¡VIVA LA REVISTA!

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domingo, 24 de abril de 2011

La colección de CD´s "La revista musical española" de Sonifolk (V)

VOLUMEN IV. HOMENAJE AL MAESTRO GUERRERO

¡CINCO MINUTOS NADA MENOS!

1. Todo el mundo al Martín.

2.Dígame.

3.Si quieres ser feliz con las mujeres.

4.La Montijo y sus dragones.

5.La tartamuda y el sordo.

6.Mujer, mujer.

7.California.

8.La polca-ca.

9.Una mirada de mujer.

10.Sueños de mujer.

LOS PAÍSES BAJOS

11.El vino de La Mancha.

12.El pantopón.

13.Procuraré...

14.Suspiros de mujer.

15.Si pica el caldo...

16.Caldo de gallina.

SOLE, LA PELETERA

17.Las adelantadas

18.La canción del ciego

19.La sentimental

20.Chotis de la petición de mano


VOLUMEN V. HOMENAJE AL MAESTRO GUERRERO


EL SOBRE VERDE

1.El Gordo.

2.La garçonne.

3.La garçonne (instrumental).

4.Chotis de las organilleras.

5.Chotis de los pollos.

6.La cola.

7.Modistas y oficiales.

8.One-step de las modistillas.

9.El tangolio.

10.El tangolio (instrumental).

11.Himno a don Nicanor.

12.Discurso de don Nicanor.

13.Canción de la perla.

LA MEDIA DE CRISTAL

14.Vuelan mis pensamientos.

15.El batanueo.

16.Bambuco colombiano.

17.La media de cristal.

¡GOL!

18.Fulano

19.¡Deme usted un duro!



jueves, 24 de julio de 2008

Queta Claver, la "otra" reina de la revista (I)


“... y no te olvides nunca de Ana María...” fue el estribillo más pegadizo y repetido por los múltiples espectadores que acudían al coliseo de la calle de Santa Brígida, esto es, el Teatro Martín, propiedad del comediógrafo y empresario José Muñoz Román, para presenciar a una incipiente estrella del género revisteril: Queta Claver. Corría el año 1954.
Enriqueta Claver Delás, que así era su verdadero nombre, fue considerada durante la década de los cincuenta y sesenta como la digna sucesora de una ya entrada en años Celia Gámez.
Nacida en Valencia en 1932, era hija de la también actriz Enriqueta Delás. Estudió teatro, declamación y canto en su ciudad natal. Por sus enormes y destacadas dotes para la declamación, pudo desplegar toda una amplia gama de registros a los largo de su carrera artística, lo que le permitió enriquecer la gran cantidad de papeles que interpretó tanto en cine como en teatro y televisión. Debutó en el Teatro de los Obreros de Valencia, experiencia que más tarde le serviría para entrar, con dieciocho años, de meritoria en la compañía de Rafael Rivelles en la obra Un crimen vulgar, de Luca de Tena. Era el año 1950: “Yo empecé, siendo muy niña, en el teatro, en funciones de aficionados en La Casa de los Obreros, en Valencia. Lo primero que hice fue salir al escenario, con un abanico entre las manos, teniendo yo doce años, en la obra “Amores y amoríos”. Mi padre, que era dueño de varios bares, aceptaba a regañadientes que yo fuera artista, porque también lo había sido mi madre, pero procuraba no disgustarlo, diciéndole los domingos que me iba al cine, cuando en realidad me marchaba a hacer teatro. Así es que se enteró ya tarde de que yo iba a ser artista profesional, cuando me llamó Rafael Rivelles para su compañía. Estuvo una semana sin hablarme mientras yo representaba “Un crimen vulgar en el teatro” Eslava”[1]. Esta obra le abrió las puertas del género frívolo, puesto que fue contratada, por su porte elegante, sus envidiables ojos verdes y su atractivo, como tercera vedette por Muñoz Román para actuar en el Teatro Martín de Madrid en la revista ¡Cinco minutos nada menos!


[1] Vid. ROMÁN, Manuel: Canciones de nuestra vida. De Antonio Machín a Julio Iglesias, Madrid, Alianza, 1994, pág. 73.

jueves, 17 de julio de 2008

Cómicos y galanes (XVIII): Lepe, Cervera, Bárcenas y Heredia


Este inigualable grupo de cómicos puede calificársele como uno de los mejores de toda la historia de la revista musical española. Trabajaron en múltiples ocasiones juntos, otras formando pareja, pero, las veces en que vinieron a coincidir, consiguieron que la obra en la que actuaban fuese un irrepetible éxito; prueba de ello, la milenaria opereta de 1944 con libreto de Muñoz Román y música del maestro Guerrero, ¡Cinco minutos nada menos!; además, los cuatro coincidieron en otras tantas exitosas revistas de la posguerra como Ladronas de amor (1941) con libreto de Muñoz Román y partitura del maestro Alonso; Doña Mariquita de mi corazón (1942) también de los mismos autores o Luna de miel en El Cairo (1943) del mismo tándem anteriormente nombrado. Por su parte, Lepe coincidió con Luis Heredia en La chacha, Rodríguez y su padre en 1956 con libreto del tantas veces mencionado Muñoz Román y música del almeriense José Padilla, por ejemplo, y Rafael Cervera con Pepe Bárcenas en ¡Qué cuadro el de Velázquez esquina a Goya! en 1963 con libreto nuevamente de Muñoz Román y partitura de Fernando Moraleda o en 1966 junto a Celia Gámez en A las diez, en las cama estés, un “sainete de espectáculo en dos actos” con música de los maestros Cabrera y Moraleda y libreto de José Muñoz Román, entre otras.
José Álvarez Lepe nació en Madrid en 1891. Su verdadero nombre era José Álvarez Jáudenes, sobrino del también actor y escritor Mariano José de Larra y, aunque empezó su vida artística en el circo como malabarista, no sería hasta 1927 cuando entrase en el mundo de las variedades formando pareja con el popular Ramper en diversos espectáculos musicales presentados en el Teatro Romea de Barcelona y en el Pavón de Madrid. Posteriormente se pasaría a la revista musical y ya, desde entonces, sólo o acompañado en sus labores de cómico por alguno de sus anteriores compañeros, estrenaría un sinfín de títulos. Formó parte de las compañías de Celia Gámez, Luis Esteso, Conchita Leonardo y Laura Pinillos. Entre los títulos que interpretó pueden destacarse: Las inyecciones (1927), El antojo (1929), ¡Por si las moscas! (1929), Las leandras (1931), ¿Qué pasa en Cádiz? (1932), ¡Que me la traigan! (1935), Las tocas (1936), Historia de dos mujeres o Dos mujeres con historia (1947), ¡Yo soy casado, señorita! (1948), ¡A vivir del cuento! (1952), Ana María (1954), Una jovencita de 800 años (1958), etc. A partir de 1940 entró a trabajar en el Teatro Martín de Madrid, propiedad del entonces célebre libretista y empresario Pepe Muñoz Román bajo cuya batuta actuó en un sinfín de revistas escritas por este maestro del sainete frívolo. Trabajó después en cine y, a partir de 1963 entró a formar parte del cuadro de actores del madrileño Teatro de la Comedia. Murió en Madrid en 1967.
Pepe Bárcenas fue, como su compañero, otro notabilísimo actor especializado en el terreno cómico. Su menuda estatura y sus particulares dotes para la interpretación hicieron que se granjease la simpatía del público que asistía a cada una de sus interpretaciones. Entre ellas: Los dos iguales (1949), ¡Eres un sol! (1950), La hechicera en Palacio (1950), El águila de fuego (1956), S. E., la Embajadora (1958), ¡Aquí, la verdad desnuda! (1965) o A las diez en la cama estés (1966). Trabajó asiduamente en la compañía de Celia Gámez.
Luis Heredia comenzó su carrera teatral ya bien entrado el primer tercio del siglo XX actuando en notables revistas que hicieron furor en la época como Ris-ras (1928), Los faroles (1928), Los verderones (1929), Los caracoles (1930), La sal por arrobas (1931), Pelé y Melé (1931) o Las niñas de Peligros (1932) , entre otras. Más tarde, en la posguerra, intervendría junto a sus compañeros Lepe, Bárcenas y Cervera en las revistas mencionadas unas líneas más arriba, casi siempre en pareja.
Rafael Cervera, al igual que el resto de los anteriormente nombrados, poseía unas muy particulares a la par que especiales dotes para hacer reír al público. Su innata simpatía y su desparpajo a la hora de interpretar sobre el escenario le granjearon no pocos éxitos. Entre las revistas en las que actuó sobresalen: Ladronas de amor (1941), Doña Mariquita de mi corazón (1942), Luna de miel en El Cairo (1943), ¡Cinco minutos nada menos! (1944), Historia de dos mujeres o Dos mujeres con historia (1947), ¡Qué cuadro el de Velázquez esquina a Goya! (1963) o A las diez en la cama estés (1966), entre otras muchas.
Sin lugar a dudas, este grupo de cómicos fue uno de los más sobresalientes de toda la historia del género frívolo español únicamente igualable al trío que formaban Tomás Zorí, Fernando Santos y Manolo Codeso. Los cuatro trabajaron con las más bellas y mejores vedettes de todos los tiempos: Maruja Tamayo, Maruja Tomás, Celia Gámez, Raquel Rodrigo, Elsie Byron, Selica Pérez Carpio, Blanquita Pozas, Virginia de Matos... a la par que lo hicieron con los mejores libretistas (Muñoz Román, González del Castillo, Vela, Sierra, Campúa, Paradas, Jiménez...) y músicos (Alonso, Guerrero, Montorio, Rosillo, Francis López, Moraleda...). En definitiva, juntos, estrenaron algunos de los mayores éxitos del género revisteril y convirtieron sus interpretaciones en verdadero paradigma del difícil arte de hacer reír y entretener a un auditorio en un penosa época para nuestro país.