¡VIVA LA REVISTA!

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lunes, 26 de diciembre de 2016

1916-2016: centenario Alfonso del Real




Hoy martes, 27 de diciembre de 2016 se cumple el centenario del natalicio de uno de nuestros más queridos y recordados actores cómicos, de esos que forman parte indisoluble de nuestra retina nostálgica y de varias generaciones de españoles y que, como viene siendo habitual en este país nuestro de charanga y pandereta, nadie se ha acordado del mismo a excepción de un servidor que lucha denodadamente para que la memoria de nuestros grandes artífices de la revista y el teatro no mueran nunca.


Alfonso del Real era el nombre artístico de Alfonso Sánchez del Real nacido en el trasatlántico Alfonso XIII cuando sus padres viajaban a La Habana. Allí residiría hasta los trece años. A comienzos de los años treinta debutó como meritorio en la compañía de Antonio Vico y Carmen Carbonell. Después pasó a la de Loreto Prado y Enrique Chicote. Perteneció también a la compañía del Teatro Pavón de Madrid donde actuó en revistas como Las de los ojos en blanco (1934) o ¡Que me la traigan! (1935) alternando aquel escenario con el Martín. Ya en la posguerra se especializó como tenor cómico de zarzuela alcanzando notables triunfos. 


Posteriormente intervendría en múltiples películas, programas y series de televisión no dejando nunca su faceta de actor teatral. Con su característica voz y su aspecto menudo y regordete consiguió cautivar a un gran número de público convirtiéndose en un verdadero secundario de lujo del teatro español. Su intervención en el ámbito de la revista es muy extensa y los títulos en los que participó pueden contarse por cientos, entre ellos destacamos Doña Mariquita de mi corazón (1942), Una rubia peligrosa (1942), ¡Cinco minutos nada menos! (1944), Tres días para quererte (1945), El hombre que las enloquece (1946), La Blanca doble (1947), ¡Róbame esta noche! (1947), Los dos iguales (1949), Los babilonios (1949), Tentación (1951), ¡Cirilo, que estás en vilo! (1953), ¡Ay, qué trío! (1955), De limón y menta (1956), Un matraco en nueva York (1957), ¡Y vas que ardes! (1960), Una mujer con bigote (1962), ¡Usted sí que vale! (1966), Cabaret político (1978), Revista, revista, siempre revista (1983), etc. 





Falleció en 2002 en Palma de Mallorca dejando tras de sí toda una inolvidable estela de personajes ficticios a los que imprimió su innata humanidad, su característico sentido del humor, configurando a todos ellos de un alma llana que los hacía cercanos al espectador y con los que éste podía sentirse rápidamente identificado. su eterna y perenne sonrisa, su estatura pequeña, su alma tan grande como su querida familia y su no menos divertido sentido del humor, hicieron de don Alfonso del Real, un GRANDE de la revista y de la escena española del extinto siglo XX. 




Larga vida, don Alfonso, allá donde quiera que se encuentre. Dios le bendiga por habernos hecho tan felices a tantos millones de espectadores con sus obras de teatro, sus películas y sus intervenciones en radio y televisión. Aquí, un servidor, lo llevará siempre en su corazón por todo el bien que me hizo verle en tantas y tantas interpretaciones. Ojalá alguno de sus familiares pueda ponerse en contacto conmigo alguna vez en montijanoruiz@yahoo.com.



¡Larga vida eterna a don Alfonso del Real!


jueves, 2 de septiembre de 2010

"Si eres persona decente... líbrate de TRUDI BORA como de una serpiente"

Así es. Las malediciencias de la "gente bien" de los precarios años cuarenta acuñó el dicho con el que encabezamos la presente entrada, momento que aprovechamos para repasar la trayectoria de una de las vedettes más importantes, célebres y admiradas de la historia de nuestra amada revista española.
Trudi Bora (Essen, Alemania 1923- ), fue el nombre artístico de Gertrude Bauer, estrella del teatro de variedades español de las décadas de los años 1940 y 1950, también apodada como Huracán Trudi Bora.
Debutó como vedette en Alemania con tan sólo 16 años. En este tramo de su recién iniciada carrera, conoce al que será mánager y compositor de las revistas que interpreta: el inglés Curt Doorlay.
En 1941 en una gira por Francia, recala en España, en la época de posguerra, donde el teatro de variedades estaba muy de moda. Actúa en el Teatro La Latina de Madrid y en el Paralelo barcelonés. Rápidamente se convierte en una de las estrellas más famosas y raramente más jóvenes del teatro de variedades español. Sus obras se agrupan en revistas denominadas Rápido internacional, si bien también protagonizó otras como Tropical Express, Moreno tiene que ser, 99 mujeres contra 3 hombres, Puede que sí, puede que no (La revista de las Gildas), Todo por el corazón, etc.
Prueba de su éxito es que pronto tendrá una numerosa legión de admiradores que llegan a pagar por butaca 8 pesetas. Un precio desorbitado teniendo en cuenta la época de ruina y carestía que había en la España de los años 1940.
Su devoción entre muchos hombres tal vez se debía a sus canciones amorosas de gran sensualidad y a que más que alemana parecía española. Era morena, baja y de pelo negro, además de unos bonitos ojos entre verdes y marrones. También cabe destacar que se ganó la admiración de muchos derechistas pro-alemanes en pleno apogeo de las tendencias filogermanas del régimen.
Entre 1943 y 1944, Curt Doorlay deja de representar a Trudi. Su lugar lo ocuparán Los Vieneses: Franz Johan y Artur Kaps, austriacos y empresarios teatrales que fundarían en España la Compañía Vienesa de espectáculos. Llegó a grabar varios discos con la Odeón, entre ellos 99 Mujeres contra tres Hombres. El maestro Luis Rovira hizo un magnifico acompañamiento musical de algunas de las piezas como el fox lento "Ámame".
En 1944 se le hace un gran homenaje en el Teatro Cervantes de Málaga. Le acompañan Concha Piquer y Celia Gámez: es ya una estrella de las grandes.
Su éxito seguirá hasta finales de década cuando empieza a perder favor entre un público tal vez cansado de canciones amorosas que eran repetitivas y de una estrella que comenzaba a ser eclipsada por la compañía de Franz Johan y Artur Kaps con sus novedosos escenarios, y su gran capacidad artística, tanto por el número de componentes de la compañía como por los temas humorísticos y satíricos que representaban.
En 1951 viaja a México y actúa junto con Marilú Zarabozo en la revista Express Internacional y Las inviolables, esta última también junto con Ángel Garasa.
Regresa a España en 1953 y, disuelta su compañía, pasa a formar parte de Los Vieneses. Así queda definitivamente supeditada a otra compañía con otros intereses. Actúa con ellos y se retira en 1959 de los escenarios de forma definitiva, poniendo fin así a una carrera artística de veinte años.
Desde que una vez de 1941 llegara a Madrid hasta su retirada, pasó por todo el mapa de España: desde la capital a Barcelona, de Castellón a Galicia (Ferrol y Coruña). Hasta Súdamerica y Alemania. En la actualidad vive con cerca de noventa años en Bilbao.
Desde aquí Trudi, un besno enorme y, si alguien te conoce o sabe de ti, que s eponga en contacto con nosotros porque hay mucha gente que aún te quiere y recuerda con cariño, entre ellos, el de éste que te escribe esta slíneas y que con sus 33 años no pudo conocer tu arte pero sí tu fama. TE QUEREMOS, TRUDI.

jueves, 24 de julio de 2008

Queta Claver, la "otra" reina de la revista (II)


Posteriormente, ya en 1952, Muñoz Román, en colaboración con Manuel Faixá y Fernando Moraleda, escribe un pasatiempo cómico-lírico en dos actos titulado ¡A vivir del cuento! La obra, que iba a ser estrenada por la célebre vedette de entonces Trudi Bora, constituyó todo un enorme éxito, ya no sólo por su divertido libreto sino además por las pegadizas melodías que salpicaban los numerosos cuadros de la obra. El destino hizo que Trudi enfermase y, Muñoz Román, que bebía los vientos por Queta, no obstante siempre fue su gran amor, la sustituye por aquélla, consagrándose desde ese momento como una de las mejores vedettes de la época, y eso que el canto no era uno de sus fuertes precisamente.
En ¡A vivir del cuento!, Queta Claver compartía cartel con Mary Begoña, Concha Farfán, Nieves Plaza, Carmen Jiménez, José Álvarez “Lepe”, Luis Heredia, Rafael Cervera, Luis Franco, Héctor Monteverde, José Lucio y Amparito Alvarado. El estreno de la obra fue la noche del 1 de marzo de 1952 y su argumento consiguió llenar de carcajadas al patio de butacas que abarrotaba el Teatro Martín: el señor Dámaso era dueño de una modesta imprenta que debía atender en unión de su sobrino Aurelio; pero aquello es un desastre. Nadie trabaja y sólo se piensa en el modo de burlar a los innumerables acreedores que les acechan continuamente. Sólo Marina, hija de Dámaso y de su media naranja, la señora Leocadia, es la que, según ella misma, se parte los dedos trabajando contra la máquina de escribir para intentar llevarles el pan a todos. Un día anuncian la visita del escocés Sir Cooligan acompañado de su hija Guillermina, papel que interpreta Queta y que da lugar a una de las marchiñas más pegadizas y tarareadas de la obra:


Guillermina
tu mirada me fascina.
¡Guillermina!
¡Guillermina!
Y tu boca, Guillermina,
me asesina.
¡Guillermina!
¡Guillermina!
Es el hombre
muy mentiroso,
¿quién creerle se atreverá?...

Junto a Guillermina y Sir Cooligan también viaja la segunda esposa de éste, Vicky. El escocés, pues, llega para reclamar el original de quince cuentos representables que escribió su difunto padre y dejó en la imprenta hace varios años para que tirasen la primera edición. Como cierta editorial americana ofrece por dichos cuentos una importantísima cantidad de dólares, Sir Cooligan se indigna y amenaza de muerte a todos al enterarse de que tan preciado original ha sido vendido al peso entre otros papeles sin ningún valor; pero el abuelo Andrés, hombre aficionado al cuento, asegura que, aunque se haya extraviado el original, él recuerda los asuntos de que trataban esos cuentos perfectamente. El escocés, que no puede detenerse en España, ofrece llevarse con él a toda la familia con tal de que el abuelo le relate cada día un cuento de los de su padre y así poder rehacer el original y cobrar los dólares. Son, pues, quince días viajando por el extranjero con todo pagado. Toda la familia expresa su satisfacción ante la perspectiva de semejante viaje, excepto el abuelo al que, sin duda, el plazo de quince días se le antoja muy corto. Para ampliarlo, dice que, como él conoce tantos cuentos, se ha hecho un lío en su cabeza y no sabe cuáles son los cuentos del escocés y cuáles no. Así es que tendrá que contar los mil seiscientos que sabe y que ellos seleccionen.
Y empieza el viaje. Surgen, así, los distintos cuentos que representan los mismos personajes: CUENTO GALANTE, CUENTO INFANTIL, CUENTO FINANCIERO, CUENTO VENECIANO, CUENTO DE LADRONES, CUENTO MEXICANO, CUENTO POLÍTICO. Pero ninguno de los que dejó escritos el padre de Sir Cooligan, cosa que empieza a desesperar al escocés, quien se considera estar siendo burlado por la familia madrileña.
En Maracaibo, hacen amistad con Óscar Miranda, muchacho millonario de Caracas que se enamora de Marina. Y es allí, donde por una circunstancia pintoresca, representan un cuento que resulta ser del padre del escocés; sin embargo, ya no es necesario rehacer el original perdido porque Sir Cooligan ha enviado a la editorial americana los cuentos que han ido representando y los pagan todavía más espléndidamente que los de su padre.
La obra, pues, está salpicada de chispeantes y pegadizas melodías: el chotis “¡Yo, de Madrid!”, el foxtrot “El flechazo”, el joropo venezolano “La Perica”, el bolero-beguine “Me embrujaste el corazón”, el fox del “Cuento”, el corrido “¡Quién pudiera!”, la serenata-vals “Canción veneciana” y, sobre todos ellos, el pasodoble “Pastora Imperio”, interpretado maravillosamente por Mary Begoña y Luis Franco, supuso otro acierto más en la notable carrera de éxitos de Muñoz Román:


Pastora,
Pastora Imperio,
gitana de caliá,
las estrellitas der sielo
te dieron su claridá.
Pastora,
Pastora Imperio;
flor de la rasa calé...
Con mi amor sueña un torero
y ¡ay!, yo me muero,
madre por él.