¡VIVA LA REVISTA!

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lunes, 15 de octubre de 2012

Olga Mª Ramos o el apoteosis del cuplé

He aquí, queridos amigos y amantes de la revista, una pequeña crónica acerca del enorme éxito alcanzado una vez más por la última cupletista y cupletóloga, Olga Mª Ramos en su concierto-presentación ayer en el Teatro Isabel la Católica de Granada:
 
 
"Mañana inenarrable, emotiva, evocadora, nostálgica e íntima la que tuvimos la suerte de disfrutar junto a nuestra queridísima y admirada Olga Mª Ramos en el Teatro Isabel la Católica dentro de la programación estable de zarzuela que el Excmo. Ayto. de la capital de la Andalucía Oriental dedica todos los años a nuestro género lírico.
Un sol radiante, 27º de temperatura, varias decenas de niños correteando por los alrededores, matrimonios que salen de misa de 12, distintos puestos de intercambio de libros antiguos y usados, monedas, sellos, billetes… Y una enorme cola espera impaciente que se abran las puertas del Teatro para ocupar paulatinamente sus butacas. ¿El motivo? El anunciado y esperadísimo CONCIERTO-PRESENTACIÓN DEL CD “DEL CUPLÉ A LA REVISTA” con Olga Mª Ramos, “la hija del cuplé”, “la que más sabe”, “la última cupletista”, la intelectual que ha dado una nueva dimensión a ese arte picaresco y mal llamado “ínfimo” que constantemente se empeña en recuperar para que no desaparezca…
 
Son las 12,35 de la mañana. Los altavoces anuncian la prohibición de grabar o fotografiar cualquier instante del espectáculo a la par que conminan a los espectadores a apagar los teléfonos móviles cosa que, como más adelante tendremos la oportunidad de comprobar, es algo realmente absurdo.
Un gigantesca bandera española proyectada en el forillo central del escenario, preside el acto. En el lateral izquierdo, hermoso y señorial piano de cola acariciado por un antiguo mantón de chinos, es “el de la Lola”, nos dice la protagonista principal del evento. Lateral derecho: varios mantones que, a tenor del primor y cariño con el que fueron colocados, rebosan varios lustros y vivencias, muchas vivencias… Abanicos, boas de plumas de distintos clores, una boquilla y una pequeña mesita en el que yacen todos ellos esperando cobrar vida una vez más…
 
 
Se hace el oscuro en la sala y suenan los primeros compases de “Banderita”, la mítica melodía del maestro Alonso para “Las corsarias” (1919). A continuación, y, al tiempo que sale el presentador Jorge de la Chica, veterano periodista de Radio Granada-Cadena SER, la bandera española da paso al cartel anunciador del espectáculo.
Una pequeña y nunca suficiente evocación de lo que es el cuplé da paso al emotivo recuerdo de lo que fue el espectáculo homenaje a este género nacido en la Francia de finales del siglo XIX mediante una serie de imágenes correspondientes a la actuación de nuestra querida cupletóloga en el año 2010.
Fueron momentos nostálgicos y emocionantes para aquellos que vivimos con intensidad aquellos ensayos previos y pudimos comprobar el electrizante resultado final: un espectáculo digno de figurar en las grandes capitales españolas que precisaría de una larga tournée por las mismas si algún avezado empresario se atreviese a financiarlo.
Jorge de la Chica abunda entonces en la historia del cuplé y, hemos de aventurarnos a afirmar, que no con demasiada fortuna, muy especialmente por los comentarios vertidos en torno al mismo: ¿el cuplé es Barroco? ¿la tonadilla del XVII? ¿el “Pichi” un cuplé?... Corramos, pues, un tupido velo al respecto recomendando la sana utilización del manual por antonomasia de este minusvalorado y malcomprendido género, “DE MADRID… AL CUPLÉ”, al que conminamos desde esta líneas se vuelva asiduamente para comprobar determinados detalles acerca de su historia, consolidación, evolución y decadencia, pero no desaparición como muchos “entendedores del mismo”  se atreven a afirmar.
 Volviendo de nuevo a nuestro espectáculo, el momento cumbre tuvo lugar con la esperadísima aparición de nuestra querida Olga Mª Ramos quien, una vez más, supo trasladarnos a los incipientes comienzos del extinto siglo XX y maravillarnos con su caleidoscópica máquina del tiempo. Una vez más se convirtió en la cupletista por excelencia, en la “Circe” de un género al que da vida cada vez que, con su elocuencia, nos habla de él poseyéndonos con sus palabras, fundiéndose la persona con la artista en un ente mágico e irresistible al que es imposible no sucumbir…
 
Y la magia de las teclas comienza a hacer efecto… “Llévelo usted, señorito, que no vale más que un real…” Palabras grabadas a fuego en el corazón de cuanto amamos, queremos y valoramos este arte tan nuestro… Violetas seductoras en un abismo en el que todos quisiéramos adentrarnos tan apasionadamente como nuestra protagonista… Y después el clásico y evocador “Mala entraña” o el emotivo “Quiéreme mucho” donde Olga, una vez más, con su agudo sentido nos humor, nos comenta que sigue siendo “viuda de un vivo”; la soberbia “Nena”, sobrecogedora hasta límites insospechados… Lágrimas que resbalan bajo una emocionada mejilla, ruborizada, fundida con su máxima protagonista en unos instantes de tensión únicamente interrumpidos por un máldito teléfono portátil, que no móvil, ya que si hubiera poseído mencionado calificativo, su portador hubiese tenido la decencia de levantarse e irse o de haberlo apagado.
 
Olga GRANDE. Olga SUBLIME. Olga MAJESTUOSA. Olga “Atenea” del olímpico firmamento custodiado por esa sonrisa de la platea que perennemente la acompañaba en su interpretación conocedora de su inmensa valía y solidez como artista e intérprete del cuplé.
Olga siente, padece, sufre, llora, ríe, emociona, vive y se entrega con tal pasión a su arte que en múltiples ocasiones nos es difícil separar a la persona de la entregada artista… ¡Ay, esa maligna pulga que no hay forma de eliminarla… afortunadamente para nosotros!  Y una sensual boquilla que despierta toda la sensualidad que nuestra artista posee entonando el “Fumando espero” … “Un cuplé tanguero”… La magia del París de la “Bélle Epoque”… Un “tango cupletero”… y el viaje hasta la patria de Gardel con un público que, “a media luz”, paladea los barrios bajos del Buenos Aires más suburbial y misterioso…
 
 
Y llega el esplendor de la revista… Ese género hermano del cuplé cuya simbiosis hace, desgraciadamente, al conductor del evento, confundirlos… Y el homenaje al granadino maestro Alonso cuya efigie presidía el forillo central. Los primeros compases del pasacalle de “Los nardos” evocan, en el que suscribe estas líneas, una época que se nos torna ya muy lejana donde acudir al teatro era, más que una afición, un ritual… AL teatro se va a observar y a ser observado… A hacer “saloncillo”, a cortejar a aquellas inolvidables floristas que vendían nardos por la calle de Alcalá junto al tristemente desparecido Teatro Apolo… Y el Coro Clásico “Federico García Lorca” acompaña en su deambular por el escenario a nuestra querida intérprete: “Nardos de amor…”, en una nueva reinterpretación del mítico número de “Las leandras” (1931) realizada por el maestro Sánchez Ruzafa y, cuando todo parecía estar en la cumbre, Olga Mª Ramos, nardo en la mano se acerca a la impresionante efige de Alonso, besa la ebúrnea flor e, inmóvil, cual si de una estatua de una Venus griega se tratase, le dedica, emocionada, mencionado presente… Es el momento álgido del evento… Los erizados vellos epidérmicos del público se erizan cada vez más… ¡Que una madrileña tenga que homenajear a un paisano nuestro…! ¡Gracias, Olga, eternamente gracias, en nombre de la familia del maestro Alonso, cuyo granadinismo siempre llevó consigo aún a pesar de enraizarse entre chisperos y chulapas, golfillos y “julianes”… Gracias Olga, eternamente, gracias…
 
Y “Pichi”… Una Marta Padial, bellísima, simpática y muy chula, “castiga”, del Portillo a la Arganzuela, desde Puerta Real a la Vega de Graná… Es un “Pichi” muy granaíno, enormemente castizo, típicamente popular… Es “su Pichi”. Una marcada chulería de acompasados mohínes gestuales, una gorrilla que cobra vida a través de sus palabras y un finísimo cigarro la envuelven en la personalidad de este simpático personaje “muñozromaniano”… Y Francis Conde envuelto en el patrotismo de “Las corsarias” recitando cual José Mª Alonso Calvo el fragmento central de “Banderita”… Sí, porque, españoles, somos todos… Nuestra bandera nos une, nos quiere, nos mima, nos envuelve mágica en una historia construida con la sangre de muchos de nuestros antepasados cuyo esfuerzo no ha de quedar en el olvido… “Banderita tú eres roja, banderita tú eres gualda, llevas sangre y llevas oro en el fondo de tu alma”… Ese alma española que todos debemos respetar y no apropiarnos por encima de creencias e ideologías… Es “el himno” de la unión entre todos los españoles… Olga es andaluza, extremeña, murciana, ibicenca, canaria, madrileña, catalana, gallega, vasca, riojana, aragonesa, castellanoleonesa, castellanomanchega, cántabra, navarra, valenciana y asturiana por los cuatro costados cuando se envuelve en el hermoso mar de su chal rojo y gualda… Olga es la unión de todos los españoles sin distinción de raza, cultura, lengua o religión…
 
Y las salvas de aplausos atronan el rebosante coliseo talímaco de la Acera del Casino…  Mientras, en el soleado cielo, dos blancas palomas, el Cipri y doña Olga, sobrevuelan orgullosas la mayestática estatua de la católica Isabel… “Es nuestra hija”… Boabdil, el rey “chico” de Granada anhela volver a escuchar a Olga Mª Ramos… Y Dios en el cielo, comienza a sonreír…"