¡VIVA LA REVISTA!

¡VIVA LA REVISTA!

martes, 29 de noviembre de 2011

Premiados IVª edición Premios "Toda una vida" de HISTORIAS DE LA REVISTA MUSICAL ESPAÑOLA



Gracias, amigos y amantes del teatro en general y de nuestra adorada y querida revista musical en particular por los casi 100 votos emitidos; en total han sido 92 las personas que han dejado su voto para esta IVª edición de los Premios "Toda una vida". Así, pues, los premiados son:

* PEDRO PEÑA, 42 votos.

* FERNANDO ESTESO, 18 votos.

* ANDRÉS PAJARES, 12 votos.

* QUIQUE CAMOIRAS, 9 votos.

* MARY BEGOÑA, 5 votos.

* ZORI, SANTOS, CODESO, 4 votos.

* TANIA DORIS, 1 voto.

* ADDY VENTURA, 1 voto.

Por lo tanto, los premiados de esta IVª edición son Pedro Peña, Fernando Esteso y Andrés Pajares y el Premio especial para Manolita Chen.




Todos los galardones se entregarán en el Teatro Ideal de Baza (Granada) el lunes 16 de abril de 2012, D.m.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Las canciones de LAS LEANDRAS (y IX): El budoir

Dadme, por favor, mi traje mejor,
que a mi amante espero
y estar linda es lo primero.
Quiero perfumar
todo mi buduar
dándole al ambiente,
los perfumes de Oriente.
Que él entonces sienta
la locura de besar.
Y en el rincón de la ilusión,
será mi boca
su más loca tentación.
En el buduar contémplate
y allí a tu espejo
sin temor pregúntale.
Dime si me encuentras hermosa,
si mi boca de fresa es,
promesa sabrosa cuando besa
suave y amorosa.
Si en mis ojos hay fuego
que en los suyos prenda
y arda luego en llama de pasión.
Dime si me encuentras hermosa,
si mi boca de fresa es,
Promesa sabrosa cuando besa
suave y amorosa.
Si mis besos prefiere,
y al llegar tentador,
le querré sin rubor.
Que cuando quiere
no es pecado el amor.

Las canciones de LAS LEANDRAS (VIII): A dar lección

A dar lección, a dar lección
que brillen “Las leandras”
por su aplicación.
¡Aritmética!
Uno y una en santa unión,
forman la suma o adición;
y si al año son ya tres,
es una multiplicación.
Si ella intenta flirtear
que es una resta hay que decir;
pero si llegó a pecar
quiere al marido dividir.
Si de acuerdo están los tres,
es la regla de interés.
Y si hay cuatro, creedme a mí,
ellos son primos entre sí.
Estudiar
debe la mujer, amor,
porque el hombre es pícaro,
y es sátiro, polígamo,
pérfido y cínico.
Estudiar,
debe la mujer, amor,
porque el hombre es pícaro,
y es pérfido, y es cínico,
falso y traidor.
Las mujeres hasta aquí
no gobernaron la nación,
y por eso os veis así,
por falta de administración.
Si en el cambio nacional
interviniese la mujer,
el problema, que es mundial,
conseguiría resolver.
La peseta descendió,
¿cómo se podrá arreglar?
Pues si soy Ministra yo,
tal vez la pueda levantar.
Estudiar,
debe la mujer, amor, etc.

Las canciones de LAS LEANDRAS (VII): Divorciémonos

Ahora es casarse cosa de juego,
porque el divorcio da solución;
al que se cansa de su mujer,
le proporciona la variación.
Hoy las mujeres con el divorcio
más de un marido van a querer.
Pues en el pueblo, con lo que son,
qué de mamporros se van a ver.
Buscaré un morébeno.
¡Muy bien!
Guapo, rico y buébeno.
¿También?
Porque lo moreno es lo chipén.
Y luego un rubiábales.
¡Jamón!
Por lo muy formábales que son.
Ésta va buscando tener quita y pon.
Después un castábaño.
¡Van tres!
Que esté de buen ábaño.
¡Eso es!
Y con más dinero que un marqués.
Quié tener amóbores.
¡Ya está!
De toós los colóbores.
¡Qué va!
¡Ésta es una ansiosa condená!
Hoy cambiar de marido
deja la nueva Constitución.
Y habrá alguna que pase
por todo el censo de población.Buscará un morébeno, etc.

Las canciones de LAS LEANDRAS (VI): Clara Bow, fiel a la Marina

Clara Bow, gentil star,
el amor buscó en el mar.
Clara Bow
jamás lo halló...
Alegre timonel,
la escuadra guiará
y a la Marina siempre fiel
será.
Clara Bow, gentil star, etc.
Ginebra quiere el inglés;
el yanki pide champán;
Marie Brizard el francés;
y potter el alemán,
y el español el chartreusse.
Clara Bow, gentil star, etc.Ginebra quiere el inglés, etc.

Las canciones de LAS LEANDRAS (V): Folía canaria

Al bailar el tajaraste,
escapar dejé un suspiro,
y es porque me miras,
y es porque te miro...
Que el volcán está apagado,
pero dentro tiene fuego;
no me llames fría,
ya verás tú luego...
Camellero, camellero,
llévame a la romería
porque mi palmero
va a cantar folías...
Llévame, por Dios, ligero,
que si canta y no le escucho
con lo que le quiero
muero
de pesar...
¡Aprisa que un lucero
comienza ya a brillar...!
Por el amor de un isleño
vivo yo penando...
y con folías yo sueño
irle enamorando.
He de lograr su querer
bailando el tango herreño,
porque soy guanche y me salgo
siempre con mi empeño.
Menudo y agudico
tu baile es;
si quieres que te quiera
te has de mover.
Extiende la cobija
que abrasa el sol,
y así no nos verán
si me hablas de tu amor,
que puede ser que sí,
que puede ser que no.
Por el amor de un isleño, etc.
Me habla sin querer,
me hace padecer.
Menudo y agudico
tu baile es;
si quieres que te quiera
te has de mover.
Por el amor de un isleño
vivo yo penando.

Las canciones de LAS LEANDRAS (IV): Pichi

Pichi
es el chulo que castiga
del Portillo a la Arganzuela,
porque no hay una chicuela
que no quiera ser amiga
de un seguro servidor...
¡Pichi!,
pero yo que me administro,
cuando alguna se me cuela,
como no suelte la tela,
dos morrás la suministro;
que atizándolas candela
yo soy un flagelador.
Pichi
es el chulo que castiga
del Portillo a la Arganzuela,
y es que no hay una chicuela
que no quiera ser su amiga
porque es un flagelador...
¡Pichi!
No reparo en sacrificios:
las educo y estructuro
y las saco luego un duro
pa gastármelo en mis vicios,
y quedar como un señor.
Me has trastornao,
¡eres un sol!
Pónme un chalet,
dame un renard,
cómprame un Rolls.
Anda y que te ondulen
con la permanén,
y pa suavizarte
que te den col-cream.
Se lo pués pedir
a Victoria Kent,
que lo que es amí,
no ha nacido quién.
Anda y que te ondulen
con la permanén,
y si te sofocas
tómalo con seltz.
Eres, Pichi, para mí,
de lo que no cabe más,
y yo sé de algunas por ahí
que van desesperás
detrás de ti.
¡Pero, a mí, no;
porque de nén,
bueno soy yo!
Anda y que te ondulen, etc.

Las canciones de LAS LEANDRAS (III): La verbena de San Antonio

Dile al gomoso,
si te hace el oso,
que se cerró el portal;
y que al instante
tome el portante,
u va a pasarlo mal.
Es que venía
por si tenía
varas de dos un real...
Si es que se toma varas,
las cosas claras,
ya me es igual.
Paco, contente,
que pasa gente,
y ése es un tío gilí...
Yo vengo por diez duros...
Yo no los tengo,
y estoy ahogada de apuros.
Pues tú componte,
saca del Monte,
o busca por ahí.
Lo que del Monte saco,
ya sabes Paco,
que es para ti.
¡Vengan esos diez,
u te doy así!
Dime primero
con el dinero
qué es lo que vas a hacer...
Miá que sois las mujeres,
di lo que quieres
y eso ha de ser.
Llévame a la verbena de San Antonio,
que por ser la primera no hay que faltar...
Juntos, que parezcamos un matrimonio,
no haga el demonio
que una chulapa me amargue el día de San Antonio,
porque le guste coquetear.
¡Arza pa la verbena de San Antonio,
que tóos los bailes quiero contigo echar!
Llévame del bracero, chulapo mío,
pues yendo suelto yo no me fío
si entre el gentío
te perderás.
¡Arrímate!
Voy bien así.¡Más apretao me gusta a mí!

Las canciones de LAS LEANDRAS (II): Las viudas

¡Ay, qué triste ser la viuda
que a un marido llora!
¡Llora!
Al quedarse sin la ayuda
que le falta ahora.
¡Hora!
No hago más que suspirar...
No me puedo consolar...
Y es que pienso con tristeza
que ya la cabeza
no va a levantar.
¡Ay!
¡Ay, qué triste es el vacío que ha dejado en una!
¡Una!
Aunque él me dejó lo mío
que es una fortuna.
¡Tuna!
Una finca de labor,
Explosivos y Exterior.
Y por eso busco a un hombre
a quien luego nombre
mi administrador.
Adminístreme usted
lo que el pobrecito dejó.
Hágalo para que
su vacío no sienta yo.
Acabó mi luna de miel
y se fue mi dicha con él.
Adminístreme usted
lo que el pobrecito dejó.
Hágalo para que
su vacío no sienta yo.
Enviudé
y estoy sin amor.
¡Ay!
Adminístreme usted
lo que él me dejó.

Las canciones de LAS LEANDRAS (I): Los nardos

Por la calle de Alcalá

Con la falda almidoná

Y los nardos apoyaos en la cadera

La florista viene y va

Y sonríe descará

Por la acera de la calle de Alcalá

Y el gomoso que la ve

Va y le dice venga usted

A ponerme en la solapa

Lo que quiera

Que la flor que usted me da

Con envidia la verá

Todo el mundo por la calle de Alcalá.

Lleve usted, nardos caballero

Si es quiere a una mujer

Nardos, no cuestan dinero

Y son lo primero,

para convencer

Llévelos, y si se decide

No me móveré de aquí.

Luego si alguien se los pide

Nunca se le olvide,

que yo se los di.

Una vara de nardos

al que quiera saber;

si será por fin dueño,

de un querer de mujer.

Llévelos usted

no lo piense más,

mire que en amor

suerte le han de dar...

Lleve usted

nardos caballero,

si es que quiere a una mujer...

Nardos no cuestan dinero

y son lo primero

para convencer.

Por la calle de Alcalá...

Los artífices de LAS LEANDRAS: Francisco Alonso (y V)

Francisco Alonso tiene una extensa obra en la que hay Zarzuelas, Sainetes Líricos, Canciones, Revistas, Himnos y Pasodobles bansas sonoras para películas, Obras Sinfónicas, para piano y ballet Comedias Musicales y Cuplés. En cuanto a la zarzuela y revista musical se destacan:
Zarzuela:
La parranda.(1928)
La zapaterita.(1941)
La bejarana.(1923)
La linda tapada.(1924)
La calesera. (1925)
La Parranda. (1928)
Me llaman la presumida (1935)
Rosa, La pantalonera (1939)
Manuelita Rosas (1941)
La Picarona (1930)
La mejor del puerto (1928)
Coplas de Ronda (1929)
Curro el de Lora (1926)
La rumbosa (1951)
Revista y comedia musical:
Las lloronas. (1928).
Las cariñosas. (1930)
¡Por si las moscas! (1929)
Las corsarias (1919).
Las castigadoras (1927).
Me acuesto a las ocho (1930).
Las Leandras (1931).
Las de Villadiego (1933).
Las mujeres bonitas (1933).
Luna de miel en El Cairo (1943).
Mi costilla es un hueso (1933)
Las de armas tomar (1935)
¿Qué pasa en Cadiz? (1932)
Mujeres de fuego (1933)
Doña Mariquita de mi corazón (1942)
Campanas a vuelo (1931)
El Ceñidor de Diana (1929)
De Madrid al Infierno (1916)
Música, Luz y Alegría (1916).

Los artífices de LAS LEANDRAS: Francisco Alonso (IV)

Hasta la Guerra Civil estrena principalmente revistas como Las de Villadiego , Las de los Ojos en Blanco que incluye el pasodoble Horchatera Valenciana, Mujeres de Fuego y alguna zarzuela como Me Llaman la Presumida (1935).
Tras la guerra la afición por la zarzuela entró en una profunda decadencia y pese a que el Maestro estrenó algunas como Manuelita Rosas, y La Zapaterita se centró en la opereta y comedia musical con las que tuvo algunos éxitos como Doña Mariquita de mi Corazón (1942), Luna de Miel en El Cairo (1943), Aquella Noche Azul y Tres Días Para Quererte, (1945 ambas).
En 1947 es elegido como director de la Sociedad General de Autores y Editores. Estando convaleciente de una operación por desprendimiento de retina estrena 24 Horas Mintiendo una comedia escrita por Francisco Ramos de Castro.
Tras fallecer en su casa de la madrileña calle Sagasta en 1948 fue sepultado en un entierro multitudinario.
Su obra póstuma La Rumbosa, sainete lírico, se estrenó en 1951.

Los artífices de LAS LEANDRAS: Francisco Alonso (III)

Su madre y su padre fallecen en 1905 y 1908 respectivamente y el Maestro Alonso decide desplazarse a Madrid para centrarse en la creación lírica aprovechando las mejores oportunidades que la escena de la capital le ofrecen. Tras un banquete y homenaje ofrecido por sus compañeros el 12 de marzo se despide de Granada en 1911.
El maestro llegó con 600 pesetas en el bolsillo y en sus inicios se dedicó a componer cuplés, entonces muy de moda, para estrellas de la época como La Fornarina, Resurrección Quijano, Pastora Imperio, La Bella Chelito o La Goya. Sin embargo sólo obtuvo un éxito discreto con sus obras escénicas como el sainete de un acto ¡Armas al Hombro! junto con el compositor Tomás López Torregrosa, estrenado en el Teatro Martín, el 13 de noviembre de 1911. En 1913 estrena El Bueno de Guzmán junto al libretista y compositor Enrique García Álvarez.
Hubo de esperar a 1916 para su primer verdadero éxito con la revista Música, Luz y Alegría, estrenada en el Teatro Novedades. En 1918 estrena la fantasía cómico-lírica De Madrid al Infierno, con el chotis Oye Nicanora que el público solicitaba una y otra vez. Mostró mayor madurez en sus arreglos orquestales en su obra de 1919 Las Corsarias estrenada en el Teatro Martín que incluía el pasodoble La Banderita que se hizo sumamente popular en toda España, era cantado por los soldados que iban a la Guerra de África y que incluso el rey Alfonso XIII reconoció cantar mientras se afeitaba.
Desde esta época el Maestro goza de libertad para componer según su voluntad. Sus obras tienen igual éxito en muchos países de latinoamérica y se llega a estrenar alguna de sus obras en París.
En 1924 llegaron una serie consecutiva de éxitos iniciados con La Linda Tapada, estrenada en el Teatro Cómico y que incluía la popular Canción del Gitano; seguida por La Bejarana estrenada el mismo año en el Teatro Apolo y que hizo igualmente popular su Pasodoble de los Quintos. En esta época se inspira sobre todo en el folclore de las distintas regiones de España como en Curro el de Lora de ambiente andaluz y con libreto de Luis Fernández Ardavín, estrenada en 1925 con escaso éxito pese a su excelente partitura. En el Teatro de la Zarzuela y el mismo año estrena La Calesera de ambiente madrileño y con el Pasodoble de los Chisperos y el Himno a la Libertad. La Parranda, de ambiente murciano se estrena en 1937. Esta incluye la Canción del Platero y el Canto a Murcia, que se convirtió en el himno popular de la región. De La Picarona (1931), de ambiente segoviano, destaca su Canto a Segovia.
Paco Alonso no sólo compuso zarzuelas, era un autor versátil que creó numerosos sainetes y revistas. De éstas estrenó en 1927 en el Teatro Eslava Las Castigadoras, con el Chotis de las Taquimecas y Las Cariñosas al año siguiente con el Chotis de la Lola.
Sin embargo su mayor éxito en el campo de la revista llegó en 1931 con Las Leandras, estrenada en el Teatro Pavón y escrita especialmente para la vedette Celia Gámez que alcanzó un enorme éxito con el Pasodoble de los Nardos y el chotis El Pichi.

Los artífices de LAS LEANDRAS: Francisco Alonso (II)

Estudió sus primeros años en los escolapios de Granada. Hijo de una notable pianista se interesó por la música desde su infancia y fue precísamente su madre la que le apoyó cuando, incapaz de superar las clases de disección abandonó la carrera de medicina en favor de sus estudios musicales. Inicialmente se formó con Antonio Segura, y posteriormente con Celestino Villa, maestro de capilla del coro de la catedral de Granada.
Sus primeras composiciones las realizó para las escuelas del Ave María y posteriormente compuso diversos bailes de salón como polkas, mazurcas, valses, etc. A los 16 años ya dirige la banda de los obreros polvoristas de El Fargue y posteriormente creó un orfeón en la Sociedad Filarmónica de Granada con el que ofrece diversos conciertos en Granada. Con 18 años estrena su primera obra lírica con La Niña de los Cantares, representada en el Teatro Cervantes en 1905. También en esta época se convierte en director de la banda del regimiento de Córdoba, con la que compone el pasodoble Pólvora sin Humo que llega a hacerse bastante popular.

Los artífices de LAS LEANDRAS: Francisco Alonso (I)

Francisco Alonso López (Granada; 9 de mayo de 1887 - Madrid; 19 de mayo de 1948) fue un compositor español. La música de Alonso es graciosa, alegre, de fácil melodía y acento popular. Destacaba en los pasodobles y chotis, a los que imprimía garbo y desenfado. Muchas de sus obras continúan siendo muy apreciadas, como el pasacalle Los Nardos, el chotis El Pichi, ambos de Las Leandras, el chotis Tabaco y cerillas de la revista Las de Villadiego o la canción Maitechu mía (ambas con letra de Emilio González del Castillo). Escribió igualmente dos pasodobles para las fiestas de la ciudad de Alicante, "Les Fogueres de Sant Joan", titulados La festa del poble, que se estrenó en 1934, y La Nit de San Joan, pasodoble foguerer para banda, coro y bajo solista. Llegó a presidir la Sociedad General de Autores de España.

Los artífices de LAS LEANDRAS: Emilio González del Castillo (y II)

Además de la música escénica, Alonso y González del Castillo compusieron la popular canción Maitechu mía, versionada en múltiples ocasiones. Alfredo Kraus, Plácido Domingo y "Mocedades"han sido sus más famosos intérpretes.
Otros compositores que pusieron música a sus libretos fueron Rafael Calleja (Fenisa la Comedianta y La reina del Albaicín); Tomás López Torregrosa (Las Bandoleras, Sol y Alegría); Vicente Lleó (La maja de los claveles); Jacinto Guerrero (Cómo se hace un hombre, Teodoro y Compañía, Los Bullangueros) y Pablo Luna (Sangre y arena, Sybill, Jack, Los calabreses, La joven Turquía, ¡Dios salve al Rey, El caballero del guante rojo). La lista de sus piezas líricas registra más de ochenta títulos.
Sin embargo, su obra más aclamada fue Katiuska, la mujer rusa, escrita en colaboración con Martí Alonso, con música de Pablo Sorozábal y estrenada en el Teatro Victoria de Barcelona el 27 de enero de 1931. La noche del estreno, según relata Sorozábal en sus memorias, fue más que accidentada, pues, tras un clamoroso éxito en el primer acto, el público acogió el segundo con suma frialdad, hasta el punto de que se temió que retirasen la pieza del cartel; para evitar el desastre, Sorozábal y González del Castillo tuvieron que rehacer el acto en una sola noche.
El maestro Sorozábal, al relatar la noche maratoniana, describe al veterano libretista con unas líneas llenas de admiración y gratitud: "Era un hombre de gran sensibilidad y un gran poeta. Todos los cantables y versos de la obra eran suyos. No sabía música, pero tenía una noción del ritmo asombrosa. En pocos libretistas he encontrado yo unas cualidades tan magistrales. (...)". Describe su respiración dificultosa y asmática, su infinita paciencia con las exigencias del músico, su artística caligrafía. Cuenta cómo, a eso de las cuatro de la mañana, encerrados ambos en la habitación de trabajo y tras haber agotado el termo de café, los versos empezaron a salirle "a borbotones", y escribió de un tirón el bellísimo diálogo final, en romance. Luego, se lo leyó al compositor, que lo abrazó emocionado.
La obra, tras su revisión, obtuvo un triunfo resonante, confirmado al año siguiente en Madrid, con Marcos Redondo y Conchita Panadés en los papeles protagónicos.
Emilio González del Castillo falleció prematuramente en Madrid, en 1940, dejando una abundante producción inédita y un gran número de bosquejos de comedias y revistas.
En la actualidad, sus obras siguen reponiéndose con frecuencia y, aunque su nombre sea escasamente recordado por el gran público, algunas de sus piezas ("El Pichi", "Los Nardos", "El Pasacalles de los Chisperos", "el Canto a Segovia"...)han adquirido tal celebridad que trascienden, con mucho, el círculo de los aficionados al género lírico, y son conocidas por gran parte de la comunidad hispanohablante.

Los artífices de LAS LEANDRAS: Emilio González del Castillo (I)

Emilio González del Castillo y López nació en Madrid el 4 de abril de 1882 en el seno de una familia de clase media, y educado en un ambiente de gran inquietud intelectual y artística, desde muy temprana edad se inclinó por la vocación literaria. Sus primeros poemas (inéditos), de temática metafísica, humorística o incidental, exhiben una profunda huella modernista, así como algunas de las características que marcarán toda su obra: el ingenio vivo, la fluidez del verso y una prodigiosa "vis cómica".
Siendo muy joven, ganó una plaza como Interventor de los Ferrocarriles del Estado, pero dedicó la mayor parte de su tiempo a su gran pasión: el teatro. Cultivó los géneros más variados: comedia, drama, melodrama, juguete cómico y género lírico. Se granjeó una sólida reputación en el oficio, siendo pronto considerado como uno de los mejores libretistas de Zarzuela y revista musical de su tiempo.
Aunque trabajó con casi todos los grandes compositores del momento, le unió una íntima amistad con el maestro Francisco Alonso, con quien estrenó más de quince títulos a partir de 1911. El primer gran éxito conjunto llegó con La Calesera, obra estrenada en el Teatro de la Zarzuela el 12 de diciembre de 1925; la pieza cobró rápidamente una popularidad enorme, especialmente el "Pasacalles de los Chisperos", hasta el punto de que en las representaciones se bajaba durante dicho número un telón con los versos escritos en grandes letras de imprenta, para que el público lo cantase a la vez que el coro. Ambos cosecharon un nuevo triunfo con La Picarona, Zarzuela de ambiente segoviano estrenada en el Teatro Eslava en 1929.
Los años treinta fueron especialmente productivos para Alonso y González del Castillo, comenzando por el estreno de la revista musical Las Leandras (1931). Algunos de sus números ("Los Nardos", "El Pichi", "Las Viudas", etc) siguen figurando entre las creaciones más célebres del género. En la misma década vieron la luz La de los ojos en blanco, ¡Que se diga por la radio!, Mujeres de fuego, Las guapas, Las de Villadiego, Los Laureanos y La suerte negra; durante esos años, González del Castillo firmó casi todos sus libretos junto a José Muñoz Román, uno de sus más asiduos colaboradores.

Los artífices de LAS LEANDRAS: José Muñoz Román (y II)

He aquí el listado de obras escritas por el prolífico José Muñoz Román:
Quereres primeros : sainete en un acto, Madrid, 1921 (Con música del maestro Pompey)
El rayo de sol : sainete lírico en dos actos, el segundo dividido en dos cuadros, original, Madrid : Gráfica Madrid, 1925 (Escrito en colaboración con Aurelio López Monis. Música de los maestros Enríquez, Pla y Pompey)
La suerte negra : sainete en un acto, original, Madrid : Gráfica Literaria, 1928 (Escrito en colaboración con Domingo Serrano. Música de los maestros Francisco Alonso y Emilio Acevedo)
Los mandarines : pasatiempo en un acto, Madrid, 1928 (Con música de los maestros Acevedo y Díaz Giles)
El Romeral : zarzuela en dos actos, el segundo dividido en dos cuadros, Madrid : Gráfica Victoria, 1929 (Escrita en colaboración con Domingo Serrano. Música de los maestros Emilio Acevedo y Fernando Díaz Giles)
La tirana del candil : zarzuela en dos actos, Madrid, 1930 (Con música de los maestros Acevedo y Díaz Giles)
Las guapas : pasatiempo cómico lírico en dos actos, divididos en un prólogo, cuatro cuadros, varios subcuadros y una apoteosis, Madrid : Imprenta Gráfica Victoria, 1930 (Escrito en colaboración con Emilio González del Castillo. Música de los maestros Francisco Alonso y Joaquín Belda)
La castañuela : zarzuela en tres actos, en prosa y verso, Madrid : Gráfica Victoria, 1931 (Escrita en colaboración con Emilio González del Castillo. Música de los maestros Francisco Alonso y Emilio Acevedo)
Las Leandras : pasatiempo cómico lírico en dos actos, divididos en un prólogo, cinco cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Gráfica Victoria, 1931 (Escrito en colaboración con Emilio González del Castillo. Música del maestro Francisco Alonso)
Las mimosas : pasatiempo cómico lírico en dos actos, divididos en tres cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Gráfica Victoria, 1931 (Escrito en colaboración con Emilio González del Castillo. Música del maestro Ernesto Rosillo)
¡Allá películas! : farsa cómica en tres actos, Madrid : Gráfica Victoria, 1932 (Escrita en colaboración con Emilio González del Castillo)
Los Laureanos : pasatiempo en un acto, Madrid, 1932 (Escrita en colaboración con Emilio González del Castillo. Música de los maestros Alonso y Acevedo)
Las faldas : pasatiempo cómico-lírico en dos actos, divididos en cuatro cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Gráfica Victoria, 1932 (Escrito en colaboración con Emilio González del Castillo.Música del maestro Ernesto Rosillo)
Las de Villadiego : pasatiempo cómico-lírico en dos actos divididos en cinco cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Gráfica Victoria, 1933 (Escrito en colaboración con Emilio González del Castillo. Música del maestro Francisco Alonso)
La posada del Caballito Blanco: opereta en tres actos, libro de Hans Müller, música de Ralph Benatzky y cuatro números de Bruno Granischstäedten, Robert Gilbert y Robert Stolz. Versión castellana de... , Madrid : Gráfica Victoria, 1933 (adaptada en colaboración con Emilio González del Castillo)
Las vampiresas : pasatiempo cómico lírico en dos actos, divididos en seis cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Gráfica Victoria, 1934 (Escrito en colaboración con Emilio González del Castillo. Música del maestro Ernesto Rosillo)
Las de los ojos en blanco : pasatiempo cómico lírico en dos actos, divididos en cinco cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Gráfica Victoria, 1934 (Escrito en colaboración con Emilio González del Castillo. Música del maestro Francisco Alonso)
Mujeres de fuego : fantasía cómico lírica en dos actos, divididos en ocho cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Gráfica Victoria, 1935 (Escrita en colaboración con Emilio González del Castillo. Música del maestro Francisco Alonso)
Las tocas : pasatiempo cómico lírico en dos actos, dividido en seis cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Gráfica Victoria, 1936 (Escrito en colaboración con Emilio González del Castillo. Música del maestro Francisco Alonso)
Vampiresas 1940 : comedia musical en dos actos, Madrid, 1940 (Música de los maestros Rosillo y Montorio)
¡Qué se diga por la radio! : testamentaría cómico-lírica en dos actos, divididos en cinco cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Escelicer, 1941 (Escrita en colaboración con Emilio González del Castillo. Música del maestro Francisco Alonso)
Ladronas de amor : zarzuela futurista en dos actos, divididos en un prólogo, seis cuadros, varios subcuadros y apoteosis, Madrid : Velasco Hermanos, 1942 (Música del maestro Francisco Lozano)
Doña Mariquita de mi corazón : opereta cómica en dos actos, Madrid : Velasco Hermanos, 1942 (Música del maestro Francisco Alonso)
Luna de miel en El Cairo : opereta en dos actos y un epílogo, Madrid : Velasco Hermanos, 1943 (Música del maestro Francisco Alonso)
Una noche contigo : opereta cómica en dos actos, Madrid : Velasco Hermanos, 1943 (Música del maestro Francisco Alonso)
¡Cinco minutos nada menos! : opereta cómica en dos actos, Madrid : Velasco Hermanos, 1944 (Música del maestro Jacinto Guerrero)
Historia de dos mujeres, Madrid, 1947
Yo soy casado, señorita, Madrid, 1948
Las viudas de alivio, Madrid, 1948
¡Moreno tiene que ser!, Madrid, 1950
A vivir del cuento, Madrid, 1951
El burro del tio Basilio. (Apunte de un sainete burro), Madrid, 1952
Salud y pesetas, Madrid, 1953
Ana María, Madrid, 1954 (Música de José Padilla)
Periquito entre ellas, Madrid, 1955
Maridos odiosos, Madrid, 1955
La chacha, Rodríguez y su padre, Madrid, 1956 (Música de José Padilla.)
Los diabólicos, Madrid, 1957
Una jovencita de 800 años, Madrid, 1957
Una matraco en Nueva York, Madrid, 1957
¡Tócame, Raquel!, Madrid, 1958
Cásate con una ingenua, Madrid, 1959
Chismes y cuentos, Madrid, 1960
Festival de la Costa Gris, Madrid, 1960
El conde de Manzanares, Madrid, 1961
¡Qué cuadro de Velázquez, esquina Goya!, Madrid, 1963
Mami, llévame al colegio, Madrid, 1964 (Refundición de "Las Leandras").
Aquí, la verdad desnuda, Madrid, 1965 (Actualización de Cinco minutos nada menos).

Los artífices de LAS LEANDRAS: José Muñoz Román (I)

Nació en Calatayud, Zaragoza, el 26 de enero de 1903. Desde muy niño sintió pasión por el teatro, montando con sus amigos pequeñas obras. A los 9 años marchó a la ciudad de Zaragoza a estudiar y a ver todo el teatro posible de Carlos Arniches y de los Álvarez Quintero. En 1921 fue a Madrid a preparar oposiciones, con la intención de sacar un buen número y quedarse allí para seguir su vocación teatral, en ese año presentó su primera obra Quereres primeros y al año siguiente saco el número uno en las oposiciones de correos y se estableció definitivamente en Madrid.
A inicios de los años 1920 conoce a Emilio González del Castillo y López, uno de los libretistas más reputados del momento y comienza a colaborar con él en diversas obras. Fruto de dicha colaboración, aparece en 1931 la revista Las Leandras, con música del maestro Francisco Alonso, estrenada por Celia Gámez.
Sus mayores éxitos los consiguió en los años 1940, con obras como Luna de miel en El Cairo o Cinco minutos nada menos, estando alguna de ellas durante cinco años consecutivos en cartel, a teatro lleno, con dos representaciones diarias. Continuó escribiendo hasta 1965, cosechando grandes éxitos.
En lo musical trabajó con grandes maestros, pero sus temas más famosos los escribió con los maestros Alonso, Guerrero y Padilla. De estas colaboraciones saldrían éxitos como Los nardos y El Pichi (ambos de la revista Las Leandras, junto con Alonso y González del Castillo), La Colasa, Carmen la cigarrera, La Montijo y sus dragones, Estudiantina madrileña de José Padilla.
Junto con su hermano Valero, fue empresario del madrileño Teatro Martín y consejero de la SGAE.
Falleció en Madrid en 1968, su epitafio deseado era: "E. P. D. Escribió para divertir. Siempre se sintió orgulloso de su condición de bilbilitano y de aragonés".

Los artífices de LAS LEANDRAS: Celia Gámez (y III)

En la década de los 60, al tiempo que la revista musical española entraba en franca agonía, presentó Celia Gámez sus últimos grandes espectáculos ya sexagenaria. Aunque volvería a actuar esporádicamente en los escenarios, su larga y brillante carrera estaba cerrada y con ella la de todo un género, que pasaría a ser historia en los años 70.
Como tantas otras vedettes de su época, el genio de Celia para montar espectáculos y entretener al público no iba acompañado del mismo genio financiero: tenía fama de malgastadora y extravagante y parece que se vio en dificultades económicas al final de su vida, complicadas por la amargura de haber sido prácticamente olvidada, especialmente en las circunstancias de la transición española a la democracia, durante la que sus anteriores amistades no la hacían especialmente popular. La penuria económica y la antipatía de muchos la hicieron retornar a Buenos Aires. Sus últimos años los vivió modestamente en una residencia de ancianos con la razón perdida. Fue enterrada en el cementerio de la Chacarita de la capital argentina, a muy pocos pasos de Miguel de Molina, célebre cantante español que tuvo que emigrar a Argentina en 1942 acosado en España por su adscripción al bando republicano durante la guerra y por ser objeto de la persecución homófoba de personas vinculadas al régimen franquista.
Celia Gámez fue una de las más populares estrellas de España en la primera mitad del siglo XX y a ella se debe gran parte del esplendor de la revista, un género popular que llegaría a caer en el desdén de los cultos, si bien en la actualidad, por influencias del musical americano, se tiende a su renovación y al redescubrimiento de sus grandes posibilidades para la música popular.


Falleció víctima del mal de Alzheimer en su Buenos Aires natal el 10 de diciembre de 1992.