¡VIVA LA REVISTA!

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jueves, 30 de julio de 2009

Grandes libretistas de revista (V): JOAQUÍN ÁLVAREZ QUINTERO


(Utrera -Sevilla-, 1873; Madrid, 1944). Antes de cumplir los veinte años, ya había comenzado su carrera tetaral junto a su hermano Serafín, dos años mayor que él, y con el que desarrolló prácticamente toda su carrera literaria. A la muerte de Serafín escribió algunas comedias más y, como homenaje a su hermano, firmando con los nombres de los dos. Si bien cultivó fundamentalmente el género chico y la zarzuela, en su abultada producción escénica destaca un sainete de tintes arrevistados compuesto en 1932 bajo el título de Pitos y palmas.

Grandes libretistas de revista (IV): JUAN JOSÉ ALONSO MILLÁN


(Madrid, 1936). Fecundo y prolífico autor teatral que ha cultivado diversos géneros humorísticos obteniendo notables éxitos en todos sus estrenos. Casi toda su produción lírica se dedica a la comedia musical frívola y arrevistada con partituras compuestas casi siempre por Gregorio García Segura o Fernando García Morcillo. Destacan, pues, títulos como Quinto, sexo y séptimo (1974), Pan y sexo (1977), Barba Azul y sus mujeres (1980), La vida en tanga (1980), Maridos en paro (1986) o Los maridos siguen en paro (1987), fundamentalmente.

Grandes libretistas de revista (III): SERAFÍN ADAME


(Madrid, 1901; Madrid, 1982). Al igual que otros libretistas de tiempo, cursó estudios de Derecho y se dedicó al periodismo. En su faceta de autor literario cabe destacar algunas novelas y libretos de zarzuelas y revistas, fundamentalmente, casi siempre con la partitura del maestro Fernando Díaz-Giles.

Grandes libretistas de revista (II): JOAQUÍN ABATI


(Madrid, 1865; Madrid, 1936). Este comediógrafo, a pesar de haber estudiado Leyes, no ejerció la carrera y se dedicó plenamente al teatro donde cultivó una ingente cantidad de obras, todas ellas de fácil argumento y de personajes cercanos al pueblo. Su labor como autor teatral fue extraordinaria, bien de forma individual, o bien en colaboración (Carlos Arniches, Gregorio Martínez Sierra, José Juan Cadenas, Sinesio Delgado, Valentín de Pedro, Enrique Gª Álvarez, Antonio Paso...). Entre su producción destacan sainetes, zarzuelas, comedias, juguetes cómicos... Destacaremos de entre su vasto repertorio títulos como ¡Mea culpa! (1910), La gallina de los huevos de oro (1912) y, sobre todo y, muy especialmente dentro del ámbito que nos ocupa, El dichoso verano (1914) y El asombro de Damasco (1916), ambas con Antonio Pas, si bien esta última puede encuadrarse dentro del género de la opereta, en ciertos momentos de la misma existen pasajes arrevistados que, por sí mismos, merecen la pena engrosar el presente trabajo.

Grandes libretistas de revista (I)


Amigos de la revista. Iniciamos hoy una nueva serie que pretenderá homenajear tal y como se merecen a todos aquellos artífices de los diálogos y rocambolescas situaciones de nuestro género preferido.

Nuevamente, si alguno de vosotros dispone de libretos de revista y desea compartirlos, no dudéis en poneros en contacto conmigo en la dirección habitual montijanoruiz@yahoo.es.

Un saludo y ¡¡VIVA LA REVISTA!!

viernes, 8 de mayo de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (y XX)



Cuadro IV
¡Sigue la curda!

Interior de la cuadra en casa de EL TÍO PELEÓN. Una ventana a la izquierda en alto. Un banco de piedra. Toneles de vino.

Debajo de la ventana, EL TÍO PELEÓN duerme la pítima con una bota de vino entre las manos. EL TABERNERO, a sus pies con una curda doble, duerme también. Un candil ilumina la escena. PEPIYO, descolgándose por el ventanal, cae sobre EL TÍO PELEÓN.

PEPIYO
(Al caer.)
¡Ahí va a ese saco de huesos!

EL TÍO PELEÓN
(Despertando.)
¡Zapateta!

PEPIYO
(Asustado.)
¿Eh? ¿Quién anda
por ahí? ¡El señor alcalde!

EL TABERNERO
(Despertando también.)
¡El mozo de estoques!

PEPIYO
(Reparando en él.)
¡Arza!
Y el tabernero.

EL TÍO PELEÓN
¿A qué vienes
saltando por la ventana?

PEPIYO
A pedirle a usté un billete
de caridad.

EL TÍO PELEÓN
¿Qué te pasa?

PEPIYO
Que me voy.

EL TÍO PELEÓN
Mira, lo siento,
porque en este instante estaba
pensando en ti.

PEPIYO
¡Ay, Dios mío!
¿Cómo salgo de esta casa?

EL TÍO PELEÓN
Como cuentan en el pueblo
que dices la verdad clara
a aquellos que te preguntan,
quisiera que me explicaras
unas ideas que tengo
hace tiempo aquí grabadas.
Son cosas de la alcaldesa,
pero quiero descifrarlas.

PEPIYO
Pues pregunte, que yo siempre,
como es mi inocencia tanta,
digo la verdad a todos,
aunque les parezca amarga.

EL TABERNERO
Eso es verdad; de mí un día
dijo que echaba mucha agua
al vino ¡y era verdad!
¡No había quien lo probara!

EL TÍO PELEÓN
Pues explícame esta idea
que en la cabeza me anda.

(Música.)


Tengo idea de haber visto
a una hembra y a un varón
con vestidos como sombras
darse un fuerte palizón
y después que se agarraban
se ponían a bailar,
enseñando muchas cosas
por delante y por detrás.

PEPIYO
Eso es un bailable
de corte francés,
fíjese usté un poco
a ver si eso fue.

(Se alza el forillo de la cuadra y aparecen en el centro UNO y UNA, vestidos de negro; él con americana chulilla. Los dos con pañuelos colorados al cuello.)

EL TÍO PELEÓN
¡Eso es! ¡Eso es!

EL TABERNERO
¡Qué pareja tan extraña!
¡Recuelo! ¡Qué atrocidad!

PEPIYO
¡Silencio, que empiezan!
Oíd y mirad.

(Se agarra él del cuello de ella, que echa los brazos a la espalda, y con pasos muy menuditos bajan a la izquierda del proscenio, parando en seco cuando lo marca la música. A los tres golpes fuertes de orquesta, cae ella en el primero, brazo derecho de él; segundo, brazo izquierdo; tercer golpe, vuelven a quedar cogidos como al principio y vuelven a bailar a pasos menuditos hacia la derecha. Durante la escala que hace el cornetín, ella coge a él del pelo y él corre hacia atrás; da ella una vuelta, él otra y vuelven a los pasitos menudos. Las vueltas y las caídas cada vez que lo indica la orquesta con sus golpes secos y el mutis muy cogidos, muy abrazados y muy menudo el paso. Es un número de gran efecto cuidándolo. Cesa la música.)

(Hablado.)

EL TÍO PELEÓN
Eres un tío inventando.
Eso es lo que soñé yo.

PEPIYO
Pues es un baile francés
con arreglo y traducción.

EL TÍO PELEÓN
Ahora en premio a tu talento
yo te pido por favor
que no te vayas.

PEPIYO
Me quedo.
Pero con la condición
que no habrán de molestarme
las señoras.

EL TÍO PELEÓN
Se acabó.
Tú harás todo lo que quieras.

(Salen por la derecha EL BUTIFARRA, LA ALCALDESA, LA CARLOTA, PITÍ y MINÍ.)

EL BUTIFARRA
¿En dónde está ese ladrón?

LA CARLOTA
Míralo allí.

LA ALCALDESA
¡Sinvergüenza!

EL TÍO PELEÓN
¡Basta! Le protejo yo.

EL BUTIFARRA
Pero, ¿sabe usté lo que hizo?
¡Pretendió manchar mi honor!

EL TÍO PELEÓN
Si hubieras estado en casa
como era de razón,
no hubiese entrado en tu cuarto
nadie...

EL TABERNERO
Dice bien, señor.

EL BUTIFARRA
Si yo me marché fue sólo
por cumplir mi obligación.

EL TÍO PELEÓN
¡Tu obligación esa noche
era quedar como Dios!
¡Encima de toas las cosas!

LA CARLOTA
Creo que tiene razón.

EL BUTIFARRA
Yo me fui a meter los toros
en su encierro, porque yo
lo prometí, y hasta que
los metí en el cajón...

EL TÍO PELEÓN
¡Chico! ¡Tú no metes na!

PITÍ
(¡Ya lo sabe!)

MINÍ
(¡Se enteró!)

EL TÍO PELEÓN
(A PEPIYO.)
Y ahora ven tú aquí. Te nombro
subsecretario mayor
del Ayuntamiento.

PEPIYO
Gracias.

EL TÍO PELEÓN
¡Con gastos y habitación!

LA ALCALDESA
(Se queda en casa. ¡Qué gozo!)

LA CARLOTA
(¡Se queda! ¡Mucho mejor!)

LA ALCALDESA
(A PEPIYO.)
Me verás a todas horas.

LA CARLOTA
(A PEPIYO.)
Vendré a verte.

PEPIYO
¡Cómo voy
a ponerme ahora mi cuerpo
de ternera y de jamón!

EL BUTIFARRA
¡Carlota! Veré si puedo
enmendarme.

PITÍ
Creo que no.

LA CARLOTA
Recibo en casa los jueves;
les invito a la reunión.

PEPIYO
¡Callad! Me ocurre una idea
para darle más sabor
a estas suarés. Ved un cuadro
que será de sensación.

[Cuadro V]
[Apoteosis. Juerga perpetua]

Se hace el oscuro, sube el fondo de la cuadra y aparece un telón de casa blanca adornado con carteles y trofeos taurinos. En el centro del telón y a una altura de dos o tres metros, una gran cabeza de toro y sobre ella este rótulo:

MARROJO QUE HIRIÓ AL BUTIFARRA

La escena representa una juerga andaluza. El Coro vestido en relación con lo que el cuadro representa. Gran animación.

(Música.)

(Cuatro Mujeres hermosas, envueltas en mantones de Manila, con faldas de raso de colores vistosos y sombreros anchos claros, durante el número evolucionan y bailan a gusto del director de escena, maestro de baile o encargado de este asunto, pero sobre todo, que la evolución tenga novedad y sea vistosa.)

PEPIYO, LA CARLOTA y LA ALCALDESA
Gitana,
morena,
morucha,
que reinas en mí.
No vayas a buscar
quereres por ahí,
que no vas a encontrar
otro cariño así.
Serrana,
negrucha,
vente pa qui.
(Bailan garrotín.)
Que dale garrotín,
que toma garrotán,
el cuerpo mueve así
pa que te caiga sal.

TODOS
Que toma garrotán,
que dale garrotín,
porque es toda tu sal
pa mí.
Gitana,
morucha,
serrana,
feucha,
mi nena,
morena
y venga garrotín
y vaya garrotán.
¡Ah!
No vayas a buscar
quereres por ahí,
que no vas a encontrar
otro cariño así.

(Cesa la música.)

PEPIYO
(Al público.)
Y pido a la conclusión,
si sois tan buenos señores,
perdón para los autores
de El pueblo del Peleón.
TELÓN

lunes, 30 de marzo de 2009

Casi 100 años de... LA CORTE DE FARAÓN (XIX)



Cuadro III
La curda del Peleón

Sala blanca en casa de EL TÍO PELEÓN. Ventana a la izquierda del foro. Puerta al foro con cortinas coloradas, tras las que hay una cama y en ella EL TÍO PELEÓN acostado. Una puerta en cada lateral.

Aparece EL TÍO PELEÓN, acostado. LA ALCALDESA a la puerta con una bota de vino; junto a ella EL TABERNERO. Cuatro Gitanas bailando y cuatro Gitanos acompañándolas con las tijeras. Luego salen EL CHALECO, EL JAMÓN, cuatro Bohemios y cuatro Húngaras. Está en escena el Coro general. A su tiempo aparece LA CELEDONIA, vestida muy chula y al estilo de las verduleras madrileñas. Trae una cesta al brazo llena de rábanos y al cuello un collar grande formado de patatas pequeñitas y sirviéndole de dijes dos pimientos también muy pequeñitos.

(Música.)


LA ALCALDESA
Dadle otra taza por Dios,
dadle otra taza de tila,
porque el vino Peleón
mucho más le despabila.

CORO
Bebe el licor que te ofrezco,
que es la esencia que enardece.
Bebe.

EL ALGUACIL
Y para que el sueño
le deje hecho un leño,
los húngaros vengan
y canten aquí.
Y así ni respira,
parece mentira
dejándonos libres
a ustedes y a mí.

(EL TABERNERO se dirige a la derecha y hace seña a los Húngaros para que entren, lo que ejecutan a golpe de pandero.)

HÚNGAROS
Aquí, señá alcaldesa,
están los húngaros
a tu disposición.
(Hacen una reverencia, que terminan con un braceo y pasos de farruca.)
Dispuestos a entonarte
gustosísimos
su estólida canción.
(Bajan a proscenio con pasos de garrotín.)
Mas como es ya una lata el vagabundo,
te van a presentar
a una verdulera de la corte
y ya verás cantar.

TODOS
Ven acá pronto tú
y canta mientras mueven estos zánganos
el pim pam pum

(Sale por la derecha LA CELEDONIA.)

LA CELEDONIA
Una canción de los rábanos
voy a cantar.

HÚNGAROS
Y que pica más que un tábano,
lo vais a escuchar.

LA CELEDONIA
Las verduleras de los Madriles
son lo castizo de la barriada,
y cuando cuentan los quince abriles
venden lechuga pa la ensalada.
Luego a los veinte la berenjena,
llegan a treinta vendiendo col,
y a los cincuenta, ¡Jesús, qué pena!,
van pregonando junto a un farol:
¡Ay, pa...!
¡Ay, pa...!
¡Ay, parroquianas, rabanitos!
¡Frou-frou!
¡Frou-frou!
Que está haciendo furor.

HÚNGARAS
(Marcando un paso adelante.)
¡Ay, va...!
¡Ay, va...!
El tío del gabán.
(Vuelven a su sitio.)

LA CELEDONIA
Hace dos años que yo vendía
buena sandía por San Miguel,
y un melonero me pretendía
y una sandía quiso pa él.
Hace dos meses que fui a buscarle,
y al verme vieja me contestó:
esa sandía ya está muy pocha
y hoy es pepino aquel melón.
¡Ay, pa...!
¡Ay, pa...!
¡Ay, parroquianas, rabanitos!
¡Frou-frou!
¡Frou-frou!
Que está haciendo furor.

(Acaban todos marcando un destaque del cancán.)

(Cesa la música.)

(Hablado.)

LA ALCALDESA
A la calle, golferancia,
que el alcalde se ha dormido,
y cuando la melopea
embrutece sus sentidos,
le gusta que haya silencio
y no suene ni un mosquito.

EL CHALECO
En cuanto coge la curda
ocurre siempre lo mismo;
nos hace cantar, bailar,
ver el movimiento rítmico
del pim pam pum, y después,
cuando se queda dormido,
alza un remo y pim pam pum,
dos patás y al domicilio.

LA ALCALDESA
¡Ea! ¡Despejen! ¡A la calle!

EL JAMÓN
Niñas, venga el bailecito
y a volar... Muy buenos días.

LA SOLE
Dios le dé un sueño tranquilo.

EL CHALECO
Muy tranquilo no será
si llega a soñar contigo.

(Música y mutis de todos menos LA ALCALDESA.)

LA ALCALDESA
¡Y que hoy ha sido de órdago
la tajá! Ya en el distrito
le llaman el Peleón.
¡Si es más borracho que el vino!

(LA CARLOTA aparece por la izquierda, pálida, acongojada. Trae la camisa.)

LA CARLOTA
¡Ay, alcaldesa!

LA ALCALDESA
¡Carlota!
¿Qué te pasa?

LA CARLOTA
Es inaudito.
¡Ay, alcaldesa!

LA ALCALDESA
No grites,
que está durmiendo ese tío
la mordaga, y si despierta
nos va a soltar un bufido.

LA CARLOTA
¡Ay, alcaldesa!

LA ALCALDESA
¡Recoles!
¡Rompe de una vez, sin gritos!

LA CARLOTA
¡El mozo de estoques...!

LA ALCALDESA
¿Qué?

LA CARLOTA
Cuando se fue mi marido...
¡Ay, alcaldesa!

LA ALCALDESA
Pero oye,
¿quieres cambiar el cilindro?

LA CARLOTA
¡Pretendió abusar de mí!

(PEPIYO, asomando la cabeza, viene conducido por PITÍ y MINÍ.)

PEPIYO
Digasté que eso es un lío
que me ha armado esa señora.

LA ALCALDESA
(Contemplándolo.)
¡Qué muchacho más bonito!

PEPIYO
(Escamado.)
¿Eh?

LA CARLOTA
(Furiosa.)
Y aun se atreve a decir
que yo... ¡Sinvergüenza! ¡Pillo!

PEPIYO
(Como insultándola.)
¡Seductora!

EL TÍO PELEÓN
(Saliendo muy enfadado.)
Pero, ¡leñe!,
¿quién pega aquí tantos gritos?

PEPIYO
(Asustado.)
¡Uy, el alcalde!

EL TÍO PELEÓN
(A LA ALCALDESA.)
¿Qué pasa?

LA ALCALDESA
La Carlota, que ha venido
a quejarse.

EL TÍO PELEÓN
¿Qué le duele?

LA CARLOTA
Nada; pero este mocito...
(Por PEPIYO.)

PEPIYO
(Interrumpiéndole.)
¡Digasté que to es mentira!

EL TÍO PELEÓN
¿Quién habla sin mi permiso?
(Fijándose en él.)
¿Eres tú? ¡Guapo muchacho!

PEPIYO
(Asustado.)
¿Éste también?

PITÍ
¡Chito!

MINÍ
¡Chito!

EL TÍO PELEÓN
Habla, Carlota, y tú ¡calla!

LA CARLOTA
Pues verá usté lo que ha sido.
Estaba sola en mi cuarto
porque hacía un momentito
que Butifarra se fue
al encierro.

EL TÍO PELEÓN
¿Cómo has dicho?
¿Que te dejó Butifarra
en ese momento crítico?

LA CARLOTA
Sí, porque sonó un cencerro
llamándolo.

EL TÍO PELEÓN
¿Y el muy primo
te abandonó? Merecía
que lo enganchase un novillo.

LA CARLOTA
¡Ya qué me importa!

EL TÍO PELEÓN
Adelante.

LA CARLOTA
Cuando hasta mi cuarto mismo
se coló este sinvergüenza
y pretendió...

EL TÍO PELEÓN
¡Ah, picarillo!

LA CARLOTA
Yo le arranqué la camisa
y me escapé de aquel sitio,
y vengo a pedir justicia.

PEPIYO
Diga usted que yo no he sido.

EL TÍO PELEÓN
Bueno, yo no tengo ahora
la cabeza para líos
y en asunto de mujeres
en la vida me he metido.
Tú, parienta, haz el favor
de sentenciar el delito.
Yo estoy muy atarugado
con los vapores del vino
y me retiro a la cuadra
a meditar un ratito.
Allí verás cómo bebo,
cómo pienso y cómo vivo.
(Se va por la izquierda.)

PITÍ
¡Viva el alcalde!

EL TÍO PELEÓN
(Volviendo.)
¡Mil gracias!
No diréis que no soy fino.
(Mutis.)

LA ALCALDESA
(A los demás.)
Vosotros, salid de aquí.

(Mutis de PITÍ y MINÍ.)
(A PEPIYO.)
Quédate, que necesito
oír a los dos para ver
de quién la culpa haya sido.

LA CARLOTA
De él.

PEPIYO
De ella.

LA ALCALDESA
¡De los dos!
(Bajo a PEPIYO.)
No te apures. Yo te libro.

(Música.)

LA ALCALDESA
Conque di, vamos a ver,
¿qué te pudo el chico hacer
para que vengas aquí
tan fuerísima de sí?

LA CARLOTA
Va usté a oír lo que pasó
y que conste de que yo
digo siempre la verdad
frente de la autoridad.
Yo estaba muy triste
y muy pensativa
sentada llorando
al lao del sofá.
Entró a distraerme
por unos momentos
con tangos y tientos
que él sabe cantar.

PEPIYO
Y ella me llamó
y yo me acerqué.

LA ALCALDESA
¿Y después?

PEPIYO
No sé.
No sé lo que pasó.

LA ALCALDESA
Te pasó que quizá ella sus brazos
echara a tu cuello.
(Marcando todo lo que dice.)

PEPIYO
Eso creo yo.

LA CARLOTA
Digasté que no.

LA ALCALDESA
Que quizás te rozó en la mejilla
pasando el cabello.

PEPIYO
¡Ay, qué cosquilleo!

LA CARLOTA
¿Pero esto es caneo?

LA ALCALDESA
Y su cuerpo juntándose al tuyo,
te dio un apretón.

LA CARLOTA
(Separándolos bruscamente.)
Me parece, señora alcaldesa,
mucha explicación.

LA ALCALDESA
Es para enterarme bien.

LA CARLOTA
Pues yo se lo explicaré.
Se acercó de puntillas el tuno,
así despacito.
(Marcándolo todo también.)

LA ALCALDESA
¡Qué bonito!

PEPIYO
¡Yo estoy frito!

LA CARLOTA
Y me echó los dos brazos al cuello
con mucho mimito.
Y después acercó su boquita
con mucho primor.

PEPIYO
¡Qué valor!

LA ALCALDESA
¡Superior!

PEPIYO
Basta ya, que por culpa de ustedes
ya rompe el hervor.

(Lo abrazan las dos.)

LA CARLOTA y LA ALCALDESA
¡Ay, mi amor! ¡Ay, mi amor!
Déjate que conserve el calor.
¡Es pa mí!

PEPIYO
Es pa mí
este caso comprometedor.

LA ALCALDESA
¡Yo aquí soy la alcaldesa
y de él decido!

LA CARLOTA
¡Y él es mozo de estoques
de mi marido!

PEPIYO
Ésta es más gruesa.
¡Vaya una mataora
y una alcaldesa!

(Los tres, cogidos, dando pasitos a compás de la música.)

LA CARLOTA y LA ALCALDESA
Se acercó de puntillas el tuno,
así despacito.

PEPIYO
¡Jesús, estoy frito!

LA CARLOTA y LA ALCALDESA
¡Y le eché los dos brazos al cuello
con mucho mimito!

PEPIYO
¡Por Dios, yo me irrito!
Esto no es pa mí... sí, sí, sí.

LA CARLOTA y LA ALCALDESA
Éste es para mí... sí, sí, sí.

(Cesa la música.)

(Hablado.)

LA CARLOTA
Bueno, y en resumen, ¿qué?

LA ALCALDESA
En resumen, que este mozo
no tiene culpa ninguna.

PEPIYO
¿Usté lo ve? Soy yo tonto.

LA CARLOTA
Mire, señora alcaldesa,
se me ha puesto entre los ojos
que a usté le gusta también.


LA ALCALDESA
Y por eso le perdono.

LA CARLOTA
Es que si es eso verdad,
voy a olvidarme de todo
y le faltaré al respeto
para ver si así me cobro.

LA ALCALDESA
Como llegues a insinuarte
o me disputes al mozo,
se me acaba la alcaldía
y voy a arrancarte el moño.

PEPIYO
Pero, ¡por Dios! ¡Qué disputas!
Yo me muero del sofoco.

LA CARLOTA
¡A mí, plin!

LA ALCALDESA
¡Y a mí, la burra
de Balaam!

PEPIYO
¡Por el toro
que desgració a su marido!
¡Por la vara de su esposo!
¡Que se pegan! ¡Alguaciles!
¡Uy! ¡Que se matan! ¡Socorro!

LA CARLOTA
¡So, alcaldesa!
(Todo muy rápido.)

LA ALCALDESA
¡Butifarra!

PEPIYO
¡Eh! ¡Señoras! ¡Qué bochorno!

LA CARLOTA
Vente conmigo.

LA ALCALDESA
¡Conmigo!

LA CARLOTA
¡Éste es mío!

LA ALCALDESA
¡Mío sólo!

PEPIYO
Ay, ¡que me dejan en cueros!
¡Qué vergüenza! Yo me arrojo
por aquí.
(Se tira por la ventana del foro.)

LAS DOS
¡No! ¡¡No te mates!!

(Se oye un golpe dentro.)

LA ALCALDESA
¡¡Se escacharró!!
(Cae desmayada.)

LA CARLOTA
(Cae desmayada.)
¡Pobre mozo!

Cuadro IV
¡Sigue la curda!

Interior de la cuadra en casa de EL TÍO PELEÓN. Una ventana a la izquierda en alto. Un banco de piedra. Toneles de vino.

Debajo de la ventana, EL TÍO PELEÓN duerme la pítima con una bota de vino entre las manos. EL TABERNERO, a sus pies con una curda doble, duerme también. Un candil ilumina la escena. PEPIYO, descolgándose por el ventanal, cae sobre EL TÍO PELEÓN.

PEPIYO
(Al caer.)
¡Ahí va a ese saco de huesos!

EL TÍO PELEÓN
(Despertando.)
¡Zapateta!

PEPIYO
(Asustado.)
¿Eh? ¿Quién anda
por ahí? ¡El señor alcalde!

EL TABERNERO
(Despertando también.)
¡El mozo de estoques!

PEPIYO
(Reparando en él.)
¡Arza!
Y el tabernero.

EL TÍO PELEÓN
¿A qué vienes
saltando por la ventana?

PEPIYO
A pedirle a usté un billete
de caridad.

EL TÍO PELEÓN
¿Qué te pasa?

PEPIYO
Que me voy.

EL TÍO PELEÓN
Mira, lo siento,
porque en este instante estabA
pensando en ti.

PEPIYO
¡Ay, Dios mío!
¿Cómo salgo de esta casa?

EL TÍO PELEÓN
Como cuentan en el pueblo
que dices la verdad clara
a aquellos que te preguntan,
quisiera que me explicaras
unas ideas que tengo
hace tiempo aquí grabadas.
Son cosas de la alcaldesa,
pero quiero descifrarlas.

PEPIYO
Pues pregunte, que yo siempre,
como es mi inocencia tanta,
digo la verdad a todos,
aunque les parezca amarga.

EL TABERNERO
Eso es verdad; de mí un día
dijo que echaba mucha agua
al vino ¡y era verdad!
¡No había quien lo probara!

EL TÍO PELEÓN
Pues explícame esta idea
que en la cabeza me anda.

(Música.)
Tengo idea de haber visto
a una hembra y a un varón
con vestidos como sombras
darse un fuerte palizón
y después que se agarraban
se ponían a bailar,
enseñando muchas cosas
por delante y por detrás.

PEPIYO
Eso es un bailable
de corte francés,
fíjese usté un poco
a ver si eso fue.

(Se alza el forillo de la cuadra y aparecen en el centro UNO y UNA, vestidos de negro; él con americana chulilla. Los dos con pañuelos colorados al cuello.)

EL TÍO PELEÓN
¡Eso es! ¡Eso es!

EL TABERNERO
¡Qué pareja tan extraña!
¡Recuelo! ¡Qué atrocidad!

PEPIYO
¡Silencio, que empiezan!
Oíd y mirad.

(Se agarra él del cuello de ella, que echa los brazos a la espalda, y con pasos muy menuditos bajan a la izquierda del proscenio, parando en seco cuando lo marca la música. A los tres golpes fuertes de orquesta, cae ella en el primero, brazo derecho de él; segundo, brazo izquierdo; tercer golpe, vuelven a quedar cogidos como al principio y vuelven a bailar a pasos menuditos hacia la derecha. Durante la escala que hace el cornetín, ella coge a él del pelo y él corre hacia atrás; da ella una vuelta, él otra y vuelven a los pasitos menudos. Las vueltas y las caídas cada vez que lo indica la orquesta con sus golpes secos y el mutis muy cogidos, muy abrazados y muy menudo el paso. Es un número de gran efecto cuidándolo. Cesa la música.)

(Hablado.)

EL TÍO PELEÓN
Eres un tío inventando.
Eso es lo que soñé yo.

PEPIYO
Pues es un baile francés
con arreglo y traducción.

EL TÍO PELEÓN
Ahora en premio a tu talento
yo te pido por favor
que no te vayas.

PEPIYO
Me quedo.
Pero con la condición
que no habrán de molestarme
las señoras.

EL TÍO PELEÓN
Se acabó.
Tú harás todo lo que quieras.

(Salen por la derecha EL BUTIFARRA, LA ALCALDESA, LA CARLOTA, PITÍ y MINÍ.)

EL BUTIFARRA
¿En dónde está ese ladrón?

LA CARLOTA
Míralo allí.

LA ALCALDESA
¡Sinvergüenza!

EL TÍO PELEÓN
¡Basta! Le protejo yo.

EL BUTIFARRA
Pero, ¿sabe usté lo que hizo?
¡Pretendió manchar mi honor!

EL TÍO PELEÓN
Si hubieras estado en casa
como era de razón,
no hubiese entrado en tu cuarto
nadie...

EL TABERNERO
Dice bien, señor.

EL BUTIFARRA
Si yo me marché fue sólo
por cumplir mi obligación.

EL TÍO PELEÓN
¡Tu obligación esa noche
era quedar como Dios!
¡Encima de toas las cosas!

LA CARLOTA
Creo que tiene razón.

EL BUTIFARRA
Yo me fui a meter los toros
en su encierro, porque yo
lo prometí, y hasta que
los metí en el cajón...

EL TÍO PELEÓN
¡Chico! ¡Tú no metes na!

PITÍ
(¡Ya lo sabe!)

MINÍ
(¡Se enteró!)

EL TÍO PELEÓN
(A PEPIYO.)
Y ahora ven tú aquí. Te nombro
subsecretario mayor
del Ayuntamiento.

PEPIYO
Gracias.

EL TÍO PELEÓN
¡Con gastos y habitación!

LA ALCALDESA
(Se queda en casa. ¡Qué gozo!)

LA CARLOTA
(¡Se queda! ¡Mucho mejor!)

LA ALCALDESA
(A PEPIYO.)
Me verás a todas horas.

LA CARLOTA
(A PEPIYO.)
Vendré a verte.

PEPIYO
¡Cómo voy
a ponerme ahora mi cuerpo
de ternera y de jamón!

EL BUTIFARRA
¡Carlota! Veré si puedo
enmendarme.

PITÍ
Creo que no.

LA CARLOTA
Recibo en casa los jueves;
les invito a la reunión.

PEPIYO
¡Callad! Me ocurre una idea
para darle más sabor
a estas suarés. Ved un cuadro
que será de sensación.

[Cuadro V]
[Apoteosis. Juerga perpetua]

Se hace el oscuro, sube el fondo de la cuadra y aparece un telón de casa blanca adornado con carteles y trofeos taurinos. En el centro del telón y a una altura de dos o tres metros, una gran cabeza de toro y sobre ella este rótulo:

MARROJO QUE HIRIÓ AL BUTIFARRA

La escena representa una juerga andaluza. El Coro vestido en relación con lo que el cuadro representa. Gran animación.

(Música.)

(Cuatro Mujeres hermosas, envueltas en mantones de Manila, con faldas de raso de colores vistosos y sombreros anchos claros, durante el número evolucionan y bailan a gusto del director de escena, maestro de baile o encargado de este asunto, pero sobre todo, que la evolución tenga novedad y sea vistosa.)

PEPIYO, LA CARLOTA y LA ALCALDESA
Gitana,
morena,
morucha,
que reinas en mí.
No vayas a buscar
quereres por ahí,
que no vas a encontrar
otro cariño así.
Serrana,
negrucha,
vente pa qui.
(Bailan garrotín.)
Que dale garrotín,
que toma garrotán,
el cuerpo mueve así
pa que te caiga sal.

TODOS
Que toma garrotán,
que dale garrotín,
porque es toda tu sal
pa mí.
Gitana,
morucha,
serrana,
feucha,
mi nena,
morena
y venga garrotín
y vaya garrotán.
¡Ah!
No vayas a buscar
quereres por ahí,
que no vas a encontrar
otro cariño así.

(Cesa la música.)

PEPIYO
(Al público.)
Y pido a la conclusión,
si sois tan buenos señores,
perdón para los autores
de El pueblo del Peleón.
TELÓN

jueves, 12 de marzo de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XVIII)



Cuadro II
El camisón de Pepiyo

Antesala en la casa de EL BUTIFARRA. Dos puertas laterales y una ventana al fondo que da sobre las orillas de un arroyo que no se ve. Los muebles son modestos. Un sofá de paja, varias sillas de lo mismo y una banqueta pequeñita forrada de paño rojo. A cada lado de la escena y junto a las candilejas dos braseros con lumbre y dos soplillos.

Aparece LA CARLOTA sentada a la derecha en el sofá. Junto a ella RAFAELA y MARÍA, una tocando la guitarra y otra cantando. Cuatro jóvenes muy guapas, que son amigas de LA CARLOTA, también la acompañan y bailan a su tiempo. Junto a los braseros y dándole al soplillo están sentadas dos chicas. Luego PEPIYO, LA SOLE, LA FELI y LA LUCI.

(Música.)

RAFAELA
(Tocando la guitarra.)
«Una mujer fue la causa
de mi perdición primera.
No hay perdición en el mundo,
Soleá churripandí,
no hay perdición en el mundo
que de mujeres no venga».

LA CARLOTA
Dejad las peteneras
y templa la guitarra,
que bailen estas chicas
al son de la charrada.

RAFAELA
Ahora no se estila
que bailen las muchachas
más bailes que el Respingo,
que tiene mucha gracia.

(Se adelantan cuatro chicas y bailan el respingo.)

PEPIYO
(Saliendo por la derecha.)
Aquí hay tres greñudas
que te quieren ver.

LA CARLOTA
Pues dilas que pasen,
vendrán a beber.

RAFAELA y MARÍA
Vienen a decirte
la buenaventura;
siempre que aquí hay boda
vienen las greñudas.

LA CARLOTA
Me alegro que vengan,
y me entretendrán,
porque Butifarra
no puede tardar.

(Salen LA SOLE, LA FELI y LA LUCI, tres gitanas desgreñadas con andares muy cadenciosos; van bien vestidas.)

LAS TRES
Dispénsanos, Carlota,
la lata de este vals.
No sé si es de Boccaccio
o de La tempestad.

(Adelanta LA CARLOTA y quedan las cuatro frente al público.)

LAS TRES
(Muy accionado todo el número.)
Lo primero que quiere el marido
es que sea muy fiel su mujer,
que se encuentre siempre prevenido
lo que en casa se pueda tener.
A la esposa,
a la esposa tenerla dispuesta,
siempre limpia,
siempre limpia, lavada y peinada,
y que guise, que friegue, que planche
sin costarle trabajo hacer nada.
Mujercita,
fiel y bonita,
tu marido te necesita
hacendosa,
primorosa,
que le lave la ropa y la cosa.
Ahora sí que estarás contentona,
remonona,
remonona,
cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada que no.

TODAS
Sé hacendosa,
primorosa,
y verás tú cómo eres dichosa.
Cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada que no.

(Palmoteando todas y bailando las greñudas y al final LA CARLOTA.)
Alza y toma,
toma y dale,
no hay quien dé otros consejos iguales.
Olé ya,
corocó,
muévete, muévete como yo,
muévete como yo,
muévete como yo,
¡Olé!

(Cesa la música.)

(Hablado.)

LA CARLOTA
Bueno, basta de consejos,
que después no hay quien los cumpla.

LA FELI
Hija mía, yo por abrirte
los ojos...

LA LUCI
No seas taruga,
que se los abra el marido,
porque no parece adusta.

LA SOLE
Pero ha de dolerle más
si lo hace él solo, que juntas
las tres.

LA CARLOTA
¡Sí, tenéis razón!
¡Pero quiero estar a obscuras
hasta que él me ilumine
con su luz que me deslumbra!

LA SOLE
Pues que te dure la vela
y que no se acabe nunca.

LA FELI
Que cuando te abra los ojos
se derrita de dulzura.

LA LUCI
Y Dios te dé una hora corta
y a él muy larga y con fortuna.

RAFAELA
¡Ay, con las cosas que dicen
me alargan la dentadura!

EL BUTIFARRA
(Dentro.)
¡Pepe!

LA CARLOTA
(Ruborizada.)
¡Es él!
(Baja la cabeza.)

RAFAELA
¡El Butifarra!

LA CARLOTA
¡Ay, cómo vendrá! ¡Me asusta!

(Salen EL BUTIFARRA y PEPIYO. Aquél trae una muleta y un estoque. Éste, como siempre, en mangas de camisa y en gorra, que se quita al entrar.)

LA FELI
(Fijándose en él.)
¡Cómo viene!

LA SOLE
¡Con los trastos
de matar!

LA CARLOTA
(Sin mirar.)
¡Qué gusto!

PEPIYO
(Fijándose en las señoras.)
¡Azúcar!

EL BUTIFARRA
(Por las gitanas.)
¿Quiénes son estas tres fieras?

LA SOLE
¡Señor, somos tres greñudas
que hemos venido a decirle
a ésta la buenaventura!

LA FELI
Y a prepararla pa el trance
que la espera.

EL BUTIFARRA
¿Las tres juntas?
(¡Dios mío! ¿Qué le habrán dicho
a esa inocente criatura?)

LA LUCI
Y ahora nos vamos.

EL BUTIFARRA
Sí, ahuequen.

RAFAELA
(Suspirando y mirando a EL BUTIFARRA.)
¡Quién fuera ella!

EL BUTIFARRA
(Incomodado.)
¡Condúcelas!

(Salen RAFAELA y las tres greñudas por la izquierda. Quedan en escena LA CARLOTA a la derecha, en el centro EL BUTIFARRA y a un lado PEPIYO, que sigue descubierto y que a las primeras frases se vuelve de espaldas a ellos.)

EL BUTIFARRA
(Sin moverse.)
¡Ay, Carlota de mi vida!

LA CARLOTA
(Yendo a él.)
¡Butifarra!

PEPIYO
(Volviéndose de espaldas.)
¡Re... patata!
Oigan... ¿Me cubro?

EL BUTIFARRA
¡No!
(Alargando el estoque y la muleta.)
¡Toma!

(PEPIYO no se da por aludido. EL BUTIFARRA más alto.)
¡Coge esto!

PEPIYO
(Sin volverse.)
¿Yo?

EL BUTIFARRA
(Entregándoselas.)
Esta espada
y la muleta.

PEPIYO
(Cogiéndolas.)
Creía
que era a la señora.

EL BUTIFARRA
Anda,
y ahora, alivia.

PEPIYO
(Retirándose.)
Buenas noches
y descansad... si hace falta.

EL BUTIFARRA
(En voz baja a PEPIYO.)
En cuanto llegue el encierro
con un cencerro me llamas.

(Se va PEPIYO.)

LA CARLOTA
(Que se ha sentado en un sofá que hay a la derecha, suspirando.)
¡Ay!

EL BUTIFARRA
¿Suspiras?
(Empieza a quitarse la americana.)

LA CARLOTA
¡De emoción!
(¡Se quita la americana!
¡Ay, lo que se viene encima!
¡Qué rubor!)

EL BUTIFARRA
(¿Cómo contarla
lo que me sucede?)

LA CARLOTA
Siéntate.

EL BUTIFARRA
(Con vigor.)
¿Quién, yo sentarme?

LA CARLOTA
(Mimosa.)
¿Te enfada?

EL BUTIFARRA
Yo no; pero un hombre fuerte,
un torero de mi estampa,
de mi arranque y mi trapío,
ni se sienta ni se cansa.

LA CARLOTA
¿No te cansas nunca?

EL BUTIFARRA
¡Nunca!
¡Lo probé en todas las plazas!
¡Seis toros y siempre tieso!

LA CARLOTA
¡Oh, qué placer! ¡No se cansa!

EL BUTIFARRA
Y ni pinchazos, ni medias:
¡a toro por estocada!

LA CARLOTA
¡Qué poder y qué bravura!

EL BUTIFARRA
Te contaré mis hazañas.

LA CARLOTA
¿Prácticamente?

EL BUTIFARRA
Hasta donde
pueda llegar con... la práctica.
(Muy descriptivo y muy cómico.)
Fue una tarde divertida
la de aquella gran corrida
donde comenzó mi gloria.
¡Yo no olvidaré en mi vida
la tarde aquella de Soria!
La plaza de toros, llena;
yo, con la mar de canguelo;
el sol, en lo alto del cielo;
los toreros, en la arena.
A los sones de la banda
se cambean los capotes.
Dan los piqueros sus trotes
para ponerse de tanda.
Abren los chulos el trapo,
corre el cerrojo el portero
y aparece en el chiquero
un toro alto, negro, guapo.
Tira el capote un peón
y se arranca con presteza...

LA CARLOTA
¿Y tú entonces?

EL BUTIFARRA
... De cabeza
me encontré en el callejón.
Grita el pueblo electrizado
a los piqueros: «¡Tumbones!»;
y se oyen interjecciones
en castellano cerrado.
Yo salto, fiero, a la liza;
mi mano el capote agarra
y oigo gritar: «¡Butifarra!
¡Que te va a hacer longaniza!».
Cegado por mi amor propio
traigo al toro a mis alcances
y le doy catorce lances
de aquellos que dan el opio.
El público me corea
con ¡olés! aquel trabajo,
cuando observo que el marrajo,
rendido, no se menea.
Y pa acabar con decoro
mi emocionante faena,
voy y me arrodillo en la arena
vuelto de espaldas al toro.
De pronto... un grito se escucha,
yo siento como un mareo
y por los aires me veo
dando el salto de la trucha.
Me desmayo de emoción
y luego en la enfermería
¡ay! me fijé que tenía
destrozado el pantalón.

LA CARLOTA
¿Sólo el pantalón? ¡Qué gozo!

EL BUTIFARRA
Eso al principio creyeron;
pero luego me dijeron
que era mayor el destrozo.
Tres meses convaleciente
me tuvo aquella cornada.
Pero al fin quedó curada.

LA CARLOTA
¿De veras?

EL BUTIFARRA
¡Radicalmente!
¡Fue una cornada fatal!

LA CARLOTA
¿Y por fin quedaste sano?

EL BUTIFARRA
Se ha esmerado el cirujano:
no me queda... ¡ni señal!
Mas quedará en mi memoria
grabada toda mi vida
¡¡la tarde de la corrida
de Soria!!

LA CARLOTA
¡Pues ahora yo te aseguro
que no vuelven a engancharte!
¡Con mi amor voy a curarte!

EL BUTIFARRA
¡Yo creo que no me curo!

LA CARLOTA
¿Por qué? Siéntate a mi lado.
(EL BUTIFARRA, después de pensarlo mucho, acerca la banqueta y queda sentado casi a los pies de ella.)
¿Crees que me falten a mí
encantos para que aquí
te haga olvidar lo pasado?
¿Es que me crees tan sencilla
que no te sepa agradar?
¿Piensas que te han de faltar

los mimos de tu chiquilla?
¡Deja que te mire... así!...

EL BUTIFARRA
¡Apártate de este abismo,
que te va a faltar lo mismo
que me está faltando a mí!

LA CARLOTA
Acércate más, mi amor.

EL BUTIFARRA
Hermosa niña... te adoro...
(Levantándose de pronto y dirigiéndose a las candilejas con un suspiro muy cómico.)
¡Maldita sea aquel toro!
¡Haz un milagro, Señor!

LA CARLOTA
¿Me rechazas? ¿Soy tan sosa?
Enséñame tú a querer
y verás una mujer
aplicada y hacendosa.
Tú, con el fuego, me inicias
en tu amoroso tormento
y verás en un momento
si te colmo de caricias.
Verás si mi amor resalta
cuando lo pongas por obra;
tú pones... lo que te sobra,

yo pongo... lo que me falta,
y si cometo algún yerro
me lo sabrás dispensar...
Di, ¿qué te puede faltar?

EL BUTIFARRA
Pues bien, me falta...

(Se oye un cencerro dentro.)
¡El cencerro!

LA CARLOTA
¿Cómo?

EL BUTIFARRA
Ese son plañidero
me anuncia mi obligación.
Te abandono... (Es la ocasión.)

LA CARLOTA
¿Quién te aguarda?

EL BUTIFARRA
¡El Matadero!
He prometido al alcalde
torear en la corraleta...

LA CARLOTA
Mas...

EL BUTIFARRA
Mi palabra respeta;
yo nunca prometo en balde.
Y aunque del amor la llama
tu pecho adorado encienda,

dale un soplo y que no prenda,
porque el corral me reclama.

LA CARLOTA
No me dejes, que haces mal.

EL BUTIFARRA
Mi deber...
(Se pone la americana.)

LA CARLOTA
¡También aquí
lo has de cumplir!

EL BUTIFARRA
No, ahora allí...

LA CARLOTA
¡A mis brazos!

EL BUTIFARRA
¡Al corral!

(PITÍ y MINÍ, que salen precipitadamente por la derecha.)

PITÍ
¡Butifarra! ¡Nos esperan!

MINÍ
¡Butifarra! ¡Nos aguardan!

EL BUTIFARRA
(A LA CARLOTA.)
¿Lo ves? ¡Mi deber primero!

LA CARLOTA
¡Malditas sean las astas!

EL BUTIFARRA
Ellas son, esposa mía,
las que de tu lado apartan
a tu esposo.
(Se va corriendo por la izquierda.)

MINÍ
¡Ya lo creo!
Si no es por aquello..., ¡pata!

PITÍ
¡Sí que fue certero el bicho!

MINÍ
Dio en la yema y en la clara.

(Se van los dos.)

LA CARLOTA
¡Después de un año de espera
me quedo sin Butifarra!

(Pausa, durante la cual LA CARLOTA, sentada en el sofá y con la cabeza entre las manos, solloza. Sale PEPIYO por donde se marchó EL BUTIFARRA; viene como siempre en mangas de camisa; entra temeroso.)

PEPIYO
Fue al encierro su marido
y aquí me manda que venga,

para que yo la entretenga
y por eso aquí he venido.

LA CARLOTA
(Sin mirarle.)
¡Entretenerme! ¿Con qué
tendré yo entretenimientos?

PEPIYO
Si quieres, con unos tientos,
de los muchos que yo sé.

LA CARLOTA
¡Para tientos estoy yo!
¡No es por ahí!

PEPIYO
(Haciendo ademán de marcharse.)
¿No?

LA CARLOTA
(Mirándole y deteniéndole, con el gesto.)
Ven aquí.
Mírame... Fíjate en mí.
¿Tú no me conoces?

PEPIYO
¡No!

LA CARLOTA
¿Tú no eres el chico aquel
que venía siempre ahí cerca
a bañarse en una alberca
sin más traje... que la piel?

PEPIYO
El mesmo, ¿también me viste?

LA CARLOTA
Y pensé en ti a todas horas.

PEPIYO
¿Qué tendré pa las señoras
que ninguna se resiste?

LA CARLOTA
¡Aún te recuerdo, admirando
tu gracia y tu gentileza,
sacudiendo la cabeza
mientras te estabas bañando!

PEPIYO
¡Yo me azaro! ¡Me las guillo!

LA CARLOTA
Ven, no seas vergonzoso.
¡Pero si estabas precioso
con el agua hasta el tobillo!

PEPIYO
¿Me vio?

LA CARLOTA
(Mirándole con amor.)
¡Muy bien!

PEPIYO
(Haciéndose jalea.)
¡Con su venia
me voy! (¡Me convierto en fragua!)

LA CARLOTA
¿Dónde vas?

PEPIYO
¡A echarme en agua,
que me da la neurastenia!

LA CARLOTA
¿Pero tú, nunca has amado?

PEPIYO
La neurastenia, señora.

LA CARLOTA
¿La neurastenia?

PEPIYO
¡Ay, ahora...
ahora sí que me he colado!

LA CARLOTA
Ámame y yo te amaré.


PEPIYO
¡Deje de sobarme, basta!
¡Señora, sea usté más casta,
que mi casta es de José!

(Música.)
(Levantándose y viniendo al proscenio.)
Yo soy Pepiyo,
yo soy Pepiyo,
yo soy Pepiyo...

LA CARLOTA
¿Y por tu idea nunca ha pasado
que te quisieran de corazón?

PEPIYO
¿Yo enamorarme? ¡Eso es pecado!
Voy a decirle lo que soy yo.
Yo soy un gitano
castizo y fulero
que paso la vida
vendiendo calderos.
Y nunca he pensado,
y nunca soñé,
con esas fatigas
que dan el querer.

LA CARLOTA
Tu inocencia me conmueve
y su velo quiero yo
descorrer con mis caricias.

PEPIYO
Me parece a mí que no.

LA CARLOTA
Yo sí, yo sí,
que también yo seré para ti.
Ven aquí, so guasón,
y verás que el querer es turrón.
Anda ya, so gilí,
y ven pronto cerquita de mí.
(Lo sienta a su lado.)
¡Ay, qué gusto si se paladea
en los labios de un mozo gentil,
y su luz apagada recrea
como mecha de aceite en candil!

PEPIYO
(Levantándose.)
¡Ay, por Dios, que yo ya me mareo!
¡Suelte usté, suelte usté por favor!
¡Si no encuentro una alberca, yo creo
que me voy a abrasar de calor!

LA CARLOTA
Vente, para que se unan dos corazones.
Vente, que mi cariño yo te lo doy.

PEPIYO
Vete ya, y no me vengas con más canciones,
y a mí no me convences, porque me voy.

LA CARLOTA
(Cogiéndole del faldón.)
No te vayas, por Dios.

PEPIYO
Que me vas a romper el faldón.

LA CARLOTA
Infeliz, calla ya,
que si acaso el faldón sale roto
se te compondrá.

PEPIYO
Déjeme, suélteme,
que se sale el faldón otra vez.

LA CARLOTA
¡Bonito! ¡Chiquito, ay!
¿Quién te quiere a ti?

PEPIYO
¿A mí? Mi señora madre.

LOS DOS
Déjame salir.
¿Quién te quiere a ti?

(Cesa la música.)

(Hablado.)

LA CARLOTA
¿No enciende tu corazón
de mi boca la sonrisa?

PEPIYO
Suélteme usté la camisa,
que se me sale el faldón.

LA CARLOTA
Si es que te quiero entregado
de mi amor a los antojos;
si quieren verte mis ojos
rendido y enamorado.

PEPIYO
Rendido si no me suelta
con la lucha he de quedar...
(Como yo logre escapar
cualquiera aguarda mi vuelta.)

LA CARLOTA
Ve que me muero sin ti.

PEPIYO
Suelte usté, que va a romperse.

LA CARLOTA
No. ¡Nunca!
(Forcejeando y tirando de la camisa.)

PEPIYO
Va usté a caerse,
porque yo me voy de aquí.

LA CARLOTA
¡No te irás!

PEPIYO
A toda prisa.

LA CARLOTA
¡Vente!
(Dándole un tirón y quedándose con la camisa en la mano.)

PEPIYO
¡Jesús!

LA CARLOTA
Se rasgó.

PEPIYO
Y ahora me las piro yo;
ahí se queda la camisa.

LA CARLOTA
¡Esto marcha viento en popa!

PEPIYO
De esta yo creo que emigro,
porque aquí están en peligro
mi neurastenia y mi ropa.
(Huye por la izquierda. LA CARLOTA queda anonadada con la camisa en la mano.)

LA CARLOTA
(Con ira, llamando.)
¡Mariquita! ¡Rafaela!
¡Pití! ¡Miní! ¡He de vengarme!
Venid pronto a auxiliarme,
que el ladrón no corre, vuela.

(Salen precipitadamente RAFAELA y MARÍA por la derecha, PITÍ y MINÍ por la izquierda.)

RAFAELA
(Acudiendo a sostenerla.)
¿Qué te pasa?

LA CARLOTA
(Deteniéndola y colocándose en el centro de la escena.)
¡No me toques!
(A PITÍ y MINÍ, que salen.)
¡Corred los dos, detenedle!

PITÍ
Pero, ¿a quién?

LA CARLOTA
¡Pronto, traedle!

MINÍ
¿A quién?

LA CARLOTA
¡Al mozo de estoques!
¡Entrose aquí callandito
a ultrajarme ese ladrón,
y le quité el camisón
como prueba del delito!

PITÍ
(Fijándose en la camisa que tiene LA CARLOTA en sus manos.)
¡Ésa es su camisa charra!

LA CARLOTA
Cobardes sois si él no muere.

¡Vengadme todos, lo quiere
la esposa del Butifarra!
(Queda en la actitud del matador que cita al toro. Las muchachas espantadas. Ellos inclinados. Música y cuadro.)
MUTACIÓN

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XVII)



(Van saliendo del Ayuntamiento todos los personajes que hicieron mutis, menos los Maceros, Concejales y Guardias.)

CORO
Ya este matrimonio
tomó posesión
de tos los enseres
de su habitación.

EL TÍO PELEÓN
Y ahora vamos a tomarnos
un tonel de mostagán.

LA ALCALDESA
Ahora vamos a largarnos,
que se pueden molestar.

EL BUTIFARRA
Pues yo, señor alcalde,
el vino he de pagar.

LA CARLOTA
Tú déjate de vinos,
que después lo beberás,
porque ya estoy cansá
de esperar.

EL ALGUACIL
Ahí tienes a tu esposa
pa toa la vida ya.

CORO
¡Que pasen muy buenas noches
con toda tranquilidad!

EL TABERNERO
¡La tasca espera!

EL TÍO PELEÓN
¡Pues a soplar!

TODOS
Pues marchemos a la tasca,
vamos todos a soplar.

(Con un bailecito dándose cadera a izquierda, a compás de la música, hacen mutis todos, menos LA CARLOTA y EL BUTIFARRA. Suena un cencerro, huye EL BUTIFARRA y le sujeta LA CARLOTA.)

EL BUTIFARRA
(Llevando a LA CARLOTA al proscenio y accionando cómicamente.)
¡Ah!... ¡Ay, Carlota!,
¿es un toro?

LA CARLOTA
¡No!
No te acuerdes de los bichos,
piensa sólo en mí;
¡qué deseos que tenía
de volverte a ver aquí!

PITÍ y MINÍ
(Que salen corriendo de la taberna.)
¡Ahí va!...

EL BUTIFARRA
(Dando un salto atrás.)
¡Qué par de brutos!
Di, ¿qué buscáis aquí?

PITÍ y MINÍ
Pues que quiere un
muchacho pedirte
un favor.

PITÍ
¡Es un gitanillo,
quiere ser torero!

MINÍ
De mozo de estoques
desea el empleo.

EL BUTIFARRA
Decidle que venga
y se ajustará.

(PITÍ y MINÍ, al compás de la música, se dirigen a la taberna y llaman a PEPIYO.)

PITÍ y MINÍ
¡Eh! ¡Pepiyo! ¡Que salgas!

(Salen RAFAELA, MARÍA, el Coro de señoras y PEPIYO.)

PEPIYO
(Colocándose en primer término entre PITÍ y MINÍ.)
¡Buenas tardes, señores,
yo soy Pepiyo!

LA CARLOTA
(Reparando en él.)
¡Éste es el gitanillo
que se bañó!

MARÍA
¡Es él! ¡Es él!

EL BUTIFARRA
Buena planta. Me conviene.
Que lo laven y demás...

LA CARLOTA
¡Ven acá! ¡Ay, Rafaela!
¿Aquí qué va a pasar?

EL BUTIFARRA
¡Llevadle, muchachas,
y quemad un poquito de espliego
por toda la casa!

PEPIYO
¿Y yo qué hago mientras tanto?

EL BUTIFARRA
¡Ayudar a las muchachas!

LA CARLOTA
¡Cuidadito lo que hacéis!
¡Nadie ha de tocármele!
(Se marcha con MARÍA.)

RAFAELA
(Al Coro.)
¡Quemad bastante espliego,
que huela bien la ca...
la casa!
285
(Se marcha con PEPIYO y el Coro. Quedan solos PITÍ, MINÍ y EL BUTIFARRA.)

EL BUTIFARRA
¿Y qué hago?

PITÍ y MINÍ
¿Qué vas a hacer?

EL BUTIFARRA
¿Lo digo to?

PITÍ y MINÍ
¡No seas pagüé! ¡La meterás!
Y es de temer.

EL BUTIFARRA
No temas, no la meteré.
¡Mi esposa me gusta
y joven soy yo!

PITÍ y MINÍ
¡Acuérdate del toro cornalón!

(Suena un cencerro dentro.)

CORO
(Dentro.)
¡Mi amor siempre será
para ti!... etcétera...

(Queda EL BUTIFARRA en una actitud cómica, y por fin cae en los brazos de PITÍ y MINÍ. Telón lento.)
MUTACIÓN

miércoles, 11 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XIV)


Cuadro V
El Buey Apis

Se borra todo el fondo de la decoración anterior y aparece la entrada al templo del Buey Apis. Sobre una escalinata está colocado el Buey de oro. Rodean la entrada del templo Guerreros, Esclavos y Sacerdotisas. A cada lado del Buey y cogiéndole cada uno de un cuerno EL GENERAL PUTIFAR y EL GRAN FARAÓN. JOSÉ, de rodillas, entre LOTA y LA REINA, que le acarician. EL GRAN SACERDOTE, EL COPERO DE SU MAJESTAD, etcétera. Cuadro artístico a gusto de los directores de escena.

Escena I

(Hablado dentro de la música.)

EL GRAN FARAÓN
Que el cuerno que estoy tocando
te dé honores y abundancia.

EL GENERAL PUTIFAR
Que este otro cuerno que toco
muy poderoso te haga.

EL GRAN SACERDOTE
Y de mis manos recibe
la noble insignia sagrada.
(Dándole un báculo dorado.)

EL COPERO DE SU MAJESTAD
¡Gloria al Virrey!

EL GENERAL PUTIFAR
¡Gloria!

TODOS
¡Gloria!

EL GRAN FARAÓN
El Buey te saluda.

(Saluda con la cabeza el Buey, movido por EL GENERAL PUTIFAR y EL GRAN FARAÓN.)

JOSÉ
¡Gracias!
¡Qué honor para mi familia!
¡Cuando se enteren en casa!...

(Bailan las Esclavas mientras todos cantan.)

TODOS
¡Gloria, gloria
a nuestro gran Virrey!
Honremos al Apis,
honremos al Buey.
¡Gloria al Buey!

(Se postran todos ante el Buey sagrado. Las Esclavas caen a los pies de JOSÉ y, terminada la ceremonia, va cayendo el telón lentamente.)

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XIII)


Cuadro IV
Los sueños de Faraón

Jardines del palacio de EL GRAN FARAÓN. Toda la frondosidad que debieron tener aquellos lugares. En primer término izquierda un fragmento de la fachada del palacio, con el gran ventanal señalado a la derecha del anterior cuadro. Debajo de este ventanal, un banco rústico cubierto con pieles. Estatuas, flores, etcétera. En el fondo floresta y dos árboles corpulentos que entrelazan sus ramas y forman un arco. Todo este fondo se transparenta a su tiempo y se descorrerán las gasas que lo forman para el cuadro que se indicará.
Escena I

Al hacerse la mutación, aparece EL GRAN FARAÓN, dormido, sobre el banco rústico y a su lado en el suelo EL COPERO DE SU MAJESTAD, también dormido. JOSÉ baja por el ventanal de la fachada y viene a caer a los pies de EL GRAN FARAÓN.

JOSÉ
(Al caer.)
Si no me tiro, me comen.

EL GRAN FARAÓN
(Despertando.)
¿Qué es esto?

JOSÉ
¡Jehová me valga!
El Faraón.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
(Despertando.)
El esclavo.

EL GRAN FARAÓN
¡Cuando tranquilo soñaba
despertarme!

JOSÉ
Mi perdón,
señor, demando a tus plantas.

EL GRAN FARAÓN
¿Te ha perdonado la reina?

JOSÉ
Sí, señor. Es muy magnánima.

EL GRAN FARAÓN
Sí.
(A EL COPERO DE SU MAJESTAD.)
¡Qué sueños tan extraños
ha poco me atormentaban!
Explicármelos no puedo,
que no tengo ciencia tanta
para interpretarlos.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
Mira,
pues a este esclavo nos mandan
los Dioses. A mí hace poco,
cuando estuvo en la antecámara

detenido, me explicó
lo que en la noche pasada
hube soñado.

EL GRAN FARAÓN
¿Qué dices?

JOSÉ
El cielo me dio esa gracia.
Desde que era pequeñito
acertijos y charadas
y ensueños son para mí
cosas corrientes y claras.
También soy algo profeta
y ducho en las artes mágicas,
y es porque mis facultades
todas las conservo intactas,
porque como yo soy casto,
un casto no se desgasta.

EL GRAN FARAÓN
Pues escucha mis ensueños
y explícamelos.

JOSÉ
Pues habla.

(Música.)

EL GRAN FARAÓN
Vi entre sueños tres mujeres
con extrañas vestiduras,
que agitando así las manos
adoptaban mil posturas.
De cintura para abajo
todo, todo lo movían
y enseñaban muchas cosas
de cintura para arriba.
Era un encanto verlas bailar,
nunca en mis reinos vi cosa igual.

JOSÉ
Ya sé lo que dices.
Mira si eso fue.

(Se abre la floresta del fondo y aparecen tres visiones. Mujeres con trajes modernos y dispuestas para un garrotín.)

EL GRAN FARAÓN
¡Por Anubis, por Osiris,
eso es lo que yo soñé!

EL COPERO DE SU MAJESTAD
Renilo, ¡qué asombro,
qué barbaridad!

EL COPERO DE SU MAJESTAD Y EL GRAN FARAÓN
¡Vaya unas señoras,
qué ricas están!

JOSÉ
Esas tres mujeres
que miras allí
bailarán en lo futuro
el movido garrotín.

(Bailan las mujeres.)

Cuando te miro el cogote
y el nacimiento del pelo
se me sube, se me sube y se me baja
la sangre por todo el cuerpo.

TODOS
Cuando te miro el cogote
y el nacimiento del pelo
se me sube, se me sube y se me baja
la sangre por todo el cuerpo.

JOSÉ
¿Qué te quieres apostar,
qué te quieres apostar
a que tengo yo una cosa
que no tienes ni tendrás?

TODOS
¿Qué te quieres apostar,
qué te quieres apostar
a que tengo yo una cosa
que no tienes ni tendrás?

(Bailan todos.)

(Hablado.)


EL GRAN FARAÓN
¿Quién eres, joven hebreo,
que das interpretación
a mis sueños? Di, ¿quién eres?

JOSÉ
El hijo de un tal Jacob.

EL GRAN FARAÓN
¿En qué te ocupas?

JOSÉ
En nada.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
Muy bonita profesión.

EL GRAN FARAÓN
Pero es un sabio.

JOSÉ
Mil gracias.

EL GRAN FARAÓN
Y premiarle quiero yo.

Escena II

Dichos, EL GENERAL PUTIFAR, LA REINA, LOTA, SELHÁ y SETI.

EL GENERAL PUTIFAR
¿Dónde está ese vil esclavo?

LOTA
Allí le tienes, señor.

EL GRAN FARAÓN
¿Qué es esto?

LA REINA
¡Señor!... Escucha.

EL GENERAL PUTIFAR
(A LA REINA.)
Con permiso. Faraón,
¿sabes lo que este mancebo
hacer en mi casa osó?

EL GRAN FARAÓN
Lo que osó, todo lo sé.
Mas mi esposa su perdón
le ha dado.

EL GENERAL PUTIFAR
Pues yo, el marido,
le daré castigo atroz.

EL GRAN FARAÓN
De marido no presumas,
que el hombre que abandonó
a su esposa en la primera
entrevista del amor,
no tiene nada de hombre.

SELHÁ
Se ha enterado.

SETI
Se enteró.

EL GENERAL PUTIFAR
Lo sabe.

EL GRAN FARAÓN
(A LOTA.)
Preciosa Lota,
quise darle esta lección
para ver si así se enmienda.

LOTA
Quiéralo Anubis.

JOSÉ
Y yo
que soy casto, ¿cómo quedo?
Rechazo la acusación.

EL GRAN FARAÓN
Basta. ¡Que le den la capa
que en la refriega perdió!
Y si todos los maridos
cumplieran su obligación,
no pasaran estas cosas.

LA REINA
Muy bien dicho.

LOTA
Sí, señor.

EL GRAN FARAÓN
Y ahora mis brazos te esperan,
hijo ilustre de Jacob.
Te nombro Virrey de Egipto.

TODOS
¡Virrey!
(Postrándose todos.)

JOSÉ
¡Gracias, Faraón!
Si por adivino y casto
me otorgan tan alto honor,
cuando enamore señoras,
¿dónde voy a llegar yo?

EL GRAN FARAÓN
¡Saludadle!

(Todos saludan.)

JOSÉ
Muchas gracias.

LA REINA
(Pasando al lado de JOSÉ ceremoniosamente.)
Mi mano a besar te doy.
(Cuando quieras puedes verme.)

JOSÉ
Pues la veo, sí, señor.

LOTA
Te perdono. (Y ya hablaremos.)

JOSÉ
Yo... le doy... conversación.

EL GRAN FARAÓN
(Cogiendo a EL GENERAL PUTIFAR.)
El Buey Apis nos espera.

EL GENERAL PUTIFAR
Vamos al templo del Dios.

EL COPERO DE SU MAJESTAD
A consagrar al Virrey.

JOSÉ
Llegó mi consagración.

(Oscuro.)
MUTACIÓN A LA VISTA

martes, 10 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XII)



Escena V

LA REINA, LOTA y JOSÉ.

(Música.)

LA REINA
Para juzgar
y sentenciar
quiero saber
lo que pasó;
precisa pues
reproducir
lo que en tu estancia
sucedió.

LOTA
Yo estaba muy triste
y llorosa estaba,
porque sin saberlo
algo me faltaba.

JOSÉ
Yo entré a distraerla
y ella me miró,
yo bajé los ojos
y ella se acercó.

LA REINA
Y al tener
junto a ti
a una hermosa
mirándote así,
sentiste un no sé qué,
tan dulce sensación,
que hiciste con los brazos
lo mismo que yo.
(Le abraza.)

JOSÉ
¡Ay, señora,
no, señora,
qué manera
de apretar!
Pues, señor, aquí son todas
como la de Putifar.
Me parece, gran señora,
que esto va a acabar muy mal.

LA REINA
Es que si no me entero bien
no puedo sentenciar.

LOTA
Comprendo ya vuestro interés,
pero eso es abusar.

JOSÉ
Me estoy temiendo yo que aquí
me ocurra algún percance a mí
y que mi decantada castidad
se perderá.

LA REINA
Ven aquí, quiero yo.

LOTA
No desdeñes mi amor.

LA REINA
Soy la Reina y lo mando.

LOTA
Pero él es mi esclavo.

JOSÉ
Por Dios,
si no quise con una,
¿cómo he de atreverme con dos?

ELLAS
Ven aquí. Mírame,
no te sientas tan casto, José.
Mis brazos te darán...

JOSÉ
Al fin conseguirán...

ELLAS
Caricias y calor.

JOSÉ
Que muera de rubor.

ELLAS
Ven junto a mí.

JOSÉ
Pobre de mí.

ELLAS
Los dos así.

JOSÉ
Las dos aquí.

ELLAS
Gocemos de mi...

JOSÉ
Al fin me sacan el color.

ELLAS
Eterno amor.
Un eterno amor.

JOSÉ
Esto es un horror.

ELLAS
Podemos disfrutar...

JOSÉ
Yo creo que no salgo bien...

ELLAS
Mi bien, que es el placer mayor.

JOSÉ
Con eso del amor.

(Hablado.)

LOTA
Yo he venido a que lo juzgues.

LA REINA
Pues mira, yo le perdono.

LOTA
¿De veras?

LA REINA
Y tan de veras.

LOTA
¿Sabes que me dan antojos
de perderte aquí el respeto
y de señalarte el rostro?

LA REINA
Putifara, cállate,
que me dan náuseas y todo
y si dejo de ser reina
y desciendo de mi trono,
te va a pesar.

LOTA
¡A mí, Menfis!

JOSÉ
Se van a arrancar el moño...
¡Nobles egipcias, por Isis,
por Anubis!... ¡Por el toro
sagrado... qué vais a hacer!
Señoras... poquito a poco;
siquiera por las Pirámides
un poquito de decoro.

LA REINA
¡Vaya, se acabó! A José
a mi servicio lo tomo.
Ni más, ni menos... ¿Te enteras?

LOTA
A ése le compró mi esposo
para que a mí me sirviera.

LA REINA
(Cogiendo a JOSÉ.)
Ven por él.

JOSÉ
¡Ay, qué sofoco!

LOTA
(El mismo juego.)
Éste es mío y retemío.

LA REINA
¡Generala!...

LOTA
¡Reina!

JOSÉ
Corro
y salto por la ventana,
porque si no, no respondo.
(Va hacia el ventanal y le detienen.)

LA REINA
No te tires.

LOTA
No te tires.
(Tirándole de las vestiduras.)

JOSÉ
¡Ay!... ¡Que me lo rompen todo!
MUTACIÓN

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XI)



Escena III

EL GRAN FARAÓN y LA REINA.

LA REINA
(Mirando a EL GRAN FARAÓN, dormido.)
¡Qué hombre!
¡Siempre borracho pedido!
¡Siempre durmiendo! ¿Por qué
me unieron a su destino,
para vivir sin amor,
sin halago y sin cariño?


Escena IV

Dichos y LOTA, y a poco JOSÉ por la lateral primera izquierda, conducido por SELHÁ y SETI
.

LOTA
¡Justicia! ¡Favor!

LA REINA
¿Qué es esto,
Lota?

LOTA
Amparo necesito.
¡Ay, gran señora!

LA REINA
Más bajo,
que duerme allí mi marido.

LOTA
¡Perdón!

LA REINA
Dime, ¿qué te pasa?

LOTA
Señora... Un esclavo indigno
pretendió...

JOSÉ
(Saliendo.)

¡Falso, mentira!
Que es mentira yo lo digo.

LA REINA
(Viendo a JOSÉ.)
¡Hermoso mancebo!

JOSÉ
Sí.
Que es mentira, lo repito.

EL GRAN FARAÓN
(Despertándose y bajando del lecho.)
¡Por los cuernos del Buey Apis!
¿Quién despierta al Rey de Egipto?

JOSÉ
(¡Caracoles!... Faraón.)

LA REINA
¡Señor!... Aquí Lota vino
a pedir justicia.

EL GRAN FARAÓN
Habla.

JOSÉ
Quien va a hablar y muy clarito
soy yo.

SELHÁ
¡Silencio!

SETI
¡Silencio!

EL GRAN FARAÓN
¿Quién es este jovencillo?

LOTA
El que estando yo en mi estancia
sola, porque a mi marido
le llamaron los clarines...
para hacer el ejercicio,
entró...

EL GRAN FARAÓN
¿Pero Putifar
en esos momentos críticos

de la noche de la boda
caso a los clarines hizo?
En tal caso, ni se oye
la trompeta del Juicio.

LOTA
Pues se marchó al primer toque.

EL GRAN FARAÓN
Prosigue. (¡Valiente primo!)

LOTA
Entró en mi estancia este esclavo
y pretendió...

EL GRAN FARAÓN
Comprendido.

LOTA
Y me quedé con su capa
para probar su delito.

JOSÉ
Se quedó, porque tiraba.

EL GRAN FARAÓN
Basta, que en este litigio,
pues la ofendida es mujer,
también el juez determino
que lo sea. Tú, mi Reina,
escogerás el castigo.
Tengo dolor de cabeza
de los vapores del vino
y me voy a los jardines
a ver si a solas dormito.

TODOS
¡Gran señor!
(Saludando.)

EL GRAN FARAÓN
(¡Qué Putifar,
irse a hacer el ejercicio!)
(Vase segunda izquierda.)

LA REINA
(Mirando a JOSÉ.)
¡Qué hermosa presencia tiene!

LOTA
¡Que juzgues a este atrevido
te demando, gran señora!

JOSÉ
(Aparte.)
(¡Qué querrán hacer conmigo!)

LA REINA
(A SELHÁ y SETI.)
Soltadle.

SELHÁ Y SETI
Ya está.

LA REINA
Salid.

SELHÁ
(Saludando.)
¡Señora!

SETI
Con tu permiso.

(Vanse primera izquierda.)

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (X)


Cuadro III
De capa caída


Estancia regia del palacio de EL GRAN FARAÓN. En el fondo de esta estancia, un hueco en medio punto y cuadrilongo, donde va un lecho de la época, cubierto con tapices y pieles. A ambos lados de este hueco, dos grandes pebeteros egipcios. El lecho estará sobre una grada de un peldaño. Esta grada la cubrirá un rico tapiz, que baja hasta el centro de la escena. En los dos ángulos del fondo de esta decoración, dos estatuas egipcias de mármol negro. A la derecha, gran ventanal, que se supone da a los jardines del palacio, por donde entrará luz del día, que contrastará con la artificial de una lámpara egipcia que pende del techo de la estancia. A la izquierda, dos grandes puertas practicables. Todos los detalles arquitectónicos y de mobiliario a gusto del pintor.

Escena I

EL GRAN FARAÓN, tendido en el lecho, y a su lado de pie y escanciándole en una copa, con un ánfora, LA REINA. Sobre el tapiz del centro y en actitudes artísticas mujeres con trajes egipcios de hombre. Coperos del rey con ánforas y vasos.

(Música.)

LA REINA
Bebe, bebe, mi señor,
del rico vino de Antía,
bebe y reposa, que ya
amanece el nuevo día.

COPEROS
Bebe el vino sabroso,
vino rico y dorado
que en tus regios lagares
pisó el esclavo.

LA REINA
Si quieres, mi dueño,
que arrullen tu sueño
de Nínive bella
canciones de amor,
hermosas mujeres
que brindan placeres
vendrán a cantarte
su dulce canción.


Escena II

SUL (mujer), SALECH, AMÓN y Coro de señoras. Visten trajes de bohemios babilónicos. Llevan unos panderos triangulares con campanillas.

(Música.)


SUL, SALECH, AMÓN Y BOHEMIOS
De Nínive, do reina Sardanápalo,
venimos hoy aquí,
y al son de sus canciones melancólicas
cruzamos el país;
al aire resonando nuestros címbalos
a Menfis, la inmortal,
llegamos los cantores babilónicos
tras largo caminar.
Andando,
llevando
do quier
nuestra canción.
Cantando,
danzando,
moviendo
el tin tan ton.

SUL
Una canción babilónica
voy a cantar.

CORO
Toda la grey faraónica
te va a escuchar.

SUL
Son las mujeres de Babilonia
las más ardientes que el amor crea,
tienen el alma samaritana,
son por su fuego de Galilea.
Cuando suspiran voluptuosas,
el babilonio muere de amor,
y cuando cantan ponen sus besos
en cada nota de su canción.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.

TODOS
Ay, va... Ay, va...

SUL
(Suspiro.)
¡Ay!
Vámonos allá.
Como las hembras de Babilonia
no hay otras hembras tan incitantes;
arde en sus ojos de amor la llama,
buscan sus labios besos amantes;
como palmeras que el viento agita,
doblan si danzan sus cuerpos bellos
dando en sus giros al aire ardiente
la negra seda de sus cabellos.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
Los Babilonios cuando enamoran
son muy rendidos enamorados,
brindan placeres con sus palabras
y hablan de goces nunca soñados.
Y cuando luego pasan de amantes,
porque se casan, a ser maridos,
tras de las noches en que amor vela,
entonces vaya si están rendidos.

Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
Hace unas noches que en Babilonia
luce en el cielo bello cometa
y todos temen que ocurra un choque
o con la cola le dé al planeta.
Y las doncellas de Babilonia
al cielo miran, aunque temblando,
porque la estrella les gusta mucho
y no se asustan de verle el rabo.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
Dicen en Tebas que el sabio Cana,
jefe hoy de todos los sacerdotes,
va a hacer en Tebas como le dejen
en todo mangas y capirotes.
Andan en Tebas entusiasmados
a Tebas viendo ya transformada,
y hay quien en Tebas le dice... Pepe,
a ver si te vas sin hacer nada.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
Anda el servicio de las criadas
allá en las casas de Babilonia
de una manera tan deplorable,
que hay que mudarlas cada dos horas.
En una casa que yo conozco
no paran nunca las cocineras,
y hace unos días que de repente

salió la Segis y entró la Pepa.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.
En Babilonia los Ministerios
entran y salen tan de repente,
que quien preside por la mañana
ya por la tarde no es presidente.
De estos trastornos ministeriales
dicen que tiene la culpa sola
un astro errante llamado Maura,
que es un cometa de mucha cola.
Ay, Ba... Ay, Ba...
Ay, Babilonio que marea.
Ay, va... Ay, va...
Ay, vámonos pronto a Judea.

(Hablado.)

LA REINA
Basta. Callad, babilónicos,
que el Faraón se ha dormido.

SALECH
Mi reina... pues que los Dioses
le den un sueño tranquilo,
aunque habiendo visto a éstas
el tin tan ton... yo imagino
que va a soñar el monarca
y va a dar cada respingo
en el lecho, que ya ya.

AMÓN
Siempre nos pasa lo mismo:
nos ve un monarca y se duerme.

SUL
De gusto, no de aburrido.

SALECH
Faraona... Osiris te guarde.
Niñas... Vamos despacito,
de puntillas, para no
despertar al rey egipcio.
Semíramis, diecisiete,
Babilonia. A tu servicio.

(Vanse de puntillas con música piano en la orquesta por la segunda izquierda.)


LA REINA
(A los Coperos.)
Dejadme sola.

(Vanse los Coperos por la segunda.)

viernes, 6 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (VII)



Escena II

Dichos, EL GENERAL PUTIFAR y JOSÉ.

RA
Y armado de todas armas.

EL GENERAL PUTIFAR
(A las Viudas.)
¿Quiénes sois?

RA
Las tres viudas
de costumbre, general.

EL GENERAL PUTIFAR
(Aparte.)
Me partieron.

LAS TRES
Que su ayuda
te den los Dioses.
(Saludan y vanse.)

EL GENERAL PUTIFAR
¡Adiós!

RAQUEL
Envidiamos tu ventura.
(Vase con las Esclavas.)


Escena III

LOTA, EL GENERAL PUTIFAR y JOSÉ.


EL GENERAL PUTIFAR
Dulce Lota... ¡Esposa mía!

LOTA
Putifar...

EL GENERAL PUTIFAR
¡Mi bien!

JOSÉ
(Aparte.)
¡Caramba!
(Alto.)
¿Necesita algo el señor?

EL GENERAL PUTIFAR
Desármame.

JOSÉ
¿Yo?

EL GENERAL PUTIFAR
¿Qué tardas?

JOSÉ
Pensé que no iba conmigo.

EL GENERAL PUTIFAR
Que me quites estas armas.

JOSÉ
Allá voy...
(Aparte.)
¡Qué prisa trae!
(Le quita las armas, etcétera.)

LOTA
(Al fondo.)
Ya la luna se levanta,
pronto romperá el celaje
su puro rayo de plata.

JOSÉ
Ya está. ¿Me retiro?

EL GENERAL PUTIFAR
Claro.

JOSÉ
¿Vas a tomar algo?

EL GENERAL PUTIFAR
Nada.

JOSÉ
Bueno. Pues muy buenas noches.
Que ustedes descansen.

EL GENERAL PUTIFAR
Gracias.

(Saluda JOSÉ y vase)

jueves, 5 de febrero de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (VI)


Cuadro II
La capa de José


Antecámara nupcial en el palacio de EL GENERAL PUTIFAR. Puertas laterales y todo el fondo abierto, figurando una terraza que da sobre las orillas del río Nilo, en cuyas aguas riela la luna. Vegetación frondosa. En la estancia muebles de la época riquísimos. Pieles, armas, tapices, pebeteros, etcétera.
Escena I

Aparece LOTA con traje blanco egipcio, sencillo, pero algo provocativo. Se halla echada a la derecha sobre un estrado, con pieles y almohadones. Cuatro Esclavas abanicándola. Otras encendiendo los pebeteros. Otras tocando arpas pequeñas. RAQUEL pulsando también el arpa. Esclavas egipcias bailando en el centro de la escena, al compás de los cantos de RAQUEL. Luego JOSÉ, RA, SEL y TA, viudas egipcias.

(Música.)


RAQUEL
La luz de la luna
se quiebra en el Nilo.
El Ibis sagrado
los aires cruzó.
Azul brilla el cielo,
la flor dio su aroma,
la brisa murmura
canciones de amor.

ESCLAVAS Y RAQUEL
Danzad, hijas del Nilo,
danzad al dulce son
del arpa que acompaña
de amores la canción.

JOSÉ
Tres viudas de Tebas
quieren penetrar.

LOTA
(Como recitado.)
Franca está la puerta,
pueden pasar.

RAQUEL
Siempre que en Egipto
casa una doncella,
vienen tres viudas
a explicarle a ella
las obligaciones
que deben tener
en el matrimonio
marido y mujer.

VIUDAS
(Saliendo.)
Salud a la doncella
hermosa como el día.
Que Anubis te proteja
y Osiris te bendiga.
Al pasar de soltera a casada
necesitas de preparación;
óyenos, porque somos viudas
y sabemos nuestra obligación.
Es muy duro
y molesto, yo te lo aseguro,
y muy pronto,
y muy pronto lo vas a saber,
el derecho, el derecho,
el derecho que tiene el marido
sobre su mujer.
Al marido después de la boda,
nada, nada se debe negar,
pues con él en la casa entra toda,
pero toda su autoridad.
Y aunque llanto,
aunque llanto al principio te cueste
que él te trate,
que él te trate con mucha dureza,
si le sabes seguir la corriente,
pues al fin bajará la cabeza.
Sé hacendosa,
primorosa,
dale gusto
siempre cariñosa.
Muévete
para que
lo que pida
dispuesto ya esté.
Cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada
que no.
Y con estas ligeras nociones
de moral que te damos aquí,
tú verás cómo te las compones
para hacer a tu esposo feliz.

TODAS
(Menos LOTA.)
Sé hacendosa,
primorosa,
dale gusto
siempre cariñosa.
Muévete
para que
lo que pida
dispuesto ya esté.

VIUDAS
Cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada
que no.

LOTA
¿No?

VIUDAS
No.

(Hablado.)

LOTA
Seguiré vuestros consejos,
que no he de olvidarlos nunca.

RA
La práctica enseña mucho
y nada se nos oculta,
pues del matrimonio somos
tres veteranas viudas.

SEL
Verás cómo el matrimonio
no es ninguna ciencia infusa.

LOTA
Pues yo de él tengo formada
una idea tan obscura,
que todos mis pensamientos
son misterios y son dudas.

TA
Es porque ahora ves el cielo
lleno de nubes y brumas
y no puedes ver sus astros
de refulgente hermosura.

RA
Mas ya verás las estrellas
en cuanto salga la luna
y rompa el tenue celaje
que el cielo de amor te oculta,
y una vez roto, verás
que todo es luz y ventura.

RAQUEL
¡Cómo saben! ¡Qué bien hablan!
¡Qué experiencia tan profunda!

LOTA
¿Vosotras lo sabéis todo?

LAS TRES
Pero todo.

LOTA
Ya segura
miro mi felicidad.

RA
¡Que el Ibis te dé una luna
de miel eterna!

SEL
¡Que Osiris
haga no se canse nunca
tu esposo!

TA
¡Que el Dios sagrado
os dé fuerzas en la lucha
de la vida!

EL GENERAL PUTIFAR
(Dentro.)
¡Pepe!

LOTA
(Asustada.)
¿Quién?

RAQUEL
Es tu esposo, que te busca.