de los 60 y 70, cuando la homosexualidad estaba perseguida por el régimen franquista, actuaron en este local, desafiando la censura, travestís y gays, así como numerosas viejas glorias del mundillo del music-hall.
En 1991, como consecuencia del derribo del antiguo Teatro Apolo y de su parque de atracciones, desapareció también la Bodega.

Teatro Apolo, catedral de la revista en Barcelona (I)

Inaugurado oficialmente el 19 de octubre de 1904, el Teatro Apolo existía ya con ese nombre desde el año 1901 en un barracón, que antaño era un viejo almacén de paja. En el mismo solar estaba situada la primera sede del mítico Bar La Tranquilidad. Una tormenta derribó el barracón y se reconstruyó, esta vez con planos de arquitecto. Los empresarios fueron los hermanos Soriano (que poco después abrieron su propio local, el Pabellón Soriano), Joan Socias y Joan Mestres, empresario del Teatro Gayarre (después Pompeya), y durante 40 años empresario del Gran Teatro de El Liceu. El Teatro Apolo programaba, siguiendo las modas, espectáculos de zarzuela, revistas y music-hall, y como muchos locales del Paralelo sobrevivía como podía, hasta que tomó su dirección, a mediados de los años 50, el gran empresario Matías Colsada.
Colsada, propietario del Teatro Apolo de Barcelona y del Monumental y La Latina de Madrid, desde dichos locales potenció a artistas como Lina Morgan, de la que se consideraba descubridor, Concha Velasco o Tania Doris. Su etapa de máximo esplendor coincide con los años 50 y 60, cuando se populariza la canción de "Las alegres chicas de Colsada", que servía de promoción a sus espectáculos.

miércoles, 14 de julio de 2010

Juanito Navarro, el último gran cómico de la revista (IV)

En 1962 el popular Tony Leblanc decide formar su compañía de Revista, para ello decide contratar a varias figuras importantes que a su vez son cabecera de una compañía propia, como era el caso de Manolito Díaz, Antonio Casal y Juanito Navarro o la vedette Addy Ventura. Estrenan en el teatro Calderón de Madrid la revista ¡Todos contra Todos! de Tony Leblanc y García Bernalt. En la temporada siguiente, Tony Leblanc, que abandona la compañía por motivos de salud, les escribe ¡Todos con Ella! pero no sería el éxito esperado. Gracias a Matías Colsada, que ya regentaba los teatros Teatro La Latina y Monumental de Madrid y el teatro Apolo de Barcelona, se hace con la exclusiva de la compañía.

lunes, 24 de mayo de 2010

Aquellas inolvidables revistas... (XXVII): Las musas latinas (1913)

Las musas latinas (1913), “revista lírica fantástica” original de Manuel Moncayo en un acto, fue estrenada el 10 de abril de mencionado año en el madrileño Teatro de Apolo y sirvió para que el púbico de la época pudiese contemplar a una maquietista excepcional sobre un escenario, Amalia de Isaura en el siguiente argumento: tres pintores bohemios de diferentes nacionalidades (española, francesa e italiana) se lamentan de la falta de inspiración que tienen para poder pintar cuadros y poder así presentarse a una exposición. La llegada de la portera del edifico en el que habitan solicitándoles que le pague el mes que le deben por el alquiler de su buhardilla les será primordial, ya que es también poseedora de un regalo que uno de los vecinos del inmueble les hace obsequio a todos los inquilinos gracias a la felicidad que le rodea tras la boda de su hija. Mencionado regalo será una cesta que contiene tres vinos procedentes de cada uno de sus países: manzanilla de España, champán de Francia y quianti italiano. Tras beberse la botella, los tres pintores bohemios entran en un estado de inconsciencia absoluta, lo que hace que se les aparezcan tres musas procedentes de cada uno de sus territorios quienes, a continuación, les deleitarán con un cuadro característico de su tierra: una pelea entre rivales en Italia, la alegría propia del cabaret francés y las disputas taurinas típicamente españolas. Finalmente, los pintores podrán concluir su trabajo gracias a la inspiración que les han proporcionado las tres musas latinas: belleza italiana, alegría francesa y gracia andaluza. Todo ello en clara consonancia con las revistas protagonizadas por personajes alegóricos, fenómeno descendiente de las revistas decimonónicas (de actualidad y políticas) y que aún se seguirán cultivando durante estos años.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Tania Doris, la última gran estrella del género frívolo (I)


Tania Doris nació en Valencia y fue, es, una de las últimas representantes del género en España, cuando la revista entraba ya en decadencia en los escenarios españoles debido a los cambios en los gustos del público. Desde los años setenta protagonizó numerosos espectáculos, en muchas ocasiones acompañada por los cómicos Luis Cuenca y Pedro Peña y ya en el año 1976 era la estrella principal del Teatro Apolo de Barcelona, propiedad del mítico Matías Colsada para el que realiza revistas como ¡¡Erótica!!, La casa del placer, Yo soy la tentación, Apasionada, Esta noche sí, Una reina peligrosa, Llévame a París, Venus de fuego...

En 1979 estrenaba La dulce viuda en el Teatro de La Latina, de nuevo con Luis Cuenca y con Eugenia Roca. En 1983llegaba Un reino para Tania, en el Teatro Monumental de Madrid, actuando de galán el actor Máximo Valverde en una de sus escasas incursiones en el mundo de la revista musical.
Finalmente, en la temporada 1994-1995 se pone al frente del espectáculo ¡Hola Tania!... ¿Te han pinchado el teléfono?, junto a Juanito Navarro.
Unida sentimentalmente al empresario Matías Colsada, auténtico impulsor de su carrera, en 1983 rueda su única película Las alegres chicas de Colsada, de Rafael Gil, con guión de Vizcaíno Casas que pretendía ser una trasposicón a la pantalla grande del género de la revista.
Entre las escasas incursiones fuera del género que le dio la fama, Tania Doris ha protagonizado la obra Bésame, Johnny, bajo la dirección de Ángel Fernández Montesinos en 1988 en el Teatro Alcázar de Madrid.