¡VIVA LA REVISTA!

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domingo, 30 de agosto de 2015

¡Regresan LAS LEANDRAS!

Como cada período estival, regresa el "pasatiempo cómico-lírico en dos actos" original de José Muñoz Román y Emilio González del Castillo con música del granadino maestro Francisco Alonso y que encumbró a Celia Gámez al estatus de reina del género frívolo español. 
En esta ocasión la ponen en escena y, a decir verdad, notablemente acertada tanto música como en escenografía e intérpretes, todos ellos magníficos. La compañía Ferro Teatro. No dudéis en asistir a sus representaciones porque están de gira y es una buena oportunidad de recordar, divertirse y homenajear el sainete arrevistado ideado por don José Muñoz Román. 
Aquí tenéis el enlace de sus futuras representaciones: http://www.ferroteatro.es/AGENDA.pdf y el enlace a su página web http://www.ferroteatro.es/ por si queréis conocer lago más de su nutrida trayectoria. 


Aquí os dejo algunas instantáneas de la representación...








sábado, 12 de noviembre de 2011

Las canciones de LAS LEANDRAS (y IX): El budoir

Dadme, por favor, mi traje mejor,
que a mi amante espero
y estar linda es lo primero.
Quiero perfumar
todo mi buduar
dándole al ambiente,
los perfumes de Oriente.
Que él entonces sienta
la locura de besar.
Y en el rincón de la ilusión,
será mi boca
su más loca tentación.
En el buduar contémplate
y allí a tu espejo
sin temor pregúntale.
Dime si me encuentras hermosa,
si mi boca de fresa es,
promesa sabrosa cuando besa
suave y amorosa.
Si en mis ojos hay fuego
que en los suyos prenda
y arda luego en llama de pasión.
Dime si me encuentras hermosa,
si mi boca de fresa es,
Promesa sabrosa cuando besa
suave y amorosa.
Si mis besos prefiere,
y al llegar tentador,
le querré sin rubor.
Que cuando quiere
no es pecado el amor.

Las canciones de LAS LEANDRAS (VIII): A dar lección

A dar lección, a dar lección
que brillen “Las leandras”
por su aplicación.
¡Aritmética!
Uno y una en santa unión,
forman la suma o adición;
y si al año son ya tres,
es una multiplicación.
Si ella intenta flirtear
que es una resta hay que decir;
pero si llegó a pecar
quiere al marido dividir.
Si de acuerdo están los tres,
es la regla de interés.
Y si hay cuatro, creedme a mí,
ellos son primos entre sí.
Estudiar
debe la mujer, amor,
porque el hombre es pícaro,
y es sátiro, polígamo,
pérfido y cínico.
Estudiar,
debe la mujer, amor,
porque el hombre es pícaro,
y es pérfido, y es cínico,
falso y traidor.
Las mujeres hasta aquí
no gobernaron la nación,
y por eso os veis así,
por falta de administración.
Si en el cambio nacional
interviniese la mujer,
el problema, que es mundial,
conseguiría resolver.
La peseta descendió,
¿cómo se podrá arreglar?
Pues si soy Ministra yo,
tal vez la pueda levantar.
Estudiar,
debe la mujer, amor, etc.

Las canciones de LAS LEANDRAS (VII): Divorciémonos

Ahora es casarse cosa de juego,
porque el divorcio da solución;
al que se cansa de su mujer,
le proporciona la variación.
Hoy las mujeres con el divorcio
más de un marido van a querer.
Pues en el pueblo, con lo que son,
qué de mamporros se van a ver.
Buscaré un morébeno.
¡Muy bien!
Guapo, rico y buébeno.
¿También?
Porque lo moreno es lo chipén.
Y luego un rubiábales.
¡Jamón!
Por lo muy formábales que son.
Ésta va buscando tener quita y pon.
Después un castábaño.
¡Van tres!
Que esté de buen ábaño.
¡Eso es!
Y con más dinero que un marqués.
Quié tener amóbores.
¡Ya está!
De toós los colóbores.
¡Qué va!
¡Ésta es una ansiosa condená!
Hoy cambiar de marido
deja la nueva Constitución.
Y habrá alguna que pase
por todo el censo de población.Buscará un morébeno, etc.

Las canciones de LAS LEANDRAS (VI): Clara Bow, fiel a la Marina

Clara Bow, gentil star,
el amor buscó en el mar.
Clara Bow
jamás lo halló...
Alegre timonel,
la escuadra guiará
y a la Marina siempre fiel
será.
Clara Bow, gentil star, etc.
Ginebra quiere el inglés;
el yanki pide champán;
Marie Brizard el francés;
y potter el alemán,
y el español el chartreusse.
Clara Bow, gentil star, etc.Ginebra quiere el inglés, etc.

Las canciones de LAS LEANDRAS (V): Folía canaria

Al bailar el tajaraste,
escapar dejé un suspiro,
y es porque me miras,
y es porque te miro...
Que el volcán está apagado,
pero dentro tiene fuego;
no me llames fría,
ya verás tú luego...
Camellero, camellero,
llévame a la romería
porque mi palmero
va a cantar folías...
Llévame, por Dios, ligero,
que si canta y no le escucho
con lo que le quiero
muero
de pesar...
¡Aprisa que un lucero
comienza ya a brillar...!
Por el amor de un isleño
vivo yo penando...
y con folías yo sueño
irle enamorando.
He de lograr su querer
bailando el tango herreño,
porque soy guanche y me salgo
siempre con mi empeño.
Menudo y agudico
tu baile es;
si quieres que te quiera
te has de mover.
Extiende la cobija
que abrasa el sol,
y así no nos verán
si me hablas de tu amor,
que puede ser que sí,
que puede ser que no.
Por el amor de un isleño, etc.
Me habla sin querer,
me hace padecer.
Menudo y agudico
tu baile es;
si quieres que te quiera
te has de mover.
Por el amor de un isleño
vivo yo penando.

Las canciones de LAS LEANDRAS (IV): Pichi

Pichi
es el chulo que castiga
del Portillo a la Arganzuela,
porque no hay una chicuela
que no quiera ser amiga
de un seguro servidor...
¡Pichi!,
pero yo que me administro,
cuando alguna se me cuela,
como no suelte la tela,
dos morrás la suministro;
que atizándolas candela
yo soy un flagelador.
Pichi
es el chulo que castiga
del Portillo a la Arganzuela,
y es que no hay una chicuela
que no quiera ser su amiga
porque es un flagelador...
¡Pichi!
No reparo en sacrificios:
las educo y estructuro
y las saco luego un duro
pa gastármelo en mis vicios,
y quedar como un señor.
Me has trastornao,
¡eres un sol!
Pónme un chalet,
dame un renard,
cómprame un Rolls.
Anda y que te ondulen
con la permanén,
y pa suavizarte
que te den col-cream.
Se lo pués pedir
a Victoria Kent,
que lo que es amí,
no ha nacido quién.
Anda y que te ondulen
con la permanén,
y si te sofocas
tómalo con seltz.
Eres, Pichi, para mí,
de lo que no cabe más,
y yo sé de algunas por ahí
que van desesperás
detrás de ti.
¡Pero, a mí, no;
porque de nén,
bueno soy yo!
Anda y que te ondulen, etc.

Las canciones de LAS LEANDRAS (III): La verbena de San Antonio

Dile al gomoso,
si te hace el oso,
que se cerró el portal;
y que al instante
tome el portante,
u va a pasarlo mal.
Es que venía
por si tenía
varas de dos un real...
Si es que se toma varas,
las cosas claras,
ya me es igual.
Paco, contente,
que pasa gente,
y ése es un tío gilí...
Yo vengo por diez duros...
Yo no los tengo,
y estoy ahogada de apuros.
Pues tú componte,
saca del Monte,
o busca por ahí.
Lo que del Monte saco,
ya sabes Paco,
que es para ti.
¡Vengan esos diez,
u te doy así!
Dime primero
con el dinero
qué es lo que vas a hacer...
Miá que sois las mujeres,
di lo que quieres
y eso ha de ser.
Llévame a la verbena de San Antonio,
que por ser la primera no hay que faltar...
Juntos, que parezcamos un matrimonio,
no haga el demonio
que una chulapa me amargue el día de San Antonio,
porque le guste coquetear.
¡Arza pa la verbena de San Antonio,
que tóos los bailes quiero contigo echar!
Llévame del bracero, chulapo mío,
pues yendo suelto yo no me fío
si entre el gentío
te perderás.
¡Arrímate!
Voy bien así.¡Más apretao me gusta a mí!

Las canciones de LAS LEANDRAS (II): Las viudas

¡Ay, qué triste ser la viuda
que a un marido llora!
¡Llora!
Al quedarse sin la ayuda
que le falta ahora.
¡Hora!
No hago más que suspirar...
No me puedo consolar...
Y es que pienso con tristeza
que ya la cabeza
no va a levantar.
¡Ay!
¡Ay, qué triste es el vacío que ha dejado en una!
¡Una!
Aunque él me dejó lo mío
que es una fortuna.
¡Tuna!
Una finca de labor,
Explosivos y Exterior.
Y por eso busco a un hombre
a quien luego nombre
mi administrador.
Adminístreme usted
lo que el pobrecito dejó.
Hágalo para que
su vacío no sienta yo.
Acabó mi luna de miel
y se fue mi dicha con él.
Adminístreme usted
lo que el pobrecito dejó.
Hágalo para que
su vacío no sienta yo.
Enviudé
y estoy sin amor.
¡Ay!
Adminístreme usted
lo que él me dejó.

80 aniversario del estreno de LAS LEANDRAS

Así es, queridos amigos y amantes de nuestra revista musical. Tal día como hoy, hace 80 años, se estrenó en el madrileño y castizo Teatro Pavón, la obra cumbre del género que tanto amamos, Las leandras. Rindámosle, pues, un más que merecido homenaje.

Allá va, por lo pronto, su ficha:




Las Leandras (1931)
Género: Pasatiempo cómico-lírico en dos actos.
Texto: Emilio González del Castillo y José Muñoz Román.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 12 de noviembre de 1931, en el Teatro Pavón, de Madrid.
Intérpretes del estreno: Celia Gámez. Amparito Sara. Cora Gámez. Conchita Ballesta. Pepita Arroyo. Pepe Alba. Enrique Parra. José Bárcenas. Manuel Rubio. Julio Lorente.
Sinopsis: Concha, vedette de una compañía de revistas, se enfrenta a un grave problema: su tío y tutor, que la cree en un internado, anuncia su visita inmediata. Si la encuentra en el mundo del teatro la desheredará. A Leandro, su novio, se le ocurre abrir un falso colegio del que serán alumnos y profesores los componentes de la compañía. El colegio se llama "Las Leandras" y es instalado en un hotelito que antes fue casa de citas.
Al colegio acuden varias jóvenes que son aceptadas como alumnas. Entre ellas está Fermina, una pueblerina próxima a casarse y a la que su madre trae a la escuela para que la preparen y espabilen.
Llega después Francisco, antiguo cliente del hotel, con su sobrino Casildo para que en el "Colegio" le enseñen algo de mundología. Todos confunden al recién llegado con don Francisco, el tío de Concha, aunque en realidad es el padre de Fermina. Cuando llega el auténtico tío Francisco e intenta abrazar a su sobrina, Leandro que es celoso, la emprende con él a bofetadas. Casi al tiempo, Francisco descubre a Manuela, su esposa, que acompaña a Fermina.
La confusión de personajes se aclara al final, después de comprometidos momentos y equívocas situaciones.
Comentario: Obra picante (algunos la calificaron de escabrosa) y de enredo que explota el doble juego de palabras y situaciones, Las Leandras fue el éxito teatral de la década de los 30 del siglo XX. Se presentó con todo lujo y el rigor que Celia Gámez exigía a sus "boys" y coristas.
Fue un éxito en toda españa, alcanzó 1800 representaciones consecutivas y continúa llenando los teatros cada vez que se repone.
De sus diez números musicales se aplaudieron la "Canción de las viudas", el preceptivo número regional representado por la "Canción canaria", el exotismo de "Clara Bow", con el que el Maestro Alonso demostraba sus cualidades para hacer la música de moda, pero sobre todo, se ovacionaron el chotis de "El Pichi", el chuleta barriobajero, y el pasacalle de "Los Nardos", que bien podría convertirse en el himno de Madrid.
Desde su estreno, Las Leandras continúa representándose ininterrumpidamente en España y Sudamérica.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Las leandras cumple hoy 79 años

Las leandras, sí, ese monumento de nuestro géneor más querido y añorado cumple hoy nada menos que la bonita cifra de 79 años desde que fuera estrenada en el madrileño Teatro Pavón una noche del 12 de noviembre de 1931.
Recordémosla unos instantes.
Su reparto estuvo encabezado por una nómina integrada por la inigualable Celia Gámez, Amparito Sara, Cora Gámez, Conchita Ballesta, Pepita Arroyo, Pepe Alba, Enrique Parra, José Bárcenas, Manuel Rubio y Julio Lorente entre otros. Su éxito se debió no sólo a la garbosa y popular partitura compuesta con la gracia habitual de nuestro idolatrado maestro Alonso, entre cuyos números figuran algunos de los más inmortales del género como "Pichi", "Las viudas", "Los nardos", "Folía canaria", "La verbena de San Antonio" o "Clara Bow, fiel a la Marina" y otros no tan recordados pero exquisitamente compuesto: "A dar lección", "Divorciémonos", "El budoir" (he de confesar que uno de mis predilectos" y el "Blues-charles" del apotesis (fantástico e inigualable".
Decíamos antes que el éxito de esta obra se amparaba no sólo en su música sino en su libreto, escrito por uno de los autores más fecundos del género como José Muñoz Román y Emilio González del Castillo, poseyendo la siguiente sinopsis: Concha, vedette de una compañía de revistas, se enfrenta a un grave problema: su tío y tutor, que la cree en un internado, anuncia su visita inmediata. Si la encuentra en el mundo del teatro la desheredará. A Leandro, su novio, se le ocurre abrir un falso colegio del que serán alumnos y profesores los componentes de la compañía. El colegio se llama "Las Leandras" y es instalado en un hotelito que antes fue casa de citas.
Al colegio acuden varias jóvenes que son aceptadas commo alumnas. Entre ellas está Fermina, una pueblerina próxima a casarse y a la que su madre trae a la escuela para que la preparen y espabilen.
Llega después Francisco, antiguo cliente del hotel, con su sobrino Casildo para que en el "Colegio" le enseñen algo de mundología. Todos confunden al recién llegado con don Francisco, el tío de Concha, aunque en realidad es el padre de Fermina. Cuando llega el auténtico tío Francisco e intenta abrazar a su sobrina, Leandro que es celoso, la emprende con él a bofetadas. Casi al tiempo, Francisco descubre a Manuela, su esposa, que acompaña a Fermina.
La confusión de personajes se aclara al final, después de comprometidos momentos y equívocas situaciones.
Y, desde entonces... Las leandras no ha dejado de representarse en todo momento y en todo el mundo. Es más, las carteleras de México D.F. o Miami rara es la temporada en que no la reponen, algo parecido ocurre en nuestro país, aunque con determinados montajes muy discutidos. En cualquier caso, larga y próspera vida a uno de los "pasatiempos cómico-líricos" más célebres de toda nuestra historia dramática. ¡Vivan LAS LEANDRAS!