¡VIVA LA REVISTA!

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lunes, 30 de marzo de 2009

Casi 100 años de... LA CORTE DE FARAÓN (XIX)



Cuadro III
La curda del Peleón

Sala blanca en casa de EL TÍO PELEÓN. Ventana a la izquierda del foro. Puerta al foro con cortinas coloradas, tras las que hay una cama y en ella EL TÍO PELEÓN acostado. Una puerta en cada lateral.

Aparece EL TÍO PELEÓN, acostado. LA ALCALDESA a la puerta con una bota de vino; junto a ella EL TABERNERO. Cuatro Gitanas bailando y cuatro Gitanos acompañándolas con las tijeras. Luego salen EL CHALECO, EL JAMÓN, cuatro Bohemios y cuatro Húngaras. Está en escena el Coro general. A su tiempo aparece LA CELEDONIA, vestida muy chula y al estilo de las verduleras madrileñas. Trae una cesta al brazo llena de rábanos y al cuello un collar grande formado de patatas pequeñitas y sirviéndole de dijes dos pimientos también muy pequeñitos.

(Música.)


LA ALCALDESA
Dadle otra taza por Dios,
dadle otra taza de tila,
porque el vino Peleón
mucho más le despabila.

CORO
Bebe el licor que te ofrezco,
que es la esencia que enardece.
Bebe.

EL ALGUACIL
Y para que el sueño
le deje hecho un leño,
los húngaros vengan
y canten aquí.
Y así ni respira,
parece mentira
dejándonos libres
a ustedes y a mí.

(EL TABERNERO se dirige a la derecha y hace seña a los Húngaros para que entren, lo que ejecutan a golpe de pandero.)

HÚNGAROS
Aquí, señá alcaldesa,
están los húngaros
a tu disposición.
(Hacen una reverencia, que terminan con un braceo y pasos de farruca.)
Dispuestos a entonarte
gustosísimos
su estólida canción.
(Bajan a proscenio con pasos de garrotín.)
Mas como es ya una lata el vagabundo,
te van a presentar
a una verdulera de la corte
y ya verás cantar.

TODOS
Ven acá pronto tú
y canta mientras mueven estos zánganos
el pim pam pum

(Sale por la derecha LA CELEDONIA.)

LA CELEDONIA
Una canción de los rábanos
voy a cantar.

HÚNGAROS
Y que pica más que un tábano,
lo vais a escuchar.

LA CELEDONIA
Las verduleras de los Madriles
son lo castizo de la barriada,
y cuando cuentan los quince abriles
venden lechuga pa la ensalada.
Luego a los veinte la berenjena,
llegan a treinta vendiendo col,
y a los cincuenta, ¡Jesús, qué pena!,
van pregonando junto a un farol:
¡Ay, pa...!
¡Ay, pa...!
¡Ay, parroquianas, rabanitos!
¡Frou-frou!
¡Frou-frou!
Que está haciendo furor.

HÚNGARAS
(Marcando un paso adelante.)
¡Ay, va...!
¡Ay, va...!
El tío del gabán.
(Vuelven a su sitio.)

LA CELEDONIA
Hace dos años que yo vendía
buena sandía por San Miguel,
y un melonero me pretendía
y una sandía quiso pa él.
Hace dos meses que fui a buscarle,
y al verme vieja me contestó:
esa sandía ya está muy pocha
y hoy es pepino aquel melón.
¡Ay, pa...!
¡Ay, pa...!
¡Ay, parroquianas, rabanitos!
¡Frou-frou!
¡Frou-frou!
Que está haciendo furor.

(Acaban todos marcando un destaque del cancán.)

(Cesa la música.)

(Hablado.)

LA ALCALDESA
A la calle, golferancia,
que el alcalde se ha dormido,
y cuando la melopea
embrutece sus sentidos,
le gusta que haya silencio
y no suene ni un mosquito.

EL CHALECO
En cuanto coge la curda
ocurre siempre lo mismo;
nos hace cantar, bailar,
ver el movimiento rítmico
del pim pam pum, y después,
cuando se queda dormido,
alza un remo y pim pam pum,
dos patás y al domicilio.

LA ALCALDESA
¡Ea! ¡Despejen! ¡A la calle!

EL JAMÓN
Niñas, venga el bailecito
y a volar... Muy buenos días.

LA SOLE
Dios le dé un sueño tranquilo.

EL CHALECO
Muy tranquilo no será
si llega a soñar contigo.

(Música y mutis de todos menos LA ALCALDESA.)

LA ALCALDESA
¡Y que hoy ha sido de órdago
la tajá! Ya en el distrito
le llaman el Peleón.
¡Si es más borracho que el vino!

(LA CARLOTA aparece por la izquierda, pálida, acongojada. Trae la camisa.)

LA CARLOTA
¡Ay, alcaldesa!

LA ALCALDESA
¡Carlota!
¿Qué te pasa?

LA CARLOTA
Es inaudito.
¡Ay, alcaldesa!

LA ALCALDESA
No grites,
que está durmiendo ese tío
la mordaga, y si despierta
nos va a soltar un bufido.

LA CARLOTA
¡Ay, alcaldesa!

LA ALCALDESA
¡Recoles!
¡Rompe de una vez, sin gritos!

LA CARLOTA
¡El mozo de estoques...!

LA ALCALDESA
¿Qué?

LA CARLOTA
Cuando se fue mi marido...
¡Ay, alcaldesa!

LA ALCALDESA
Pero oye,
¿quieres cambiar el cilindro?

LA CARLOTA
¡Pretendió abusar de mí!

(PEPIYO, asomando la cabeza, viene conducido por PITÍ y MINÍ.)

PEPIYO
Digasté que eso es un lío
que me ha armado esa señora.

LA ALCALDESA
(Contemplándolo.)
¡Qué muchacho más bonito!

PEPIYO
(Escamado.)
¿Eh?

LA CARLOTA
(Furiosa.)
Y aun se atreve a decir
que yo... ¡Sinvergüenza! ¡Pillo!

PEPIYO
(Como insultándola.)
¡Seductora!

EL TÍO PELEÓN
(Saliendo muy enfadado.)
Pero, ¡leñe!,
¿quién pega aquí tantos gritos?

PEPIYO
(Asustado.)
¡Uy, el alcalde!

EL TÍO PELEÓN
(A LA ALCALDESA.)
¿Qué pasa?

LA ALCALDESA
La Carlota, que ha venido
a quejarse.

EL TÍO PELEÓN
¿Qué le duele?

LA CARLOTA
Nada; pero este mocito...
(Por PEPIYO.)

PEPIYO
(Interrumpiéndole.)
¡Digasté que to es mentira!

EL TÍO PELEÓN
¿Quién habla sin mi permiso?
(Fijándose en él.)
¿Eres tú? ¡Guapo muchacho!

PEPIYO
(Asustado.)
¿Éste también?

PITÍ
¡Chito!

MINÍ
¡Chito!

EL TÍO PELEÓN
Habla, Carlota, y tú ¡calla!

LA CARLOTA
Pues verá usté lo que ha sido.
Estaba sola en mi cuarto
porque hacía un momentito
que Butifarra se fue
al encierro.

EL TÍO PELEÓN
¿Cómo has dicho?
¿Que te dejó Butifarra
en ese momento crítico?

LA CARLOTA
Sí, porque sonó un cencerro
llamándolo.

EL TÍO PELEÓN
¿Y el muy primo
te abandonó? Merecía
que lo enganchase un novillo.

LA CARLOTA
¡Ya qué me importa!

EL TÍO PELEÓN
Adelante.

LA CARLOTA
Cuando hasta mi cuarto mismo
se coló este sinvergüenza
y pretendió...

EL TÍO PELEÓN
¡Ah, picarillo!

LA CARLOTA
Yo le arranqué la camisa
y me escapé de aquel sitio,
y vengo a pedir justicia.

PEPIYO
Diga usted que yo no he sido.

EL TÍO PELEÓN
Bueno, yo no tengo ahora
la cabeza para líos
y en asunto de mujeres
en la vida me he metido.
Tú, parienta, haz el favor
de sentenciar el delito.
Yo estoy muy atarugado
con los vapores del vino
y me retiro a la cuadra
a meditar un ratito.
Allí verás cómo bebo,
cómo pienso y cómo vivo.
(Se va por la izquierda.)

PITÍ
¡Viva el alcalde!

EL TÍO PELEÓN
(Volviendo.)
¡Mil gracias!
No diréis que no soy fino.
(Mutis.)

LA ALCALDESA
(A los demás.)
Vosotros, salid de aquí.

(Mutis de PITÍ y MINÍ.)
(A PEPIYO.)
Quédate, que necesito
oír a los dos para ver
de quién la culpa haya sido.

LA CARLOTA
De él.

PEPIYO
De ella.

LA ALCALDESA
¡De los dos!
(Bajo a PEPIYO.)
No te apures. Yo te libro.

(Música.)

LA ALCALDESA
Conque di, vamos a ver,
¿qué te pudo el chico hacer
para que vengas aquí
tan fuerísima de sí?

LA CARLOTA
Va usté a oír lo que pasó
y que conste de que yo
digo siempre la verdad
frente de la autoridad.
Yo estaba muy triste
y muy pensativa
sentada llorando
al lao del sofá.
Entró a distraerme
por unos momentos
con tangos y tientos
que él sabe cantar.

PEPIYO
Y ella me llamó
y yo me acerqué.

LA ALCALDESA
¿Y después?

PEPIYO
No sé.
No sé lo que pasó.

LA ALCALDESA
Te pasó que quizá ella sus brazos
echara a tu cuello.
(Marcando todo lo que dice.)

PEPIYO
Eso creo yo.

LA CARLOTA
Digasté que no.

LA ALCALDESA
Que quizás te rozó en la mejilla
pasando el cabello.

PEPIYO
¡Ay, qué cosquilleo!

LA CARLOTA
¿Pero esto es caneo?

LA ALCALDESA
Y su cuerpo juntándose al tuyo,
te dio un apretón.

LA CARLOTA
(Separándolos bruscamente.)
Me parece, señora alcaldesa,
mucha explicación.

LA ALCALDESA
Es para enterarme bien.

LA CARLOTA
Pues yo se lo explicaré.
Se acercó de puntillas el tuno,
así despacito.
(Marcándolo todo también.)

LA ALCALDESA
¡Qué bonito!

PEPIYO
¡Yo estoy frito!

LA CARLOTA
Y me echó los dos brazos al cuello
con mucho mimito.
Y después acercó su boquita
con mucho primor.

PEPIYO
¡Qué valor!

LA ALCALDESA
¡Superior!

PEPIYO
Basta ya, que por culpa de ustedes
ya rompe el hervor.

(Lo abrazan las dos.)

LA CARLOTA y LA ALCALDESA
¡Ay, mi amor! ¡Ay, mi amor!
Déjate que conserve el calor.
¡Es pa mí!

PEPIYO
Es pa mí
este caso comprometedor.

LA ALCALDESA
¡Yo aquí soy la alcaldesa
y de él decido!

LA CARLOTA
¡Y él es mozo de estoques
de mi marido!

PEPIYO
Ésta es más gruesa.
¡Vaya una mataora
y una alcaldesa!

(Los tres, cogidos, dando pasitos a compás de la música.)

LA CARLOTA y LA ALCALDESA
Se acercó de puntillas el tuno,
así despacito.

PEPIYO
¡Jesús, estoy frito!

LA CARLOTA y LA ALCALDESA
¡Y le eché los dos brazos al cuello
con mucho mimito!

PEPIYO
¡Por Dios, yo me irrito!
Esto no es pa mí... sí, sí, sí.

LA CARLOTA y LA ALCALDESA
Éste es para mí... sí, sí, sí.

(Cesa la música.)

(Hablado.)

LA CARLOTA
Bueno, y en resumen, ¿qué?

LA ALCALDESA
En resumen, que este mozo
no tiene culpa ninguna.

PEPIYO
¿Usté lo ve? Soy yo tonto.

LA CARLOTA
Mire, señora alcaldesa,
se me ha puesto entre los ojos
que a usté le gusta también.


LA ALCALDESA
Y por eso le perdono.

LA CARLOTA
Es que si es eso verdad,
voy a olvidarme de todo
y le faltaré al respeto
para ver si así me cobro.

LA ALCALDESA
Como llegues a insinuarte
o me disputes al mozo,
se me acaba la alcaldía
y voy a arrancarte el moño.

PEPIYO
Pero, ¡por Dios! ¡Qué disputas!
Yo me muero del sofoco.

LA CARLOTA
¡A mí, plin!

LA ALCALDESA
¡Y a mí, la burra
de Balaam!

PEPIYO
¡Por el toro
que desgració a su marido!
¡Por la vara de su esposo!
¡Que se pegan! ¡Alguaciles!
¡Uy! ¡Que se matan! ¡Socorro!

LA CARLOTA
¡So, alcaldesa!
(Todo muy rápido.)

LA ALCALDESA
¡Butifarra!

PEPIYO
¡Eh! ¡Señoras! ¡Qué bochorno!

LA CARLOTA
Vente conmigo.

LA ALCALDESA
¡Conmigo!

LA CARLOTA
¡Éste es mío!

LA ALCALDESA
¡Mío sólo!

PEPIYO
Ay, ¡que me dejan en cueros!
¡Qué vergüenza! Yo me arrojo
por aquí.
(Se tira por la ventana del foro.)

LAS DOS
¡No! ¡¡No te mates!!

(Se oye un golpe dentro.)

LA ALCALDESA
¡¡Se escacharró!!
(Cae desmayada.)

LA CARLOTA
(Cae desmayada.)
¡Pobre mozo!

Cuadro IV
¡Sigue la curda!

Interior de la cuadra en casa de EL TÍO PELEÓN. Una ventana a la izquierda en alto. Un banco de piedra. Toneles de vino.

Debajo de la ventana, EL TÍO PELEÓN duerme la pítima con una bota de vino entre las manos. EL TABERNERO, a sus pies con una curda doble, duerme también. Un candil ilumina la escena. PEPIYO, descolgándose por el ventanal, cae sobre EL TÍO PELEÓN.

PEPIYO
(Al caer.)
¡Ahí va a ese saco de huesos!

EL TÍO PELEÓN
(Despertando.)
¡Zapateta!

PEPIYO
(Asustado.)
¿Eh? ¿Quién anda
por ahí? ¡El señor alcalde!

EL TABERNERO
(Despertando también.)
¡El mozo de estoques!

PEPIYO
(Reparando en él.)
¡Arza!
Y el tabernero.

EL TÍO PELEÓN
¿A qué vienes
saltando por la ventana?

PEPIYO
A pedirle a usté un billete
de caridad.

EL TÍO PELEÓN
¿Qué te pasa?

PEPIYO
Que me voy.

EL TÍO PELEÓN
Mira, lo siento,
porque en este instante estabA
pensando en ti.

PEPIYO
¡Ay, Dios mío!
¿Cómo salgo de esta casa?

EL TÍO PELEÓN
Como cuentan en el pueblo
que dices la verdad clara
a aquellos que te preguntan,
quisiera que me explicaras
unas ideas que tengo
hace tiempo aquí grabadas.
Son cosas de la alcaldesa,
pero quiero descifrarlas.

PEPIYO
Pues pregunte, que yo siempre,
como es mi inocencia tanta,
digo la verdad a todos,
aunque les parezca amarga.

EL TABERNERO
Eso es verdad; de mí un día
dijo que echaba mucha agua
al vino ¡y era verdad!
¡No había quien lo probara!

EL TÍO PELEÓN
Pues explícame esta idea
que en la cabeza me anda.

(Música.)
Tengo idea de haber visto
a una hembra y a un varón
con vestidos como sombras
darse un fuerte palizón
y después que se agarraban
se ponían a bailar,
enseñando muchas cosas
por delante y por detrás.

PEPIYO
Eso es un bailable
de corte francés,
fíjese usté un poco
a ver si eso fue.

(Se alza el forillo de la cuadra y aparecen en el centro UNO y UNA, vestidos de negro; él con americana chulilla. Los dos con pañuelos colorados al cuello.)

EL TÍO PELEÓN
¡Eso es! ¡Eso es!

EL TABERNERO
¡Qué pareja tan extraña!
¡Recuelo! ¡Qué atrocidad!

PEPIYO
¡Silencio, que empiezan!
Oíd y mirad.

(Se agarra él del cuello de ella, que echa los brazos a la espalda, y con pasos muy menuditos bajan a la izquierda del proscenio, parando en seco cuando lo marca la música. A los tres golpes fuertes de orquesta, cae ella en el primero, brazo derecho de él; segundo, brazo izquierdo; tercer golpe, vuelven a quedar cogidos como al principio y vuelven a bailar a pasos menuditos hacia la derecha. Durante la escala que hace el cornetín, ella coge a él del pelo y él corre hacia atrás; da ella una vuelta, él otra y vuelven a los pasitos menudos. Las vueltas y las caídas cada vez que lo indica la orquesta con sus golpes secos y el mutis muy cogidos, muy abrazados y muy menudo el paso. Es un número de gran efecto cuidándolo. Cesa la música.)

(Hablado.)

EL TÍO PELEÓN
Eres un tío inventando.
Eso es lo que soñé yo.

PEPIYO
Pues es un baile francés
con arreglo y traducción.

EL TÍO PELEÓN
Ahora en premio a tu talento
yo te pido por favor
que no te vayas.

PEPIYO
Me quedo.
Pero con la condición
que no habrán de molestarme
las señoras.

EL TÍO PELEÓN
Se acabó.
Tú harás todo lo que quieras.

(Salen por la derecha EL BUTIFARRA, LA ALCALDESA, LA CARLOTA, PITÍ y MINÍ.)

EL BUTIFARRA
¿En dónde está ese ladrón?

LA CARLOTA
Míralo allí.

LA ALCALDESA
¡Sinvergüenza!

EL TÍO PELEÓN
¡Basta! Le protejo yo.

EL BUTIFARRA
Pero, ¿sabe usté lo que hizo?
¡Pretendió manchar mi honor!

EL TÍO PELEÓN
Si hubieras estado en casa
como era de razón,
no hubiese entrado en tu cuarto
nadie...

EL TABERNERO
Dice bien, señor.

EL BUTIFARRA
Si yo me marché fue sólo
por cumplir mi obligación.

EL TÍO PELEÓN
¡Tu obligación esa noche
era quedar como Dios!
¡Encima de toas las cosas!

LA CARLOTA
Creo que tiene razón.

EL BUTIFARRA
Yo me fui a meter los toros
en su encierro, porque yo
lo prometí, y hasta que
los metí en el cajón...

EL TÍO PELEÓN
¡Chico! ¡Tú no metes na!

PITÍ
(¡Ya lo sabe!)

MINÍ
(¡Se enteró!)

EL TÍO PELEÓN
(A PEPIYO.)
Y ahora ven tú aquí. Te nombro
subsecretario mayor
del Ayuntamiento.

PEPIYO
Gracias.

EL TÍO PELEÓN
¡Con gastos y habitación!

LA ALCALDESA
(Se queda en casa. ¡Qué gozo!)

LA CARLOTA
(¡Se queda! ¡Mucho mejor!)

LA ALCALDESA
(A PEPIYO.)
Me verás a todas horas.

LA CARLOTA
(A PEPIYO.)
Vendré a verte.

PEPIYO
¡Cómo voy
a ponerme ahora mi cuerpo
de ternera y de jamón!

EL BUTIFARRA
¡Carlota! Veré si puedo
enmendarme.

PITÍ
Creo que no.

LA CARLOTA
Recibo en casa los jueves;
les invito a la reunión.

PEPIYO
¡Callad! Me ocurre una idea
para darle más sabor
a estas suarés. Ved un cuadro
que será de sensación.

[Cuadro V]
[Apoteosis. Juerga perpetua]

Se hace el oscuro, sube el fondo de la cuadra y aparece un telón de casa blanca adornado con carteles y trofeos taurinos. En el centro del telón y a una altura de dos o tres metros, una gran cabeza de toro y sobre ella este rótulo:

MARROJO QUE HIRIÓ AL BUTIFARRA

La escena representa una juerga andaluza. El Coro vestido en relación con lo que el cuadro representa. Gran animación.

(Música.)

(Cuatro Mujeres hermosas, envueltas en mantones de Manila, con faldas de raso de colores vistosos y sombreros anchos claros, durante el número evolucionan y bailan a gusto del director de escena, maestro de baile o encargado de este asunto, pero sobre todo, que la evolución tenga novedad y sea vistosa.)

PEPIYO, LA CARLOTA y LA ALCALDESA
Gitana,
morena,
morucha,
que reinas en mí.
No vayas a buscar
quereres por ahí,
que no vas a encontrar
otro cariño así.
Serrana,
negrucha,
vente pa qui.
(Bailan garrotín.)
Que dale garrotín,
que toma garrotán,
el cuerpo mueve así
pa que te caiga sal.

TODOS
Que toma garrotán,
que dale garrotín,
porque es toda tu sal
pa mí.
Gitana,
morucha,
serrana,
feucha,
mi nena,
morena
y venga garrotín
y vaya garrotán.
¡Ah!
No vayas a buscar
quereres por ahí,
que no vas a encontrar
otro cariño así.

(Cesa la música.)

PEPIYO
(Al público.)
Y pido a la conclusión,
si sois tan buenos señores,
perdón para los autores
de El pueblo del Peleón.
TELÓN

jueves, 12 de marzo de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XVIII)



Cuadro II
El camisón de Pepiyo

Antesala en la casa de EL BUTIFARRA. Dos puertas laterales y una ventana al fondo que da sobre las orillas de un arroyo que no se ve. Los muebles son modestos. Un sofá de paja, varias sillas de lo mismo y una banqueta pequeñita forrada de paño rojo. A cada lado de la escena y junto a las candilejas dos braseros con lumbre y dos soplillos.

Aparece LA CARLOTA sentada a la derecha en el sofá. Junto a ella RAFAELA y MARÍA, una tocando la guitarra y otra cantando. Cuatro jóvenes muy guapas, que son amigas de LA CARLOTA, también la acompañan y bailan a su tiempo. Junto a los braseros y dándole al soplillo están sentadas dos chicas. Luego PEPIYO, LA SOLE, LA FELI y LA LUCI.

(Música.)

RAFAELA
(Tocando la guitarra.)
«Una mujer fue la causa
de mi perdición primera.
No hay perdición en el mundo,
Soleá churripandí,
no hay perdición en el mundo
que de mujeres no venga».

LA CARLOTA
Dejad las peteneras
y templa la guitarra,
que bailen estas chicas
al son de la charrada.

RAFAELA
Ahora no se estila
que bailen las muchachas
más bailes que el Respingo,
que tiene mucha gracia.

(Se adelantan cuatro chicas y bailan el respingo.)

PEPIYO
(Saliendo por la derecha.)
Aquí hay tres greñudas
que te quieren ver.

LA CARLOTA
Pues dilas que pasen,
vendrán a beber.

RAFAELA y MARÍA
Vienen a decirte
la buenaventura;
siempre que aquí hay boda
vienen las greñudas.

LA CARLOTA
Me alegro que vengan,
y me entretendrán,
porque Butifarra
no puede tardar.

(Salen LA SOLE, LA FELI y LA LUCI, tres gitanas desgreñadas con andares muy cadenciosos; van bien vestidas.)

LAS TRES
Dispénsanos, Carlota,
la lata de este vals.
No sé si es de Boccaccio
o de La tempestad.

(Adelanta LA CARLOTA y quedan las cuatro frente al público.)

LAS TRES
(Muy accionado todo el número.)
Lo primero que quiere el marido
es que sea muy fiel su mujer,
que se encuentre siempre prevenido
lo que en casa se pueda tener.
A la esposa,
a la esposa tenerla dispuesta,
siempre limpia,
siempre limpia, lavada y peinada,
y que guise, que friegue, que planche
sin costarle trabajo hacer nada.
Mujercita,
fiel y bonita,
tu marido te necesita
hacendosa,
primorosa,
que le lave la ropa y la cosa.
Ahora sí que estarás contentona,
remonona,
remonona,
cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada que no.

TODAS
Sé hacendosa,
primorosa,
y verás tú cómo eres dichosa.
Cuídalo,
mímalo,
no le digas a nada que no.

(Palmoteando todas y bailando las greñudas y al final LA CARLOTA.)
Alza y toma,
toma y dale,
no hay quien dé otros consejos iguales.
Olé ya,
corocó,
muévete, muévete como yo,
muévete como yo,
muévete como yo,
¡Olé!

(Cesa la música.)

(Hablado.)

LA CARLOTA
Bueno, basta de consejos,
que después no hay quien los cumpla.

LA FELI
Hija mía, yo por abrirte
los ojos...

LA LUCI
No seas taruga,
que se los abra el marido,
porque no parece adusta.

LA SOLE
Pero ha de dolerle más
si lo hace él solo, que juntas
las tres.

LA CARLOTA
¡Sí, tenéis razón!
¡Pero quiero estar a obscuras
hasta que él me ilumine
con su luz que me deslumbra!

LA SOLE
Pues que te dure la vela
y que no se acabe nunca.

LA FELI
Que cuando te abra los ojos
se derrita de dulzura.

LA LUCI
Y Dios te dé una hora corta
y a él muy larga y con fortuna.

RAFAELA
¡Ay, con las cosas que dicen
me alargan la dentadura!

EL BUTIFARRA
(Dentro.)
¡Pepe!

LA CARLOTA
(Ruborizada.)
¡Es él!
(Baja la cabeza.)

RAFAELA
¡El Butifarra!

LA CARLOTA
¡Ay, cómo vendrá! ¡Me asusta!

(Salen EL BUTIFARRA y PEPIYO. Aquél trae una muleta y un estoque. Éste, como siempre, en mangas de camisa y en gorra, que se quita al entrar.)

LA FELI
(Fijándose en él.)
¡Cómo viene!

LA SOLE
¡Con los trastos
de matar!

LA CARLOTA
(Sin mirar.)
¡Qué gusto!

PEPIYO
(Fijándose en las señoras.)
¡Azúcar!

EL BUTIFARRA
(Por las gitanas.)
¿Quiénes son estas tres fieras?

LA SOLE
¡Señor, somos tres greñudas
que hemos venido a decirle
a ésta la buenaventura!

LA FELI
Y a prepararla pa el trance
que la espera.

EL BUTIFARRA
¿Las tres juntas?
(¡Dios mío! ¿Qué le habrán dicho
a esa inocente criatura?)

LA LUCI
Y ahora nos vamos.

EL BUTIFARRA
Sí, ahuequen.

RAFAELA
(Suspirando y mirando a EL BUTIFARRA.)
¡Quién fuera ella!

EL BUTIFARRA
(Incomodado.)
¡Condúcelas!

(Salen RAFAELA y las tres greñudas por la izquierda. Quedan en escena LA CARLOTA a la derecha, en el centro EL BUTIFARRA y a un lado PEPIYO, que sigue descubierto y que a las primeras frases se vuelve de espaldas a ellos.)

EL BUTIFARRA
(Sin moverse.)
¡Ay, Carlota de mi vida!

LA CARLOTA
(Yendo a él.)
¡Butifarra!

PEPIYO
(Volviéndose de espaldas.)
¡Re... patata!
Oigan... ¿Me cubro?

EL BUTIFARRA
¡No!
(Alargando el estoque y la muleta.)
¡Toma!

(PEPIYO no se da por aludido. EL BUTIFARRA más alto.)
¡Coge esto!

PEPIYO
(Sin volverse.)
¿Yo?

EL BUTIFARRA
(Entregándoselas.)
Esta espada
y la muleta.

PEPIYO
(Cogiéndolas.)
Creía
que era a la señora.

EL BUTIFARRA
Anda,
y ahora, alivia.

PEPIYO
(Retirándose.)
Buenas noches
y descansad... si hace falta.

EL BUTIFARRA
(En voz baja a PEPIYO.)
En cuanto llegue el encierro
con un cencerro me llamas.

(Se va PEPIYO.)

LA CARLOTA
(Que se ha sentado en un sofá que hay a la derecha, suspirando.)
¡Ay!

EL BUTIFARRA
¿Suspiras?
(Empieza a quitarse la americana.)

LA CARLOTA
¡De emoción!
(¡Se quita la americana!
¡Ay, lo que se viene encima!
¡Qué rubor!)

EL BUTIFARRA
(¿Cómo contarla
lo que me sucede?)

LA CARLOTA
Siéntate.

EL BUTIFARRA
(Con vigor.)
¿Quién, yo sentarme?

LA CARLOTA
(Mimosa.)
¿Te enfada?

EL BUTIFARRA
Yo no; pero un hombre fuerte,
un torero de mi estampa,
de mi arranque y mi trapío,
ni se sienta ni se cansa.

LA CARLOTA
¿No te cansas nunca?

EL BUTIFARRA
¡Nunca!
¡Lo probé en todas las plazas!
¡Seis toros y siempre tieso!

LA CARLOTA
¡Oh, qué placer! ¡No se cansa!

EL BUTIFARRA
Y ni pinchazos, ni medias:
¡a toro por estocada!

LA CARLOTA
¡Qué poder y qué bravura!

EL BUTIFARRA
Te contaré mis hazañas.

LA CARLOTA
¿Prácticamente?

EL BUTIFARRA
Hasta donde
pueda llegar con... la práctica.
(Muy descriptivo y muy cómico.)
Fue una tarde divertida
la de aquella gran corrida
donde comenzó mi gloria.
¡Yo no olvidaré en mi vida
la tarde aquella de Soria!
La plaza de toros, llena;
yo, con la mar de canguelo;
el sol, en lo alto del cielo;
los toreros, en la arena.
A los sones de la banda
se cambean los capotes.
Dan los piqueros sus trotes
para ponerse de tanda.
Abren los chulos el trapo,
corre el cerrojo el portero
y aparece en el chiquero
un toro alto, negro, guapo.
Tira el capote un peón
y se arranca con presteza...

LA CARLOTA
¿Y tú entonces?

EL BUTIFARRA
... De cabeza
me encontré en el callejón.
Grita el pueblo electrizado
a los piqueros: «¡Tumbones!»;
y se oyen interjecciones
en castellano cerrado.
Yo salto, fiero, a la liza;
mi mano el capote agarra
y oigo gritar: «¡Butifarra!
¡Que te va a hacer longaniza!».
Cegado por mi amor propio
traigo al toro a mis alcances
y le doy catorce lances
de aquellos que dan el opio.
El público me corea
con ¡olés! aquel trabajo,
cuando observo que el marrajo,
rendido, no se menea.
Y pa acabar con decoro
mi emocionante faena,
voy y me arrodillo en la arena
vuelto de espaldas al toro.
De pronto... un grito se escucha,
yo siento como un mareo
y por los aires me veo
dando el salto de la trucha.
Me desmayo de emoción
y luego en la enfermería
¡ay! me fijé que tenía
destrozado el pantalón.

LA CARLOTA
¿Sólo el pantalón? ¡Qué gozo!

EL BUTIFARRA
Eso al principio creyeron;
pero luego me dijeron
que era mayor el destrozo.
Tres meses convaleciente
me tuvo aquella cornada.
Pero al fin quedó curada.

LA CARLOTA
¿De veras?

EL BUTIFARRA
¡Radicalmente!
¡Fue una cornada fatal!

LA CARLOTA
¿Y por fin quedaste sano?

EL BUTIFARRA
Se ha esmerado el cirujano:
no me queda... ¡ni señal!
Mas quedará en mi memoria
grabada toda mi vida
¡¡la tarde de la corrida
de Soria!!

LA CARLOTA
¡Pues ahora yo te aseguro
que no vuelven a engancharte!
¡Con mi amor voy a curarte!

EL BUTIFARRA
¡Yo creo que no me curo!

LA CARLOTA
¿Por qué? Siéntate a mi lado.
(EL BUTIFARRA, después de pensarlo mucho, acerca la banqueta y queda sentado casi a los pies de ella.)
¿Crees que me falten a mí
encantos para que aquí
te haga olvidar lo pasado?
¿Es que me crees tan sencilla
que no te sepa agradar?
¿Piensas que te han de faltar

los mimos de tu chiquilla?
¡Deja que te mire... así!...

EL BUTIFARRA
¡Apártate de este abismo,
que te va a faltar lo mismo
que me está faltando a mí!

LA CARLOTA
Acércate más, mi amor.

EL BUTIFARRA
Hermosa niña... te adoro...
(Levantándose de pronto y dirigiéndose a las candilejas con un suspiro muy cómico.)
¡Maldita sea aquel toro!
¡Haz un milagro, Señor!

LA CARLOTA
¿Me rechazas? ¿Soy tan sosa?
Enséñame tú a querer
y verás una mujer
aplicada y hacendosa.
Tú, con el fuego, me inicias
en tu amoroso tormento
y verás en un momento
si te colmo de caricias.
Verás si mi amor resalta
cuando lo pongas por obra;
tú pones... lo que te sobra,

yo pongo... lo que me falta,
y si cometo algún yerro
me lo sabrás dispensar...
Di, ¿qué te puede faltar?

EL BUTIFARRA
Pues bien, me falta...

(Se oye un cencerro dentro.)
¡El cencerro!

LA CARLOTA
¿Cómo?

EL BUTIFARRA
Ese son plañidero
me anuncia mi obligación.
Te abandono... (Es la ocasión.)

LA CARLOTA
¿Quién te aguarda?

EL BUTIFARRA
¡El Matadero!
He prometido al alcalde
torear en la corraleta...

LA CARLOTA
Mas...

EL BUTIFARRA
Mi palabra respeta;
yo nunca prometo en balde.
Y aunque del amor la llama
tu pecho adorado encienda,

dale un soplo y que no prenda,
porque el corral me reclama.

LA CARLOTA
No me dejes, que haces mal.

EL BUTIFARRA
Mi deber...
(Se pone la americana.)

LA CARLOTA
¡También aquí
lo has de cumplir!

EL BUTIFARRA
No, ahora allí...

LA CARLOTA
¡A mis brazos!

EL BUTIFARRA
¡Al corral!

(PITÍ y MINÍ, que salen precipitadamente por la derecha.)

PITÍ
¡Butifarra! ¡Nos esperan!

MINÍ
¡Butifarra! ¡Nos aguardan!

EL BUTIFARRA
(A LA CARLOTA.)
¿Lo ves? ¡Mi deber primero!

LA CARLOTA
¡Malditas sean las astas!

EL BUTIFARRA
Ellas son, esposa mía,
las que de tu lado apartan
a tu esposo.
(Se va corriendo por la izquierda.)

MINÍ
¡Ya lo creo!
Si no es por aquello..., ¡pata!

PITÍ
¡Sí que fue certero el bicho!

MINÍ
Dio en la yema y en la clara.

(Se van los dos.)

LA CARLOTA
¡Después de un año de espera
me quedo sin Butifarra!

(Pausa, durante la cual LA CARLOTA, sentada en el sofá y con la cabeza entre las manos, solloza. Sale PEPIYO por donde se marchó EL BUTIFARRA; viene como siempre en mangas de camisa; entra temeroso.)

PEPIYO
Fue al encierro su marido
y aquí me manda que venga,

para que yo la entretenga
y por eso aquí he venido.

LA CARLOTA
(Sin mirarle.)
¡Entretenerme! ¿Con qué
tendré yo entretenimientos?

PEPIYO
Si quieres, con unos tientos,
de los muchos que yo sé.

LA CARLOTA
¡Para tientos estoy yo!
¡No es por ahí!

PEPIYO
(Haciendo ademán de marcharse.)
¿No?

LA CARLOTA
(Mirándole y deteniéndole, con el gesto.)
Ven aquí.
Mírame... Fíjate en mí.
¿Tú no me conoces?

PEPIYO
¡No!

LA CARLOTA
¿Tú no eres el chico aquel
que venía siempre ahí cerca
a bañarse en una alberca
sin más traje... que la piel?

PEPIYO
El mesmo, ¿también me viste?

LA CARLOTA
Y pensé en ti a todas horas.

PEPIYO
¿Qué tendré pa las señoras
que ninguna se resiste?

LA CARLOTA
¡Aún te recuerdo, admirando
tu gracia y tu gentileza,
sacudiendo la cabeza
mientras te estabas bañando!

PEPIYO
¡Yo me azaro! ¡Me las guillo!

LA CARLOTA
Ven, no seas vergonzoso.
¡Pero si estabas precioso
con el agua hasta el tobillo!

PEPIYO
¿Me vio?

LA CARLOTA
(Mirándole con amor.)
¡Muy bien!

PEPIYO
(Haciéndose jalea.)
¡Con su venia
me voy! (¡Me convierto en fragua!)

LA CARLOTA
¿Dónde vas?

PEPIYO
¡A echarme en agua,
que me da la neurastenia!

LA CARLOTA
¿Pero tú, nunca has amado?

PEPIYO
La neurastenia, señora.

LA CARLOTA
¿La neurastenia?

PEPIYO
¡Ay, ahora...
ahora sí que me he colado!

LA CARLOTA
Ámame y yo te amaré.


PEPIYO
¡Deje de sobarme, basta!
¡Señora, sea usté más casta,
que mi casta es de José!

(Música.)
(Levantándose y viniendo al proscenio.)
Yo soy Pepiyo,
yo soy Pepiyo,
yo soy Pepiyo...

LA CARLOTA
¿Y por tu idea nunca ha pasado
que te quisieran de corazón?

PEPIYO
¿Yo enamorarme? ¡Eso es pecado!
Voy a decirle lo que soy yo.
Yo soy un gitano
castizo y fulero
que paso la vida
vendiendo calderos.
Y nunca he pensado,
y nunca soñé,
con esas fatigas
que dan el querer.

LA CARLOTA
Tu inocencia me conmueve
y su velo quiero yo
descorrer con mis caricias.

PEPIYO
Me parece a mí que no.

LA CARLOTA
Yo sí, yo sí,
que también yo seré para ti.
Ven aquí, so guasón,
y verás que el querer es turrón.
Anda ya, so gilí,
y ven pronto cerquita de mí.
(Lo sienta a su lado.)
¡Ay, qué gusto si se paladea
en los labios de un mozo gentil,
y su luz apagada recrea
como mecha de aceite en candil!

PEPIYO
(Levantándose.)
¡Ay, por Dios, que yo ya me mareo!
¡Suelte usté, suelte usté por favor!
¡Si no encuentro una alberca, yo creo
que me voy a abrasar de calor!

LA CARLOTA
Vente, para que se unan dos corazones.
Vente, que mi cariño yo te lo doy.

PEPIYO
Vete ya, y no me vengas con más canciones,
y a mí no me convences, porque me voy.

LA CARLOTA
(Cogiéndole del faldón.)
No te vayas, por Dios.

PEPIYO
Que me vas a romper el faldón.

LA CARLOTA
Infeliz, calla ya,
que si acaso el faldón sale roto
se te compondrá.

PEPIYO
Déjeme, suélteme,
que se sale el faldón otra vez.

LA CARLOTA
¡Bonito! ¡Chiquito, ay!
¿Quién te quiere a ti?

PEPIYO
¿A mí? Mi señora madre.

LOS DOS
Déjame salir.
¿Quién te quiere a ti?

(Cesa la música.)

(Hablado.)

LA CARLOTA
¿No enciende tu corazón
de mi boca la sonrisa?

PEPIYO
Suélteme usté la camisa,
que se me sale el faldón.

LA CARLOTA
Si es que te quiero entregado
de mi amor a los antojos;
si quieren verte mis ojos
rendido y enamorado.

PEPIYO
Rendido si no me suelta
con la lucha he de quedar...
(Como yo logre escapar
cualquiera aguarda mi vuelta.)

LA CARLOTA
Ve que me muero sin ti.

PEPIYO
Suelte usté, que va a romperse.

LA CARLOTA
No. ¡Nunca!
(Forcejeando y tirando de la camisa.)

PEPIYO
Va usté a caerse,
porque yo me voy de aquí.

LA CARLOTA
¡No te irás!

PEPIYO
A toda prisa.

LA CARLOTA
¡Vente!
(Dándole un tirón y quedándose con la camisa en la mano.)

PEPIYO
¡Jesús!

LA CARLOTA
Se rasgó.

PEPIYO
Y ahora me las piro yo;
ahí se queda la camisa.

LA CARLOTA
¡Esto marcha viento en popa!

PEPIYO
De esta yo creo que emigro,
porque aquí están en peligro
mi neurastenia y mi ropa.
(Huye por la izquierda. LA CARLOTA queda anonadada con la camisa en la mano.)

LA CARLOTA
(Con ira, llamando.)
¡Mariquita! ¡Rafaela!
¡Pití! ¡Miní! ¡He de vengarme!
Venid pronto a auxiliarme,
que el ladrón no corre, vuela.

(Salen precipitadamente RAFAELA y MARÍA por la derecha, PITÍ y MINÍ por la izquierda.)

RAFAELA
(Acudiendo a sostenerla.)
¿Qué te pasa?

LA CARLOTA
(Deteniéndola y colocándose en el centro de la escena.)
¡No me toques!
(A PITÍ y MINÍ, que salen.)
¡Corred los dos, detenedle!

PITÍ
Pero, ¿a quién?

LA CARLOTA
¡Pronto, traedle!

MINÍ
¿A quién?

LA CARLOTA
¡Al mozo de estoques!
¡Entrose aquí callandito
a ultrajarme ese ladrón,
y le quité el camisón
como prueba del delito!

PITÍ
(Fijándose en la camisa que tiene LA CARLOTA en sus manos.)
¡Ésa es su camisa charra!

LA CARLOTA
Cobardes sois si él no muere.

¡Vengadme todos, lo quiere
la esposa del Butifarra!
(Queda en la actitud del matador que cita al toro. Las muchachas espantadas. Ellos inclinados. Música y cuadro.)
MUTACIÓN

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XVII)



(Van saliendo del Ayuntamiento todos los personajes que hicieron mutis, menos los Maceros, Concejales y Guardias.)

CORO
Ya este matrimonio
tomó posesión
de tos los enseres
de su habitación.

EL TÍO PELEÓN
Y ahora vamos a tomarnos
un tonel de mostagán.

LA ALCALDESA
Ahora vamos a largarnos,
que se pueden molestar.

EL BUTIFARRA
Pues yo, señor alcalde,
el vino he de pagar.

LA CARLOTA
Tú déjate de vinos,
que después lo beberás,
porque ya estoy cansá
de esperar.

EL ALGUACIL
Ahí tienes a tu esposa
pa toa la vida ya.

CORO
¡Que pasen muy buenas noches
con toda tranquilidad!

EL TABERNERO
¡La tasca espera!

EL TÍO PELEÓN
¡Pues a soplar!

TODOS
Pues marchemos a la tasca,
vamos todos a soplar.

(Con un bailecito dándose cadera a izquierda, a compás de la música, hacen mutis todos, menos LA CARLOTA y EL BUTIFARRA. Suena un cencerro, huye EL BUTIFARRA y le sujeta LA CARLOTA.)

EL BUTIFARRA
(Llevando a LA CARLOTA al proscenio y accionando cómicamente.)
¡Ah!... ¡Ay, Carlota!,
¿es un toro?

LA CARLOTA
¡No!
No te acuerdes de los bichos,
piensa sólo en mí;
¡qué deseos que tenía
de volverte a ver aquí!

PITÍ y MINÍ
(Que salen corriendo de la taberna.)
¡Ahí va!...

EL BUTIFARRA
(Dando un salto atrás.)
¡Qué par de brutos!
Di, ¿qué buscáis aquí?

PITÍ y MINÍ
Pues que quiere un
muchacho pedirte
un favor.

PITÍ
¡Es un gitanillo,
quiere ser torero!

MINÍ
De mozo de estoques
desea el empleo.

EL BUTIFARRA
Decidle que venga
y se ajustará.

(PITÍ y MINÍ, al compás de la música, se dirigen a la taberna y llaman a PEPIYO.)

PITÍ y MINÍ
¡Eh! ¡Pepiyo! ¡Que salgas!

(Salen RAFAELA, MARÍA, el Coro de señoras y PEPIYO.)

PEPIYO
(Colocándose en primer término entre PITÍ y MINÍ.)
¡Buenas tardes, señores,
yo soy Pepiyo!

LA CARLOTA
(Reparando en él.)
¡Éste es el gitanillo
que se bañó!

MARÍA
¡Es él! ¡Es él!

EL BUTIFARRA
Buena planta. Me conviene.
Que lo laven y demás...

LA CARLOTA
¡Ven acá! ¡Ay, Rafaela!
¿Aquí qué va a pasar?

EL BUTIFARRA
¡Llevadle, muchachas,
y quemad un poquito de espliego
por toda la casa!

PEPIYO
¿Y yo qué hago mientras tanto?

EL BUTIFARRA
¡Ayudar a las muchachas!

LA CARLOTA
¡Cuidadito lo que hacéis!
¡Nadie ha de tocármele!
(Se marcha con MARÍA.)

RAFAELA
(Al Coro.)
¡Quemad bastante espliego,
que huela bien la ca...
la casa!
285
(Se marcha con PEPIYO y el Coro. Quedan solos PITÍ, MINÍ y EL BUTIFARRA.)

EL BUTIFARRA
¿Y qué hago?

PITÍ y MINÍ
¿Qué vas a hacer?

EL BUTIFARRA
¿Lo digo to?

PITÍ y MINÍ
¡No seas pagüé! ¡La meterás!
Y es de temer.

EL BUTIFARRA
No temas, no la meteré.
¡Mi esposa me gusta
y joven soy yo!

PITÍ y MINÍ
¡Acuérdate del toro cornalón!

(Suena un cencerro dentro.)

CORO
(Dentro.)
¡Mi amor siempre será
para ti!... etcétera...

(Queda EL BUTIFARRA en una actitud cómica, y por fin cae en los brazos de PITÍ y MINÍ. Telón lento.)
MUTACIÓN

martes, 10 de marzo de 2009

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XVI)

La acción en Menflis, pueblo imaginario, en donde tienen el buen gusto de vestir de charros, por cuyo motivo, a excepción de los toreros, todos vestirán este traje.

Notas
Recomendamos a todos los señores directores de escena que en las colocaciones, gestos y aptitudes de los personajes se parodien con toda exactitud los de La Corte de Faraón, pues es un elemento muy importante para el buen éxito de esta obra.
Durante todas las mutaciones caerá un telón de cuadro, cuya confección dejamos a gusto del pintor, ateniéndose a las siguientes observaciones: todo el telón es media plaza de toros vista desde el centro del redondel. No se verá más que los extremos de esta plaza, pues cubre todo el fondo un tapiz sostenido por dos gallardetes colocados en los extremos de la decoración. El centro de este tapiz representa la escena de la cogida de EL BUTIFARRA, como él la explica en el segundo cuadro. Completan el adorno del tapiz siluetas de lidiadores ejecutando diversas suertes del toreo. De uno de los gallardetes pende un cartel de toros que dice en letras grandes lo siguiente: «Plaza de toros de Soria. Gran corrida de novillos. Espadas, Fidel García (TAPONCITO CHICO) y Rafael Meliá (LAPICERO GRANDE). Toros de...»; y cubriendo la ganadería éste: «Aviso. Por indisposición del Taponcito al dar el salto... de la garrocha, se encarga repentinamente de la lidia el diestro de Menflis EL BUTIFARRA. Precios, etcétera...». Al pie de los gallardetes y casi en tamaño natural hay un picador poniendo una puya, y en el otro un Don Tancredo ejecutando su suerte. Todas estas figuras en caricaturas.
La decoración en Madrid la pintó el Señor Gallo.

Acto único

Cuadro I
La vuelta del torero

La plaza de la Constitución en Menflis, cabeza de partido. A la derecha del actor, una farola y al pie de ésta, un banco de paseo (entiéndase bien, no es que está el banco de paseo, sino que es de los que se usan en los paseos). A la izquierda entrada y fachada del Ayuntamiento de estilo gótico o babilónico, es igual, y en último caso, si no lo hubiese de estos estilos, puede ponerse un trasto cualquiera. Al fondo, y perdiéndose, de forma que casi no se vea, una estación de ferrocarril de ésas en que no paran más que los mercancías. Todas las cajas libres, para lo cual no debe haber nadie en ellas. Junto a la farola una taberna. Toda la escena estará adornada con cadenetas de papel de varios colores.

Al levantarse el telón, aparecen EL TÍO PELEÓN y LA ALCALDESA sentados en el banco. Junto a ellos EL TABERNERO, y repartidos por la escena el Coro general, vestidos de charros. Están esperando el tren, que trae cuatro horas de retraso.

(Música.)

CORO
¡De Soria,
de Soria
vuelve triunfador,
que ya no es un menflis
al fin demostró!
¡De Soria!
¡De Soria!
¡De Soria!
¡¡De Soria!!

EL TABERNERO
¿Es que pregonan mantequilla?

LA ALCALDESA
¡Es que viene Butifarra!

EL TÍO PELEÓN
Gracias, valientes charros
y hermosas charras,
por el recibimiento
del Butifarra.


CORO
¡Butifarra!
¡Butifarra!
¡Viva Butifarra!
¡Viva!

EL TABERNERO
Con sus luengas barbas
viene el Alguacil;
de ca e la Carlota
dejadle salir.

(Aparece en el portal del Ayuntamiento EL ALGUACIL con barbas negras muy largas. Detrás sale LA CARLOTA, y con ella RAFAELA y MARÍA, dos criadas.)

EL ALGUACIL
¡Maldita escalera!
¡Caramba, qué horror!


(Sale LA CARLOTA y tropieza.)
¡Tropezó Carlota!

CORO
¡Vaya un tropezón!

LA ALCALDESA
Por fin viene tu marido,
el valiente Butifarra.
¡Te tendrán la mar de envidia
los gallegos y las charras!

CORO
¡Butifarra!
¡Butifarra!
¡Viva Butifarra!

LA CARLOTA
La Carlota ya está aquí,
una jembra de mistó,
y aunque estoy recién casada
mi marido no me vio.

CORO
No la vio,
no la vio,
no la vio,
y aunque está recién casada
su marido no la vio.
¡Qué dolor!
¡Qué dolor!

LA CARLOTA
Me he llevado dos meses
aquí encerrada,
por el tío de las barbas
muy vigilada.

EL ALGUACIL
Ya veis, amigas mías,
que quien la cela
es un tío serrano
con toa la barba.

CORO
¡Negra!

RAFAELA y MARÍA
Del bravo torero
la esposa eres ya,
aquí tus fregonas
albricias te dan.

CORO
Has llevado dos meses
ahí encerrada...

(Se oye el pito del tren que llega y una voz que dice: «¡Menflis, sesenta y dos minutos!». Van saliendo algunos viajeros, con maletas, líos de escobas, tarros de manteca... La campana del Ayuntamiento toca a rebato y sale por el portalón la corporación municipal con dos Maceros a la cabeza. A su tiempo aparece EL BUTIFARRA, que es un torero bastante feo, peor trajeado y con varias cicatrices en la cara. Vienen con él PITÍ y MINÍ, de la misma facha. El primero es el matador, el otro el picador y el último un banderillero, y traen respectivamente un lío con maletas y estoques, dos garrochas y un lío de capotes y varias banderillas. Por cualquier parte sale la banda de bandurrias y guitarras. Cuando abrazan a EL BUTIFARRA, éste da los líos al que tenga más cerca. Gran entusiasmo en todos los que están en escena, incluso en el Coro, aunque a éstos no hace falta advertírselo.)
Ya viene la cuadrilla
del Butifarra;
preparen las bandurrias
y las guitarras.

(Los que llevan bandurrias y guitarras se preparan para tocar. Los Maceros se colocan junto a la farola. Los viajeros se quedan para ver lo que pasa y los que traen mantequilla, como ven tanta gente, también se quedan, esperando vender su mercancía.)

EL ALGUACIL
¡Ritorna, ninchitor!

CORO
¡Ritorna, ninchitor!

EL TÍO PELEÓN
¿Eso es de la Aida?

EL TABERNERO
¡Eso es de la vuelta de Butifarra!

(Todos abrazan a EL BUTIFARRA y le dan palmaditas en la espalda.)

EL BUTIFARRA
(Muy triste, como el que tiene algo, y no tiene nada.)
¡Abrazos por delante!
¡Palmadas por detrás!

LA CARLOTA
(Llamándole ruborosa.)
¡Butifarra!

EL BUTIFARRA
(Más triste.)
¡Qué trabajo!

EL TÍO PELEÓN
¡Contesta!

EL BUTIFARRA
(Con voz débil.)
¡Voy allá!

LA ALCALDESA
Tu esposa que te espera
te llama con amor;
te aguarda hace dos meses,
consuela su dolor.

EL BUTIFARRA
¡Horror!

PITÍ
¡Horror!

MINÍ
¡Horror!


PITÍ y MINÍ
¡En cuanto que se enteren...!
¡Qué furor!

EL BUTIFARRA
Vengo curado
de una cogida,
mujer querida,
no podré yo
ser buen casado.
¡No me consagro
si algún milagro
no hace el señor!

EL ALGUACIL
¡Repara en la Carlota!

EL BUTIFARRA
¡Jesús, qué guapa está!

PITÍ y MINÍ
¡Vaya una puntería
que tuvo el animal!

EL ALGUACIL
¡Tu casa te espera!

EL TÍO PELEÓN
Pues vamos hacia allá,
que allí en su casa debo
volvérsela a entregar.

(Se marchan todos por el Ayuntamiento, quedando en escena PITÍ y MINÍ. Cesa la música.)

(Hablado.)

MINÍ
¿Pití? ¿Qué te paece el caso?

PITÍ
¡Miní! ¡Me paece mentira!
¡Ya ves el recibimiento!
¡Igual que la despedida!
Su padrino es el alcalde
y el vecindario lo mima.

MINÍ
Como que están medio locos
con haber sacao de pila
a un torero; ¡es el primero
que sale del pueblo!

PITÍ
¡Mira
que está en un caso el muchacho!...

MINÍ
¡Como que pa mí no atina!
Ya ves en tan poco tiempo
to lo que se viene encima:
Ha dos meses se casó
con Carlota la castiza
el valiente Butifarra,
y en el mismísimo día,
casi al salir de la iglesia,
lo llaman pa una corrida
en Soria; el hombre lo deja
todo y sale de estampía,
quedándose la muchacha
en situación muy equívoca:
ni soltera, ni casada
y con un guarda de vista,
el Alguacil, que la cela
en tanto su esposo arriba.
Llega éste a Soria y un toro
de una cornada maldita
hecha por tierra ilusiones,
porvenir, proyectos, dicha...
Y gracias a que el doctor
pudo salvarle la vida.
Llega hoy y se le presenta
la señora.

PITÍ
¡Pobrecilla!
En cuanto sepa el percance
se va a llenar de ictericia
y pue que espiche la pobre.

MINÍ
¡No te apures que no espicha!
En este mundo las cosas
son según cómo se miran
y las que paecen más graves
son tal vez las más sencillas.

PITÍ
¡La ha metido el Butifarra!

MINÍ
¡Qué ha de meter, no seas lila!
¡Es un caso fortuito
y él no tie culpa!

(Se oyen voces por la izquierda.)

PITÍ
(Subiendo al foro.)
¿Quién grita?

MINÍ
(Subiendo al foro.)
El Cabo del municipio,
un gitano y dos guindillas.

PITÍ
¿Qué quedrán?

EL CABO DE MUNICIPALES
(Sacando a empellones a PEPIYO, un gitanillo en mangas de camisa, que viene entre dos Guardias.)
¡Arza pa'lante!
So sicalíztico... Aviva...


PEPIYO
¡Por Dios, que no lo haré más!

EL CABO DE MUNICIPALES
¡A callar!
(A los toreros.)
Muy buenos días.

PITÍ
¡Hola, Cabo!...

EL CABO DE MUNICIPALES
¡Adiós, maletas
estropeás!

PITÍ
¡Qué bonita
frase de salutación!


EL CABO DE MUNICIPALES
Es el saludo que hoy priva.

MINÍ
¿Qué traes ahí?

EL CABO DE MUNICIPALES
Un gitano,
que le ha dado la manía
de bañarse en cueritatis
en la alberca de ahí arriba,
y están toas las lavanderas
soliviantás.

PEPIYO
¡Es mentira!

EL CABO DE MUNICIPALES
Pos toa tu gente lo dice.

PEPIYO
¡Embustes de mi familia!

EL CABO DE MUNICIPALES
Y to el pueblo que te ha visto...

PEPIYO
¿El qué?

EL CABO DE MUNICIPALES
Bañarte de día
e insultar a las muchachas...

PEPIYO
Pues son nada más que envidias...
Que como soy jovencillo,
y como no tengo espinas
en la lengua, y al bañarme
se llena el pozo de chicas
que me preguntan mil cosas
y me miran y remiran,
di en decirlas las verdades
que a mi boca se venían,
y las llamaba... ¡Calculen
lo que yo las llamaría!
Se enteró de esto el alcalde,
se fue en queja a mi familia,
y ellos, por estar tranquilos,
y él, por dar gusto a las chicas,
o me zampan en la cárcel
o me marcho de la villa,
y heme aquí, por neurasténico,
siendo el blanco de sus iras.

PITÍ
¿Neurasténico? ¿Y qué es eso?

PEPIYO
Pues no lo sé a cosa fija;
pero, según me contaron,
esta neurastenia mía
es «que las hembras me gustan,
pero no me son precisas».
Así, que cuando se acercan,
un fuego tal me domina,
que a escape me voy al baño
y así el fuego se me alivia.

PITÍ
No seas primo, no te bañes
y búscate otra combina
pa que se te pase el fuego.

PEPIYO
¡No la encuentro!

MINÍ
¡Vaya un lila!


PITÍ
¿De mo que pa ti las hembras...?

PEPIYO
¡Lo dicho! ¡Fruta prohibida!
¡Por eso busco en el baño,
cuando el fuego me domina,
un alivio de momento
a esta neurastenia mía!

EL CABO DE MUNICIPALES
¡Y si no te vas del pueblo
menudo sobo te arriman!

MINÍ
¡Pobre chico!

PITÍ
Si quisieras
unirte a nuestra cuadrilla,
un mozo de estoques falta,
y quizás te convendría...

PEPIYO
¿Cuadrilla?

MINÍ
Sí, de toreros.

PEPIYO
¿Y cómo se denomina
el matador?

PITÍ
¡Butifarra!

PEPIYO
¡El Butifarra! ¡En seguida!
Así no me faltará
qué comer.

EL CABO DE MUNICIPALES
¿Qué? ¿Está ya lista
la contrata?

PITÍ
¡Ya lo creo!
En la tasca de la esquina
cerraremos el contrato,
y a presentarte en seguida.

EL CABO DE MUNICIPALES
¡Y así te marchas del pueblo
y te ahorras la paliza!

(Entran todos en la taberna.)

Casi un siglo de... LA CORTE DE FARAÓN (XV)


Continuamos celebrando los 99 años de la clebérrica opereta bíblica de Perrín y Palacios con la publicación, casi inédita, de una parodia sobre la misma estrenada en el madrileño Teatro Martín la noche dle 24 de febrero de 1911. Como comprobaréis cuando procedáis a su lectura, la obra parodiaba y s eburlaba del argumento, números musicales y actualidad política del momento, lo que le confieren un cierto carácter bufo muy en consonancia con las obras de Arderius. Espero que la disfrutéis. Os dejo, pues, con El pueblo del Peleón, "opereta ménflica en cinco cuadros, en verso, con libreto de Miguel Mihura Álvarez y Ricardo González, con música del maestro José Padilla".

martes, 3 de marzo de 2009

Llamamiento general sobre la actriz VIRGINIA DE MATOS


Queridos amantes de la revista. Quisiera haceros un llamamiento unánime en general para ver si alguno de los que leéis la presente página sabe decirme algo del estado de Virginia de Matos. Esta madrileña, una de las mejores vedettes que pisaron los escenarios españoles durante finales de los años cuarenta y cincuenta, me es imprescindible localizarla para poder concluir mi tesis doctoral acerca de la historia de la revista musical española. Es por ello por lo que, a través de este llamamiento os conmino como un favor personal para que aquella persona que sepa dónde vive se comunique en privado conmigo al correo montijanoruiz@yahoo.es

Espero vuestra ayuda. Muchas gracias de antemano. ¡¡¡VIVA LA REVISTA!!!