¡VIVA LA REVISTA!

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domingo, 28 de julio de 2013

Crecimos con las estrellas de la Revista (XIV): Mary Begoña

 

 
 
Nombre artístico de María Bragas Begoña. Dedicada al principio de su carrera al género de las variedades donde empezó a los catorce años actuando en los locales dedicados a este género por el Sindicato de Espectáculos regido por la CNT durante la guerra. Tras el conflicto bélico del 36, cantaba el repertorio de Quintero, León y Quiroga. En 1943 se enrola en la compañía de Juanita Reina y en 1945 en la de Lola Flores y Manolo Caracol. Al año siguiente, Matías Colsada la contrató para una de sus muchas compañías de revistas como primera vedette estrenando De la Tierra a Venus.



Con unas excelentes dotes para el cante, el baile y la interpretación, poseía un fuerte matiz flamenco y una gracia singular que la permitió participar en múltiples obras de índole revisteril como Tres días para quererte (1945), ¡Róbame esta noche! (1947), ¡A La Habana me voy! (1948), ¡A vivir del cuento! (1952), Los líos de Elías (1954), Timoteo, ¿qué las das? (1957), ¡Más mujeres! (1957), Sofía y la Loren (1956), Las siete mujeres de Adán (1957), Bésame con música (1958), Manolo ante el peligro o Festival del beso (1958), ¡Ay, qué pícaras faldas! (1960), Las alegres chicas de Portofino (1960), El hijo de Anastasia (1961), ¡Qué bello es ser tonto! (1971)..., muchas de ellas junto a su inseparable Antonio Garisa, con quien forma compañía recorriendo España entera cosechando innumerables aplausos.

 
Una vez que su carrera en espectáculos musicales comienza a languidecer emprende su carrera cinematográfica, que se inicia con La Reina del Tabarín (1960), de Jesús Franco. Su perfil en la pantalla grande responde al registro cómico casi siempre en personajes secundarios de presencia castiza y descarada como la prostituta que interpreta en ¡Cómo está el servicio! (1968), de Mariano Ozores. Interviene igualmente, entre otras, en El hombre que se quiso matar (1970), La boda del señor cura (1979), ...Y al tercer año, resucitó (1980), las tres de Rafael Gil, ¡Qué verde era mi duque! (1980), de José María Forqué o La Lola se va a los puertos (1993), de Josefina Molina y protagonizada por Rocío Jurado.

 

Paralelamente continua trabajando en teatro consolidando su posición como una de las actrices cómicas por excelencia de la escena española. Lo avalan obras como ¡Cómo está el servicio! (1968), de Alfonso Paso, Los viernes a las seis (1976), de Juan José Alonso Millán, con José Bódalo, Los ladrones somos gente honrada (1985), de Enrique Jardiel Poncela, Los caciques (1987), Con la mosca en la oreja (1988), con Analía Gadé, La venganza de la Petra (1991), de Carlos Arniches, El caballero de las espuelas de oro (1994), de Alejandro Casona, Picospardo's (1995), de Javier García Mauriño o Aprobado en castidad (2001) de Luis Peñafiel, o El cianuro ¿solo o con leche? (2003), de Alonso Millán, con María Isbert. No obstante también ha demostrado sus dotes para la tragedia en Doña Rosita, la soltera (1988), de Federico García Lorca, con Silvia Marsó, Vicky Lagos y Julia Martínez, bajo dirección de José Tamayo.



Si bien viene interpretando pequeños papeles en televisión desde la década de los sesenta, el perosnaje por el que más se la recuerda en la pequeña pantalla es el de Asunción, la tía de Reme (Lina Morgan) en la serie de TVE Hostal Royal Manzanares (1996-1998).