¡VIVA LA REVISTA!

¡VIVA LA REVISTA!
Mostrando entradas con la etiqueta celia gámez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta celia gámez. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de febrero de 2018

Próximamente... DE LA ESCENA AL PLATÓ. ESTUDIO 1 Y LOS DRAMÁTICOS (TEATRALES) D ETVE

¿Queréis conocer cuál fue la primera comedia musical que Celia Gámez realizó en TVE? ¿Cuáles fueron los programas dedicados íntegramente a nuestra revista musical española? Documentales, series basadas en obras teatrales, series ambientadas en el mundo del teatro, cientos de programas dramáticos y, cómo no. La historia de nuestro querido y mítico ESTUDIO 1. Todo ello con prólogo del veterano director, productor y realizador Fernando García de la Vega. 


martes, 1 de septiembre de 2015

Mi colección de trajes de revista

Queridos amigos. Aquí os dejo mi modesta colección de trajes de revista, todos ellos obtenidos gracias a la generosidad del coreógrafo Alberto Portillo y obra de su esposa, Pilar Navarrete en la tienda "Bambalina". El maillot corresponde a la autoría de Amparo Coll.
Gracias a Alberto Portillo y Fernando García de la Vega por este maravilloso tesoro y, desde esta slíneas conmino a todo aquel que posea trajes de revista y desee deshacerse de ellos a que se ponga en contacto conmigo y así poco a poco formar un museo de la revista en España. 


"El águila de fuego", de Concha Velasco. Realización Pilar Navarrete-Alberto Portillo. "Bambalina".
Posee capa de plumas, maillot, falda y botas rojas. 


Maillot perteneciente a Celia Gámez obra de Amparo Coll. Correspondiente al número de la "Estudiantina portuguesa" en la película "Acelgas con champán y mucha música".


"La hechicera en palacio". Número "¡Qué señora!"  de Concha Velasco.


Traje de Concha Velasco en "¡Cinco minutos nada menos!" Número "La Montijo y sus dragones".


Traje de Esperanza Roy en "Fantasía de Marilyn" para "La estrella de Egipto".


Traje de Esperanza Roy para "Soy la wamp" de "La estrella de Egipto".


Traje de Concha Velasco para "Yola" en la versión para TVE de los años sesenta. 


Traje de Lina Morgan para una revista de Matías Colsada.

NOTA: si alguno de ustedes posee trajes de revista o cualquier cosa relacionada con ella, pónganse en contacto conmigo en el email montijanoruiz@yahoo.es o a través de Facebook como Juan José Montijano Ruiz. 






domingo, 30 de agosto de 2015

Los 150 años de la revista, por Manuel Román

El gran escritor, y amigo, Manuel Román, ha escrito un excelente artículo a propósito de los 150 años de nuestra revista musical española cuyo enlace os adjunto por si os apetece leerlo y disfrutar con él. ¡Gracias, Manuel, por tus palabras!
http://www.libertaddigital.com/cultura/musica/2015-03-29/la-revista-musical-espanola-ha-cumplido-150-anos-1276544225/


sábado, 29 de agosto de 2015

Celia Gámez en "EL ÁGUILA DE FUEGO", por Fernando de Vicente López

Continuamos homenajeando al desaparecido restaurador y escultor coruñés Fernando de Vicente López con una muetsra más de su angelical mano de artista al haber esculpido con tanta fidelidad a LA REINA del género que tanto amamos y al que con tanta dedicación nos entregamos. 
Vean sino, queridos amigos y amantes de la revista española, esta muestra más del genio, nunca suficientemente valorado, de Fernando de Vicente y la escultura que realizara de Celia Gámez, en esta ocasión recreando el personaje de Celinda en El águila de fuego, estrenada por la argentina en el madrileño Teatro Maravillas de Madrid en 1956. Como podréis apreciar, digna de figurar en el Museo de Cera de Madrid.







P.D.: si algún familiar de Fernando de Vicente pudiera ponerse en contacto conmigo para saber del paradero de esta escultura, le quedaría enormemente agradecido. Muchas gracias, maestro. D.E.P. 

sábado, 12 de noviembre de 2011

Los artífices de LAS LEANDRAS: Celia Gámez (y III)

En la década de los 60, al tiempo que la revista musical española entraba en franca agonía, presentó Celia Gámez sus últimos grandes espectáculos ya sexagenaria. Aunque volvería a actuar esporádicamente en los escenarios, su larga y brillante carrera estaba cerrada y con ella la de todo un género, que pasaría a ser historia en los años 70.
Como tantas otras vedettes de su época, el genio de Celia para montar espectáculos y entretener al público no iba acompañado del mismo genio financiero: tenía fama de malgastadora y extravagante y parece que se vio en dificultades económicas al final de su vida, complicadas por la amargura de haber sido prácticamente olvidada, especialmente en las circunstancias de la transición española a la democracia, durante la que sus anteriores amistades no la hacían especialmente popular. La penuria económica y la antipatía de muchos la hicieron retornar a Buenos Aires. Sus últimos años los vivió modestamente en una residencia de ancianos con la razón perdida. Fue enterrada en el cementerio de la Chacarita de la capital argentina, a muy pocos pasos de Miguel de Molina, célebre cantante español que tuvo que emigrar a Argentina en 1942 acosado en España por su adscripción al bando republicano durante la guerra y por ser objeto de la persecución homófoba de personas vinculadas al régimen franquista.
Celia Gámez fue una de las más populares estrellas de España en la primera mitad del siglo XX y a ella se debe gran parte del esplendor de la revista, un género popular que llegaría a caer en el desdén de los cultos, si bien en la actualidad, por influencias del musical americano, se tiende a su renovación y al redescubrimiento de sus grandes posibilidades para la música popular.


Falleció víctima del mal de Alzheimer en su Buenos Aires natal el 10 de diciembre de 1992.

Los artífices de LAS LEANDRAS: Celia Gámez (II)

Tal como pedían los tiempos de nacional-catolicismo, en sus espectáculos era cuidadosa con la exhibición carnal de sus vedettes y de sí misma, recurriendo a la malla ajustada y a la moderación en escotes es y shorts. Aspiraba a que la revista fuera también frecuentada por la mujer, con lo que daba un cambio en cuanto a su audiencia. Tal vez por garantizarse un estatuto de respetabilidad en los puritanos tiempos de la posguerra, se casó en 1944 en la Basílica de los Jerónimos de Madrid con un médico llamado José Manuel Goenaga, en una boda que en vez de respetable resultó en extremo escandalosa, tanto por la afluencia y la actitud de los curiosos como por el hecho de que el padrino fuera el mismo general Millán Astray que había sido su amante. El matrimonio fue de muy corta duración y la pareja se separó, aunque no hubo divorcio, que era entonces legalmente imposible. De hecho, siempre se rumoreó también el supuesto lesbianismo de la estrella, alentado por una cierta ambigüedad que se complacía en cultivar: aparecía vestida de hombre en muchos números y hacía que cortejaba a las coristas o las besaba. Como fuera, siempre hizo por tener amantes y acompañantes masculinos hasta edad muy avanzada.

Los artífices de LAS LEANDRAS: Celia Gámez (I)

Nacida el 25 de agosto de 1905 en Buenos Aires, Argentina, no se sabe mucho de su niñez, llegó a España con su padre para cobrar una herencia a mediados de los años 20 y se quedó. Empezó en Argentina con un pequeño papel con José Padilla en cuyo estreno, nada más pisar la escena, se desmayó. Más tarde, como vicetiple en la comedia musical Las corsarias en los años veinte y cantante de tangos, pero pronto se convirtió en un fenómeno teatral y en una famosísima vedette de la escena madrileña apoyada siempre por el maestro Francisco Alonso, especialmente a partir del sonado estreno de la revista Las Leandras en 1931.
Las razones del éxito de Celia Gámez no son fáciles de comprender a quienes no la vieron, puesto que no era una belleza arrebatadora, no tenía una gran voz, ni era una bailarina consumada; no obstante, como en el caso de Mistinguett, su personalidad llenaba la escena, tenía evidente magnetismo y sabía organizar a su alrededor espléndidos espectáculos a medio camino entre la revista y la opereta, de los que salieron muchísimas melodías populares y en los que dieron sus primeros pasos muchos artistas: Concha Velasco, Lina Morgan, Esperanza Roy, Tony Leblanc, etc. Durante bastantes años elevó considerablemente el tono generalmente bajo de las populares revistas. También hizo cine (vg. "Rápteme usted," historia del falso rapto de una estrella con propósito publicitario), pero su éxito de pantalla tuvo escaso alcance. Su vida privada siempre dio mucho que hablar en la gazmoña sociedad española de la época, desde sus rumoreados amores de juventud con el rey Alfonso XIII, hasta su larga colección de amantes reales o supuestos. Uno de los más famosos fue el general Millán Astray, uno de los generales que se alzaron contra la II República española, lo que ocasionó la Guerra Civil española en 1936. Al comenzar dicha guerra, Gámez se encontraba de gira con su compañía por territorio bajo control de la sublevación, al que apoyó durante la contienda. Esto le permitió continuar con sus éxitos y popularidad y le crearon indudable mala fama entre los opositores al régimen. Un tema suyo, "Ya hemos pasao", se burla del "No pasarán" de las milicias republicanas, y con sarcasmo hacia los derrotados llama a éstos "miserables" al tiempo que se autoproclama "facciosa".

martes, 19 de abril de 2011

La verdadera historia de la "Estudiantina portuguesa" (II)

Cuando Celia Gámez escucha la nueva melodía que Padilla y Rigel han compuesto expresamente para ella, su corazón no cesa de bombear incesantemente conocedora del seguro éxito que le va a provocar cuando la cante.

Mientras la ensaya, advierte a sus chicas que todo ha de salir a la perfección, que no quiere error alguno y que han de trabajar hasta la extenuación con tal de que el número salga absolutamente perfecto y los primeros compases comienzan a sonar... Celia y sus tiples, ataviadas a la antigua usanza de los estudiantes de Coimbra, bandurria en la mano, comienza a cantar...

Somos cantores de la tierra lusitana,

traemos canciones de los aires y del mar.

Vamos llenando los balcones y ventanas

de melodías de la antigua Portugal.

Oporto riega en vino rojo las laderas,

de flores rojas va cubierto el litoral,

verde es el Tajo, verdes son sus dos riberas,

los dos colores de la enseña nacional.

¿Por qué tu tierra toda es un encanto?

¿Por qué, por qué se maravilla quién te ve?

¡Ay, Portugal, porque te quiero tanto!

¿Por qué, por qué te envidian todos? ¡Ay, por qué!

Será que tus mujeres son hermosas,

será será que el vino alegra el corazón.

Será que huelen bien tus lindas rosas

será, será que estás bañada por el sol.

Celia hace hincapié en el ligero doblamiento de la pierna de sus tiples cuando la secunden en una preciosa coreografía milimétricamente calculada para lucirse sobre escena.



La verdadera historia de la "Estudiantina portuguesa" (I)

España, 1950. Los libretistas Arturo Rigel y Francisco Ramos de Castro acaban de terminar un libreto para la amiga de ambos, la inigualable y, ya mítica, Celia Gámez. Celia, que convierte en oro todo lo que toca, ensaya entusiasmada el libreto de la "opereta de gran espectáculo" titulada La hechicera en palacio con una compañía que encabeza ella misma y cuya puesta en escena pretende que se haga realidad en las tablas del madrileño Teatro Alcázar.

José Pàdilla y su mujer, Lidia Ferreira "Ferri", han compuesto una preciosa partitura musical para mencionado libreto. En ella figuran números como "¿Quién eres tú?", "Pienso en ti", "Olvídame", "Yo soy el rey", "Yo le suplico a su Alteza", "Llegada de las Delegaciones", "Himno de Taringia", "Soy un polizón", "Canción de Arturo Taolí", "Fiestas reales en Taringia", "Llegada del Príncipe Picio"... y un dueto cómico expresamente compuesto para Pepe Bárcenas y Olvido Rodríguez.

Los veteranos actores ensayan entusiasmados el número, pero hay algo que no acaba de cuajar en la puesta en escena del mismo.

"Celia, mira esto". Le comenta Rigel a la supervedette. La argentina se acomoda en su butaca y observa pacientemente el dúo que interpretan Bárcenas y Rodríguez, hasta que, de repente, se levanta rápidamente de su asiento y le espeta al maestro Padilla, batuta en mano: "Maestro, esto no puede ser un número cómico, esto va a ser un número bomba y lo voy a interpretar yo".

Padilla y Rigel cambian la letra y la música. Una vez compuesto el número número, se lo hacen llegar a Celia. Ésta, estalla entusiasmada por lo que espera que se convierta en el himno de la revista musical española...

martes, 9 de noviembre de 2010

60 años de... La hechicera en palacio (1950)

La Hechicera en Palacio es una comedia musical enormemente popular con música de José Padilla, estrenada en el Teatro Alcázar de Madrid el 23 de noviembre de 1950 y libreto de Arturo Rigel y Francisco Ramos de Castro. La obra se mantuvo hasta junio de 1952 y se realizaron 1150 representaciones. De entre los números musicales destacan por su enorme popularidad "La Novia de España" y especialmente "La Estudiantina Portuguesa".
La historia se desarrolla en el país imaginario de Taringia, que se dispone a celebrar el centenario de su funcación. Las circunstancias se complican ante la grave enfermedad del rey Cornelio V, de la que sólo podría recuperarse a través de las artes de la hermosa hechicera Patricia, cuyo hermano, sin embargo, se comenta erróneamente que fue mandado asesinar por el monarca. Patricia se infiltra en palacio, con el oculto deseo de salvar a su adorado Arturo Taolí, pirata ídolo del pueblo, pero sentenciado a muerte a instancias de la reina Deseada. Tras muchas peripecias, y derrocamiento de los monarcas, el amor termina trinufando en Taringia.
Al frente del reparto en el estreno, se situó la más aclamada representante del género, Celia Gámez, junto a Carlos Tajes, Olvido Rodríguez, Pepe Bárcenas, Olvido Rodríguez, Cipriano Redondo, José Santocha, Julián Herrera y Paquito Cano.
En 1985, se rodó una versión para televisión, en el espacio La comedia musical española, de TVE, protagonizado por Concha Velasco, Paco Valladares, Blaki, Francisco Cecilio, Alfonso del Real y Guillermo Montesinos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Próximamente a la venta... 6 VEDETTES 6 (Apuntes biográficos de las reinas de la revista)

Así es, queridos amigos y amantes del teatro en general y de nuestra adorada y añorada revista musical en particular. La editorial almeriense Círculo Rojo vuelve a apostar por un nuevo libro del Dr. Montijano Ruiz tras el éxito de ventas que ha supuesto Entre bambalinas. Diccionario básico para ir al teatro y "Somos cantores de la tierra lusitana..." (Antología musical del teatro frívolo español: la revista).
El nuevo título, que estará a la venta a inicios de 2011, quizás un poco antes, es 6 VEDETTES 6. Apuntes biográficos de las reinas de la revista: Celia Gámez, Queta Claver, Virginia de Matos, Tania Doris, Addy Ventura y Lina Morgan.
Un volumen monográfico que intenta acercar al lector a aquellas grandes estrellas de la pasarela. Sí, es cierto que faltan Trudi Bora, Maruja Boldoba, Paquita Gallego, Amparo de Lerma, Beatriz de Lenclós, Katia Loritz, Helga Liné, Blanquita Amaro... y tantas y tantas otras, pero en el presente volumen el lector conocerá algo más de Celia Gámez, la Reina de la Revista; Queta Claver, "la otra" Reina de la Revista; Virginia de Matos, "La vedette más vedettes de todas las vedettes"; Tania Doris, "Reina del Paralelo"; Addy Ventura, "Emperatriz de la Frivolidad" y nuestra querida Lina Morgan, "El bombón de la revista". Ilustrado con numerosas fotografías, algunas aboslutamente inéditas como las correspondientes a la puesta en escena de la revista de 1954 Ana María, el volumen tendrá un P.V.P. de 20 euros, gastos de envío no incluidos.
¡Ya lo sabéis! No dejéis de adquirir o reservad vuestro ejemplar antes de que se agota. Merecerá la pena, os lo aseguro.

viernes, 1 de octubre de 2010

Ya a la venta CELIA GÁMEZ. Memoria gráfica de la reina de la revista

La protagonista de este libro mantuvo intacto, durante más de cuatro décadas, el interés de los más diversos espectadores. Esta obra, con más de 200 fotografías, muchas de ellas inéditas, rinde homenaje a esta vedette, nacida a principios de 1900 en Buenos Aires, pero que terminó siendo la más madrileña de las argentinas desde su debut en la capital el 25 de diciembre de 1925. La publicación posee un precio muy adsequible y ha sido escrita por el tenor Emilio García Carretero. ¡No dejéis de adquirir vuestro ejemplar!

martes, 10 de agosto de 2010

Nuevo libro sobre Celia Gámez

Dentro de muy pocas semanas podréis adquirir en las librerías especializadas el libro que el tenor Emilio García Carretero ha realizado sobre Celia Gámez, un libro que merece la pena por el material gráfico presente en el mismo, ya que no se trata de una biografía en sí sino de una compilación de fotos sobre la considerada como reina de la revista musical española. Lo esperamos con ansia, ya que todo el material gráfico que salga es un nuevo aporte a nuestro adorado género.
Celia Gámez, argentina de nacimiento y con raíces y corazón españoles será siempre para todos los que amamos el teatro la indiscutible estrella de una forma de hacer revista. Un reinado que abarcó desde 1927 hasta entrados los años 70. Su buen hacer y su sabiduría escénica la granjearon la fama de "demonio escénico", tal y como llegó a calificarla el crítico del diario ABC, Miguel ródenas. Títulos como Las castigadoras, Las leandras, Las de Villadiego, Peppina, Ki-Ki, Yola, El águila de fuego, Gran Revista, Hoy como ayer, Vacaciones forozosas, S.E. la Embajadora, Colomba, El baile del Savoy, La ronda de las brujas, La Cencicienta del Palace, La estrella de Egipto, ¡Mami, llévame al colegio!, A las diez en la cama estés, El último de Filipinas, Noche loca... y muchos más títulos que la convirtieron en el mito que es hoy. Esperemos que el libro abra las puertas y anteceda a esa gran biografía que el Doctor Montijano Ruiz lleva preparando desde hace cinco años y que saldrá a primeros de 2011 a la luz en un volumen de casi 500 páginas.
¡Viva la revista!

domingo, 23 de mayo de 2010

Aquellas inolvidables revistas... (XXV): La hechicera en palacio (1950)

El 23 de noviembre de 1950 y en el escenario del madrileño Teatro Alcázar, a donde se había instalada junto a su Gran Compañía de Operetas y Comedias Musicales, Celia Gámez estrena con libreto de Arturo Rigel y Francisco Ramos de Castro con música de los maestros Padilla y Ferri, la grandiosa opereta La hechicera en palacio que incorpora a su partitura una de las melodías más importantes del género, esto es, la célebe “Estudiantina portuguesa”:
Pero la revista en sí constituyó otro resonante boom teatral, siendo acompañada en esta ocasión por Carlos Tajes, Olvido Rodríguez, Pepe Bárcenas, Olvido Rodríguez, Cipriano Redondo, José Santocha, Julián Herrera y Paquito Cano, entre otros:
Taringia, país imaginario, va a celebrar las fiestas conmemorativas del tricentenario de su fundación; pero éstas se van a ver empañadas por la inminente ejecución del pirata Arturo Taolí, arrogante y generoso ídolo del pueblo (al punto que le envidia el mismo rey acusado injustamente de haber dado muerte a Fabio Lupio, quien, en realidad, fue mandado asesinar por orden de la reina Deseada, despreciada en su amor por el valiente pirata.
Cornelio V, rey de Taringia, sufre una extraña enfermedad y, la única persona en Taringia que podría llegar a curarlo sería Patricia, hermana de Fabio, una hermosa y bella hechicera, reina del barrio de la Herrería, con poderes mágicos, enamorada secretamente de Arturo Taolí promete al pueblo que éste no morirá y que llegará hasta palacio para impedir el ajusticiamiento de aquél.
Efectivamente. El juramento de Patricia se cumple. Ésta ha sido nombrada dama de honor de la reina Deseada. Por fin la hechicera está en palacio, aunque lo que ella no sabe es que la propia reina desea tenerla cerca para poder vigilarla aún a sabiendas de los sentimientos que aquélla siente por Taolí.
El pueblo entero se da pues cita en la plaza de armas del castillo regio. Taolí va a ser ejecutado: “Esta es la justicia que Su Majestad Cornelio V de Taringia manda hacer en la persona de Arturo Taolí, pirata y ladrón, conspirador y asesino de Fabio Lupio. La justicia del Rey ordena que sea decapitado en la plaza de armas del castillo prisión de San Nazario a la vista del pueblo y que su cabeza se cuelgue en la picota para escarmiento de malhechores”.
Pero en el preciso instante en que el noble pirata va a ser ajusticiado, el rey le concede la libertad a cambio de que interceda ante Patricia y cure su enfermedad. Aquél entonces se niega. Patricia intenta interceder ante Cornelio pero de nada sirve. Arturo pide entonces un último deseo. Cantarle al pueblo:
No me importa renunciar
a lo que soy, ni a lo que fui
porque su amor
ha de ser para mí.
Por amar a una mujer
voy a morir con ilusión,
pues viviré
para su corazón.
Concluida su petición, el verdugo, hacha en mano se dispone a ejecutar la orden real; pero la llegada del Príncipe Picio, aplaza la sentencia para otro momento. Patricia, a escondidas, visita entonces a Taolí en su lóbrega prisión. Allí, encadenado con grilletes, le pide a la hechicera que reciba en su seno a una mujer que, procedente de España, va a llegar a las costas de Taringia. Esa mujer es muy importante para él. Es su novia de España:
Las majas españolas llevan por dentro,
llevan por dentro
unos cascabelitos
cascabeleros de alegre son;
y su repique suena con alegría, con alegría
prendiéndose risueña en las alitas del corazón.
¡Ay, Manolín, Manolín,
ni que sí ni que no,
ni que no ni que sí!
Patricia, empleando sus poderes, libera a Taolí y promete hacerse cargo de la mujer; pero, aún así, la hechicera no puede dejar de pensar en Arturo:
Pienso en ti
y un rayo de sol
hace arder
mis ansias de amor.
Ese es mi mayor placer.
Mi dulce ilusión
también.
Pero tú me olvidarás.
Mi dulce ilusión
serás.
Pienso en ti
en ti nada más.
La corte mientras tanto se reúne; no sólo a Patricia la hechicera van a imponerle el Collar de la Verdad sino que el Príncipe Picio, joven delgado, pálido, ojeroso, débil y, para más señas, muy muy dormilón, llega a Taringia procedente de Europa acompañado de su aya Sebastiana, Gran Duquesa del Pompín, esposa, a su vez, de Epifanio, Gran Duque del Pompón, amigo personal del rey Cornelio. Picio al parecer era un joven despierto y muy vivaracho cuando se fue a recorrer Europa para aprender a convertirse en hombre y educarse correctamente y ahora ha vuelto hecho un desastre, ¿por qué? La Gran Duquesa del Pompín tiene la respuesta y es que lo ha consentido tanto y en todos los aspectos posibles que Picio se aburre sobremanera, claro que hasta que conoce a Patricia con la que vuelve a su antiguo estado y de la que se enamora locamente:
Yo le suplico a su Alteza
que por favor se retire
porque al mirarle a mi lado...
No me mire, no me mire.
Porque yo soy muy sensible
y si a mi lado le veo,
como me miren sus ojos...
Me mareo, me mareo.
Déjeme que me sostenga.
A mi pregunta responda:
¿Qué le parezco a su Alteza?
¡Qué es la monda, qué es la monda!
Su timidez me enamora ¡ay!
¡Qué señora, ay, que señora, ay!
Pero hay que disimular
que la gente de la Corte
es muy dada a murmurar.
A las costas de Taringia va llegando un navío español. Dentro de él, Patricia, disfrazada de polizón se ha introducido para averiguar el paradero de la mujer que ansiosamente espera Taolí. Allí, la hechicera vivirá una serie de cómicas peripecias motivadas, fundamentalmente, por su disfraz de hombre. Pero la vida en el barco es más dura de lo que Patricia pensaba. No solamente conoce a Cintia, joven y hermosa madrileña que llega desde España para ver al hombre que ama, sino también a Martina, noble y generosa mujer, también de origen español deseosa de encontrarse con el hombre al que
más quiere en toda su vida. Para Patricia surge entonces una diatriba, ¿cuál de las dos mujeres es la que espera Arturo? Junto a ellas, varias delegaciones de diversos países también arriban a las costas taringianas para celebrar su fundación entre ellas unos estudiantes de Coimbra:
Somos cantores de la tierra lusitana,
traemos canciones de los aires y del mar.
Vamos llenando los balcones y ventanas
de melodías de la antigua Portugal.
Oporto riega en vino rojo las laderas,
de flores rojas va cubierto el litoral,
verde es el Tajo, verdes son sus dos riberas,
los dos colores de la enseña nacional.
Mientras tanto, en Taringia, las cosas parecen no ir demasiado bien. El Gran Duque del Pompón ve coquetear a su mujer con el Príncipe Picio, quien se deshace por Patricia y
Deseada, rencorosa, ordena matar a Cornelio cuando en ese instante aparece Taolí
descubriendo la verdad:
Pero la nobleza de Arturo Taolí es tal que le salva la vida al rey Cornelio justo en el instante en que el lacayo contratado por Deseada le dispara una flecha mortal hiriéndole tan sólo su brazo. El rey, en recompensa, le perdona la vida.
Mientras tanto, las delegaciones de los diferentes países que han llegado a Taringia van reuniéndose poco a poco en la Corte:
La fiesta ya va a comenzar
nunca en Taringia se vio nada igual.
Son tres veces cien,
los años que hoy
se cumplen de antigüedad.
No hay un país,
que no esté aquí,
pues todos mandan su Delegación,
para hacer honor
a la Fundación
de la gran nación.
Mandó el francés,
su Embajador.
Este señor, español.
El portugués,
junto al inglés
Y nadie faltó.
¡Qué emoción, singular,
las fiestas del Reino
tendrán majestad!
Su esplendor,
sin igual,
en el mundo entero
se recordará.
Hoy Taringia agradecida,
no olvidará ya en la vida
la fiesta, que quede en la memoria
de toda la nación.
Cintia descubre entonces que era al Príncipe Picio al que venía a ver ya que aquél le prometió, cuando estuvo en España, casarse con ella; por lo tanto, era Martina la mujer que tan ansioso esperaba Taolí: su madre. Por su parte, los restantes miembros de la Corte intentan escapar como pueden llevándose consigo dinero, alhajas y bonos del Estado, entre ellos Cornelio y Deseada y Sebastiana junto a Epifanio. Patricia entonces puede abrazarse a su amado y consumar la felicidad que el aciago destino tanto les había negado cantando al unísono el “Himno de Taringia”, hecho éste muy enraizado con las grandes espectáculos operísticos centroeuropeos:
Cariño, nace en mí con ansia loca,
me miro en tus ojos y en tu boca.
Y siento una dulce sensación
que acerca hacia mí tu corazón.
Taringia, no me importan los dolores,
Taringia, si florecen mis amores.
Por ella, nueva vida se abrirá.
Mi vida a la suya unida va.

Aquellas inolvidables revistas... (XXIII): S.E., la Embajadora (1958)

S.E., la Embajadora fue calificada por sus autores como “opereta en dos actos divididos en 25 cuadros, enprosa y verso” original de Arturo Rigel y Jesús Mª de Arozamena con 24 números musicales de Francis López. En la cabecera de reparto, cómo no, la inigualable Celia que, por aquél entonces contaba ya con 53 años y, junto a ella, Carmen Olmedo, vedette cómica (Viveca), Pepe Bárcenas, primer actor (Lucilo), Juan Barbará (Capitán Sergio- Arturo V de Taripania), Ángela Tamayo (Atilana), Laura Granados (Norma), Rubén García (Popón), Luis Galdós (Tientino) con la colaboración del ballet Celia Gámez, ballet The gay girls dancers de Londres integrado por Brigitte Hayes, Paula Davies, Joanna Lee, Xenia Newton, Elisabeth y Barbara Day, Maureen Mowbray, Pamela Mumford y la primera bailarina del Lido de París, la señorita Lucienne Denance. Todo ello da pretexto a Francis López para desarrollar musicalmente una de sus más felices y logradas partituras y posiblemente una de las más famosas de su vida. Resultaría difícil resaltar algún número de entre los veinticuatro que pueblan el argumento: la marcha “Yo soy la Embajadora”, la canción tirolesa “¡Qué difícil resulta mandar!”, el fox vaquero de “El caballo”, el foxtrot “El bailón” graciosamente interpretado por Celia y Pepe Bárcenas, el célebre calypso de Trinidad “¡Vaya calor!”, el beguine “Que voulez vous?”, la canción-vals “No sé qué siento”, la simpática “Canción del guau guau” con un inolvidable Rubens García, la marchiña “¿Me voy o no me voy?”, la “Serenata”... pero, sobre todo, puede asegurarse que el pasodoble “¡Ay, te quiero!” y el bolero “Un beso” se hicieron prontamente muy populares entre los espectadores de esta encantadora historia. Con la coreografía de Héctor Zaraspe, la escenografía de Mampaso, maquetas y asesoría de vestuario de Joaquín Esparza, realización de decorados de Sabate y Talens, vestuario masculino obra de Manuel Hervás (hijo) y del femenino por Vargas-Ochavia, Pedro Rodríguez, Ballester, Pepita Navarro y Pilar Díez, la obra contó, además con las labores en la luminotecnia de F. Benito Delgado y, como maestro orquestador, Gregorio García Segura:
Taripania, imaginario país de la Europa Central, antiguo Principado y hoy República Independiente, celebra con júbilo y algarabía la toma de posesión de su nuevo Presidente, Lucilo Perales. Éste, que empezó vendiendo miel, posteriormente cuchillas de afeitar y ahora se ha hecho el amo de la política gracias a su portentosa facilidad para hablar, ha sido elegido por votación popular gracias a la promesa que le hizo a su pueblo: suprimir los impuestos, subir los sueldos y bajar la vida; pero Lucilo es un pobre paleto de pueblo, eso sí, dotado de mucha labia, que necesita la ayuda de su prima, ahora su secretaria, la hermosa Viveca, para enfrentarse a los asuntos burocráticos que su importante puesto exige y que le resultan muy difíciles, tanto o más que mandar en su país.
Taripania espera ansiosa la llegada del Embajador de los Estados Juntitos, quien va a traer consigo leche para los niños y gasolina para los automóviles, materias casi extintas en el país. Pero, para sorpresa de todos, el Embajador tan ansiosamente esperado resulta ser una mujer. Una mujer, elegante, bella y muy inteligente, Ágata Ratimore:
Yo soy
de mi país Embajador
y voy
a ser mejor que el anterior.
Señora Embajadora
se me dirá
que siempre una señora
estará
dispuesta a toda hora
de muy buen humor
a prometer lo mejor.
Mientras tanto, Viveca, quien acude a la pequeña estación de tren que posee Taripania para esperar a la criada que destinan al servicio de la Embajadora, se encuentra con el capitán de la Guardia Presidencial, Sergio, a quien, confidencialmente, le revela que ha de comprar a mencionada criada para que pueda informarle en todo momento de los movimientos que la Embajadora realice dentro del país. Confidencia por confidencia. El valeroso y atractivo capitán le contesta que él espera la llegada de una posible “amiguita” del Presidente. Viveca le reprende y ordena que Lucilo sólo debe ver a esa mujer de lejos; no obstante es ella, en realidad, quien manda el país, pero, una vez llega al tren, sucede un pequeño malentendido: Atilana, supuesta nueva doncella, es confundida con la “entretenida” y Norma, vivaracha francesita, con la nueva criada de la Embajadora, aunque Sergio se da cuenta a tiempo y cada una acompaña al que previamente esperaba.
Se produce entonces la presentación de credenciales de S.E., la Embajadora ante el nuevo Presidente taripanio con gran entusiasmo para todos sus allegados. Allí, Viveca le confiesa a Norma que no puede tolerar su ronroneo con Lucilo porque está enamorada de él.
Lucilo y Ágatha se apartan unos instantes del cóctel que han dado en su honor. El Presidente no cesa de tirarle los tejos a la mujer mientras ella le revela que, a cambio del dinero que ha venido a ofrecer a Taripania, ella necesita el uranio que posee el país para la llamada bomba “Pum”. Ágata intenta ganarse la confianza de Lucilo invitándolo a bailar.
Viveca entonces ve a Popón, servicial ayudante de la Embajadora contratado por ésta para que haga de perro ya que, según ella, en su país escasean, y le paga dinero para que se lleve a Norma lejos del Presidente. En el instante de darle los billetes se da cuenta de que Popón es un antiguo conocido con el que tuvo, tiempo atrás un pequeño flirteo; pero lo que desconocen todos es que tanto Popón como Norma son dos “conspiradores” dispuestos a aprovecharse de cualquier incauto que se cruce en su camino y que les dé algo de comer. Su misión: intentar restaurar el Principado echando al Presidente de su puesto. Para ello, Popón paga una cantidad de dinero a Atilana de tal forma que ésta le dé a Viveca los informes que a su vez Popón le haya previamente dado.
Se va a celebrar la fiesta homenaje que Taripania tiene preparada para Su Excelencia, la Embajadora. Previamente, Tientino, Jefe de Protocolo del Presidente, se cuadra correctamente ante el Capitán Sergio. ¿Por qué? Ágata, a su vez, le llama, cuando están juntos, Arturo. Ella lo ama en secreto, pero no puede reunirse junto a él ni darle esperanzas porque le oculta algo, un oscuro secreto que Sergio se niega a desvelarle. Únicamente le confiesa que ha de dedicarse por entero a su labor. Y su labor no es otra que Taripania.
Por su parte e, intentando restaurar el Principado, Popón no cesa de ponerle artefactos bomba a Lucilo. En uno de sus intentos, el Presidente es rescatado por el propio Sergio. Éste, encarcela al terrorista y, posteriormente ordena ponerlo en libertad. Sergio, en realidad es el Príncipe Arturo V de Taripania, quien, por amor a Ágata, no va a consentir volver al trono que legítimamente le corresponde y prefiere renunciar por amor.
Una noche, mientras todos los personajes se reúnen en torno al Palacio de la Ópera de Taripania para escuchar a la gran diva Gamberrini, Popón prepara su última bomba. Entra sigilosamente en el camerino de la diva y le explica que, cuando ella cante un MI sostenido, el artefacto hará explosión; pero en lo que Popón no ha reparado ha sido en que la cantante era el propio Lucilo disfrazado. Al día siguiente los periódicos de Taripania anuncian que su Presidente ha dimitido
y se ha vuelto a restaurar el Principado. Arturo V volverá a reinar el país mientras que se
desconoce si la Embajadora va a permanecer o no a su lado.
Finalmente y, como en los cuentos de hadas, todo se resolverá favorablemente para sus protagonistas: Lucilo correrá al lado de la única mujer que verdaderamente lo ha amado y ha estado junto a él en los peores momentos, Viveca; por su parte, Popón y Norma conjugarán el verbo amar mientras que Arturo (Sergio) y Ágata prometen volver a verse de nuevo porque ambos se quieren, aunque ahora no sea el momento...

Aquellas inolvidables revistas... (XXII): El águila de fuego (1956)

Estrenada el 19 de enero de 1956, la obra relataba cómo una mística águila de fuego atacaba al conde Polenti en unacacería. La leyenda que al principio de la obra narra el viejo Yacub, quien regenta un parador de alta montaña próximo a la casa de la noble familia, cuenta que uno de los antepasados de los Polenti, al regresar de una guerra, encontró a su esposa con una niña a la que, abandonada en el bosque, la mujer había recogido entre sus brazos. Creyendo a la niña
ilegítima, el conde dio muerte a la condesa y a la criatura. Un hechizo maldito arrebató el
cuerpo de la niña haciéndolo vivir en las montañas, como mujer durante el día y como
águila de fuego durante la noche; desde entonces y, bajo la forma de animal ardiente, sólo ataca a los descendientes de la familia Polenti. La maldición únicamente podía romperse con la muerte de uno de los descendientes o su amor por la mujer hechizada. Fascinado por la leyenda, Claudio, nuevo conde de Polenti, recorre las montañas en busca del águila de fuego, encontrándola al amanecer, justo en el momento de su transformación mientras canta el precioso bolero que da título a la obra:
Soy el águila de fuego,
yo soy la misma de ayer
si me perdiera mañana
no me dejéis de querer.
En el fuego de un mal sueño
veo mis alas arder,
a otra vida y a otro ensueño
yo me siento renacer.
La luna se va escondiendo,
¿qué me trae, el nuevo día?
Triste la luna me envía
con su adiós, un amor.
Soy el águila de fuego,
por el día soy mujer
¿dónde está mi pensamiento?
Ni me importa ni lo sé.
Celinda, nombre que recibe desde ese momento la bella mujer, es invitada por Claudio a acompañarle y vivir con sus parientes y amigos y ésta acepta encantada, deseosa de conocer otros horizontes y otras sensaciones. Naturalmente el desenlace es feliz y Celinda queda liberada del hechizo por el amor de Claudio Polenti.
Y, junto a Celia Gámez, Lalo Maura, Manolito Díaz, Olvido rodríguez, Pepe Bárcenas, Licia Calderón... y una partitura de veinticuatro números musicales que prontamente alcanzaron el fervor popular del espectador que presenció su brillante puesta en escena: “El águila de fuego”, “Vivir, vivir, vivir”, “Arisca condesa”, “Las vespas”, “Todas son iguales”, “Chachachá de la risa”, “Todo va bien”, “Seré feliz”, “¡Pim, pam, pum!”, “Capri”, “Dolce Bambina”, “Quiere el amor primavera”, “Brindo”, “Desde que se ha ido esa mujer”, “Al volverte a encontrar”, “Dúo de Pío y Dunia”, “¡Viva la vida!”, “¡Viva Madrid!”, “El cazar es un gran placer”...

sábado, 22 de mayo de 2010

Aquellas inolvidables revistas... (XI): Las lloronas (1928)


Género: Historieta cómio-lírica-vodevilesca en un prólogo y dos actos.
Texto: Joaquín Vela y José López Campúa.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 19 de octubre de 1928, en el Teatro Romea, de Madrid.

Intérpretes del estreno: Celia Gámez. Antoñita Torres. Concha Constanzo. Concha Rey. Amparo Taberner. Faustino Brentano. M. Ozores. J. Álvarez. Sr. Samper y Sr. Vidales.
Sinopsis: Las aventuras grotescas y humorísticas de un mozo de cuerda madrileño que, por casualidad, se convierte en nuevo rico, padre postizo de una criatura alegre y confiada, que le lleva a recorrer y sortear dificultades en un balneario alegre de mujeres placenteras.
Las lloronas cuenta con un libro que mezcla elementos del vodevil y de la revista y que resulta discretamente picarescvo, con chistes de buen gusto, alejados de la "sal gorda" que solían ofrecer algunas obras similares.Entre los números musicales, alegres y ajustados al género, escritos por el Maestro Alonso, se aplaudieron con especial entusiasmo el "Foxtrot de los ratas de hotel", la sensual "Java del marco", una simpática "Marcha de los soldados de plomo", el "One-step de la cocteleras" y el "Foxtrot de la receta". No faltaCursivaron, naturalmente, el garboso chotis madrileño y el pasodoble a ritmo de marcha.La presentación fue especacular con figurines de Álvaro Retana y escenografía de Bulbena, Marcén y Muela.El éxito alcanzado por Las lloronas en el teatro de la madrileña calle de Carretas trajo consigo, el 16 de noviembre de 1928, elconsabido banquete de homenaje a los autores, al que asistieron más de 300 comensales, entre los que destacó la presencia de Amadeo Vives.

jueves, 6 de mayo de 2010

Aquellas inolvidables revistas... (X): "Las castigadoras"

Género: Historieta picaresca en siete cuadros.
Texto: Francisco Lozano, Joaquín Mariño y Eduardo Mariño Lozano.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 13 de mayo de 1927, en el Teatro Eslava, de Madrid.,
Intérpretes del estreno: Celia Gámez. Loló Trillo. Julia Castillo. Ignacio León. Faustin Bretaño. Rafael M. Labra. Enrique Suárez. Antonio Segura.
Considerada como la primera gran revista-espectáculo, la acción de Las castigadoras tiene lugar en el pueblo imaginario de Villafogosa y fue el primer gran triunfo de Celia Gámez, que, de cantante de tangos, se convirtíó en primerísima figura del género de revista.
Es una historia picaresca, con chistes subidos de color, escrita para el lucimiento de las mujeres de Eslava que enseñaban lo que se podía con desparpajo. Se presentó con fastuosidad y lujo y fue un gran éxito.
Como curiosidad, digamos que se repartían entre el público pastas, gaseosa y globos.
Entre sus números musicales fueron los más aplaudidos un foxtrot ("Noches de cabaret"), el "One-step de las castigadoras", una "Canción romántica", el "Charlestón del pingüino" y el hasta hoy popularísimo Chotis de las taquimecas. Actualmente existe una grabación de esta obra. En 2000, la discográfica Blue Moon, en su colección Serie Lírica, editó un CD que contiene Las Leandras, Las Castigadoras y El Cabaret de la Academia.

Aquellas inolvidables revistas... (IX): "Las leandras"


Género: Pasatiempo cómico-lírico en dos actos.
Texto: Emilio González del Castillo y José Muñoz Román.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 12 de noviembre de 1931, en el Teatro Pavón, de Madrid.
Intérpretes del estreno: Celia Gámez. Amparito Sara. Cora Gámez. Conchita Ballesta. Pepita Arroyo. Pepe Alba. Enrique Parra. José Bárcenas. Manuel Rubio. Julio Lorente.
Sinopsis: Concha, vedette de una compañía de revistas, se enfrenta a un grave problema: su tío y tutor, que la cree en un internado, anuncia su visita inmediata. Si la encuentra en el mundo del teatro la desheredará. A Leandro, su novio, se le ocurre abrir un falso colegio del que serán alumnos y profesores los componentes de la compañía. El colegio se llama "Las Leandras" y es instalado en un hotelito que antes fue casa de citas.
Al colegio acuden varias jóvenes que son aceptadas commo alumnas. Entre ellas está Fermina, una pueblerina próxima a casarse y a la que su madre trae a la escuela para que la preparen y espabilen.
Llega después Francisco, antiguo cliente del hotel, con su sobrino Casildo para que en el "Colegio" le enseñen algo de mundología. Todos confunden al recién llegado con don Francisco, el tío de Concha, aunque en realidad es el padre de Fermina. Cuando llega el auténtico tío Francisco e intenta abrazar a su sobrina, Leandro que es celoso, la emprende con él a bofetadas. Casi al tiempo, Francisco descubre a Manuela, su esposa, que acompaña a Fermina.
La confusión de personajes se aclara al final, después de comprometidos momentos y equívocas situaciones.
Obra picante (algunos la calificaron de escabrosa) y de enredo que explota el doble juego de palabras y situaciones, Las Leandras fue el éxito teatral de la década de los 30 del siglo XX. Se presentó con todo lujo y el rigor que Celia Gámez exigía a sus "boys" y coristas.
Fue un éxito en toda españa, alcanzó 1800 representaciones consecutivas y continúa llenando los teatros cada vez que se repone.
De sus diez números musicales se aplaudieron la "Canción de las viudas", el preceptivo número regional representado por la "Canción canaria", el exotismo de "Clara Bow", con el que el Maestro Alonso demostraba sus cualidades para hacer la música de moda, pero sobre todo, se ovacionaron el chotis de "El Pichi", el chuleta barriobajero, y el pasacalle de "Los Nardos", que bien podría convertirse en el himno de Madrid.
Desde su estreno, Las Leandras continua representándose ininterrumpidamente en España y Sudamérica.

lunes, 4 de enero de 2010

¡Más de 10.000 visitantes han visto ya HISTORIAS DE LA REVISTA MUSICAL ESPAÑOLA!



Amigos y amantes del teatro en general y de la revista en particular. Gracias. Muchas gracias porque de forma pública o privada me habéis alentado en numerosas ocasiones para continuar adelante con ese ambicioso proyecto que era rescatar del baúl de los recuerdos a nuestra adorada revista musical. El primer paso lo dimos cuando creamos hace más de dos años este blog, el segundo, con la publicación de los libros sobre Yola y Celia Gámez, el tercero con la defensa pública de la tesis doctoral que el profesor Dr. D. Juan José Montijano Ruiz realizó el pasado 18 de diciembre de 2009 en la Universidad de Granada habiendo recibido por ello la máxima calificación de Sobresaliente "Cum Laude" por unanimidad así como el elogio del cuerpo de catedráticos de mencionada institución. El próximo paso, esperemos, será la publicación d ela misma, D.m.; es por ello por lo que sólo tengo palabras de agradecimiento desde lo más profundo d emi corazón por visitar esta humilde página a todos aquellos que habitualmente lo hacéis. Gracias, de verdad por haber superado ya los 10.000 visitantes, porque juntos, volveremos a hacer que la revista musical española renazca. Ya lo veréis.

El autor.