¡VIVA LA REVISTA!

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domingo, 24 de abril de 2011

La colección de CD´s "La revista musical española" de Sonifolk (XI)

VOLUMEN XI. HOMENAJE AL MAESTRO GUERRERO


LA ORGÍA DORADA

1.Soldadito español (instrumental).

2.Rámpersten.

3.Los bombones.

4.Bernabela.

5.Sardana.

6.Soldadito español.

7.Fado.


TRES GOTAS NADA MÁS

8.Las atracadoras.

9.¡Dale jabón!

10.Veloneros de Lucena.

11.Vals y polca.

12.Las manzanitas.

13.Yo lo vi, yo lo vi.

14.¡Quiero que me llamen guapa!

15.Tres gotas nada más.


MISS GUINDALERA

16.Mi mantón.

17.Vals.

18.La fea.

19.Chotis.

20.Ranchera.



VOLUMEN XII. HOMENAJE AL MAESTRO GUERRERO:


EL OSO Y EL MADROÑO

1.Aleluyas de Madrid.
2.Turismo Internacional.

3.Fiesta en el Buen Retiro.

4.Mujeres con grupo propio.

5.Villa de las siete estrellas.

6.La independencia.

7.Pepe-Hillo.

8.El motín de Esquilache.



LAS MUJERES DE LACUESTA

9.Charlestón.

10.Charlestón (instrumental).

11.Chotis veneciano.

12.Chotis veneciano (instrumental).

13.Foxtrot de los abanicos.

14.Los abanicos (instrumental)

15.Pasodoble sobre motivos del Pericón.

16.Pasodoble sobre motivos del Pericón (instrumental).




¡DÉJATE QUERER!

17.Déjate querer.

18.Yo sé esperar.

19.Bim, bam, bay.

20.La hucha.


RÁPIDO INTERNACIONAL

21.Ámame.

martes, 9 de noviembre de 2010

60 años de... Tres gotas nada más (y III)

La obra tuvo la coregrafía de los maestros Monra y Aguilar, los figurines de Viñas, los decorados de López Sevilla y la dirección musical de Alonso Pavón. Muchos de sus números musicales fueron repetidos y ovacionados insistentemente, especialmente las coplillas, el bolero que da título a la obra o el de “Los velones de Lucena”, quizás el más bonito de toda la partitura.
El enorme éxito cosechado por Tres gotas nada más en La Latina, hizo que, al día siguiente de su estreno, el crítico Alfredo Marqueríe afirmase en su columna habitual del diario ABC:
[...] El asunto no encierra originalidad notoria, un pretexto con chistes y situaciones festivas para que los intérpretes, desde una perfumería madrileña donde se lanza la esencia de moda capaz de turbar la sensibilidad femenina y si la dosis resulta excesiva, convertir a los hombres en sacacorchos, se trasladan a esos países disparatados de las revistas donde la moneda es internacional porque se confunden “dracmas” y“piastras”. Esta animación viajera permite a los autores presentar, como es obligado, los más diversos cuadros apoyados en el fox, el bolero, en la tarantela, en la barcarola, en el chotis, en el pasodoble... y en las letrillas, que en este caso, son las de “Yo lo vi”, que la gente tararea a la salida del teatro, repite al día siguiente, se divulgan en los discos y en la radio, como antes en las orquestas de los ciegos, y confieren el don de la máxima popularidad.

60 años de... Tres gotas nada más (II)

Ya en el segundo acto, nos encontramos a nuestros protagonistas en un puerto del Mar Jónico y con difefentes personalidades, fruto de las circunstancias; así pues, Tristán se hace pasar por Spaguetti, un viejo lobo de mar que pretende adueñarse del barco de Rajawais y secuestrar a Palmira; Domingo se hace llamar Milotis, un cocinero que trabaja para ganarse la vida mientras que Celestino y Purita son empleados en diferentes oficios y todo ello motivado porque la noche del secuestro de Palmira en Génova le robaron la cartera a Domingo, por lo que tuvieron que emplearse en diversos oficios. Una vez descubiertas sus diferentes personalidades y, tras una serie de cómicas peripecias motivadas por el perfume “Tres gotas nada más”, Palmira consigue finalmente hacerse con la parte de la herencia que le correspondía más la parte correspondiente a Rajawais quien ha mantenido engañados a todos para que, junto a un multimillonario argentino, del que verdaderamente estaba enamorada, ya que su difunto la engañaba con una exótica india,
poderse refugiar:
Cuando una mujer presume
y a tu amor muy rebelde está
tú recurres al perfume
y tendrás un triunfo total.
Tres gotas nada más
es el perfume más excitante.
Tres gotas nada más
para conquistas es lo bastante.
Tres gotas nada más
y lograrás un éxito imponente.
Tres gotas nada más
y sólo esto es suficiente.
Le aconsejo que no abuse
ni la dosis quiera aumentar
porque si se va la mano
puede usted quizá fracasar.

60 años de... Tres gotas nada más (I)

Tres gotas nada más, fue una divertidísima revista con más de doscientas representaciones seguidas en La Latina, obra de Enrique Paradas, Joaquín Jiménez y música del maestro Guerrero e interpretada por el trío Zorí-Santos-Codeso y las bellezas de la época: Mary Campos,
Marisol Clemens y Carmen Martín en números como el pasodoble de “Las atracadoras”, los cuplés del “Yo lo vi” o el chotis “¡Quiero que me llamen guapa!”, interpretado con un gracejo singular por parte de Mary Campos y sus chicas de conjunto.
Su argumento posee todos los ingredientes del sainete arrevistado que tan buenos resultados tanto de crítica como de público va a obtener en esta década: en una perfumería selecta de la Gran Vía de Madrid se dan cita Tristán Lapena y Domingo Risueño, amigos y socios de mencionado establecimiento que tuvieron la fortuna de herdarlo tras fallecer su antiguo propietario. Junto a ellos también trabajan Celestino y una encantadora dependienta, Purita, por la que aquél bebe los vientos.
Domingo ha inventado un perfume, el mismo que da título a la obra, que posee la capacidad de que, aquel que se ponga tres gotas del mismo, conquiste a la persona amada.
El enredo comienza cuando una bella cantante de Pasapoga, Palmira Miraquebien, enviuda de su marido y le deja, en herencia, la mitad de su pesquería de perlas en un rincón de Ceilán, al otro lado prácticamente del mundo. Tanto Domingo como Tristán la consuelan, cada uno a su manera e independientemente; lo que ninguno de ellos conoce es que la mujer sale con los dos a escondidas y les hace idéntica proposición: acompañarla a Ceylán para cobrar la herencia de su difunto. Una herencia que vale... millones, aunque, eso sí, necesitan diez mil duros para el pasaje, algo que ella no les puede costear. Precisamente y, para poder obtener mencionado dinero sin que, cada uno por su parte, se entere, tanto Domingo como Tristán idean un plan por separado; si bien este último decide atracar, vestido de ladrón, la caja de la perfumería y llevarse mencionado dinero. Por su parte, Domingo hace lo propio de tal forma que, cuando llega Tristán afirme que ha sido el ladrón quien se ha llevado nada más y nada menos que veinte mil duros. Cuando ambos descubren el plan del otro, se juran venganza y apoderarse del cariño de Palmira. El destino hace que el trasatlántico en el que todos viajan naufraguen y lleguen a hospedarse a un hotel de Génova. Allí, un multimillonario cingalés, Rajawais, se ha fijado en Palmira y quiere
secuestrarla a toda costa; pero es que, además, Rajawais fue socio del difunto marido de Palmira y desconoce que aquélla va a reclamar la parte de herencia que le corresponde. Así pues, en una fiesta celebrada en el hotel, Rajawais rapta a Palmira.