¡VIVA LA REVISTA!

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martes, 23 de abril de 2013

"Los Chicos" y LA BLANCA DOBLE (y X)

El apoteósico boom de La Blanca doble llegó a paralizar incluso hasta la vida social madrileña enfrentándose detractores y partidarios, defensores, unos, acérrimos enemigos los otros, de tan simple obrita teatral derramando ríos de tinta en uno y otro lado. Sin embargo, lejos de entrar en toda la lluvia de polémicas que la revista trajo consigo, el maestro Guerrero organizó todo un aluvión de sorpresas para las quinientas representaciones de su obra. He aquí la entrevista que concedió[1]:
 
 
"Estos días se comenta con gran entusiasmo las muchas cosas que el maestro Guerrero ha organizado para conmemorar las quinientas representaciones de La Blanca doble. Como los rumores nada nos dicen en concreto, dedicimos visitar al compositor de las obras milenarias, para enterar a nuestros lectores de sus proyectos en general, y muy particularmente, de lo que piensa hacer en el Teatro La Latina, cuando La Blanca doble llegue a las quinientas representaciones.
 
 
 
Encontramos al maestro Guerrero en su despacho, ocupadísimo con la partitura de Sin novedad, señora Baronesa, opereta que será el primer estreno del Teatro Martín, coliseo donde actualmente se representa ¡Cinco minutos nada menos!, otra del popular maestro, que camina hacia las dos mil representaciones.
-Diga, don Jacinto, ¿es cierto que prepara grandes novedades para las quinientas de La Blanca doble sean un acontecimiento?
-Ciertísimo. Pienso entregar al Alcalde de Madrid todo el billetaje de esa función para que su recaudación la distribuya entre los más necesitados.
 -La gente comenta con gran entusiasmo lo que usted prepara para ese día.



 -Y eso que ignoran el fin de fiesta que habrá y otras cosas que no anuncio, porque quiero que sirva de sorpresa.
-¿Es verdad que la otra tarde se armó un escándalo en la taquila del teatro de La Latina, porque un espectador quería arrebatar a otro la última localidad que quedaba?
-Sí que lo es; pero con suponer eso mucho, no tiene punto de comparación con lo que está ocurriendo en provincias. En Sevilla, ante el éxito alcanzado, se prorrogó la actuación llegando en aquella ciudad, a las sesenta representaciones, que ya es decir, en ocasión de que los cines se ven adornados con las tres películas que alcanzaron el éxito de la temporada.
-¿Qué compañía dará a conocer en Barcelona esta opereta?
-La que encabeza Conchita Leonardo, o sea, la que actualmente trabaja en Sevilla.
-¿Cuándo debuta este elenco en Jerez?
-El día 12 del actual.
-¿Dónde también usted dirigirá la orquesta?
 
 
-Justamente. [...]
-¿Cuándo puso música a La Blanca doble, vislumbró el éxito del número “¡Ay, qué tío...!”?
-Desde luego; aunque no tan grande como el que ha alcanzado, que no hay sitio popular a donde no se cante el “¡Ay, que tío...!” Con decirle que hasta en los partidos de fútbol vitorean a los jugadores diciéndoles: “¡Ay, qué tío!... ¡Ay, qué tío...! ¡Qué golazo le ha metío...! [.
-¿Una anécdota?
-Le contaré la más reciente. Fui a Sevilla para dirigir la orquesta, y me enteré que la empresa había suspendido la función porque en aquella ciudad, el día 31 de diciembre, la gente no acudía al teatro. Rápidamente ordené prepararan 2000 botellines de vino, 200 bolsas de uvas, y que anunciaran la función al público. Esta cayó muy bien y la gente se aglomeró en taquilla a sacar las entradas, por lo que ante tal gentío fue preciso que todos ayudáramos en lo que estuviera a nuestro alcance. Yo me puse a cortar entradas, y cuando más preocupado me encontraba en mi nueva profesión, oí que me decían: “Oiga usted, haga el favor de rogar al maestro Guerrero que no empiece la función hasta que entremos todos”. Aquello me hizo mucha gracia, pero, muy serio, le contesté: “Descuide, que el maestro no empezará hasta que toos estén dentro”.
-¿Y al dirigir, no le reconocieron?
 -Ni que decir tiene. La ovación que recibí fue tan grande que no la olvidaré nunca.
 
 

 



[1] Ibídem, págs. 18-19.

miércoles, 17 de abril de 2013

"Los Chicos" y LA BLANCA DOBLE (III)

La muerte del libretista sumió a su familia en la pobreza más absoluta y, Jacinto Guerrero, hombre de buen corazón y sabidos principios morales, decidió ponerle música para intentar ayudar en la medida de sus posibilidades a la familia del fallecido libretista[1].
 
 
A partir de entonces, la leyenda de La Blanca doble no hizo sino comenzar. La obra se eternizó en los carteles años y años, salió de gira por provincias en varias compañías y dio unos más que buenos dividendos a los familiares de sus autores.
 
 
Uno de los problemas con que tuvo además que enfrentarse esta singular obra fue el de la censura. Así, en algunas capitales de provincia como Las Palmas, topó con la intransigencia del obispo de aquella ciudad, monseñor Antonio Pildain, quien intentó por todos los medios posibles prohibir su exhibición en la capital canaria; sin embargo, no pudo hacer nada al respecto, aunque eso no quitara para que las señoras de Acción Católica se apostasen junto a la taquilla del teatro para, de rodillas y con el rosario en la mano, pedir la salvación de las almas de todos aquellos que acudían a la representación[2].
 


[1] Vid. LAGOS, Manuel: “La tristeza sobornada. El otro teatro (y III). El teatro musical en Madrid (1940-1985): la revista”, en ADE Teatro. Teatro de la España del siglo XX (III):1939-1985, nº 84, enero-marzo 2001, págs. 206 y 207.
[2] Vid. FEMENÍA SÁNCHEZ, op. cit., págs. 283-290.

martes, 9 de noviembre de 2010

60 años de... Tres gotas nada más (y III)

La obra tuvo la coregrafía de los maestros Monra y Aguilar, los figurines de Viñas, los decorados de López Sevilla y la dirección musical de Alonso Pavón. Muchos de sus números musicales fueron repetidos y ovacionados insistentemente, especialmente las coplillas, el bolero que da título a la obra o el de “Los velones de Lucena”, quizás el más bonito de toda la partitura.
El enorme éxito cosechado por Tres gotas nada más en La Latina, hizo que, al día siguiente de su estreno, el crítico Alfredo Marqueríe afirmase en su columna habitual del diario ABC:
[...] El asunto no encierra originalidad notoria, un pretexto con chistes y situaciones festivas para que los intérpretes, desde una perfumería madrileña donde se lanza la esencia de moda capaz de turbar la sensibilidad femenina y si la dosis resulta excesiva, convertir a los hombres en sacacorchos, se trasladan a esos países disparatados de las revistas donde la moneda es internacional porque se confunden “dracmas” y“piastras”. Esta animación viajera permite a los autores presentar, como es obligado, los más diversos cuadros apoyados en el fox, el bolero, en la tarantela, en la barcarola, en el chotis, en el pasodoble... y en las letrillas, que en este caso, son las de “Yo lo vi”, que la gente tararea a la salida del teatro, repite al día siguiente, se divulgan en los discos y en la radio, como antes en las orquestas de los ciegos, y confieren el don de la máxima popularidad.

60 años de... Tres gotas nada más (II)

Ya en el segundo acto, nos encontramos a nuestros protagonistas en un puerto del Mar Jónico y con difefentes personalidades, fruto de las circunstancias; así pues, Tristán se hace pasar por Spaguetti, un viejo lobo de mar que pretende adueñarse del barco de Rajawais y secuestrar a Palmira; Domingo se hace llamar Milotis, un cocinero que trabaja para ganarse la vida mientras que Celestino y Purita son empleados en diferentes oficios y todo ello motivado porque la noche del secuestro de Palmira en Génova le robaron la cartera a Domingo, por lo que tuvieron que emplearse en diversos oficios. Una vez descubiertas sus diferentes personalidades y, tras una serie de cómicas peripecias motivadas por el perfume “Tres gotas nada más”, Palmira consigue finalmente hacerse con la parte de la herencia que le correspondía más la parte correspondiente a Rajawais quien ha mantenido engañados a todos para que, junto a un multimillonario argentino, del que verdaderamente estaba enamorada, ya que su difunto la engañaba con una exótica india,
poderse refugiar:
Cuando una mujer presume
y a tu amor muy rebelde está
tú recurres al perfume
y tendrás un triunfo total.
Tres gotas nada más
es el perfume más excitante.
Tres gotas nada más
para conquistas es lo bastante.
Tres gotas nada más
y lograrás un éxito imponente.
Tres gotas nada más
y sólo esto es suficiente.
Le aconsejo que no abuse
ni la dosis quiera aumentar
porque si se va la mano
puede usted quizá fracasar.